{"id":3392,"date":"1998-08-09T12:08:34","date_gmt":"1998-08-09T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-kirov-en-buenos-aires-y-algo-mas\/"},"modified":"1998-08-09T12:08:34","modified_gmt":"1998-08-09T12:08:34","slug":"el-kirov-en-buenos-aires-y-algo-mas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3392","title":{"rendered":"El Kirov en Buenos Aires&#8230; y algo m\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Durante diez d\u00edas, el Teatro Col\u00f3n fue anfitri\u00f3n de una de las grandes compa\u00f1\u00edas de \u00f3pera del mundo, el Kirov de San Petersburgo. No recordamos un desembarco semejante: cantantes, equipos esc\u00e9nicos, coro y orquesta&#8230; y una bailarina.<span style=\"mso-tab-count: 1\"> <\/span><?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Bajo la carism\u00e1tica conducci\u00f3n de Valery Gergiev, uno de los directores de orquesta m\u00e1s renombrados del momento, sucedido para las funciones siguientes por Mark Ermler, el conjunto ruso hizo su presentaci\u00f3n con \u00abJov\u00e1nschina\u00bb. Se trata de un conjunto de escenas de la historia del siglo XVII, donde los pr\u00edncipes disputan el poder (el di\u00e1logo de Golytsin y Jov\u00e1nsky, por ejemplo, ten\u00eda resonancias vern\u00e1culas), los viejos creyentes con Dosifei a la cabeza se oponen a la modernizaci\u00f3n y terminan inmol\u00e1ndose en una gran hoguera mientras se afianza la figura de Pedro el Grande. Al pueblo, verdadero protagonista, s\u00f3lo le queda lamentarse de las luchas que repercuten sobre \u00e9l con un saldo de sangre y miseria. Muy larga, quiz\u00e1s demasiado localista en su trama, es de todas maneras una \u00f3pera llena de fuerza en sus coros, con nobil\u00edsimos fragmentos vocales y un colorido aut\u00e9nticamente ruso cuando no oriental, como en la danza que precede la muerte de Jov\u00e1nsky. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Tan excepcional fue la primera funci\u00f3n que un espectador vecino, algo despistado, se maravillaba de c\u00f3mo sonaba la orquesta, creyendo que era la nuestra transfigurada. Y lo que se avizoraba ya desde el preludio se confirm\u00f3 al bajar el tel\u00f3n luego de casi cinco horas de \u00f3pera: hab\u00edamos vivido una experiencia \u00fanica, fascinante, de una inigualada perfecci\u00f3n. Todo confluy\u00f3 al resultado: las voces, no s\u00f3lo en los roles principales (espl\u00e9ndidos los bajos Ognovenko y Kit, la mezzo Larissa Diadkova y el tenor Ghegam Grigorian, conocido de nuestro p\u00fablico), sino aun en los de menor importancia; el coro, vigoroso y consustanciado; y una orquesta excepcional.<span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Modesto Mussorsky dej\u00f3 inconclusa esta obra, que Nikolai Rimsky-Korsakoff complet\u00f3 con una abnegaci\u00f3n que hoy en d\u00eda no se le reconoce como merece. La versi\u00f3n ofrecida fue la orquestada por Dmitri Shostakovich en 1959, quiz\u00e1s tambi\u00e9n un modo de honrar a una de las grandes figuras de la m\u00fasica del siglo XX cuyo genio fue encorsetado por los par\u00e1metros sovi\u00e9ticos. Shostakovich utiliz\u00f3 procedimientos contempor\u00e1neos pero intentando reconstruir la partitura original. Los expertos dir\u00e1n los m\u00e9ritos de una u otra opci\u00f3n. \u00c9sta fue estreno para nuestro teatro, donde hab\u00edamos visto \u00abJov\u00e1nschina\u00bb en 1962 (con el bajo Miroslav Cangalovic) y 1985, pero seg\u00fan Rimsky.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">La segunda sesi\u00f3n correspondi\u00f3 a una obra bien conocida, quiz\u00e1s la m\u00e1s popular del repertorio ruso: \u00abBoris Godunov\u00bb, cuyo rol protag\u00f3nico encarn\u00f3 y marc\u00f3 para siempre en las primeras d\u00e9cadas del siglo Fedor Chaliapin, y que ha tenido sucesores de la talla de George London, Boris Christoff, Nikolai Ghiaurov y Evgneni Nesterenko entre otros. Recuerdo muy especialmente a Nicola Rossi Lemeni y a Jerome Hines, espl\u00e9ndidos artistas, pese a que a\u00fan se cantaba en italiano, antes de que el Col\u00f3n hiciera el esfuerzo (desde 1975) de hacerlo en idioma original. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Como en el caso anterior, esta partitura de Mussorsky debi\u00f3 ser revisada y orquestada por Rimsky-Korsakoff. Tal es el \u00abBoris\u00bb con el que estamos familiarizados. Los avatares del tiempo de su estreno, cuando choc\u00f3 con la censura por su car\u00e1cter \u00absubversivo\u00bb y con la falta de complacencia con el gusto del p\u00fablico, llevaron a la existencia de varias distribuciones de las escenas basadas en la obra del gran poeta Pushkin. El p\u00fablico del Col\u00f3n conoci\u00f3 en esta oportunidad una versi\u00f3n que sigue fielmente la partitura \u00abinicial\u00bb de 1869, y consiguientemente desapareci\u00f3 el \u00abacto polaco\u00bb, con el \u00fanico momento rom\u00e1ntico (reconozcamos que bastante a contrapelo del conjunto) y con \u00e9l la ambiciosa Marina, novia del falso Dimitri, y el oblicuo jesuita Rangoni, a quien tampoco se ve con otro de la milicia ignaciana cantando: \u00ab<i>Salvum fac, salvum, Dimitri Moscovie &#8230;\u00bb<\/i> en un bosque ruso con serio riesgo de sus vidas a manos de indignados campesinos ortodoxos. En cambio, el lamento del Inocente (un personaje profundamente eslavo) encuentra su lugar confrontando al atormentado zar frente a la iglesia de San Basilio, en una escena que alguna otra vez se hab\u00eda visto en el Col\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Fue una puesta asc\u00e9tica: nada de iconos, de brillar de c\u00fapulas del Kremlin y de suntuosos interiores, sino unos colgantes, una alfombra roja, apenas unos esqueletos de iglesias bizantinas. Ni siquiera un trono donde desplomarse, y al final, Chuisky para apartar malamente al zarevich del padre muerto en total soledad. Concentrada en siete cuadros, sin intervalos, la progresi\u00f3n dram\u00e1tica estuvo lograda, si bien me inclino por una representaci\u00f3n m\u00e1s tradicional, como lo fue, precisamente, \u00abJov\u00e1nschina\u00bb, y con la orquestaci\u00f3n de Rimsky. Ello no es \u00f3bice para la admiraci\u00f3n que despert\u00f3 el espect\u00e1culo, el bajo Vladimir Vaneev como Boris, la pareja relevancia de todos los int\u00e9rpretes, demostrando una vez m\u00e1s que no hay roles peque\u00f1os,<span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span>y la direcci\u00f3n de Valery Gergiev, aclamado con fervoroso entusiasmo en sus dos \u00fanicas presentaciones. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En la columna del \u00abdebe\u00bb anotemos la poca respuesta del p\u00fablico. Claro est\u00e1, los esforzados eslav\u00f3filos fuimos sorprendidos, y horrorizados, con el aumento del precio de las localidades en un 50% en el mismo momento de salir a la venta. Algunos sucumbieron en el intento. A ello se agrega que una publicidad escasa y tard\u00eda no llev\u00f3 a un p\u00fablico m\u00e1s vasto la informaci\u00f3n sobre el magno acontecimiento que se preparaba. Fue penoso ver la platea semivac\u00eda en la primera funci\u00f3n (y m\u00e1s des\u00e9rtica a\u00fan en las otras dos extraordinarias de \u00abJov\u00e1nschina\u00bb).<span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;&nbsp; <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Para entender lo que se ofrec\u00eda al p\u00fablico porte\u00f1o hab\u00eda que imaginar a estos artistas como descendientes de quienes estrenaron las m\u00e1s grandes \u00f3peras rusas: \u00abLa vida por el zar\u00bb, de Glinka, \u00abPr\u00edncipe Igor\u00bb, de Borodin, \u00abOneguin\u00bb y \u00abDame de Pique\u00bb de Chaikowsky, las dos de Mussorsky de esta gira, el estreno de \u00abLa Forza del Destino\u00bb de Verdi, y en nuestro tiempo, por ejemplo \u00abGuerra y Paz\u00bb de Prokofieff. Los grandes ballets de Chaikowsky, y nombres como Petipa, Kchessinska y Pavlova, son otro cap\u00edtulo de una tradici\u00f3n brillante y \u00fanica. Con la ciudad que Pedro levant\u00f3 entre pantanos (y a qu\u00e9 costo humano), surgi\u00f3 el teatro imperial, que alcanz\u00f3 horas de gloria suprema cuando se doblaba el codo de los siglos XIX y XX. Vino despu\u00e9s el comunismo, y el nombre de Kirov, un \u00abaparatchik\u00bb, reemplaz\u00f3 el del teatro Mariinsky, llamado as\u00ed en su tiempo por la emperatriz Mar\u00eda Feodorovna (madre de Nicol\u00e1s II). Lleg\u00f3 el sitio de la ciudad de Lenin por las fuerzas alemanas, y el elenco oper\u00edstico se traslad\u00f3 a Perm (entonces Molotov) donde anim\u00f3 el esfuerzo patri\u00f3tico con \u00abIvan Susanin\u00bb (versi\u00f3n sovietizada de \u00abLa vida por el zar\u00bb), y otras obras del repertorio, hasta que, a\u00fan no concluida la guerra pero s\u00ed liberada la ciudad, pudo volver, reanudando en medio de las penurias imaginables la vida musical. Ahora que Leningrado es de nuevo San Petersburgo y el Kirov es, comprensivamente, Kirov del Teatro Mariinsky, mantiene vigente una tradici\u00f3n de excelencia en la presencia del arte de su patria dentro y fuera de su inmenso territorio. Es que ni bajo los zares, ni bajo Lenin y Stalin ni con Yeltsin se ha escuchado a los responsables de la Cultura afirmar que \u00aba la gente\u00bb no le interesa su teatro l\u00edrico, como se dice ins\u00f3litamente respecto del Col\u00f3n. Algo m\u00e1s para aprender e imitar. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-bidi-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA\">Hoy en d\u00eda, el Kirov, con Gergiev a la cabeza, expande a trav\u00e9s del disco el acervo musical del cual es depositario. Viene esto a cuento de la edici\u00f3n de \u00abMazzepa\u00bb, otro gran fresco hist\u00f3rico (ucranio m\u00e1s que ruso, o al menos entre rusos y ucranios, con el inevitable Pedro el Grande de fondo) de Piotr Illych Chaikowsky, que integr\u00f3 la gira del elenco a Nueva York, con gran \u00e9xito. Unos meses atr\u00e1s, en la hermosa sala del Teatro Nacional de Varsovia vi esta \u00f3pera, con una imaginativa y brillante puesta en escena, y un alto nivel interpretativo. Gran espect\u00e1culo (hay coros, bailes, desfiles, ejecuciones, procesiones y una cuota de romance), abunda en bella y arrebatadora m\u00fasica. \u00bfPor qu\u00e9 no anhelar un contacto con \u00abMazzepa\u00bb en una nueva visita del Kirov o, en su defecto, a trav\u00e9s de una coproducci\u00f3n del Col\u00f3n con la \u00d3pera de Varsovia? <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante diez d\u00edas, el Teatro Col\u00f3n fue anfitri\u00f3n de una de las grandes compa\u00f1\u00edas de \u00f3pera del mundo, el Kirov de San Petersburgo. 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