{"id":3406,"date":"2005-12-15T12:08:34","date_gmt":"2005-12-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/busqueda-y-fe-en-el-pensamiento-de-joseph-ratzinger\/"},"modified":"2005-12-15T12:08:34","modified_gmt":"2005-12-15T12:08:34","slug":"busqueda-y-fe-en-el-pensamiento-de-joseph-ratzinger","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3406","title":{"rendered":"B\u00fasqueda y fe en el pensamiento de Joseph Ratzinger"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Es el mismo Joseph Ratzinger quien ofrece la clave de lectura de su obra de pensador de la fe y de hombre de di\u00e1logo, cuando afirma que la finalidad de su vida entera ha sido dedicarse \u0093al servicio de la palabra de Dios que busca ser escuchada entre las millares de palabras de los hombres\u0094 (A. Nichols) <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Quien busca y al mismo tiempo pretende ser escuchado no tiene nada del presuntuoso poseedor de una verdad que quiere imponer a los dem\u00e1s a golpes de clava: Ratzinger plantea y acoge interrogantes verdaderos y nunca ofrece respuestas carentes de rigurosa argumentaci\u00f3n. Prueba significativa, entre otras muchas, es el di\u00e1logo con el fil\u00f3sofo J\u00fcrgen Habermas <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Si Habermas es considerado el m\u00e1s influyente fil\u00f3sofo alem\u00e1n del momento, cuyo papel se presenta tambi\u00e9n como el de dar voz a la conciencia moral en la cultura pol\u00edtica de su pa\u00eds, Ratzinger no es solamente el prefecto de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe convertido en el papa Benedicto XVI, sino tambi\u00e9n un fino intelectual alem\u00e1n elogiado en 1992 por la Acad\u00e9mie des Sciences Morales et Politiques del Instituto de Francia.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En realidad, Ratzinger entiende la obra del pensamiento y de la investigaci\u00f3n como simple y puro servicio a la Verdad. De all\u00ed que el \u00eddolo negativo lo identifica con el relativismo, en esa posici\u00f3n que si bien reconoce el pluralismo de las verdades en parte relacionadas con la subjetividad, excluye la idea de la Verdad que es preciso servir y amar, y la sustituye con la \u00fanica certeza de que todo es relativo. A este sustancial sentido de la Verdad, Ratzinger no llega en una aventura individual sino desde la comuni\u00f3n de la Iglesia de Dios en el contexto de la gran tradici\u00f3n del pensamiento occidental: desde los estudios de su muy amado Agust\u00edn y Buenaventura a sus frecuentes lecturas de los maestros de la herencia de Munich (Sailer, G\u00f6rres, Bardenhewer, Grabmann y Schmaus\u0085) al di\u00e1logo con la sabidur\u00eda griega, sobre todo plat\u00f3nica, y la filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea. Benedicto XVI se nutri\u00f3 de un extraordinario patrimonio de pensamiento, que actualiza y reelabora a fin de presentar el antiguo mensaje de la revelaci\u00f3n cristiana a la inquieta cultura de nuestro tiempo, signado por cambios tan r\u00e1pidos como profundos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Puede decirse que su teolog\u00eda y su filosof\u00eda, m\u00e1s que un aristocr\u00e1tico amor por la sabidur\u00eda, son expresiones de una humilde y convencida sabidur\u00eda del amor que quiere ofrecer a los dem\u00e1s en la escucha y el di\u00e1logo. Al presentar sus reflexiones sobre \u0093Dios: la b\u00fasqueda y la fe\u0094, tratar\u00e9 de responder a cuatro preguntas que nos afectan a todos los que pensamos, creyentes o no: \u00bfqu\u00e9 significa creer?, \u00bfqui\u00e9n es el Dios en quien cree el que cree?, \u00bfqu\u00e9 relaci\u00f3n hay entre lo humano y lo divino manifestado en la fe?, \u00bfcu\u00e1l es el lugar vivo del encuentro, d\u00f3nde habita Dios? La referencia al di\u00e1logo Ratzinger-Habermas servir\u00e1 para mostrar el profundo car\u00e1cter dial\u00f3gico de las respuestas del futuro Benedicto XVI, siempre atentas a las razones del otro.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfQu\u00e9 significa creer?<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Creer, en el an\u00e1lisis de Ratzinger, \u0093significa dar el propio consentimiento a ese \u0091sentido\u0092 que no estamos en grado de construir por nosotros mismos, sino s\u00f3lo de recibir como don, tanto que nos basta acogerlo y abandonarnos a \u00e9l\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. La fe es aceptaci\u00f3n consciente y libre del \u0093sentido donado\u0094 y nace del encuentro entre el movimiento de autotrascendencia del hombre y el ofrecimiento absolutamente gratuito de la gracia de Dios. Este encuentro no es para nada azaroso: debe ser vivido en toda su dimensi\u00f3n ag\u00f3nica, signada por la experiencia de la real alteridad del Otro: \u0093El Credo cristiano toma sus primeras palabras del Credo de Israel, sumando al mismo tiempo la lucha de Israel, su experiencia de la fe y su combate por Dios, convirti\u00e9ndose as\u00ed en una dimensi\u00f3n interior de la fe cristiana, la cual no existir\u00eda sin ese combate\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Frente a esta visi\u00f3n de la fe, Habermas se muestra muy interesado: \u0093La raz\u00f3n que reflexiona sobre su fundamento m\u00e1s profundo, descubre su origen en Otro; y la potencia inexorable de ello debe ser reconocida por la raz\u00f3n si no quiere perderse en el callej\u00f3n sin salida de un h\u00edbrido devenir prisionero de s\u00ed mismo\u0085 Incluso sin una intenci\u00f3n teol\u00f3gica inicial, la raz\u00f3n que descubre sus propios l\u00edmites avanza hacia otro\u0094. La perspectiva de un aprendizaje complementario entre religi\u00f3n y raz\u00f3n es compartida por ambos. La visi\u00f3n de Ratzinger con respecto a la racionalidad, a su fuerza y a sus progresos, es ciertamente m\u00e1s problem\u00e1tica que la expresada por Habermas. En cuanto te\u00f3logo, no deja de se\u00f1alar que junto a las patolog\u00edas de la religi\u00f3n \u0096de las que son ejemplo los movimientos religiosos que alimentan la violencia y el terrorismo\u0096 hay tambi\u00e9n patolog\u00edas de la raz\u00f3n, como las que llevaron a la construcci\u00f3n y el uso de terribles armas de destrucci\u00f3n. Pero ello no exime a la fe del deber de un di\u00e1logo purificador con la raz\u00f3n, y Ratzinger no duda en declarar que existe una \u0093necesaria correlaci\u00f3n entre raz\u00f3n y fe, raz\u00f3n y religi\u00f3n, llamadas a la rec\u00edproca purificaci\u00f3n y a la mutua curaci\u00f3n, necesitadas la una de la otra y del consiguiente reconocimiento\u0094. La fe \u0096lejos de ser sacrificio de la inteligencia\u0096 es est\u00edmulo y alimento extraordinarios. La raz\u00f3n que quiera dar raz\u00f3n de cuanto existe, ejercitada en profundidad, se abre al asombro frente al misterio, donde vive lo Otro, a quien el que cree reconoce como el Dios al tiempo soberano y cercano.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfQui\u00e9n es el Dios en quien cree el que cree?<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none; mso-line-height-alt: 8.0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">El \u00fanico Dios en quien conf\u00eda el creyente es misterio del mundo, sentido \u00faltimo de la vida y de la historia, raz\u00f3n irrefutable para desconfiar de la miop\u00eda de todo lo que es pen\u00faltimo, fundamento tanto de la vigilancia cr\u00edtica de todo lo que es menos que \u00c9l como de la esperanza prof\u00e9tica sobre lo nuevo y lo que est\u00e1 por venir seg\u00fan su promesa. \u0093Llamando a Dios \u0091Padre\u0092 y al mismo tiempo \u0091Se\u00f1or del Universo\u0092, el Credo ha combinado un concepto familiar y otro c\u00f3smico en la descripci\u00f3n del \u00fanico Dios. De manera tal que se ponen de relieve las notas dominantes que caracterizan el retrato de Dios en la fe cristiana: tensi\u00f3n entre potencia absoluta y amor absoluto, entre inconmensurable distancia y estrecha cercan\u00eda\u0094. Es precisamente la presencia parad\u00f3jica de estas dos caracter\u00edsticas lo que ayuda a comprender en qu\u00e9 sentido el Dios de la fe es el Dios viviente. No se trata de un objeto muerto sobre el que ejercemos un juego de inteligencia, sino del Sujeto vivo y actuante al que podemos responder con conciencia y<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"> libertad (aceptando una alianza de amor). No se trata de un Dios que compite con el hombre, sino de un Dios humano cuya gloria es el hombre viviente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Las tesis de Habermas pretenden ofrecer una suerte de traducci\u00f3n secular de este Dios, que \u0096si bien es cuestionable desde la \u00f3ptica de la fe vivida\u0096 muestra la singular correspondencia entre su b\u00fasqueda en la filosof\u00eda y en la fe cristiana. \u0093La compenetraci\u00f3n rec\u00edproca de cristianismo y metaf\u00edsica griega no ha producido s\u00f3lo la forma espiritual de la dogm\u00e1tica teol\u00f3gica y la helenizaci\u00f3n del cristianismo, no siempre positiva; esa compenetraci\u00f3n ha favorecido tambi\u00e9n la apropiaci\u00f3n de genuinos contenidos cristianos por parte de la filosof\u00eda. Esta labor se explicita en nexos conceptuales de fuerte carga normativa, tales como responsabilidad, autonom\u00eda y justificaci\u00f3n, historia y recuerdo, nuevo comienzo, innovaci\u00f3n y regreso, emancipaci\u00f3n y cumplimiento, alienaci\u00f3n, interiorizaci\u00f3n y encarnaci\u00f3n, individualidad y comunidad. Ello ha transformado el sentido religioso originario, pero no lo ha desvitalizado o vaciado. Traducir la idea de un hombre creado a imagen y semejanza de Dios en la de una igual dignidad de todos los hombres, que deben respetarse incondicionalmente, es un ejemplo de esa traducci\u00f3n que emplea y muestra el contenido de los conceptos b\u00edblicos m\u00e1s all\u00e1 de los confines de una comunidad religiosa, hasta alcanzar a todos quienes tienen otra fe o no creen\u0094. Tambi\u00e9n aqu\u00ed la correspondencia con las tesis de Ratzinger se une a una posterior problem\u00e1tica que ya se adelanta: la simple \u0093traducci\u00f3n\u0094 de los conceptos teol\u00f3gicos en categor\u00edas terrenales no alcanza. La relaci\u00f3n entre lo divino y lo humano es mucho m\u00e1s compleja.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfQu\u00e9 relaci\u00f3n entre lo humano y lo divino?<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">En el encuentro de la fe, lo humano y lo divino se relacionan de manera dial\u00e9ctica, viva y vital. Ratzinger ha profundizado esta relaci\u00f3n al mostrar c\u00f3mo la experiencia eclesial de la gracia llegue a ser la verdadera realizaci\u00f3n de la b\u00fasqueda del coraz\u00f3n humano, y c\u00f3mo se da a un precio an\u00e1logo al de la dignidad de la criatura. La \u0093tesis dualista\u0094, que opone naturaleza y gracia seg\u00fan la doctrina de la \u0093naturaleza pura\u0094 y la teor\u00eda de los \u0093dos \u00f3rdenes\u0094, natural y sobrenatural, termin\u00f3 acorralando la acci\u00f3n de la gracia en estrechos l\u00edmites: la mera no imputaci\u00f3n del pecado no conllevaba ninguna modificaci\u00f3n de la din\u00e1mica espiritual y natural del hombre. Las \u0093doctrinas de la inmanencia\u0094 \u0096ligadas a los proyectos emancipatorios de la modernidad\u0096 hab\u00edan percibido en las capacidades intr\u00ednsecas de lo humano s\u00f3lo el potencial para expresarse y actuar en el progreso de la vida personal y social.<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Entre estos extremismos opuestos, la tradici\u00f3n creyente busca un equilibrio que Ratzinger descubre bien expresada en la f\u00f3rmula <i>gratia praesupponit naturam<\/i> (o tambi\u00e9n <i>gratia non destruit, sed supponit et perficit naturam<\/i>), por \u00e9l estudiada gracias a la inspiraci\u00f3n de su maestro Gottlieb S\u00f6hngen: \u0093El naturalismo que rechaza la gracia en la naturaleza lleva al mismo resultado que el sobrenaturalismo que combate la naturaleza y, malinterpretando la creaci\u00f3n, despoja de sentido tambi\u00e9n a la gracia\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. En primer lugar, si la gracia <i>praesuppone<\/i> la naturaleza, el interlocutor humano del pacto no queda anonadado, sino que entra \u0096en toda la plenitud y dignidad de su ser\u0096 en el misterio de la alianza con Dios. El hombre se pone frente a lo Eterno como protagonista, no como simple receptor pasivo de la obra divina. En la densidad del <i>praesupponit<\/i> est\u00e1 comprendido entonces el espacio de la libre acci\u00f3n de la criatura, que puede abrirse con conciencia y responsabilidad ante el don sobrenatural o bien cerrarse en s\u00ed misma, en una presunta autosuficiencia frente al Misterio. De all\u00ed que es necesario leer correctamente un movimiento dial\u00e9ctico en el axioma. La gracia completa a la naturaleza sobre todo en cuanto niega sus repliegues: llega al hombre \u0093s\u00f3lo violando la dura caparaz\u00f3n de la autoexaltaci\u00f3n que cubre en \u00e9l la magnificencia de Dios. Lo cual indica que no existe gracia sin cruz\u0094. El encuentro con Dios siempre comienza con un llamado al cambio radical del coraz\u00f3n y de la vida.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Junto a esta negaci\u00f3n de la antropolog\u00eda cerrada a lo Eterno, la gracia comporta tambi\u00e9n su plena afirmaci\u00f3n: si el hombre es deseo de Dios, el ofrecimiento de la autocomunicaci\u00f3n divina se realiza en el m\u00e1s alto nivel de la aspiraci\u00f3n de su ser. En el <i>praesupponit<\/i> est\u00e1n comprendidas la alegr\u00eda y la belleza de la vida divina participadas a la criatura, la plenitud de sentido que \u00fanicamente ella es capaz de darle a la vida del hombre en la tierra: \u0093S\u00f3lo la humanidad del segundo Ad\u00e1n es la verdadera humanidad, s\u00f3lo la humanidad que ha pasado a trav\u00e9s de la cruz pone en evidencia al verdadero hombre\u0094. La dial\u00e9ctica de la negaci\u00f3n y de la afirmaci\u00f3n, sin embargo, no ofrece a\u00fan la plenitud de sentido del axioma: el cumplimiento del deseo humano de parte del Dios viviente es su superaci\u00f3n en un nivel que el mismo deseo no hubiera podido nunca alcanzar. \u0093La verdadera humanidad del hombre es la humanidad de Dios, la gracia que completa la naturaleza\u0094. Es \u00e9sta, por otra parte, tambi\u00e9n la conclusi\u00f3n que saca Ratzinger hacia el final de su di\u00e1logo con Habermas: \u0093es importante para los dos grandes componentes de la cultura occidental dejarse abarcar en una correlaci\u00f3n polif\u00f3nica, donde se abran a la complementariedad esencial entre raz\u00f3n y fe, de manera que pueda crecer un proceso de purificaci\u00f3n universal, donde en \u00faltima instancia los valores y normas esenciales, de alguna manera conocidas o intuidas por todos los hombres, puedan adquirir nueva fuerza de iluminaci\u00f3n, a fin de que vuelva a operar cuanto tiene unido al mundo\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfD\u00f3nde habita Dios? Lugar del encuentro y c\u00edrculo hermen\u00e9utico<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En esta perspectiva, la Iglesia puede ser percibida como el espacio de la relaci\u00f3n viva y fecunda entre el Dios viviente y la nostalgia del coraz\u00f3n humano sediento de \u00e9l. Ratzinger examina otra afirmaci\u00f3n de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, no menos rica de sorprendentes iluminaciones: el axioma <i>\u0093extra Ecclesiam nulla salus\u0094<\/i> <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. La afirmaci\u00f3n de que fuera de la Iglesia no hay salvaci\u00f3n no puede ser comprendida fuera del horizonte simb\u00f3lico de la patr\u00edstica: \u0093La frase cobr\u00f3 vigencia sobre el fondo de una imagen del mundo propia de la antig\u00fcedad, de la que tambi\u00e9n forma parte. Seg\u00fan esta imagen, en el tiempo final de la patr\u00edstica, el mundo era considerado prevalentemente cristiano. La impresi\u00f3n que se ten\u00eda era que cualquiera que quisiese ser cristiano pod\u00eda serlo si ya no lo era. Solamente una rigidez culpable pod\u00eda mantener al hombre lejos de la Iglesia\u0094. En cuanto \u00e1mbito de la presencia del Logos universal, la Iglesia se presenta a los Padres como el lugar donde encuentra expresi\u00f3n la acogida salv\u00edfica del Logos mismo. Separarse de ella se corresponder\u00eda a un alejamiento de la \u00fanica puerta que conduce a la plenitud de la vida.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Por cierto, la Iglesia sigue siendo una paradoja que vela y revela: ella nos relaciona con Aquel de quien proviene y hacia quien tiende. La Iglesia nunca puede presuponer constituir un absoluto que se sustituya a la atracci\u00f3n misteriosa de Dios y a la libertad de sus caminos. En la concepci\u00f3n de la Iglesia como sacramento de salvaci\u00f3n universal coexisten entonces \u0093tanto la amplitud ilimitada de la salvaci\u00f3n (universalismo como esperanza) como el imprescindible acontecimiento Cristo (universalismo como exigencia)\u0094. La paradoja eclesial reenv\u00eda inevitablemente al misterio del Reino, que debe respetar toda libertad. No sorprende, por lo tanto, que el mal y el pecado habiten en la Iglesia. Ratzinger lo sabe bien y se anima a reflexionar. Santa por la llamada y la fidelidad de Dios, la Iglesia no deja de ser pecadora. Ella \u0093vive siempre a\u00fan del perd\u00f3n que la transforma de prostituta en esposa; la Iglesia de todas las generaciones es Iglesia por gracia, la que Dios vuelve a salvar siempre de Babilonia, donde los hombres se encuentran librados a sus fuerzas\u0085 Precisamente lo absoluto de la gracia incluye la insuficiencia y lo criticable de los hombres con los cuales est\u00e1 en relaci\u00f3n. Pero estos hombres\u0085 <i>son<\/i> la Iglesia, una Iglesia que no puede desentenderse de ellos, como si fuera algo objetivo detr\u00e1s de los hombres. Ella, por el contrario, vive en los hombres por m\u00e1s que los trascienda en el misterio de la bondad divina. En este sentido, la Iglesia santa sigue siendo pecadora\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Desde esta coexistencia de santidad y de pecado, se comprende en qu\u00e9 sentido la vida misma de la Iglesia exige su incesante renovaci\u00f3n. Para resplandecer como Israel escatol\u00f3gico, el pueblo de Dios debe hacer visible y atrayente su santidad a trav\u00e9s de un perenne retorno al Se\u00f1or y a su dominio en cada campo de su existencia hist\u00f3rica. El criterio de la verdadera reforma y de la aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n est\u00e1 en la fidelidad a lo que Dios quiere de su pueblo. Una renovaci\u00f3n que no se lleva a cabo optando por formas de ruptura, que privilegian a un peque\u00f1o grupo de elegidos frente a la masa, sino que es eclesial en su fin y en sus protagonistas. La reforma se realiza junto con todos: la Iglesia se renueva verdaderamente si se renueva en la comuni\u00f3n de su fe, en un esfuerzo aut\u00e9nticamente \u0093cat\u00f3lico\u0094 de conversi\u00f3n, que no excluya con prejuicios a nadie y no apunte a modelos inalcanzables o imposibles para la mayor parte de sus fieles. En este sentido, la renovaci\u00f3n \u0093no consiste en una cantidad de ejercicios y de instituciones exteriores, sino en el pertenecer \u00fanica y enteramente a la fraternidad de Jesucristo\u0085 Renovaci\u00f3n y simplificaci\u00f3n, no en el sentido de desmerecer o disminuir, sino de tornarse simples, de apuntar a esa simplicidad verdadera que es el misterio de todo lo que vive\u0085 y que repite un eco de la simplicidad del Dios uno\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">La fe vivida en continua renovaci\u00f3n se convierte en el camino donde se prepara y anticipa el cumplimiento del \u0093\u00e9schaton\u0094: \u0093La participaci\u00f3n en el martirio de Cristo es la manera de morir propia de la fe y del amor, a trav\u00e9s de la cual acepto la vida y la torno aceptable a Dios, el cual, s\u00f3lo en cuanto Trinidad, puede ser amor, y s\u00f3lo en cuanto amor torna soportable el mundo\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">8<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. A todos no es dado entrar en la tensi\u00f3n entre el <i>ya<\/i> y el <i>no todav\u00eda<\/i> del que la Iglesia es sacramento. Para los creyentes esta condici\u00f3n est\u00e1 signada por el consuelo de la \u0093comuni\u00f3n de los santos\u0094 que consiente la comunicaci\u00f3n interpersonal de la fe, en la esperanza y en la caridad, expresada en la oraci\u00f3n, en el tiempo y para la eternidad. En este sentido, \u0093quien cree nunca est\u00e1 s\u00f3lo, en la vida como en la muerte\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">9<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: black; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Prefacio de<i> <\/i>A. Nichols, <i>Joseph Ratzinger<\/i>, San Paolo, Cinisello Balsamo 1996, 6.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. J\u00fcrgen Habermas, <i>I fondamenti morali prepolitici dello Stato liberale.<\/i> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<i> Introduzione al cristianesimo. Lezioni sul Simbolo apostolico<\/i>, Queriniana, Brescia 1969, 41.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. J. Ratzinger, <i>Dogma e predicazione<\/i>, Queriniana, Brescia 1974, 138.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. J. Ratzinger, <i>Nessuna salvezza fuori della Chiesa?<\/i>, in Id., <i>Il nuovo popolo di Dio<\/i>, Queriniana, Brescia 1971, 365-389<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6.<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"> <i>Il nuovo popolo di Dio<\/i>, <i>o.c.<\/i>, 278s. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<i> Il nuovo popolo di Dio<\/i>, 301. 303.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">8<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. cf. J. Ratzinger, <i>Escatologia. Morte e vita eterna<\/i>, Cittadella, Assisi 1985, 115.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">9<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Homil\u00eda del 24 abril 2005, Inauguraci\u00f3n del Pontificado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el mismo Joseph Ratzinger quien ofrece la clave de lectura de su obra de pensador de la fe y de hombre de di\u00e1logo, cuando&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-3406","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-SW","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3406","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3406"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3406\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3406"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3406"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3406"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}