{"id":3407,"date":"2005-12-15T12:08:34","date_gmt":"2005-12-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/simone-weil-salus-extra-ecclesiam\/"},"modified":"2005-12-15T12:08:34","modified_gmt":"2005-12-15T12:08:34","slug":"simone-weil-salus-extra-ecclesiam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3407","title":{"rendered":"Simone Weil: salus extra Ecclesiam"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Son m\u00faltiples los aspectos en que la obra de Simone Weil influy\u00f3 en la filosof\u00eda y en la teolog\u00eda del \u00faltimo medio siglo. M\u00faltiples, tambi\u00e9n, las vidas que en el breve t\u00e9rmino de 34 a\u00f1os la fil\u00f3sofa francesa fue capaz de vivir: profesora, militante de izquierda, obrera de f\u00e1brica, combatiente republicana en la guerra de Espa\u00f1a, te\u00f3loga, m\u00edstica. Esa multiplicidad es capaz de provocar desconcierto y a la vez fascinaci\u00f3n; es capaz de nutrir muy diferentes aspiraciones y reflexiones, y puede transformarse en objeto de muy diversos intentos de apropiaci\u00f3n. En las filas del catolicismo, la figura de Simone Weil suele provocar decididos rechazos, pero tambi\u00e9n la voluntad de incorporarla al pante\u00f3n de los pensadores cat\u00f3licos pasando por alto o minimizando las profundas convicciones que la mantuvieron fuera de la Iglesia. Hay quien ha hecho malabares argumentativos para demostrar que en el \u00faltimo minuto Weil habr\u00eda aceptado el bautismo: perturba la existencia de un catolicismo (no ya un gen\u00e9rico cristianismo) que encuentra el sitio de su testimonio en la frontera y su vocaci\u00f3n m\u00e1s alta en la defensa radical de la libertad de pensamiento. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Simone Weil naci\u00f3 en 1909 en el seno de una familia jud\u00eda culta y de buen pasar y se dedic\u00f3 tempranamente al estudio de la filosof\u00eda. Su padre fue m\u00e9dico, y su hermano Andr\u00e8 uno de los m\u00e1s importantes matem\u00e1ticos del siglo XX. En 1931 Simone comenz\u00f3 su carrera como profesora filosof\u00eda y griego en Le Puy, Auvernia. Era entonces una muchacha de aspecto extravagante que publicaba art\u00edculos pol\u00edticos en peri\u00f3dicos sindicales y compart\u00eda su sueldo con desocupados y mendigos. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, tras haber realizado experiencias similares pero menos decisivas en otros establecimientos fabriles, Simone pide licencia en el Colegio de Le Puy para ingresar como obrera a la Renault de Par\u00eds. All\u00ed recibe, seg\u00fan consigna en el diario de f\u00e1brica, publicado bajo el t\u00edtulo de <i>La condition ouvri\u00e8re<\/i>, una indeleble \u0093marca de la esclavitud\u0094 que la acompa\u00f1a toda su vida, el sentimiento de haberse transformado definitivamente en una esclava para compartir la suerte de los \u00faltimos. En 1936 participa de la guerra de Espa\u00f1a en el bando republicano, pero un accidente dom\u00e9stico \u0096se tira encima, por torpeza, un recipiente con aceite hirviendo\u0096 la obliga casi enseguida a abandonar el frente. Por entonces ya hab\u00eda \u0093descubierto\u0094 el cristianismo \u0096\u0093la religi\u00f3n de los esclavos\u0094, como lo defin\u00eda\u0096 en ocasi\u00f3n de la fiesta patronal de un pueblo de pescadores portugueses a la que hab\u00eda asistido durante un viaje realizado en compa\u00f1\u00eda de sus padres. Ese descubrimiento se\u00f1ala el inicio de un periplo espiritual intenso y trabajoso que profundiza en ocasi\u00f3n de visitas a As\u00eds en 1937 y a Solesmes en 1938. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde pierde su cargo docente como resultado de la aplicaci\u00f3n de las leyes antisemitas en la Francia de Vichy, y en 1942, obligada a dejar Francia, se traslada a Nueva York. Lo hace con la intenci\u00f3n de regresar en breve a su pa\u00eds para alistarse en la resistencia, pero pronto concibe la idea de crear un cuerpo femenino de asistencia a los combatientes y comienza a gestionar su organizaci\u00f3n. Con ese prop\u00f3sito viaja a Londres, donde se enferma y es internada en el hospital en el que encuentra la muerte. El fin es acelerado por su decisi\u00f3n de no ingerir los alimentos que le son prescriptos, en solidaridad con quienes se ven privados de ellos en la Francia ocupada. La anemia y la tuberculosis terminan con su vida el 24 de agosto de 1943, a los 34 a\u00f1os. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En los tres \u00faltimos a\u00f1os de esa intensa existencia, en Marsella primero y m\u00e1s tarde en Nueva York, Simone Weil inicia una serie de contactos con sacerdotes, varios de ellos dominicos, con el deseo de hallar respuesta a una serie de interrogantes que la han ido absorbiendo crecientemente hasta transformarse en una suerte de obsesi\u00f3n. Son cuestiones que remiten en \u00faltima instancia a la eventual compatibilidad de sus concepciones religiosas con la fe profesada por la Iglesia cat\u00f3lica. Ese proceso de di\u00e1logo, de enorme riqueza teol\u00f3gica y espiritual, conoce tambi\u00e9n momentos espinosos, tensos e incluso enojosos, debidos fundamentalmente a la insistencia por parte de sus interlocutores \u0096en Marsella el padre Joseph-Marie Perrin\u0096 de inducirla al bautismo. Frente a esos denodados intentos de persuasi\u00f3n, Simone reafirma sus objeciones para el ingreso a la Iglesia, pero manifiesta reiteradamente su ferviente deseo de recibir los sacramentos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Es en torno a la cuesti\u00f3n del bautismo, de hecho, que las posturas de Weil y de sus interlocutores eclesi\u00e1sticos se endurecen crecientemente. Se trata de un conflicto que nace de un gran equ\u00edvoco, de una fundamental incomprensi\u00f3n: el padre Perrin, a quien Simone conoce en Marsella en junio de 1941, no alcanza a comprender el real alcance de las objeciones interpuestas. Fundamentalmente porque para ella el problema de si la Iglesia puede o no aceptar fuera de sus l\u00edmites la existencia de experiencias de vida cristiana aut\u00e9nticas, leg\u00edtimas desde todo punto de vista, no constituye un mero objeto de elucubraci\u00f3n: se trata por el contrario de una cuesti\u00f3n crucial, desde el momento en que la verdadera misi\u00f3n de la Iglesia en el mundo no podr\u00eda realizarse sino admitiendo esa posibilidad como punto de partida. En parte, tambi\u00e9n, porque Simone cree que la pertenencia a la Iglesia se relaciona con la realizaci\u00f3n de una vocaci\u00f3n personal a la que se refiere cuando hace uso de los conceptos de perfecci\u00f3n y de imperfecci\u00f3n. Porque la perfecci\u00f3n no se mide a su juicio en relaci\u00f3n con criterios generales, universales, pasibles de ser enunciados y definidos objetivamente: cada individuo alcanza la suya en la medida en que es capaz de transformar su vida adecu\u00e1ndola a un designio especial de Dios que ha de tomarse el trabajo de descubrir y dilucidar. En otras palabras: una de las afirmaciones a las que Simone no est\u00e1 dispuesta a renunciar a ning\u00fan costo cuando plantea un eventual ingreso a la Iglesia es la absoluta validez de permanecer fuera.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Estas cuestiones se relacionan con su concepto de catolicidad, que difiere significativamente del que propon\u00eda el magisterio preconciliar. La Iglesia no es cat\u00f3lica \u0096o no deber\u00eda serlo\u0096 por su voluntad de incorporar a todos los hombres al n\u00famero de los bautizados, sino por su capacidad para aceptar como leg\u00edtimas, e incluso como propias, la totalidad de las manifestaciones religiosas aut\u00e9nticas. Para Simone existen dos elementos fundamentales que permiten dilucidar si una religi\u00f3n debe ser encuadrada en esa categor\u00eda o si por el contrario debe contarse en el n\u00famero de las \u0093falsas\u0094: uno de ellos es la fe en un Dios al que se reconoce como bueno; el otro es la gratuidad de la experiencia religiosa, el rechazo de \u0093pactos\u0094 que regulan la relaci\u00f3n entre Dios y sus criaturas. Porque entre Dios y los hombres no hay nada que se pueda \u0093pactar\u0094, simplemente porque no hay nada que las criaturas puedan ofrecer a su Creador. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El cristianismo no es la \u00fanica \u0093religi\u00f3n aut\u00e9ntica\u0094, y la Iglesia es cat\u00f3lica \u0096universal\u0096 en la medida en que logra abarcar a todas las religiones aut\u00e9nticas. \u0093Siempre que un hombre invoc\u00f3 con el coraz\u00f3n puro a Osiris, Dionisio, Krishna, Buda, el Tao, etc., el Hijo de Dios respondi\u00f3 envi\u00e1ndole el Esp\u00edritu Santo. Y el Esp\u00edritu obr\u00f3 sobre su alma, no oblig\u00e1ndolo a abandonar su tradici\u00f3n religiosa, sino d\u00e1ndole la luz \u0096y en el mejor de los casos la plenitud de la luz\u0096 en el interior de esa tradici\u00f3n\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Para Weil la Iglesia no es m\u00e1s cat\u00f3lica en la medida en que el impulso misionero incorpora a su seno a m\u00e1s gente; lo es relaci\u00f3n a su capacidad para abrazar al resto de las \u0093religiones verdaderas\u0094 reconoci\u00e9ndoles pleno derecho de ciudadan\u00eda. \u0093El cristianismo, puesto que es cat\u00f3lico, debe contener todas las vocaciones sin excepci\u00f3n. En consecuencia, tambi\u00e9n la Iglesia deber\u00eda hacerlo\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. La pregunta surge de inmediato: \u00bfpor qu\u00e9 raz\u00f3n, entonces, profesar una religi\u00f3n y no otra? Porque las religiones, nos explica Simone, se adecuan al <i>ethos <\/i>de cada pueblo, de manera que cada uno de ellos encuentra en la propia el modo espec\u00edfico de relacionarse con Dios y la vive como la \u00fanica verdadera y la \u00fanica posible. Es parte de su arraigo. Pero la Iglesia ha de ver m\u00e1s all\u00e1.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El otro punto tiene que ver con la vocaci\u00f3n personal, con el destino, con el designio de Dios para su vida. Porque entre las m\u00faltiples vocaciones que el cristianismo debe contener figuran no s\u00f3lo las colectivas, sino tambi\u00e9n las individuales. Crucial aqu\u00ed es la cuesti\u00f3n de las relaciones entre el individuo y la colectividad: \u0093la colectividad es depositaria del dogma; y el dogma es un objeto de contemplaci\u00f3n para el amor, la fe y la inteligencia, tres facultades estrictamente individuales\u0094. De all\u00ed que conciliarlas implique construir una \u0093armon\u00eda en sentido pitag\u00f3rico: justo equilibrio de los contrarios\u0094. En reiteradas ocasiones Simone Weil expres\u00f3 en esos precisos t\u00e9rminos sus dudas en relaci\u00f3n con un eventual ingreso a la Iglesia. Se preguntaba si la voluntad de Dios \u0096su perfecci\u00f3n\u0096 era que adhiriera a la Iglesia, o si por el contrario deseaba que permaneciese \u0093en la intersecci\u00f3n entre el cristianismo y todo lo que no es \u00e9l\u0094. En una autobiograf\u00eda que env\u00eda a Perrin a mediados de mayo de 1942 afirma que hasta el momento, a pesar de haberse propuesto la cuesti\u00f3n durante la oraci\u00f3n, durante la liturgia y \u0093a la luz del resplandor que queda en el alma despu\u00e9s de la misa\u0094, no ha experimentado nunca la sensaci\u00f3n de que Dios la desee dentro de la Iglesia, lo que la conduce a concluir que, al menos por el momento, su vocaci\u00f3n, la voluntad de Dios, es que permanezca fuera de ella. No se trata en este caso de objeciones de naturaleza intelectual y por lo tanto objeto de la inteligencia, sino de razones que anidan en su sensibilidad y que deben ser discernidas e interpretadas mediante el ejercicio de la contemplaci\u00f3n y de la \u0093atenci\u00f3n\u0094. A la postre, Weil parece convencida de que su vocaci\u00f3n personal, su modo de ser perfecta, es dar testimonio de vida cristiana fuera de la Iglesia. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Ese testimonio no es de ning\u00fan modo marginal: es por el contrario clave en su contexto hist\u00f3rico, porque el cristianismo est\u00e1 llamado a dar respuesta a una situaci\u00f3n en buena medida in\u00e9dita y a todas luces dram\u00e1tica: \u0093nunca en toda la historia actualmente conocida hubo una \u00e9poca en que las almas estuvieran tan en peligro como ahora en todo el globo terrestre\u0094, escribe a Perrin. El problema es que la Iglesia romana no est\u00e1 a la altura de ese desaf\u00edo epocal: ha heredado de Israel la absurda idea de que es ella el \u00fanico espacio posible de salvaci\u00f3n, ha confundido la fe con la pertenencia, a Dios consigo misma. Si la imagen del cuerpo m\u00edstico que propone la eclesiolog\u00eda de la \u00e9poca es rechazada de plano por Simone Weil es justamente porque favorece, a su juicio, una confusi\u00f3n entre el Cristo y la Iglesia que juzga gravemente err\u00f3nea, si no blasfema. En virtud de esa confusi\u00f3n la Iglesia pretende obligar al amor y a la inteligencia a adoptar \u0093su lenguaje por norma\u0094, una pretensi\u00f3n que, lejos de proceder de Dios, nace \u0093de la tendencia natural de toda colectividad, sin excepci\u00f3n, a los abusos de poder\u0094. No ha comprendido que el \u00fanico camino de salvaci\u00f3n es que el cristianismo se encarne en la vida profana en lugar de negarla, y que la vida profana en Occidente ha sido moldeada por los pueblos denominados \u0093paganos\u0094, en particular los griegos. Para Weil la Iglesia tiene la misi\u00f3n de \u0093mostrar\u0094 al Cristo, de comunicar un anuncio de salvaci\u00f3n, de conducir a los hombres al conocimiento de una verdad de la que no posee el monopolio. No la de imponer una teolog\u00eda que excluye a las dem\u00e1s tradiciones religiosas aut\u00e9nticas, no la de incorporar a su seno a todos los hombres oblig\u00e1ndolos a abjurar de cuanto no se ajusta a sus propias ense\u00f1anzas. La Iglesia confunde el mensaje religioso con la teolog\u00eda. Lo \u00fanico que impone el Evangelio, en su opini\u00f3n, es el anuncio de que Jes\u00fas es el Cristo, anuncio que ha de agregarse a las dem\u00e1s tradiciones religiosas aut\u00e9nticas y a las tradiciones \u0093profanas\u0094 de cada pueblo, porque es capaz de iluminarlas a todas en lugar de sustituirlas generando desarraigo y dolor. S\u00f3lo entonces el cristianismo podr\u00e1 llamarse a s\u00ed mismo \u0093cat\u00f3lico\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Los escritos de esos \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Simone Weil vuelven una y otra vez sobre esos temas que la obsesionan: la multiplicidad de tradiciones religiosas aut\u00e9nticas, la nefasta confusi\u00f3n entre la fe en Cristo y la adhesi\u00f3n a la Iglesia, la relaci\u00f3n conflictiva entre individuo y colectividad. Temas todos que podr\u00edan convertirse en t\u00f3picos de seria reflexi\u00f3n tambi\u00e9n para el catolicismo actual, enfrentado crecientemente al fen\u00f3meno de los \u0093cat\u00f3licos sin Iglesia\u0094. Los soci\u00f3logos de la religi\u00f3n constatan cada vez con mayor nitidez la proliferaci\u00f3n de experiencias espirituales, incluso de identidades confesionales, que no se traducen en la adhesi\u00f3n a una comunidad religiosa (lo que Grace Davie llama \u0093creer sin pertenecer\u0094, <i>\u0093believing without belonging\u0094<\/i><\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"> <b>3<\/b><\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">) y menos en el seguimiento de las pautas normativas de las Iglesias. Se trata en buena medida de una ruptura m\u00e1s general de los universos de pertenencia: desde los a\u00f1os 60 es clara la transformaci\u00f3n de numerosas instituciones \u0096partidos pol\u00edticos, sindicatos, clubes\u0096 de \u0093instituciones de pertenencia\u0094 \u0096aquellas en las que los miembros se inscriben en forma vitalicia\u0096 en \u0093instituciones de servicio\u0094 a las que se recurre en situaci\u00f3n de necesidad <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. En el caso de los cat\u00f3licos que creen pero no pertenecen, lo m\u00e1s f\u00e1cil y c\u00f3modo para la Iglesia es sin dudas ofrecerles el regreso al redil. En las lecturas m\u00e1s autocr\u00edticas, esos hombres se han \u0093alejado\u0094 porque la Iglesia no ha sabido retenerlos, porque no ha dado respuesta a sus necesidades espirituales. En las m\u00e1s miopes todo es culpa del \u0093mundo moderno\u0094. Pero en todos los casos se los considera una \u0093anomal\u00eda\u0094 que debe ser corregida por medio de una adecuada acci\u00f3n pastoral. Simone Weil propone una lectura distinta, que contempla la existencia de m\u00faltiples vocaciones cristianas, colectivas e individuales, dentro y fuera de la Iglesia. Piensa una Iglesia cuya funci\u00f3n primordial, si no \u00fanica, es la de ser depositaria de los sacramentos y custodio de los textos sagrados; la de formular, s\u00ed, \u0093decisiones sobre algunos puntos esenciales\u0094, pero \u0093s\u00f3lo en calidad de indicaci\u00f3n para los fieles\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. En su opini\u00f3n el futuro del cristianismo y la salvaci\u00f3n de las almas depend\u00edan de esa transformaci\u00f3n, de la capacidad de la Iglesia para convertirse en aquel \u00e1rbol de la par\u00e1bola en el que anidaban todos los p\u00e1jaros.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. S. Weil, <i>Carta a un religioso<\/i>, Buenos Aires, Sudamericana, 954, p\u00e1g. 22.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Salvo indicaci\u00f3n contraria, las citas siguientes provienen de S. Weil, <i>A la espera de Dios<\/i>, Madrid, Trotta, 1996, p\u00e1gs. <\/span><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">45 y ss.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">3<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. Grace Davie, <i>Europe: The Exceptional Case. Parameters of Faith in the Modern World<\/i>, London, Darton, Longman &amp; Todd, 2002.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Dani\u00e8le Hervieu-L\u00e9ger, <i>Catholicisme, la fin d\u0092un monde<\/i>, Paris, Bayard, 2003.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">. Citado por G. Gaeta, \u0093Sulla soglia della Chiesa\u0094, en S. Weil, <i>Lettera a un religioso<\/i>, Milano, Adelphi, 1996, p\u00e1g. 128.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son m\u00faltiples los aspectos en que la obra de Simone Weil influy\u00f3 en la filosof\u00eda y en la teolog\u00eda del \u00faltimo medio siglo. M\u00faltiples, tambi\u00e9n,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-3407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-SX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}