{"id":3405,"date":"2005-12-15T12:08:34","date_gmt":"2005-12-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-democracia-y-la-iglesia-del-ultimo-siglo\/"},"modified":"2005-12-15T12:08:34","modified_gmt":"2005-12-15T12:08:34","slug":"la-democracia-y-la-iglesia-del-ultimo-siglo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3405","title":{"rendered":"La democracia y la Iglesia del \u00faltimo siglo"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfQu\u00e9 se entiende com\u00fanmente hoy por democracia? Rara vez se piensa en el proyecto \u00faltimo de Jean-Jacques Rousseau de coincidencia total entre el gobernante y el gobernado, bajo las estrictas condiciones enunciadas por el autor del <i>Contrato social<\/i>. Por el contrario, con frecuencia se alude al conjunto de mecanismos que aseguran que el pueblo tenga la \u00faltima palabra en las cuestiones que le ata\u00f1en directamente. Otra acepci\u00f3n hace referencia a la extensi\u00f3n de la participaci\u00f3n en la vida pol\u00edtica. Y finalmente, la cuarta: a veces s\u00f3lo denota la designaci\u00f3n de los mandatarios por el voto popular.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Durante gran parte del siglo XIX la Iglesia se mostr\u00f3 reticente frente la democracia, a tal punto que la idea de que el poder proviene del pueblo se entend\u00eda opuesta a la que sosten\u00eda que el poder procede de Dios; hasta se confund\u00eda la primera con arbitrariedad total. Pero a fines del siglo XIX, con el papa Le\u00f3n XIII, esta doctrina comenz\u00f3 a modificarse. Y puede decirse que \u0093dio un giro\u0094 claramente con la segunda guerra mundial y la notable toma de posici\u00f3n de P\u00edo XII al final del conflicto: \u0093Todos estos males no hubieran sucedido \u0096proclam\u00f3\u0096, si los pueblos hubieran podido decir su palabra, coartada por sistemas totalitarios o autoritarios donde todo el poder se concentraba en partidos \u00fanicos y, a trav\u00e9s de ellos, en l\u00edderes carism\u00e1ticos\u0094. Hablaba de democracia en el segundo de los sentidos. Expresaba este punto de vista en el mensaje de Navidad de 1944, con la veros\u00edmil influencia de Maritain, quien hab\u00eda reconocido al comienzo de la guerra una estrecha relaci\u00f3n entre democracia y cristianismo <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Hasta Juan XXIII y el Concilio<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 12pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Dec\u00eda P\u00edo XII: \u0093Ante el resplandor siniestro de la guerra que los envuelve, en el calor abrasador de la hoguera en el que se encuentran aprisionados, los pueblos parecen despertar de un largo sopor. Han asumido frente al Estado, frente a los gobernantes, una actitud nueva, interrogativa, cr\u00edtica, desconfiada. Tras una amarga experiencia, se oponen con vehemencia al monopolio de un poder dictatorial, incontrolable e intocable, reclamando un sistema de gobierno m\u00e1s compatible con la dignidad y la libertad de los ciudadanos. Estas muchedumbres, inquietas, disgustadas por la guerra hasta en sus estratos m\u00e1s profundos, alcanzaron hoy la \u00edntima persuasi\u00f3n \u0096antes algo vaga y confusa y hoy irresistible\u0096 de que, si la posibilidad de controlar y de corregir la acci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos no les hubiera faltado, el mundo no habr\u00eda sido arrastrado al torbellino desastroso de la guerra y, para evitar en el futuro que se repita semejante cat\u00e1strofe, es necesario crear en el pueblo mismo garant\u00edas eficaces. [&#8230;] La tendencia democr\u00e1tica ha invadido a los pueblos y obtiene con creces el voto y el consentimiento de quienes aspiran a colaborar m\u00e1s eficazmente en los destinos de los individuos y de la sociedad\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Segu\u00eda una definici\u00f3n que implicaba claramente la justificaci\u00f3n de la democracia: \u0093Expresar la opini\u00f3n personal sobre los deberes y los sacrificios que le son impuestos; no estar obligado a obedecer sin haber sido escuchado, he ah\u00ed dos <i>derechos <\/i>del ciudadano que se encuentran en una democracia, como su nombre lo indica, su expresi\u00f3n\u0094. Se podr\u00eda traducir: la democracia permite realizar estos derechos, y es un m\u00e9rito muy grande. \u0093La forma democr\u00e1tica de gobierno se le presenta a muchos como un postulado natural impuesto por la raz\u00f3n misma\u0094. Es evidente que no estaba lejos de hacer suyo ese juicio (de \u0093muchos\u0094). La democracia as\u00ed entendida \u0093admite diversas formas y puede darse tanto en las monarqu\u00edas como en las rep\u00fablicas\u0094. Alud\u00eda a varias monarqu\u00edas constitucionales de Europa de car\u00e1cter democr\u00e1tico. En general se trata de la participaci\u00f3n del pueblo; la participaci\u00f3n de todos ser\u00eda la esencia de esta democracia, m\u00e1s all\u00e1 del solo sistema mayoritario (ciertamente sin excluirlo como procedimiento pr\u00e1ctico de decisi\u00f3n, con la condici\u00f3n de que <i>todos <\/i>los interesados sean respetados).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">P\u00edo XII se\u00f1alaba su reserva ante una situaci\u00f3n en la que el pueblo no fuera sino una \u0093masa\u0094, \u0093inerte, mirando desde afuera\u0094. Esa ser\u00eda una falsa democracia. Incluir\u00eda a todos los populismos. Es necesario que cada uno ejerza su responsabilidad; cada uno debe tener \u0093conciencia de su propia libertad unida al respeto de la libertad y la dignidad de los dem\u00e1s\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11.1pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Inmediatamente despu\u00e9s Juan XXIII y el Concilio Vaticano II acentuaron la idea de la democracia como respeto espec\u00edfico de los derechos del hombre y el rechazo del autoritarismo, pero tambi\u00e9n la idea de la democracia como \u0093participaci\u00f3n\u0094, de toda participaci\u00f3n posible en la vida pol\u00edtica. El Concilio dijo: \u0093Es perfectamente conforme a la naturaleza humana que se encuentren estructuras jur\u00eddico-pol\u00edticas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin ninguna discriminaci\u00f3n, la posibilidad efectiva de tomar libre y activamente parte tanto en la determinaci\u00f3n de los fundamentos jur\u00eddicos de la comunidad pol\u00edtica, en la gesti\u00f3n de los asuntos p\u00fablicos, en la fijaci\u00f3n de los campos de acci\u00f3n y de los l\u00edmites de los diversos organismos y, finalmente, tambi\u00e9n en la elecci\u00f3n de los mismos gobernantes\u0094 (<i>Gaudium et spes<\/i> 75).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 8.2pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Nuevas inquietudes<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 13pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Juan Pablo II, el gran papa de fines del siglo pasado, en muchas de sus primeras intervenciones tambi\u00e9n da por sentada la democracia en el contexto de su compromiso con los derechos humanos. En su enc\u00edclica sobre el desarrollo (<i>Sollicitudo rei socialis, <\/i>1988), marc\u00f3 expresamente la exigencia: \u0093Muchos pa\u00edses desean reformar algunas estructuras injustas y, especialmente, sus instituciones pol\u00edticas\u0094; concretamente, \u0093reemplazar reg\u00edmenes corruptos, dictatoriales y autoritarios por reg\u00edmenes democr\u00e1ticos que favorezcan la participaci\u00f3n. [&#8230;] La salud de una comunidad pol\u00edtica \u0096que se expresa por la libre participaci\u00f3n y la responsabilidad de todos los ciudadanos en los asuntos p\u00fablicos, la firmeza del derecho, el respeto y la promoci\u00f3n de los derechos del hombre\u0096 es una condici\u00f3n necesaria y una garant\u00eda segura del desarrollo de \u00abtodo hombre y de todos los hombres\u00bb\u0094 (SRS 44).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11.8pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">En 1991, en un contexto internacional muy complejo, afirma: \u0093La Iglesia aprecia el sistema democr\u00e1tico\u0094 en tanto \u0093asegura la participaci\u00f3n de los ciudadanos en las decisiones pol\u00edticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de decidir y controlar a sus gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pac\u00edfica\u0094. Retoma as\u00ed la triple justificaci\u00f3n de Juan XXIII, que tambi\u00e9n subyace en el texto citado del Concilio Vaticano II. De entrada aparecen el autoritarismo, el totalitarismo, la independencia absoluta del poder. Pero<i> <\/i>es necesario remarcar que Juan Pablo II opone <i>en primer lugar<\/i> a todo esto \u0093el Estado de derecho\u0094, antes que la democracia: que \u0093el poder sea equilibrado por otros poderes y otras competencias que lo mantengan en sus justos l\u00edmites\u0094; que la soberan\u00eda \u0093pertenezca a <i>la ley<\/i> y<i> <\/i>no a la voluntad arbitraria de los hombres\u0094 (GS 44). Podr\u00eda hablarse de un Estado de derecho que precede a la democracia, la idea de poder limitado, de equilibrio de poderes, pero ser\u00eda todav\u00eda una forma germinal de democracia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11.8pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Por otra parte, para Juan Pablo II una democracia no es de por s\u00ed un Estado de derecho. Para ser \u0093aut\u00e9ntica\u0094 debe<i> primero<\/i> ser un Estado de derecho. Hay aqu\u00ed una prioridad de prioridades, una primera prioridad respecto de la democracia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Al formular estas precisiones en el contexto de la ca\u00edda de los reg\u00edmenes comunistas, sin hacer referencia expresa a problemas como la legislaci\u00f3n del aborto, Juan Pablo II aborda de inmediato la cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n de la democracia con <i>la verdad<\/i>. Lo hace en relaci\u00f3n con los reg\u00edmenes totalitarios que ignoran todo criterio acerca del bien y del mal, excepto \u0093la voluntad de los gobernantes\u0094 quienes, en especial, no reconocen forma alguna de derecho natural. Para ellos no existe ninguna verdad trascendente. Y \u0093si no existe una verdad trascendente \u0096dice Juan Pablo II\u0096, con cuya obediencia el hombre conquista su plena identidad, tampoco existe ning\u00fan principio seguro que garantice relaciones justas entre los hombres: los intereses de clase, grupo o naci\u00f3n, los contraponen inevitablemente unos a otros. Si no se reconoce la verdad trascendente \u0096prosigue\u0096, triunfa <i>la fuerza<\/i> [&#8230;] y cada uno tiende a utilizar hasta el extremo los medios de que dispone para imponer su propio inter\u00e9s o la propia opini\u00f3n, sin respetar los derechos de los dem\u00e1s\u0094 (<i>Centisimus annus<\/i> 44).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Juan Pablo II se pregunta si las democracias prevalecientes entonces en los reg\u00edmenes totalitarios en nombre de la ley y del derecho, no est\u00e1n tambi\u00e9n enfermas de indiferencia a la verdad y a los valores, enfermedad similar al reemplazo directo de la verdad por la voluntad de los gobernantes (o del partido gobernante): no se atreven a poner en la base de la vida pol\u00edtica una determinada (\u0093correcta\u0094, dice el Papa) concepci\u00f3n de la persona humana. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Sostiene en <i>Centesimus annus<\/i>: \u0093Hoy se tiende a afirmar que el agnosticismo y el relativismo esc\u00e9ptico son la filosof\u00eda y la actitud fundamental correspondientes a las formas pol\u00edticas democr\u00e1ticas y que, cuantos est\u00e1n convencidos de conocer la verdad y adhieren a ella con firmeza, no son fiables desde el punto de vista democr\u00e1tico, al no aceptar que la verdad sea determinada por la mayor\u00eda o que sea variable seg\u00fan los diversos equilibrios pol\u00edticos\u0085 La Iglesia tampoco cierra los ojos ante el peligro del fanatismo o del fundamentalismo de quienes, en nombre de una ideolog\u00eda con pretensiones de cient\u00edfica o religiosa, creen que pueden imponer a los dem\u00e1s hombres su concepci\u00f3n de la verdad y del bien. No es de esta \u00edndole la verdad cristiana.<i> <\/i>Al no ser ideol\u00f3gica, la fe cristiana no pretende encuadrar en un r\u00edgido esquema la cambiante realidad sociopol\u00edtica y reconoce que la vida del hombre se desarrolla en la historia en condiciones diversas y no perfectas. La Iglesia, por lo tanto, al ratificar constantemente la trascendente dignidad de la persona, utiliza como m\u00e9todo propio el respeto de la libertad. La libertad, no obstante, es valorizada en pleno solamente por la aceptaci\u00f3n de la verdad [&#8230;] El cristiano vive la libertad y la sirve (cf. Juan<i> <\/i>8, 31-32), proponiendo continuamente, en conformidad con la naturaleza misionera de su vocaci\u00f3n, la verdad que ha conocido. En el di\u00e1logo con los dem\u00e1s hombres y estando atento a la parte de verdad que encuentra en la experiencia de vida y en la cultura de las personas y de las naciones, el cristiano no renuncia a afirmar todo lo que le han dado a conocer su fe y el correcto ejercicio de su raz\u00f3n (GS 46)\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Conviene destacar algunos puntos de este pasaje perturbador. El texto se centra en la actitud del <i>cristiano<\/i> que no debe renunciar a confesar su fe, en \u0093la verdad que \u00e9l ha descubierto\u0094. Por otra parte, se refiere, a la relatividad inherente a los juicios de la Iglesia sobre la realidad social y pol\u00edtica (\u0093cambiante\u0094, dice). Pero tambi\u00e9n cabe considerar siempre un <i>minimum,<\/i> \u0093la dignidad trascendente de la persona\u0094, lo que es verdadero induce directamente al respeto de la libertad (respeto de la libertad como regla de acci\u00f3n) y, s\u00f3lo desde all\u00ed a una primac\u00eda de la verdad. Vale la pena detenerse en particular en este \u00faltimo punto. El texto no insiste sobre una verdad objetiva, primera y dominante a observar en toda la vida pol\u00edtica; si bien se advierte en la intenci\u00f3n de las primeras frases, es algo dif\u00edcil de formular. El Papa apunta a un relativismo de principio. Con todo, se puede no ser relativista y no obstante ignorar qu\u00e9 hacer exactamente en la pr\u00e1ctica (al legislar, por ejemplo) en cuestiones en las que la opini\u00f3n est\u00e1 muy dividida. Considero que se trata de algo distinto de un relativismo de principio.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Al mismo tiempo, una cosa es no admitir que \u0093la verdad\u0094 sea determinada por la mayor\u00eda, y otra negar toda decisi\u00f3n mayoritaria. La decisi\u00f3n mayoritaria puede resultar inadecuada en \u00e1mbitos que ata\u00f1en a las convicciones, a la conciencia, pero esto no significa que no haya que tener en cuenta los diversos puntos de vista en una decisi\u00f3n por <i>consenso,<\/i> por ejemplo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">1993, 1995<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 8.5pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Juan Pablo II retom\u00f3 el tema de la relaci\u00f3n de la democracia con la verdad en su enc\u00edclica sobre la cuesti\u00f3n moral, <i>Veritatis splendor <\/i>(1993). Pone en el centro mismo de la moral pr\u00e1ctica el problema de la \u0093relaci\u00f3n entre la <i>libertad <\/i>y<i> <\/i>la <i>verdad<\/i>\u0094 (n.84). No se refiere exactamente a \u0091democracia y verdad\u0092, pero se aproxima. \u0093Seg\u00fan la fe cristiana y la doctrina de la Iglesia \u0096dice\u0096, solamente la libertad que se somete a la verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar<i> <\/i>en la Verdad y en realizar la Verdad\u0094. Es una formulaci\u00f3n de la teor\u00eda moral fundamental: el bien y la verdad no son sino una sola cosa. Dec\u00edan los escol\u00e1sticos: <i>convertuntur<\/i>, se convierten el uno en la otra, pasan el uno a la otra. De ah\u00ed el rechazo del relativismo, en particular del que reduce toda conclusi\u00f3n a lo meramente \u0093pol\u00edtico\u0094 sin preocupaci\u00f3n por la verdad. \u0093Despu\u00e9s de la ca\u00edda, en muchos pa\u00edses, de las ideolog\u00edas que condicionaban la pol\u00edtica a una concepci\u00f3n totalitaria del mundo \u0096la primera de entre ellas el marxismo\u0096, existe hoy un riesgo no menos grave debido a la negaci\u00f3n de los derechos fundamentales de la persona humana y a <i>la absorci\u00f3n en la pol\u00edtica <\/i>de la misma inquietud religiosa que habita en el coraz\u00f3n de todo ser humano: es el riesgo de la alianza entre democracia y relativismo \u00e9tico, que quita a la convivencia civil cualquier punto seguro de referencia moral, despoj\u00e1ndola m\u00e1s radicalmente del reconocimiento de la verdad\u0094 (n. 101). Se podr\u00eda decir que hab\u00eda entonces demasiada (pretendida) verdad en esos totalitarismos; y que hoy en las democracias ya no la hay, todo tiende a estar determinado bajo una pol\u00edtica aparentemente de libertad \u0096por la libertad y para la libertad\u0096; no se invoca ninguna verdad independiente de \u00e9sta.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Aqu\u00ed hay algo m\u00e1s espec\u00edfico que en <i>Centesimus annus<\/i>, donde el problema era el relativismo de principio. El enfoque de Juan Pablo II no est\u00e1 lejos de una concepci\u00f3n efectivamente existente de la democracia que no la reconoce m\u00e1s que como procedimiento de deliberaci\u00f3n y de decisi\u00f3n, y estima que esto es suficiente. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en su enc\u00edclica sobre la vida humana, <i>Evangelium vitae, <\/i>enfatiza: \u0093En realidad, la democracia no puede mitificarse convirti\u00e9ndola en un sustituto de la moralidad o en una panacea de la inmoralidad. Fundamentalmente, es un \u00abordenamiento\u00bb y, como tal, un instrumento y no un fin. Su car\u00e1cter \u00abmoral\u00bb no es autom\u00e1tico [&#8230;], sino que depende de su conformidad con la ley moral y de los fines que persigue y de los medios de los que se sirve. [&#8230;] En la base de estos valores no pueden estar provisorias y fluctuantes \u00abmayor\u00edas\u00bb de opini\u00f3n, sino s\u00f3lo el reconocimiento de una ley moral objetiva que, en cuanto \u00abley natural\u00bb inscrita en el coraz\u00f3n del hombre, es el punto de referencia normativa de la misma ley civil\u0094 (n. 70). Resulta claro que apuntaba a la concepci\u00f3n que ve en la decisi\u00f3n mayoritaria \u0096en la decisi\u00f3n mayoritaria sea cual fuere\u0096 \u0093provisoria y fluctuante\u0094 como lo es con frecuencia la opini\u00f3n, el medio de determinar <i>lo que es moral, lo que incluso es verdad<\/i>, no s\u00f3lo lo que puede ser tenido como regla de coexistencia pr\u00e1ctica en la comunidad pol\u00edtica. Sobre todo teniendo en cuenta que parece identificar \u0091sistema de decisi\u00f3n mayoritaria\u0092 y \u0091democracia\u0092 a secas, de aqu\u00ed en adelante se estar\u00e1 lejos de la acogida a la democracia hecha por P\u00edo XII, Juan XXIII y el Concilio. La circunstancia gener\u00f3 cierto malestar. \u00bfEs posible clarificar las cosas y evitar as\u00ed este malestar? Es lo que tratar\u00e9 de hacer.<\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Clarificar, \u00bfc\u00f3mo?<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 8.0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">No hay que \u0093mitificar\u0094 la democracia, dice Juan Pablo II: en todo caso, no hay que hacer un \u0093mito\u0094 de la decisi\u00f3n mayoritaria que no es sino un \u0093instrumento\u0094. Esto puede ser aceptado por muchos. En principio los dem\u00f3cratas admiten que la decisi\u00f3n mayoritaria no es lo mejor para cualquier tipo de problema. No hay identificaci\u00f3n necesaria entre decisi\u00f3n mayoritaria y democracia. Un m\u00e9todo de decisi\u00f3n considerado perfectamente democr\u00e1tico en muchos casos \u0096por ejemplo en las asambleas internacionales\u0096 es el <i>consenso<\/i>. El presidente verifica, de ser necesario varias veces, que una f\u00f3rmula de conciliaci\u00f3n es tal, de modo que todos pueden tolerarla, vivir con ella, aun cuando la soluci\u00f3n no sea a sus ojos la mejor. Una vez que nadie rechaza la f\u00f3rmula de compromiso, el presidente decreta la soluci\u00f3n adoptada por <i>consenso<\/i>. Por otra parte, idealmente en democracia la decisi\u00f3n mayoritaria en s\u00ed misma es buena s\u00f3lo si tiene en cuenta las posiciones minoritarias, lo que en principio habr\u00e1 sido posible mediante la deliberaci\u00f3n, el \u0091debate\u0092; con la condici\u00f3n de que \u0091debate\u0092 signifique escuchar a los dem\u00e1s. La argumentaci\u00f3n ser\u00eda la siguiente: la democracia no est\u00e1 determinada por el voto mayoritario, sino que exige debatir y escuchar las razones de todos. La democracia es el recurso a un \u0093espacio p\u00fablico\u0094 abierto, como lo se\u00f1alaba el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Habermas en sus primeros escritos antes de hablar de \u0093actividad comunicacional\u0094 como inherente al hombre.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">En efecto, a veces la imprecisi\u00f3n en los documentos institucionales y legales encuadran nuestras democracias. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 escrito, por ejemplo, en la Constituci\u00f3n francesa que la decisi\u00f3n mayoritaria es la regla democr\u00e1tica, sobre todo la regla democr\u00e1tica universal? \u00bfDice que una decisi\u00f3n mayoritaria debe ser tomada sin tener en cuenta los puntos de vista minoritarios? Se supone todo lo contrario, pero no est\u00e1 escrito. Los principios pr\u00e1cticos de la democracia raramente son enunciados. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Por otra parte, la <i>unanimidad <\/i>pol\u00edtica \u0096y qu\u00e9 decir de la mayor\u00eda\u0096 no expresa lo que es justo y verdadero. Las cuestiones pol\u00edticas dependen ciertamente de la moral pero no son cuestiones espec\u00edficamente morales. La ley del Estado no tiene porqu\u00e9 hacer aplicar la totalidad de la ley moral. En pol\u00edtica \u0096y en democracia\u0096 de lo que se trata es de asegurar la convivencia civil, un respeto mutuo que signifique dejar atr\u00e1s la violencia entre los ciudadanos, pero no forzosamente el acuerdo en todo, incluso en cuestiones morales o en las verdades fundamentales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 20pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">La verdad en la pol\u00edtica<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Al mismo tiempo, no puede decirse que la vida pol\u00edtica \u0096y por lo tanto la democracia\u0096 sea indiferente a la verdad. En efecto, existe una gran dosis de verdad en el hombre comprometido con el respeto mutuo necesario en la pol\u00edtica. Aunque no sea toda la verdad, al menos la requiere; y sin <i>esta <\/i>verdad compartida no hay convivencia pol\u00edtica posible; y s\u00f3lo puede alcanzarse de manera emp\u00edrica, no te\u00f3rica. En democracia, las decisiones comunes se toman a trav\u00e9s de la deliberaci\u00f3n, del debate razonable; y la decisi\u00f3n debe ser, en la medida de lo posible, fruto de un <i>consenso<\/i>. El otro tiene tanto derecho al respeto como yo, y esto es una verdad de valor moral considerable. Rechazo terminantemente en este aspecto el punto de vista que pretende que la definici\u00f3n de democracia se agota en el procedimiento democr\u00e1tico. La democracia no se define, al menos suficientemente, sino por la verdad que subyace bajo ciertos procedimientos. Y si debemos subrayar, como lo hizo Juan Pablo II, la importancia de la verdad en relaci\u00f3n con la pol\u00edtica, es porque ya hay en la pol\u00edtica una verdad: la verdad de las relaciones humanas, aunque esa verdad sea m\u00e1s pr\u00e1ctica que especulativa. Hay, podr\u00eda decirse, un t\u00edpico ir m\u00e1s all\u00e1 de la verdad, propio tambi\u00e9n, precisamente, en la conciliaci\u00f3n pol\u00edtica. El <i>hombre<\/i> est\u00e1 en la causa misma de la pol\u00edtica: el hombre abierto al otro, abierto a la verdad, hombre-esp\u00edritu.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Otras verdades involucradas<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Pero esto no es todo. Al considerar muchas de las democracias hoy existentes, a despecho de las tendencias relativistas que tem\u00eda y observaba Juan Pablo II, es necesario constatar tambi\u00e9n la tendencia a someter la vida p\u00fablica, incluso la elaboraci\u00f3n de leyes, a principios generales \u0096los derechos del hombre, por ejemplo\u0096 estrictamente codificados, defendidos en su soberan\u00eda con medios jur\u00eddicos de control constitucional. Francia conoci\u00f3 una declaraci\u00f3n de los derechos del hombre y del ciudadano en 1789 pero nunca produjo un texto de derecho positivo en nombre del cual algunas leyes pudieran ser derogadas, anuladas. Hoy, esa declaraci\u00f3n forma una parte muy fuerte de los instrumentos de control constitucional, algo impensable en las Rep\u00fablicas anteriores. En la preocupaci\u00f3n de Juan Pablo II se advierte una verdad superior a la pol\u00edtica misma \u0096en el sentido cotidiano de la pol\u00edtica\u0096 que no es contraria a la democracia: los hombres determinan por s\u00ed mismos un principio superior, de ah\u00ed el respeto mutuo que surge de la reconciliaci\u00f3n y se extiende a la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">En consecuencia, la democracia no cae, como podr\u00eda temerse al escuchar a Juan Pablo II, en la trampa donde \u00e9l cre\u00eda verla a menudo. Su preocupaci\u00f3n se justifica \u0096es importante que la pr\u00e1ctica democr\u00e1tica no sea ajena a la verdad\u0096, pero tambi\u00e9n es necesario defenderla de la sospecha demasiado generalizada o demasiado radical de relativismo. Ser\u00eda conveniente incluso evitar acusar a la democracia de puro procedimentalismo: el procedimiento democr\u00e1tico del que se jacta \u00bfno es ya, en efecto, una <i>afirmaci\u00f3n de respeto mutuo <\/i>como norma de relaci\u00f3n de los hombres entre s\u00ed? Y a la inversa: la democracia no debe avergonzarse de los valores que expresa y proclama al traducirlos en acciones. Es probable que haya habido alg\u00fan malentendido en la desconfianza expresada por el Pont\u00edfice.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">Ciertamente, Juan Pablo II deseaba que el cat\u00e1logo de verdades de la vida pol\u00edtica abarcara la idea de la inviolabilidad de la vida del embri\u00f3n humano desde su concepci\u00f3n. Se trata de una verdad. El problema del reconocimiento y del respeto mutuos se plantea a partir del momento en que las opiniones divergen en este tipo de cuestiones. Se podr\u00eda responder que el problema se resuelve precisamente por la idea del respeto del otro \u0096respeto del otro ser humano\u0096 aplicado al embri\u00f3n. Pero el debate no se da all\u00ed, dado que algunos no reconocen el car\u00e1cter propio de <i>hombre <\/i>al embri\u00f3n (aunque sea <i>humano <\/i>\u0096adjetivamente\u0096 y destinado a <i>devenir<\/i> hombre); distinguen entre potencia y acto. Sin pretender ofrecer ahora una f\u00f3rmula de soluci\u00f3n pr\u00e1ctica a este problema, pienso que no es conveniente alimentar el desacuerdo, incluso en un tema tan importante como este a prop\u00f3sito de la idea de un relativismo radical de una de las partes en debate. Y me preocupa que se haya generalizado la sospecha sobre las democracias a partir de este debate.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">La puesta en guardia de Juan Pablo II fue muy necesaria, pero tambi\u00e9n cabe consignar la verdad que hay en la democracia cuando es vivida efectivamente como respeto mutuo: es la primera verdad para la pr\u00e1ctica de la democracia, antes de recurrir a otras fuentes de verdad. \u0093Una democracia sin valores \u0096y sin verdad\u0096 se transforma f\u00e1cilmente en un totalitarismo, declarado o disimulado\u0094, dijo Juan Pablo II. No obstante, agreg\u00f3: \u0093La Iglesia, al reafirmar constantemente la dignidad trascendente de la persona, adopta como regla <i>de acci\u00f3n <\/i>el respeto a la libertad\u0094. Ella tiende a la verdad, pero tambi\u00e9n a la libertad, a la democracia, que es ya, aunque parcial, una verdad. Este es el punto de equilibrio de la ense\u00f1anza de Juan Pablo II. No es la soluci\u00f3n de todo problema, aunque denota la tensi\u00f3n en la cual debemos aceptar vivir si queremos el derecho y la democracia. Tambi\u00e9n podr\u00edamos decir: la verdad y la democracia. Hay mucha sabidur\u00eda en esta indeterminaci\u00f3n <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">. No veo ninguna raz\u00f3n para cambiar de parecer, incluso ante problemas dif\u00edciles como el que mencion\u00e9 antes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">All\u00ed donde aparece una tensi\u00f3n entre democracia y verdad, enti\u00e9ndase bien, sobre todo cuando se enfrenta a la democracia una verdad de otro origen, debe prevalecer el mutuo respeto inherente a la relaci\u00f3n pol\u00edtica. Podr\u00eda hablarse de \u0093verdad pr\u00e1ctica\u0094. Por otra parte, \u00e9sta es inevitable. Lo importante es que la soluci\u00f3n se busque en el reconocimiento pr\u00e1ctico interciudadano, evitando la imposici\u00f3n de una verdad de otro origen. Incluso con una gran preocupaci\u00f3n por la verdad, Juan Pablo II pon\u00eda en guardia contra su imposici\u00f3n. Conviene seguir profundizando este problema tan concreto de la democracia, pero hay que hacerlo sin perder de vista sus grandes m\u00e9ritos, dando voz al pueblo y permitiendo la participaci\u00f3n de cada uno, seg\u00fan las decisivas palabras de otro papa, P\u00edo XII, retomadas adem\u00e1s por el Concilio Vaticano II.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>Traducci\u00f3n: Alberto Azzolini.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.5pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 18pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Maritain trat\u00f3 el tema en su peque\u00f1o libro <i>Cristianismo y democracia,<\/i> escrito al comienzo de la guerra y muy difundido sobre todo despu\u00e9s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 18pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Jean-Yves Calvez &#8211; Henri Tincq, <i>L\u0092Eglise pour la d\u00e9mocratie,<\/i> Le Centurion, 1992, p. 65).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 se entiende com\u00fanmente hoy por democracia? 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