{"id":3357,"date":"1998-09-06T12:08:34","date_gmt":"1998-09-06T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-tarea-de-la-iglesia\/"},"modified":"1998-09-06T12:08:34","modified_gmt":"1998-09-06T12:08:34","slug":"la-tarea-de-la-iglesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3357","title":{"rendered":"La tarea de la Iglesia"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Ante todo quiero agradecerle al nuevo presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz el hecho de no haber cambiado el programa inicial de este Congreso: justamente en el momento de las primeras decisiones, me concede la dulce ilusi\u00f3n de sostener a\u00fan la batuta en una obertura que se troca para m\u00ed en canto del cisne. Pero, a decir verdad, yo no sabr\u00eda dejar de hacer o\u00edr mi voz, mientras tenga aliento, para ayudar a todo hombre en su derecho divino de ser simplemente hombre.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 35.4pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Con misas y gran variedad de fiestas se celebra, con todas las tonalidades y en todos los recintos, el quincuag\u00e9simo aniversario de la Declaraci\u00f3n universal de los derechos humanos. Pero la situaci\u00f3n incierta del mundo de hoy nos lleva a interrogarnos sobre la idea que el hombre se hace de sus derechos. \u00a1Qu\u00e9 elasticidad en su definici\u00f3n y qu\u00e9 abanico de motivos son tenidos en consideraci\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntas negociaciones entre pa\u00edses que, para proteger mejor sus propios intereses, se hacen concesiones utilizando los derechos del hombre como moneda de intercambio! Frente a los derechos debilitados en su car\u00e1cter universal e inalienable, algunos llegan a dudar que puedan ser la instancia \u00e9tica fundadora y reguladora de un orden mundial.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sin embargo, la Carta de las Naciones Unidas, a lo largo de los a\u00f1os y de las instituciones que de ella han nacido, mucho ha contribuido no solamente a mantener en vigilia la conciencia del hombre, sino tambi\u00e9n a suscitar cierta conciencia de humanidad. Hablar, aunque m\u00e1s no sea un balbuceo, de cr\u00edmenes contra la humanidad significa que los hombres de nuestro tiempo se saben, cada vez m\u00e1s, miembros de una humanidad que no es pura abstracci\u00f3n sino un bien vivo donde cada uno est\u00e1 invitado a escribir una historia com\u00fan.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En este tablero de luces y sombras, \u00bfqu\u00e9 lugar ocupa la Iglesia? Este Congreso intentar\u00e1 hacer un balance con un doble sentimiento de seguridad y de modestia. La \u0093pastoral de los derechos humanos\u0094 es la tarea misma de la Iglesia. La palabra \u0093pastoral\u0094 surge de su jerga; puede parecer antigua, pero contiene la frescura del Evangelio, la audacia del pastor todo terreno que llama a cada oveja por su nombre. La Iglesia va m\u00e1s all\u00e1 del hombre extraviado, y se dirige a lo m\u00e1s profundo del hombre herido en su dignidad. La tarea del buen Pastor y del buen Samaritano a la vez.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es necesario reconocer que, en el transcurso del \u00faltimo siglo, a veces la Iglesia ha manifestado enojo contra los \u0093derechos del hombre\u0094; ella no siempre ha sabido hacer la diferencia necesaria cuando estos derechos eran proclamados con acentos liberales o antireligiosos. Se ha hablado de adhesi\u00f3n de la Iglesia a los derechos del hombre; ser\u00eda m\u00e1s apropiado hablar de repatriaci\u00f3n de los derechos humanos al seno de la Iglesia, pues el Evangelio es algo as\u00ed como su matriz original.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cuanto m\u00e1s se dirigen las miradas hacia la Iglesia, m\u00e1s exigente debe ser ella en la defensa y la ejemplaridad de estos derechos, m\u00e1s exigente con los dem\u00e1s y m\u00e1s exigente con ella misma. Cada vez m\u00e1s los hombres saben que ellos tienen derechos, y \u00e9stos se incrementan de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Pero, \u00bfqu\u00e9 verdad los enunciar\u00e1? \u00bfQu\u00e9 amor los har\u00e1 compatibles? El alcance de una Carta no es m\u00e1s que declarativo, no es constitutivo de derechos. Ante todo, es tarea de la comunidad internacional buscar los valores en torno de los cuales los hombres puedan reunirse; ella se ocupa de esto laboriosamente, pacientemente. Tambi\u00e9n es tarea de la Iglesia, en la medida en que ella no hace de los derechos del hombre una verdad exclusivamente confesional y acepta paulatinamente sentarse a la mesa com\u00fan de los hombres y de los pueblos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Iglesia quisiera simplemente manifestar c\u00f3mo la din\u00e1mica de la fe puede transfigurar y reforzar las solicitudes racionales en favor de los derechos humanos. Poner al hombre como fundamento de sus derechos ser\u00eda una tautolog\u00eda si \u00e9l mismo no est\u00e1 anclado a un horizonte de trascendencia que lo haga inapropiable frente a los poderes, cualesquiera sean \u00e9stos. Pero este bello discurso no puede ser comprendido m\u00e1s que por los creyentes. Las intuiciones de Juan XXIII hasta las de Juan Pablo II para hacerse entender por todos los hombres no han sido lo suficientemente profundizadas y explotadas. No se trata de tener un doble lenguaje, sino de darle a toda palabra de la Iglesia la doble dimensi\u00f3n de Dios y del hombre.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Hay un terreno donde la Iglesia despliega todos los recursos de su experiencia de educadora (<i>Mater et magistra<\/i>): es en el humilde aprendizaje de la aplicaci\u00f3n cotidiana de los derechos del hombre. Que sea cotidiano sin que por ello sea insignificante es tarea que la Iglesia s\u00f3lo puede realizar mediante la educaci\u00f3n en el sentido de la responsabilidad y, por tanto, en el sentido sim\u00e9trico del deber sin el cual todo derecho padecer\u00eda de hemiplej\u00eda. La conciencia del deber eleva al derecho a su m\u00e1s alto nivel de exigencia. Un derecho del hombre es un derecho a responder en toda su amplitud a su deber de hombre, hoy, sin esperar a ma\u00f1ana, el a\u00f1o 2000, vaya uno a saber qu\u00e9 \u0093nueva era\u0094. El verdadero coraje frente al futuro consiste en darle todo al presente; tal es la actitud del justo, seg\u00fan Camus, cuando el futuro es el \u00fanico tipo de propiedad que los amos conceden a los esclavos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Por \u00faltimo, educar sobre los derechos del hombre es para la Iglesia hacer una verificaci\u00f3n de su propia manera de vivir el Evangelio. \u00bfQui\u00e9n de entre nosotros no se siente interpelado fraternalmente para que nuestra Iglesia sea cada vez m\u00e1s, de manera p\u00fablica, esta par\u00e1bola en actos que permita a todos reconocer el respeto m\u00e1s puro y m\u00e1s estimulante de la dignidad de todo hombre?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El combate por los derechos del hombre es como una guerra de usura. S\u00f3lo se puede sostener si se lucha juntos. La misma solidaridad que sus militantes reclaman con todos los oprimidos, los excluidos, es m\u00e1s que nunca exigida con los defensores mismos de los derechos del hombre. Es necesario que defendamos a estos defensores, pues su combate a veces es incomprendido, y a menudo peligroso en muchos pa\u00edses: padecen la c\u00e1rcel, la tortura, la muerte, la muerte bajo todas sus formas, las m\u00e1s inesperadas, las m\u00e1s tr\u00e1gicas. Pienso en el obispo John Joseph de Paquist\u00e1n y en el obispo Juan Gerardi de Guatemala, a quienes conoc\u00ed bien.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Luchar por los derechos humanos es frecuentemente chocar con la dureza del pecado, con las estructuras sociales del pecado. Pero el combate no ser\u00eda completo si no estuviera acompa\u00f1ado por una perspectiva de esperanza. Toda denuncia debe estar secundada por un anuncio: denunciar el mal no puede llevarse a cabo sin anunciar el bien que ya est\u00e1 presente o que est\u00e1 cercano. Es m\u00e1s importante compartir las semillas de eternidad que los desechos de muerte. Se espera que la Iglesia sea m\u00e1s profeta que centinela, que ella anuncie al Dios que viene, al Dios que no cesa de venir entre los hombres y que los oprimidos no esperar\u00edan si no estuvieran seguros que \u00e9l ya est\u00e1 entre ellos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sin dudas, todos conocemos <i>El derecho de ser hombre<\/i>, esa admirable antolog\u00eda de m\u00e1s de mil fragmentos que hablan del hombre de todos los tiempos y de todas las culturas. En ese libro, editado por la Unesco, Ren\u00e9 Maleu, el director de entonces, finaliza su prefacio con estas palabras: <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><i><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Por m\u00e1s grandes que hayan sido los esfuerzos desplegados y los progresos alcanzados, por m\u00e1s heroicos que hayan sido los innumerables sacrificios, el precio del hombre libre a\u00fan no ha sido pagado por el hombre, ni tampoco definido en su justo valor. En este preciso momento, millones de seres humanos, nuestros semejantes, agobiados o indignados, nos esperan a ti y a m\u00ed.\u0094<o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A ti y a m\u00ed.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">A ustedes y a m\u00ed.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>Texto original franc\u00e9s; traducci\u00f3n: Pablo Bussetti.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante todo quiero agradecerle al nuevo presidente del Pontificio Consejo Justicia y Paz el hecho de no haber cambiado el programa inicial de este Congreso:&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,5],"tags":[],"class_list":["post-3357","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-S9","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3357","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3357"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3357\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3357"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3357"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3357"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}