{"id":3447,"date":"1998-07-11T12:08:34","date_gmt":"1998-07-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/los-viajes-de-sarmiento\/"},"modified":"1998-07-11T12:08:34","modified_gmt":"1998-07-11T12:08:34","slug":"los-viajes-de-sarmiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3447","title":{"rendered":"Los viajes de Sarmiento"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Si la materia de los viajes es inquietud y b\u00fasqueda, Sarmiento fue un hombre sin sosiego. Periodista exiliado en Chile, a los 34 a\u00f1os, en octubre de 1845, sale de Valpara\u00edso en un viaje apalabrado por su amigo Manuel Montt, entonces ministro de Instrucci\u00f3n P\u00fablica del gobierno trasandino, para estudiar los sistemas escolares y las pol\u00edticas inmigratorias en Europa y Estados Unidos. As\u00ed, en dos a\u00f1os, visita Montevideo, R\u00edo de Janeiro, Francia, Espa\u00f1a, Argel, Italia, Alemania, Suiza, Inglaterra, Estados Unidos, Canad\u00e1 y Cuba, adquiriendo una invalorable experiencia que no desechar\u00e1 a la hora de cumplir los altos destinos que le reservaba el porvenir.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Sus l\u00facidas observaciones quedaron registradas en forma epistolar. Reunidas luego sus cartas en dos tomos publicados entre 1849 y 1851 en Santiago de Chile, se reimprimieron tres a\u00f1os despu\u00e9s en Buenos Aires, y en 1886 las incluy\u00f3 su <i>Obras Completas<\/i>. La edici\u00f3n cr\u00edtica a cargo de Javier Fern\u00e1ndez, reproduce aquella \u00faltima e incluye, por sugerencia y al cuidado del estudioso franc\u00e9s Paul Verdevoye, el <i>Diario de Gastos<\/i>, testimonio marginal pero no exento de peque\u00f1os indicios reveladores que permiten seguir paso a paso su itinerario, como esa anotaci\u00f3n en N\u00e1poles: \u0093Por las rater\u00edas y limosnas dadas a cuanto p\u00edcaro tiende la mano\u0094. Cabal ejemplo para quien ebrio de poder hoy recorre mundo a costillas nuestras, con s\u00e9quito de cortesanos y f\u00edgaro obligado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Acierta Juan Jos\u00e9 Saer en nota liminar cuando apunta que m\u00e1s all\u00e1 del pol\u00edtico, del ide\u00f3logo y del polemista, \u0093su lealtad con lo real\u0094 hace del sanjuanino un escritor. \u00a1Y vaya pluma!, la de quien tuvo instinto proverbial de la buena lengua, seg\u00fan lo elogiara Jos\u00e9 Mart\u00ed.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Viajar con \u00e9l nos lleva de sorpresa en sorpresa, compartiendo los gozos y las sombras de quien, sometido a los vaivenes de lo desconocido, observa al otro sin anteojeras, dej\u00e1ndose maravillar por realidades diversas o aun adversas a la suya.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">La perspicacia del viajero descubre lo m\u00e1s oculto del paisaje, ensaya respuestas, prodiga juicios y jam\u00e1s aburre. Asomado a la meseta castellana dice: \u0093El mendigo espa\u00f1ol es un tipo que el arte debe esforzarse en conservar, a despecho de las ordenanzas reales que comienzan a perseguirle. El paisano trabaja en Espa\u00f1a mientras sus fuerzas se lo permiten; cuando el peso de los a\u00f1os va agobi\u00e1ndolo demasiado, deja el arado por el bast\u00f3n de mendigo, i escoje un punto del camino como teatro de su nueva industria, i los productos de su profesi\u00f3n entran en com\u00fan con el trabajo de los j\u00f3venes para proveer al mantenimiento de toda la familia, sin que nadie le haga un reproche por la humildad de su nuevo oficio\u0085 el paisano espa\u00f1ol posee, adem\u00e1s, todas las cualidades necesarias para ejercitar con \u00e9xito la profesi\u00f3n de mendigo: un aire grave, una memoria recargada de oraciones. El pa\u00f1o burdo de que el pueblo espa\u00f1ol viste, es de color i consistencia calculados para resistir a la acci\u00f3n de los siglos, verdadera muralla tras de la cual el cuerpo est\u00e1 al abrigo del sol, del aire i del agua, con la que est\u00e1 toda su vida peleado irresistiblemente\u0094 (p. 135-136). En las provincias vascongadas apunta: \u0093Los jefes de familia de cada villorio se reunen para jugar a la pelota o tirar la barra, tratando en el intertanto de los intereses p\u00fablicos: <i>voil\u00e1<\/i> todas sus instituciones pol\u00edticas. Era preciso que el siglo XIX viniese a alumbrar lo profundo de estos valles para que los habitantes pudiesen comprender que, para ser libres i civilizados, se necesita tener aduanas, jendarmes, estanco y constituci\u00f3n, que es lo que importa la supresi\u00f3n de los fueros\u0094 (p.133).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Pero Sarmiento no va a Espa\u00f1a para deleitarse con la belleza natural y el colorido de las costumbres, sino para comprender, como en una dolorosa peregrinaci\u00f3n a las fuentes, el origen peninsular de los males americanos. El boato de las bodas reales que vio por entonces en Madrid no le ocultan a un pueblo entretenido con tantas galas pero insatisfecho de pan y trabajo; en el Escorial ve el sepulcro sombr\u00edo de la libertad; en la corrida de todos adivina un ritual de remoto origen \u0096que identifica con los autos de fe\u0096 donde rezuma la barbarie inicua, aunque se confiese sacudido por el \u0093sublime atractivo\u0094 de la lidia. La dicotom\u00eda entre civilizaci\u00f3n y barbarie que alumbrar\u00e1 el <i>Facundo<\/i> enraiza, pues, al otro lado del Atl\u00e1ntico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El viaje a Roma motiva una extensa relaci\u00f3n al obispo de Cuyo, su t\u00edo. En esas p\u00e1ginas, que ocupan un espacio pol\u00edtico aut\u00f3nomo dentro del epistolario, descuella su tan ansiado encuentro con el reci\u00e9n electo P\u00edo IX, quien en su juventud recorriera la Am\u00e9rica del Sur en misi\u00f3n diplom\u00e1tica. Sarmiento no oculta su entusiasmo \u0096compartido por todos los liberales europeos\u0096 ante la ola de renovaci\u00f3n que en medio del ominoso clima ideol\u00f3gico de la Restauraci\u00f3n, se apresta a introducir en la Iglesia el pont\u00edfice, dispuesto a inaugurar una nueva era donde religi\u00f3n y libertad puedan coexistir.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Las cartas se presentan con un aparato cr\u00edtico formidable. Se ha respetado la particular ortograf\u00eda del sistema propugnado por Sarmiento, basado en la pronunciaci\u00f3n americana (\u0093arjentino\u0094, \u0093ecselencia\u0094, \u0093endija\u0094 y acentos varios). Hay abundantes anotaciones y ap\u00e9ndices varios que permiten comprender mejor los temas considerados.<\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El Sarmiento que todos \u0096mal o bien\u0096 creemos conocer (introductor de plagas como el normalismo, los italianos y los gorriones, seg\u00fan destila el sarcasmo de Ignacio B. Anzo\u00e1tegui <\/span><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 6.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">, o el pr\u00f3cer jetudo y marm\u00f3reo del himno escolar) da paso en estos escritos a un ser mucho menos convencional, infinitamente m\u00e1s rico que las doxas que solemos atribuirle con ligereza o devota necedad. Bienvenidos estos viajes, perdurable lecci\u00f3n de un maestro.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Una edici\u00f3n cuidadosa e inteligente, apenas empa\u00f1ada por unas cuantas erratas que salva la correspondiente fe.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3autor style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><em><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/em>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<span style=\"mso-tab-count: 1\"> <\/span>Domingo F. Sarmiento, <i>Viajes por Europa, \u00c1frica y Am\u00e9rica 1845-1847 y Diario de Gastos<\/i>. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Bs.As., 1993.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<span style=\"mso-tab-count: 1\">&nbsp;<\/span>Ignacio B. Anzo\u00e1tegui, <i>Vida de muerto<\/i>, Ediciones Buenos Aires, 1940.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si la materia de los viajes es inquietud y b\u00fasqueda, Sarmiento fue un hombre sin sosiego. 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