{"id":3446,"date":"1998-07-11T12:08:34","date_gmt":"1998-07-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-tradicion-africana\/"},"modified":"1998-07-11T12:08:34","modified_gmt":"1998-07-11T12:08:34","slug":"la-tradicion-africana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3446","title":{"rendered":"La tradici\u00f3n africana"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Todo don implica deber, responsabilidad. \u0093Gratis lo recibisteis, dadlo gratis\u0094 (Mt 10,8). Todo el valor, toda la riqueza de un don estriba en haber sido donado. Un don es amado precisamente porque no tiene precio, ha sido dado gratis, de balde. En \u00c1frica, vivimos as\u00ed la experiencia de <i>la familia como don de amor y don de la vida <\/i>de Dios a la humanidad. Dones gratuitos que nos recuerdan nuestros deberes, nuestras responsabilidades respecto de la vida, del hombre, de la humanidad. En las tradiciones africanas, la familia sigue siendo la primera fuente de la vida y de los valores de humanidad, pues en la familia recibimos la vida y en ella se adquieren los primeros reflejos de la <i>vida buena con el otro <\/i><\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> en la sociedad. En la familia aprendemos el respeto a la vida, la acogida del otro y la aceptaci\u00f3n mutua, el di\u00e1logo, el compartir, antes de vivir todo esto con el mundo exterior. El ni\u00f1o que no ha vivido la buena experiencia del calor familiar animado por el amor de los padres, junto a sus hermanos y hermanas, tendr\u00e1 dificultad en estructurarse en la vida para llevar una coexistencia pac\u00edfica con los otros.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En \u00c1frica tradicional, y tambi\u00e9n hoy en la mayor\u00eda de los grupos, cuando un ni\u00f1o viene al mundo, la comunidad de los adultos se esfuerza por integrarlo en la sociedad a trav\u00e9s de un cierto n\u00famero de ritos de paso que los inician en la vida y en los valores nobles de la humanidad: respeto de la vida, de toda vida, tambi\u00e9n la de seres inferiores como los animales, las plantas, el agua, que constituyen nuestro entorno vital; respeto al otro, incluido el m\u00e1s d\u00e9bil como el minusv\u00e1lido, los enfermos (tambi\u00e9n los enfermos mentales), los pobres, los ancianos; respeto de los usos y costumbres, como por ejemplo las exigencias concernientes al r\u00e9gimen matrimonial, la veneraci\u00f3n de los difuntos antepasados, las exigencias de la paz y de la convivencia fraterna en la comunidad. Todo el sistema de educaci\u00f3n se propone vincular al hombre con el hombre a trav\u00e9s de m\u00faltiples relaciones de solidaridad, con la mira en las exigencias sociales vitales. Toda actitud egoc\u00e9ntrica, toda ansia de \u00e9xito personal, se cuentan entre los pecados sociales m\u00e1s graves.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Asimismo, adem\u00e1s del homicidio que es el atentado objetivo y directo contra la vida, el Negro-Africano considera infracciones morales graves la falta de atenci\u00f3n en la acogida, la incitaci\u00f3n a la discordia, la envidia, la mentira, el robo, el rencor, la c\u00f3lera, la injuria, el adulterio, la mala utilizaci\u00f3n de los bienes de la naturaleza; en resumen, todo lo que pertenece a la vida, es decir, a la persona y a los bienes, a los medios vitales de los hombres, tomados individual y colectivamente. Todo el mundo est\u00e1 llamado a actuar en favor de la felicidad, la vida y la supervivencia de todos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Esto lo debemos a nuestra concepci\u00f3n <i>unitaria <\/i>de la vida. En efecto, entre los valores nobles de la humanidad que encontramos en las tradiciones africanas, existe esta consideraci\u00f3n de la <i>uni\u00f3n vital <\/i>o unidad de vida que existe entre los miembros de una misma familia, y, m\u00e1s all\u00e1 de la familia, entre los de un mismo clan y de una misma sociedad. Es el principio de la uni\u00f3n vital y de la participaci\u00f3n que se concibe como \u0093una relaci\u00f3n de ser y de vida de cada uno con sus descendientes, familia, hermanos y hermanas del clan, sus ascendientes, y con Dios, fuente \u00faltima de toda vida (&#8230;); una relaci\u00f3n an\u00e1loga de cada uno con su patrimonio y sus fondos, con cuanto contiene o produce, con todo aquello en que cree y vive\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El principio de uni\u00f3n vital y participaci\u00f3n supone la comuni\u00f3n entre todos estos seres, en cuyo centro se halla el hombre. De aqu\u00ed el significado mismo de la vida humana que se ha de captar en un sentido pleno como \u0093vida integral\u0094, \u0093vida plenamente humana\u0094 en su doble dimensi\u00f3n individual y comunitaria, espiritual y f\u00edsica; una <i>vida integral <\/i>individual y f\u00edsica en cuanto recibida en cada existente, y comunitaria y espiritual en cuanto procedente de una misma y \u00fanica fuente, Dios <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. Es una <i>vida participada<\/i>, o sea, que el individuo no vive su vida propia sino la de la familia, la de la comunidad, pues en la concepci\u00f3n africana el ser humano es esencialmente \u0093miembro\u0094 y no \u0093fragmento\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. Ciertamente es un <i>ser aut\u00f3nomo<\/i>, pero siempre un <i>ser-con-otro<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Y precisamente en este \u0093antropocentrismo comunitario\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> hay que entender la noci\u00f3n de <i>persona humana<\/i>, que no est\u00e1 encerrada en la de \u0093libertad personal\u0094; que no es decir que esta \u00faltima no exista o se desconozca en \u00c1frica, sino que la libertad personal es realidad s\u00f3lo dentro de una vasta red de relaciones familiares, donde el individuo no deja de vivir una existencia independiente y aut\u00f3noma. Por tanto, s\u00f3lo desde una perspectiva <i>personalista <\/i>se comprende nuestra concepci\u00f3n del hombre.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">De esta consideraci\u00f3n resulta que la moral africana es esencialmente antropoc\u00e9ntrica y vital; es decir, el hombre y la vida humana son el criterio de todo juicio moral: es bueno lo que contribuye a la vida, a su promoci\u00f3n, conservaci\u00f3n y protecci\u00f3n; lo que despliega y aumenta el potencial vital del individuo o la comunidad. Por el contrario, todo acto presupuestamente perjudicial para la vida de los individuos o de la comunidad pasa por malo <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. La moral, como toda la religi\u00f3n, sit\u00faa al hombre en el centro de todo. Por consiguiente, el respeto a la vida es la primera norma que gu\u00eda los actos humanos. En \u00c1frica Negra tradicional, el homicidio figura tambi\u00e9n a la cabeza de las faltas graves <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. La vida humana se deb\u00eda proteger desde que manifestaba un \u0093signo de vida\u0094. Hasta en los casos de concepci\u00f3n extra-matrimonial, el recurso al aborto estaba prohibido. Y cuando esta vida humana ven\u00eda al mundo, el primer deber era promoverla. El af\u00e1n por proteger la vida, es decir, la lucha contra la alimentaci\u00f3n deficiente, el h\u00e1bitat m\u00edsero, las enfermedades, la ignorancia y la irresponsabilidad, son exigencias de derecho natural en nuestras tradiciones africanas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Antropoc\u00e9ntrica y vital \u0096lo habr\u00e1n advertido\u0096, nuestra concepci\u00f3n no desemboca en un <i>horizontalismo estrecho<\/i>. Es una concepci\u00f3n enteramente religiosa, en la que el hombre es el centro, pero siempre en referencia al Creador y a los antepasados. Es una concepci\u00f3n concreta, vivida, una moral social y vital, una moral religiosa donde Dios se revela como el bien soberano hacia el que ascender realizando lo que es bueno. Subir hacia Dios, hacia el Bien, es luchar contra lo que tiende a bajar y deshonrar al hombre, es combatir el mal que atenta contra la vida, contra el hombre. Igualmente todo atentado a la vida y al hombre es deshonor para la misma Fuente de la vida que es Dios y contra los antepasados por cuyo medio recibimos este don.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Al encuentro con las otras culturas<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Subttulos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 14.15pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>&nbsp;<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Tal es nuestra visi\u00f3n del mundo que, para algunos, da al \u00c1frica Negra imagen de <i>para\u00edso perdido<\/i>. De aqu\u00ed el interrogante que alguno de ustedes puede plantearse con raz\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 ha sido de estas tradiciones africanas hoy, al alba del tercer milenio?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En primer lugar se ha de decir que nuestro continente es el que m\u00e1s ha sufrido por choques de culturas y civilizaciones, especialmente de Occidente. Se recibe mucho bien del encuentro de culturas y pueblos, pero se dan tambi\u00e9n una serie de perjuicios que han desestabilizado nuestra concepci\u00f3n de la vida en lo concerniente a los valores familiares, el respeto a la vida, el sentido de libertad, de vida comunitaria, del \u0093vivir juntos\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En efecto, como bien lo ha indicado Juan Pablo II en su carta publicada para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el encuentro de pueblos y culturas, favorecido por potentes medios de transporte y comunicaci\u00f3n social, est\u00e1 marcado por el dominio de la cultura occidental y los valores predominantes en ella, en detrimento de los valores culturales y religiosos propios de otros pueblos <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">8<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. De modo que entre nosotros, en la mayor parte de las ciudades africanas grandes, la belleza de la vida familiar con sus exigencias de fidelidad y de uni\u00f3n de la pareja, se ve amenazada por im\u00e1genes de televisi\u00f3n procedentes de los pa\u00edses del Norte. El mismo significado del matrimonio, considerado uno de los s\u00edmbolos m\u00e1s significativos de nuestras culturas, se derrumba tras los debates y propagandas ideol\u00f3gicas sobre la uni\u00f3n libre, la legitimidad del divorcio y de la poligamia, entre otros temas. En cuanto a la sexualidad, \u00e9sta tiende a ser un terreno de libre opini\u00f3n y permisividad, alentada por la propaganda sobre m\u00e9todos contraconceptivos, relaciones precoces entre los j\u00f3venes, aborto, con cuantas consecuencias se siguen sobre el equilibrio psicol\u00f3gico de los adolescentes y sobre la fundamental cuesti\u00f3n del respeto a la vida. En muchos pa\u00edses se presenta la pr\u00e1ctica del aborto como signo de liberaci\u00f3n de la mujer, a consecuencia de la cultura cada vez m\u00e1s patente, de rechazo al ni\u00f1o e incluso a la maternidad como valor vinculado al ser mismo de la mujer.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A esto se han de a\u00f1adir las im\u00e1genes de criminalidad y violencia que transmiten los medios de comunicaci\u00f3n y cuyos perjuicios son tales que en muchos ambientes en que el ni\u00f1o no tiene siempre la posibilidad de ser iniciado en la lectura de las im\u00e1genes, los adolescentes confunden <i>las im\u00e1genes de guerra de los noticiarios <\/i>con las de <i>una pel\u00edcula de guerra o violencia <\/i>que sigue a las informaciones. Desde edad temprana se cultiva en nuestros ni\u00f1os el gusto de la criminalidad, de la muerte. Se mata en ellos la belleza de la vida, el sentido del otro, el ideal de la paz. Y as\u00ed se desarrolla en \u00c1frica Negra una \u0093cultura de la muerte\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">9<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> contraria a nuestras aspiraciones, a nuestra concepci\u00f3n de la vida. Una cultura de la muerte cuya expresi\u00f3n es sin duda el actual drama de los conflictos tribales y guerras por el poder, que han empa\u00f1ado la imagen de \u00c1frica este \u00faltimo tiempo en Liberia, Somalia, Angola; y los actos de genocidio perpetrados en Ruanda, Burundi, al Este de la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo. A decir verdad, como todos los pueblos del mundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00c1frica ha sufrido guerras tribales en otros tiempos, pero jam\u00e1s los africanos se han matado entre ellos como lo hemos visto \u00faltimamente. La entrada en el mundo llamado \u0093moderno\u0094, en algunos casos se refleja en las situaciones de violencia que vivimos hoy. Para convencerse de ello basta evaluar la cantidad de armamento pesado que circula en nuestros pa\u00edses, cuando la mayor\u00eda no dispone ni siquiera de un peque\u00f1o taller para fabricar bombas de gas lacrim\u00f3geno ni tampoco sencillos cuchillos de cocina. Formulamos aqu\u00ed el voto de que la comunidad internacional quiera ayudarnos a salvaguardar nuestro ideal de vida, sobre todo adoptando medidas adecuadas en el terreno de la venta de armas en \u00c1frica y en otros pa\u00edses del Tercer Mundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En el fondo de toda esta crisis que azota al continente africano y tiene secuelas enormes en la salud de nuestras familias, se encuentra tambi\u00e9n la noci\u00f3n de libertad tal como la definen las culturas llamadas modernas. Nos es obligado dar constancia en primer lugar de que gracias al movimiento de ideas introducido por los pueblos del Norte a comienzos del siglo XVIII, nuestra \u00e9poca se caracteriza por la conquista de dichos derechos. Desde la Declaraci\u00f3n de los Derechos del Hombre por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948 hasta la firma de la Convenci\u00f3n de los Derechos del Ni\u00f1o, pasando por la afirmaci\u00f3n de los derechos de la mujer, de las minor\u00edas \u00e9tnicas y otros, se debe afirmar que nuestro siglo es el de los derechos. A la vez que nos felicitamos por esta promoci\u00f3n de la dignidad de la persona humana, que ha caracterizado nuestro fin de siglo, reconozcamos tambi\u00e9n que estos derechos y libertades no siempre han estado bien definidos, y se ha producido una generalizaci\u00f3n abusiva de los principios sin tener en cuenta muchas veces las particularidades religioso-culturales de cada pueblo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Asimismo, sea la que fuere la situaci\u00f3n de la mujer en \u00c1frica Negra, entre nosotros la promoci\u00f3n de los derechos y libertad de la mujer no se define en oposici\u00f3n a los derechos del ni\u00f1o que est\u00e1 por nacer, como muchas veces se entiende en los debates ideol\u00f3gicos sobre el aborto, por ejemplo. Al contrario, en la aceptaci\u00f3n de la maternidad como valor intr\u00ednseco a su naturaleza femenina, la mujer realiza su verdadera libertad. En nuestras tradiciones africanas, a la mujer se la llama \u0093madre\u0094 aunque no tenga hijos. Y lo mismo vale para el ni\u00f1o, que s\u00f3lo puede realizarse en el seno de la vida familiar. El reconocimiento de los derechos y libertad de los ni\u00f1os no destruye la autoridad paterna. En cuanto al hombre mismo, diremos que es hombre libre sobre todo si cumple su deber de esposo y de padre de familia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Aqu\u00ed se ve que, al rev\u00e9s de cierta concepci\u00f3n occidental donde la libertad se define como separaci\u00f3n, tensi\u00f3n con la autoridad (paterna u otra), nuestra concepci\u00f3n africana se vincula a la concepci\u00f3n cristiana, en la que la libertad se considera un don <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">10<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. Precisamente en el seno de la familia y de la comunidad, en el di\u00e1logo entre esposos, entre hijos y padres, educadores y educandos, es donde se realiza la libertad verdadera. Fuera de este marco, es sin\u00f3nimo de servidumbre <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">11<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. La verdadera libertad se cumple en la verdad y para el bien. No es la facultad de hacer cualquier cosa, sino que es don de s\u00ed, dominio propio y responsabilidad, o sea, iniciativa libre del individuo y deber hacia el otro.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Igualmente, siempre nos hemos opuesto a la alianza entre el ideal democr\u00e1tico y cierto relativismo \u00e9tico que algunos quisieran imponer en \u00c1frica cual signo de tolerancia y respeto mutuo. Reconocemos a la democracia como un valor, pero no debe ser un suced\u00e1neo de la moralidad ni panacea de la inmoralidad; es instrumento y no fin, su credibilidad depende de su conformidad con la ley moral. Por tanto, cuando una mayor\u00eda parlamentaria o social decreta la legitimidad de la supresi\u00f3n de la vida humana no nacida a\u00fan, por ejemplo, la ley no deja de ser tir\u00e1nica aunque se la llame democr\u00e1tica. El valor de la democracia se mantiene o desaparece en funci\u00f3n de los valores que encarna o promueve, en primer lugar los fundamentales e indispensables de la dignidad de toda persona humana, del respeto a sus derechos intangibles e inalienables, as\u00ed como el reconocimiento del \u0093bien\u0094 com\u00fan como fin y criterio regulador de la vida pol\u00edtica <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">12<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=2Autor style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-ALIGN: left\" align=left><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Esto da que pensar y reclama tener conciencia de la fragilidad de toda libertad fundamentada en nuestras propias intuiciones, en nuestro propio yo. Como nos sigue recordando el papa Juan Pablo II, nuestra libertad \u0093necesita ser liberada\u0094 por Cristo <\/span><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">13<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">. Es \u00c9l la Verdad que nos hace libres (Jn 18, 37). Seguir a Cristo es el cimiento esencial y original de la vida cristiana. El es el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6); es \u00c9l la luz del mundo, la luz de la vida (Cfr Jn 8,12). Para las familias cristianas, el Evangelio debe ser el manantial de toda verdad salv\u00edfica y de toda regla de vida <\/span><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">14<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">. Pues nos propone adherirnos a la persona de Cristo, compartir su vida y su destino, tener su misma obediencia libre y amorosa a la voluntad de Dios, Padre <\/span><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">15<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">, bien soberano, en quien la regla de obrar bien tiene su fundamento: \u00a1Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz y luz por oscuridad; que dan amargo por dulce y dulce por amargo!\u0094 (Is 5,20).<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-STYLE: normal; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>Fragmentos de la conferencia pronunciada por el autor en el Congreso Teol\u00f3gico-Pastoral \u00ab<em>La familia: don y compromiso, esperanza de la humanidad<\/em>\u00ab, R\u00edo de Janeiro, 1-3 octubre de 1997.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<\/span><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><strong><em>&nbsp;<o:p><\/o:p><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><span><strong>1<\/strong>. Cfr. Paul Ricoeur, <i>Soimoi comme autre<\/i>, Ed. du Seuil, Par\u00eds 1990, p. 202.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Cfr. V. Mulago, <i>La religion traditionnelle des bantu et leur vision du monde<\/i>, Ed. Facult\u00e9 de Th\u00e9ologie Catholique de Kinshasa 1980, p.133.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Ib\u00edd, p.134.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. O. Bimwenyi Kweshi, <i>\u00ab<\/i>L\u0092Afrique au Synode. Probl\u00e8me de la famille\u00bb, en <i>Bulletin de Th\u00e9ologie Africaine<\/i>, IV,7,1982, 55-73.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Cfr. H. Murier, <i>Philosophie de l\u0092Afrique Noire<\/i>, Saint-Augustin, Estella, Institut Antropos, 1976, pp.36ss.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. E. Mujinya, <i>\u00ab<\/i>Le mal et le fondement dernier de la morale chez les Bantu interlacustes\u00bb, en <i>C.R.A.<\/i>, vol. II, n.5, 1969, p.60.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Cfr. Tshamalenga Ntumba, <i>\u00ab<\/i>La philosophie de la faute dans la tradition Luba\u00bb, en <i>Pech\u00e9, P\u00e9nitence et R\u00e9conciliation<\/i>, Actas de la IX Asamblea Teol\u00f3gica de Kinshasa, Kinshasa, F.T.C.K., 1980, p. 138.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">8<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Juan Pablo II, <i>Mensaje para la XXXI\u00aa Jornada Mundial de las Comunicaciones sociales<\/i>, en <i>L\u0092Osservatore Romano<\/i>, 6 (11 de febrero, 1997) p.7.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">9<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Juan Pablo II, EV, n.3.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">10<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. Cfr. A. Gasch\u00e9, <i>Pour penser,<\/i> T.l.<i> L\u0092homme<\/i>, Ed. du Cerf, Par\u00eds 1993, pp. 63-64.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">11<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Cfr. Juan Pablo II, <i>Carta a las familias<\/i>, n.5.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">12<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. Id, E.V., n.70.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">13<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Juan Pablo II, V.S., n. 86; v\u00e9ase tambi\u00e9n R.H., n. 12.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">14<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. Cfr. Vat II, D.V., n.7.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;&nbsp; 15<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">. Cfr. Juan Pablo II, S.V., 19.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo don implica deber, responsabilidad. \u0093Gratis lo recibisteis, dadlo gratis\u0094 (Mt 10,8). 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