{"id":3346,"date":"1998-09-16T12:08:34","date_gmt":"1998-09-16T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/escrito-en-el-agua\/"},"modified":"1998-09-16T12:08:34","modified_gmt":"1998-09-16T12:08:34","slug":"escrito-en-el-agua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3346","title":{"rendered":"Escrito en el agua"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Conviene leer los cr\u00e9ditos finales completos de esta pel\u00edcula. All\u00ed, tras la lista de personal t\u00e9cnico, locaciones y dem\u00e1s, y despu\u00e9s de los agradecimientos (muy apropiado, para Leopoldo Torres R\u00edos y, bien inesperado, para el Partido Comunista Boliviano, que prest\u00f3 unas fotos), aparece un ep\u00edgrafe singular, una frase de Soren Kierkegaard: \u0093\u00a1Qu\u00e9 r\u00e1pido se oculta el alma detr\u00e1s de las pupilas!\u0094<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Antes, y justificando parcialmente el t\u00edtulo del filme, ha podido leerse otro ep\u00edgrafe, esta vez del poeta Roberto Juarroz: \u0093Hemos aprendido a escribir sobre todas las superficies, hasta sobre el agua, pero no hemos aprendido a escribir encima del silencio\u0094. El director Marcos Loayza suele recordar, en sus conversaciones, una perdida definici\u00f3n de Pasolini, sobre el ejercicio de filmar algo parecido a escribir sobre papel ardiente. Cierto que lo suyo, a fuerza de inasible, parece escrito sobre agua, un agua que apenas refresca la calentura del papel. Pero tambi\u00e9n, por poco, su pel\u00edcula bien pudo llamarse \u0093Escrito en el silencio\u0094<i>.<o:p><\/o:p><\/i><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><i><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">No nos cansamos de decirlo, al fin, una pel\u00edcula argentina donde nadie hace largas y repetitivas confesiones, ni dicta sentencia, ni dice frases c\u00e9lebres, m\u00e1s all\u00e1 de algunas soberbias y originales blasfemias del actor Marcos Woinsky en el papel del abuelo. A prop\u00f3sito, tambi\u00e9n al fin hay un papel donde pueda lucirse Woinsky, figura de reparto desde hace casi veinte a\u00f1os, y al fin reaparece Mariano Bertolini, el m\u00e1s chiquito de <i>El verano del potro<\/i>, que ahora est\u00e1 enorme, pero conserva su naturalidad. Ojal\u00e1 \u0096pero es tan dif\u00edcil\u0096 no la pierda a manos de la televisi\u00f3n y la far\u00e1ndula.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Sin gritos, sin tanto abrazo ni reconciliaci\u00f3n final, sin forzar situaciones, sin golpes bajos ni recursos demag\u00f3gicos, sin planteos manique\u00edstas ni situaciones f\u00e1cilmente demostrativas, en suma, y por empezar, \u00e9sta es una pel\u00edcula sin los habituales defectos del cine argentino, excepto por cierta confianza en la explicaci\u00f3n verbal, aunque en este caso m\u00e1s bien es un amago de explicaci\u00f3n. La racionalizaci\u00f3n de lo que se dice, corre en este caso por cuenta de cada espectador. Loayza conf\u00eda en la inteligencia del espectador, y en el cari\u00f1o que \u00e9ste le va tomando a los personajes. \u00c9l, simplemente (pero lo que hace no es nada simple), se limita a proponerle al p\u00fablico una peque\u00f1a historia, la de un adolescente todav\u00eda medio chiquil\u00edn, que descubre ciertas manchas en la imagen de sus mayores, manchas cre\u00edbles, y comprensibles, tanto en el padre, un ingeniero medianamente comprometido en ciertas displicencias que llevar\u00edan a la contaminaci\u00f3n y a por lo menos un accidente mortal de trabajo, como en el abuelo, que insiste en mantener la entonaci\u00f3n castiza y los recuerdos heroicos de su paso por la Guerra Civil Espa\u00f1ola. Cualquiera sospecha que era demasiado joven para mantener recuerdos heroicos, pero el nieto est\u00e1 en esa edad en que todav\u00eda no se distingue muy bien cu\u00e1n viejo o menos viejo puede ser alguien, ni cu\u00e1nto hace exactamente que ocurri\u00f3 una guerra que tampoco le interesa demasiado. Sin embargo, algo le afecta.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Ser\u00eda mucho aclarar, si decimos que acaso la intenci\u00f3n del autor es sugerir que en casi toda familia hay dictadores (que a veces ni saben que lo son, ni quisieran serlo) y derrotados (que se inventan un personaje para negar esa derrota, o peor a\u00fan, lo que han perdido con esa derrota). Y que tambi\u00e9n hay (tal vez en este caso la madre) alguien que tiene mejor conciencia de esa situaci\u00f3n, y eso no s\u00f3lo le da cierta perspectiva, sino tambi\u00e9n tolerancia y capacidad orientadora.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Pero nada de esto surge explicitado. Loayza prefiri\u00f3 hacer una obra de sugerencias, levemente risue\u00f1a, deliberadamente chiquita (incluso dura menos de una hora y media), intimista, calma pero nada aburrida, de buena fotograf\u00eda pero sin distraernos en preciosismos, y con la c\u00e1mara siempre bien puesta, una obra, si se quiere, un poco minimalista, pero ajena a cualquier ostentaci\u00f3n de estilo que distraiga de lo principal, es decir, del seguimiento \u0096pudoroso, controlado\u0096 de unos pocos personajes que no son emblema de nada, sino seres humanos crecientemente queribles y apreciables. Los vamos viendo como si fu\u00e9ramos sus vecinos. No se imponen a nosotros, ni les imponemos que descubran llorando sus secretos. No hay llantos ni nada fuera de lo cotidiano en esta pel\u00edcula.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El boliviano Marcos Loayza, que tan agradablemente hab\u00eda debutado en su pa\u00eds con la simp\u00e1tica \u0091road-movie\u0092 <i>Cuesti\u00f3n de fe<\/i>, confirma aqu\u00ed su capacidad, s\u00f3lida y bien orientada. \u00c9sta, su segunda pel\u00edcula, ya sintoniza con las pel\u00edculas de madurez de un Leopoldo Torres R\u00edos, al que ha hecho referencia, o de un Mario Camus. Ojal\u00e1 siga en ese camino, y en el cine argentino.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Conviene leer los cr\u00e9ditos finales completos de esta pel\u00edcula. 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