{"id":3442,"date":"1998-07-11T12:08:34","date_gmt":"1998-07-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-moral-publica\/"},"modified":"1998-07-11T12:08:34","modified_gmt":"1998-07-11T12:08:34","slug":"la-moral-publica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3442","title":{"rendered":"La moral p\u00fablica"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En la sesi\u00f3n del Congreso Constituyente del 25 de abril de 1853, el diputado Ferr\u00e9 propuso agregar el t\u00e9rmino \u00abmoral\u00bb al de \u00aborden p\u00fablico\u00bb en el proyecto del art\u00edculo 19 que se debat\u00eda y cuyo antecedente se remontaba al Estatuto Provisional de 1815. Cosech\u00f3 adhesiones, seg\u00fan la escueta cr\u00f3nica, y el art\u00edculo fue aprobado por unanimidad.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La doctrina y la jurisprudencia se han detenido a menudo en el derecho a la intimidad del art\u00edculo 19 de la Constituci\u00f3n, que coloca a \u00ablas acciones privadas de los hombres que de ning\u00fan modo ofendan la moral y el orden p\u00fablico\u00bb como \u00abreservadas a Dios y exentas del juicio de los magistrados\u00bb, pero lo han hecho, especialmente hoy en d\u00eda, m\u00e1s que nada para marcar un \u00e1mbito en que el hombre tiene derecho a la protecci\u00f3n de su autonom\u00eda, \u00aba ser dejado a solas\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n del norteamericano Cooley, ante ciertas decisiones de su vida. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Moral y orden p\u00fablico, a su vez, han sido incluidos, con la seguridad y la salubridad, entre las materias propias del poder de polic\u00eda en sentido estricto, entendido \u00e9ste como el poder de limitar los derechos individuales, que el mismo art\u00edculo 14 aclara que no son absolutos. A s\u00f3lo siete a\u00f1os de instalada, la Corte Suprema en su primera composici\u00f3n, el 13 de abril de 1869 reconoci\u00f3 a la provincia de Buenos Aires la facultad de prohibir las corridas de toros porque \u00abla polic\u00eda de las provincias est\u00e1 a cargo de sus gobiernos locales, que se han reservado el de proveer lo conveniente a la seguridad, salubridad y moralidad de sus vecinos\u00bb. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Bien se ha dicho, es la misma Constituci\u00f3n la que brinda las mejores pautas para comprender el concepto de moral p\u00fablica (cfr. Valiente Noailles, C. \u0093La moral p\u00fablica y las garant\u00edas constitucionales\u0094). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Empezando por la forma republicana de gobierno, que supone austeridad, dignidad, delicadeza en el manejo de la cosa p\u00fablica. La Constituci\u00f3n, en su art\u00edculo 36 seg\u00fan la reforma de 1994, encomienda al Congreso dictar una ley de \u00e9tica p\u00fablica, tarea que reci\u00e9n ahora, con cuatro a\u00f1os de demora, estar\u00eda cerca de completarse. La moral p\u00fablica, evidentemente, sufre cuando falla la \u00e9tica p\u00fablica. El mal ejemplo de los que mandan tiene un efecto delet\u00e9reo sobre las costumbres sociales: la p\u00e9rdida de valor de la palabra empe\u00f1ada, la falta de transparencia en el manejo del dinero, la ostentaci\u00f3n y la frivolidad recompensados, son algunos ejemplos de lo que decimos. La econom\u00eda incide tambi\u00e9n en la moral p\u00fablica: qui\u00e9n predicar\u00eda con \u00e9xito las virtudes del ahorro en tiempos de inflaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La educaci\u00f3n, la cultura del trabajo, la promoci\u00f3n de la familia, la responsabilidad de preservar la salud y el medio ambiente, son valores exaltados por el texto constitucional. La tradici\u00f3n religiosa de nuestro pueblo es una pauta que no puede eludirse. Los constituyentes pusieron a la Naci\u00f3n bajo la protecci\u00f3n de Dios, fuente de toda raz\u00f3n y justicia, y al disponer el sostenimiento del culto cat\u00f3lico formularon algo m\u00e1s que un precepto econ\u00f3mico. Sin exclusiones ni exclusivismos, la moral cristiana integra el conjunto de creencias, sentimientos y valores predominantes en nuestra sociedad, de ah\u00ed su vinculaci\u00f3n con la moral p\u00fablica. En algunos fallos, los jueces han adoptado un criterio sociol\u00f3gico, refiri\u00e9ndose a la moral media, o a patrones de moralidad habitualmente admitidos por el sentimiento medio, o a criterios y pautas morales que ofrecen un marco valioso para el aprendizaje y desarrollo de la convivencia, integrando as\u00ed el patrimonio espiritual de la comunidad. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La moral p\u00fablica integra, pues, el bien com\u00fan o, en los t\u00e9rminos del Pre\u00e1mbulo, el bienestar general, entendido, seg\u00fan un fallo de la Corte, como \u00abconjunto de condiciones de la vida social que hacen posible tanto a la comunidad como a cada uno de sus miembros el logro m\u00e1s f\u00e1cil de su propia perfecci\u00f3n\u00bb. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El tema conduce nuevamente a la distinci\u00f3n, necesaria pero no siempre f\u00e1cil, entre conductas p\u00fablicas y privadas. En cuanto a la intimidad, en una interpretaci\u00f3n extrema fue esgrimida por la Corte norteamericana para admitir el aborto: nadie pod\u00eda interferir en el derecho de la mujer a disponer de su fecundidad, se dijo, mientras desechaba dar respuesta a la pregunta sobre el comienzo de la vida humana. Signo de una Corte activista, la sentencia se sustituy\u00f3 al Congreso federal y a las legislaturas de los estados, aunque para ello tuvo que ir a buscar <i>privacy<\/i> en las penumbras del propio ordenamiento jur\u00eddico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Entre nosotros, la tenencia individual de estupefacientes fue aceptada en 1986 en fallo dividido, con el argumento de que se trataba de conductas realizadas en la intimidad, sin ofender la moral y el orden p\u00fablico. Consider\u00f3 la Corte que para salir del \u00e1mbito de la privacidad deb\u00eda existir un perjuicio a terceros, que no ve\u00eda en esa conducta, aunque se da\u00f1ase al propio tenedor, en cuyo \u00abproyecto de vida\u00bb no era l\u00edcito que el Estado se inmiscuyese. <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">CRITERIO <\/span>editorializ\u00f3 sobre el riesgo de esa posici\u00f3n, que la Corte m\u00e1s tarde abandon\u00f3: \u00abEs dif\u00edcil comprender &#8230; c\u00f3mo la autolesi\u00f3n del que consume estupefacientes pueda considerarse una acci\u00f3n privada, ya que la inmensa mayor\u00eda de la comunidad nacional valora el deber de cuidar la propia salud ps\u00edquica. Degradarse humanamente por el consumo de drogas, ciertamente lesiona los sentimientos o valoraciones compartidas por un conjunto de personas en cuya protecci\u00f3n est\u00e1 interesada la comunidad toda\u00bb. Por ello expresaba su adhesi\u00f3n al voto de la minor\u00eda de que es el legislador quien define la privacidad de una conducta, ya que \u00e9l es competente para captar la moralidad p\u00fablica, como la moralidad del hombre medio al que representa. (\u00abEl juez, el legislador y la droga\u00bb, n. 1973, 25.9.86). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cuando se trat\u00f3 la denegaci\u00f3n de la personer\u00eda jur\u00eddica de la Comunidad Homosexual Argentina (1991), en uno de los votos de la mayor\u00eda, qued\u00f3 reflejado el cambio de concepto sobre el alcance de lo p\u00fablico y privado: \u00ablas acciones privadas de los hombres ofenden de alg\u00fan modo al orden, a la moral p\u00fablica y perjudican a terceros cuando producen un da\u00f1o a sus familias y a la sociedad en las que tales acciones repercuten o a s\u00ed mismos, pues nadie puede consentir v\u00e1lidamente que se le inflija un serio da\u00f1o\u00bb (voto del Dr. Antonio Boggiano). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La moral, como par\u00e1metro de limitaci\u00f3n de los derechos aparece en los tratados que, a partir de 1994, tienen jerarqu\u00eda constitucional. En la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos, que este a\u00f1o llega a su medio siglo, est\u00e1 la satisfacci\u00f3n de las \u00abjustas exigencias de moral, del orden p\u00fablico y del bienestar general en una sociedad democr\u00e1tica\u00bb (art. 29). El Pacto de San Jos\u00e9 de Costa Rica, por su parte, se refiere a los deberes de la persona para con la familia, la comunidad y la humanidad y reconoce que los derechos est\u00e1n limitados por los de los dem\u00e1s, por la seguridad de todos y por las \u00abjustas exigencias del bien com\u00fan\u00bb siempre en una sociedad democr\u00e1tica (art. 32). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La preservaci\u00f3n de la moral p\u00fablica y el reclamo al Estado para que ejerza su responsabilidad de protegerla, constituye un inter\u00e9s colectivo para accionar ante la Justicia. La reforma de 1994 le dio expreso reconocimiento en el art\u00edculo 43 y es una posibilidad para los habitantes de la Naci\u00f3n de hacer valer los derechos llamados difusos, sea individualmente, sea a trav\u00e9s de organizaciones intermedias. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=center><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Constituci\u00f3n de la Ciudad de Buenos Aires se enrola en la corriente privatista de la moral, palabra \u00e9sta que no aparece mencionada en el farragoso texto, ni siquiera cuando se particulariza en los \u00abni\u00f1os y ni\u00f1as y adolescentes\u00bb, primarios destinatarios de protecci\u00f3n y formaci\u00f3n morales. En cambio, se garantiza, entre otros muchos derechos, el de ser diferente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Consecuencia directa de semejante euforia fue la abolici\u00f3n de los edictos policiales, cuya aplicaci\u00f3n hab\u00eda dado lugar a formas de corrupci\u00f3n que deb\u00edan erradicarse. Fueron reemplazados por un \u00abc\u00f3digo de convivencia urbana\u00bb que dej\u00f3 sin sanci\u00f3n la oferta p\u00fablica de sexo. De inmediato, surgieron \u00abzonas rojas\u00bb, vecinos de algunos de los cien barrios porte\u00f1os encontraron que el m\u00e1s antiguo de los comercios se ejerc\u00eda en las puertas de sus viviendas, y no s\u00f3lo por mujeres sino tambi\u00e9n por hombres travestidos que, quiz\u00e1s lo m\u00e1s grave, encuentran una clientela al parecer abundante. Manifestaciones y hasta misas se han llevado a cabo, signo positivo, ya que muestra que se sale en defensa del inter\u00e9s directo e inmediato, dejando lejos el \u00abno te met\u00e1s\u00bb. Los vecinos, las entidades intermedias, las parroquias, templos y colegios, cat\u00f3licos o no, pueden encontrar una plataforma com\u00fan para \u00abpeticionar a las autoridades\u00bb, uno de los m\u00e1s cl\u00e1sicos derechos humanos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La opini\u00f3n ciudadana ha sido escuchada por la autoridad competente, tras no pocas vacilaciones acerca de c\u00f3mo satisfacer a los vecinos, que piden se persiga la exteriorizaci\u00f3n de la prostituci\u00f3n, sin dejar de ser \u00abpol\u00edticamente correctos\u00bb y no tener que afrontar la acusaci\u00f3n de autoritarismo.<span style=\"mso-tab-count: 1\"> <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span>Los gobernantes no pueden ser ajenos a las exigencias del bien com\u00fan, enti\u00e9ndase, como cuadra a quienes viven en una sociedad democr\u00e1tica, sin indiferencia ni siquiera neutralidad frente a los reclamos de la poblaci\u00f3n. Y los ciudadanos tienen abierta, adem\u00e1s de la v\u00eda de la Constituci\u00f3n Nacional ya mencionada, la de la Constituci\u00f3n porte\u00f1a que consagra el amparo en los casos en que se vean afectados derechos o intereses colectivos (art. 14).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Legislatura porte\u00f1a ha terminado por incluir como contravenciones ciertos comportamientos p\u00fablicos que son manifestaciones del ejercicio p\u00fablico de la prostituci\u00f3n: cuando se realiza frente a viviendas, escuelas y templos, produzca ruidos, hostigamiento o perturbaciones del tr\u00e1nsito. El proyecto de la Alianza comenzaba con esta infeliz afirmaci\u00f3n: \u00abLa Ciudad de Buenos Aires no proh\u00edbe ni reglamenta la prostituci\u00f3n\u00bb. Y terminaba por obligar al fiscal a constituirse en el lugar para disponer las medidas pertinentes, lo que en la pr\u00e1ctica equival\u00eda a nada. D\u00edcese que por gestiones del Jefe de Gobierno, el bloque radical se apart\u00f3 de sus socios del Frepaso y propuso el texto que termin\u00f3 siendo votado, con algunas abstenciones del bloque mayoritario y la oposici\u00f3n de los otros (Nueva Dirigencia y Porte\u00f1o) que reclamaban mayor firmeza. Se elimin\u00f3 la primera frase, pero del contexto resulta que la prostituci\u00f3n callejera no est\u00e1 prohibida, mientras sea discreta. Se sancionan las exhibiciones imp\u00fadicas aunque no lleguen a ser obscenas (ya que entonces se tratar\u00eda de un delito penal) y se autoriza a la polic\u00eda a intervenir, no queda muy claro de qu\u00e9 manera, dando inmediata intervenci\u00f3n al fiscal. Falta ahora la decisi\u00f3n del Jefe de Gobierno de promulgar o vetar la norma. Lo segundo ser\u00eda coherente con su posici\u00f3n contraria a la \u0093oferta p\u00fablica de sexo\u0094, pero dejar\u00eda nuevamente un vac\u00edo legal. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">M\u00e1s all\u00e1 de detalles de redacci\u00f3n de la norma, es necesario recordar que la prostituci\u00f3n callejera altera sentimientos, valores y creencias arraigados en la poblaci\u00f3n, que las ve como algo disvalioso y repugnante a las \u00abbuenas costumbres\u00bb. Se trata de acciones que por su misma naturaleza p\u00fablica inciden negativamente en la moralidad de la poblaci\u00f3n y causan grave perjuicio a quien incurre en ellas y a los terceros ajenos, en particular a ni\u00f1os, ni\u00f1as, adolescentes y j\u00f3venes, obligados a soportar la intrusi\u00f3n de este fen\u00f3meno en su intimidad. Adem\u00e1s de convertirse objetivamente en causas de intranquilidad vecinal y de perturbaci\u00f3n de la normal convivencia de los habitantes. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Corte Suprema ha dicho que el Estado debe proteger la moral p\u00fablica. Tanto en el orden nacional, provincial o de la Ciudad de Buenos Aires, seg\u00fan los casos, se debe tomar conciencia de que hacerlo no es resabio de autoritarismos idos sino un mandato constitucional para que la sociedad afirme y promueva valores esenciales, sin los cuales se entra en una decadencia de la que la Historia tiene sobrados ejemplos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la sesi\u00f3n del Congreso Constituyente del 25 de abril de 1853, el diputado Ferr\u00e9 propuso agregar el t\u00e9rmino \u00abmoral\u00bb al de \u00aborden p\u00fablico\u00bb en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-3442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Tw","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}