{"id":3359,"date":"1998-09-06T12:08:34","date_gmt":"1998-09-06T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-nube\/"},"modified":"1998-09-06T12:08:34","modified_gmt":"1998-09-06T12:08:34","slug":"la-nube","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3359","title":{"rendered":"La nube"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">A seis a\u00f1os de su \u00faltima pel\u00edcula, <i>El viaje<\/i>, y a un a\u00f1o de haber cumplido su labor como diputado nacional (de donde se fue con una ley de su autor\u00eda, aprobada un\u00e1nimemente por las C\u00e1maras, y vetada al otro d\u00eda por el Ejecutivo), Fernando Solanas presenta su nueva obra. Se le pueden hacer algunos reproches, y efectivamente ya hubo quienes se solazaron en hacerlos y subrayarlos con perseverancia digna de mayores causas, pero son reproches menores, referidos a algunos recursos ingeniosos aunque no siempre rigurosos, que no todos saben disfrutar, y tambi\u00e9n a cierta ingenuidad en el desenlace, a medias entre la pureza de los justos y la repetici\u00f3n de los tercos so\u00f1adores, o acaso habr\u00eda que decir de los so\u00f1adores tercos.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En cambio, hay muchas cosas para elogiarle. Por empezar, la obra, iniciada en un azul gris\u00e1ceo con peque\u00f1os detalles rojos, verdes, amarillos, y sostenida por el humor y la tristeza en partes proporcionales, tiene una factura casi impecable, y un sentimiento argentino admirable y hondamente expresado, y varios momentos muy ingeniosos, y todo un registro de la porte\u00f1idad solaniana, los paredones suburbanos en la noche, el mate, los viejos abrigos de lana, los edificios p\u00fablicos donde archivos y escritorios se ubican kafkianamente, pero los despachos de los funcionarios son versallescos, y luego, m\u00e1s all\u00e1, la afectuosa calidez de los j\u00f3venes por sus mayores, el culto de la amistad y la entereza, el sentimiento del adi\u00f3s. Y los recursos de estilo propios de Solanas, como eso de hacer literales las met\u00e1foras: un chico se derrite ante una mujer, un artista envanecido se eleva por los aires, una nube de gente llega al teatro, y, sobre todo y a veces hasta en demas\u00eda, la gente va para atr\u00e1s. Si se dice que en este pa\u00eds todo va para atr\u00e1s; pues bien, vemos gente, autos y hasta perros que van para atr\u00e1s. A veces tal recurso est\u00e1 muy bien puesto, por ejemplo cuando un viejo actor del teatro independiente decide pedir ayuda a un amigo de otros tiempos, ahora funcionario de Cultura de la Naci\u00f3n. En otros casos, el sentido no queda claro, y por tanto parece algo gratuito.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Hay tambi\u00e9n otras cosas, que hoy s\u00f3lo se dicen en las pel\u00edculas de Solanas, pero que tendr\u00edan que decirse en todas partes, con igual sinceridad, con el mismo fervor: resistir, denunciar, seguir trabajando pese a las mentiras y a los cantos de sirena, recordar a los pobres viejos jubilados, a la gente joven que se va por falta de trabajo, resistir de nuevo, resistir siempre&#8230; \u0093\u00a1Digan no! Todo no pueden perder\u0094 recomienda una milonguita en el comienzo y al final de la obra. Contra \u0093la idiotizaci\u00f3n de la comarca\u0094, contra \u0093el andar de los cangrejos\u0094, contra la comodidad y la ingratitud (\u0093\u00a1Qu\u00e9 cosa tan argentina es la ingratitud!\u0094), contra el olvido (tomando una frase de Eduardo Pavlovsky, \u0093\u00a1Qu\u00e9 raro placer es el olvido!\u0094), y contra los gatillos f\u00e1ciles y la justicia dif\u00edcil, y a favor siempre de los luchadores, de los creadores, de los tiernos y afectuosos que saben ponerse fuertes y decir no, y soportan la espera, y sobreviven a una tensa noche de aullidos, y a la tentaci\u00f3n del abandono.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Con un elenco excelente, con por lo menos un par de momentos antol\u00f3gicos (el alternarse de poes\u00eda eleg\u00edaca y de grotesco conventillero sin perder el tono, y poco m\u00e1s tarde la combinaci\u00f3n de alegr\u00eda y dolor en la visita a un hospicio, mientras Luis Cardei canta \u0093Como dos extra\u00f1os\u0094, como nadie), una m\u00fasica y una fotograf\u00eda admirables (respectivamente, Gerardo Gandini y Juan Diego Solanas), y el relato en versos del propio autor, la resoluci\u00f3n de <i>La nube<\/i> puede parecer, al final, un poco menos de lo esperado, pero la gente sale con una m\u00fasica en el alma y un sentimiento que tardan en apagarse, y que se agradecen.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A seis a\u00f1os de su \u00faltima pel\u00edcula, El viaje, y a un a\u00f1o de haber cumplido su labor como diputado nacional (de donde se fue&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3359","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Sb","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3359","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3359"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3359\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}