{"id":3457,"date":"1998-07-11T12:08:34","date_gmt":"1998-07-11T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/de-artes-y-oficios\/"},"modified":"1998-07-11T12:08:34","modified_gmt":"1998-07-11T12:08:34","slug":"de-artes-y-oficios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3457","title":{"rendered":"De artes y oficios"},"content":{"rendered":"<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Cuatro libros de poes\u00eda de Delia Pasini han precedido al que ahora queremos comentar: <i>Un decir se repite entre mujeres<\/i> (1979),<i> Los peces de ceniza<\/i> (1984), <i>Adi\u00f3s en el original<\/i> (1985) y <i>T\u00edtere sin cabeza<\/i> (1991). Toda la obra insiste tenazmente en la b\u00fasqueda de un sentido esencial que, desde las experiencias m\u00e1s \u00edntimas de la poeta, se torna pregunta por el destino de todo un pueblo. Hay continuidad en la obra de Delia Pasini, pero, simult\u00e1neamente, una maduraci\u00f3n que sorprende, que crece en cada texto apoy\u00e1ndose en los anteriores.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">De artes y oficios<\/span><\/i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"> tiene tres partes. Cada una comienza con una peque\u00f1a nota que alude al mundo de la pintura (<i>T\u00edtere sin cabeza,<\/i> se mov\u00eda m\u00e1s bien en el \u00e1mbito de la m\u00fasica). Luego cada secci\u00f3n prosigue con una prosa en la que desde el recuerdo (en el que ocupa un lugar importante la infancia) la historia cobra sentido al hacerse historia familiar y, por tanto, personal. Surgen despu\u00e9s los poemas, que intentan volverse sobre la historia recuperada, para simbolizarla como tradici\u00f3n que debiera responder a la pregunta por el destino de lo fundado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093S\u00f3lo la mirada de un artista puede mitigar tanto dolor, al convocarlo\u0094, dice Delia Pasini en su primera prosa: <i>Caballos de bronce bajo el agua<\/i>. Mitigar, convocar, no ocultar. El horror desenmascarado, sin l\u00edricas que consuelen con excesiva facilidad, es uno de los hilos de la trama de la obra de Pasini, el hilo rojo: \u0093En tanto, parte del mundo prosegu\u00eda \/ el horror de su faena, \/ forjando eleg\u00edas para muertos \/ jam\u00e1s inevitables, heroicos s\u00f3lo \/ por la inutilidad de sus ofrendas\u0094. En <i>T\u00edtere sin cabeza<\/i> hab\u00eda dicho: \u0093S\u00f3lo madres en cuclillas sobre el pasto \/ anunciando a sus hijos para reinados de infortunio\u0094. Y tambi\u00e9n: \u0093 &#8230;canal inmundo de peste \/ y de conciencias\u0094. La conciencia (o el disimulo) aparece siempre ligada al horror en la obra de Delia Pasini, que ante la hipocres\u00eda o ante la frialdad de los documentos hist\u00f3ricos manifiesta una sensibilidad erizada y l\u00facida: \u0093Cruzar siempre de prisa al otro lado \/ aunque no lleve a ninguna parte&#8230; Dan propinas. Llevan el nombre en andas\u0094 (<i>Adi\u00f3s en el original<\/i>). \u0093Es tiempo de impunidad\u0094, dice en el final de su primera referencia pict\u00f3rica en <i>De artes y oficios<\/i>. Y no es casual que la primera referencia sea al pintor Francis Bacon (1909-1992), que pint\u00f3 a sus amigos desfigur\u00e1ndoles el rostro, sin que por esto dejaran de ser inmediatamente reconocibles en esas pinturas. Es decir: el dolor desfigura, nunca enmascara. Su mismo <i>Autorretrato con el ojo lastimado<\/i> lo muestra a Bacon en comuni\u00f3n con el dolor que toda su pintura expresa. El hecho de que en varios retratos y autorretratos pintara huellas digitales sobre los rostros indica hasta qu\u00e9 punto a Bacon le interesaba la asociaci\u00f3n entre dolor e identidad. Pero la alusi\u00f3n concreta de Delia Pasini es a <i>Pintura,<\/i> obra que hizo famoso a Bacon, en la que, a partir de la pintura holandesa del siglo XVII, muestra una carnicer\u00eda alucinante presidida por una res crucificada. (El tema de la crucifixi\u00f3n atraviesa toda la obra de Bacon). Bajo la res, cubierto por un paraguas negro, hay un cl\u00e9rigo&#8230; Ver o no ver, \u00e9sa es la cuesti\u00f3n. \u0093Pingajos de carne cuelgan de los ganchos sobre el mostrador. Bacon transformado en ilustraci\u00f3n de la galer\u00eda humana. Demasiadas l\u00e1minas por donde transcurrimos.\u0094 As\u00ed comienza Delia Pasini su libro. Luego, en la segunda parte, ser\u00e1 van Gogh. La mirada sobre tanto horror se vuelve pregunta dram\u00e1tica: \u0093El dolor rueda a trav\u00e9s de preguntas que los siglos no lograr\u00e1n saciar\u0094. Hay respuestas, pero no deben acallar a la conciencia, que necesita seguir interrog\u00e1ndose, incesantemente, por un sentido. Y el sentido est\u00e1 dado principalmente por el modo de labrar un presente insuperable que impone una obligaci\u00f3n: a pesar de todo, seguir fundando (\u0093es necesario recomponer un orden, volverlo necesario\u0094). Delia Pasini se ocupa, en sus primeros libros, de recuperar la infancia, de establecer un memorial, de percibir un origen. Europa est\u00e1 muy presente. En <i>T\u00edtere sin cabeza<\/i>, la fundaci\u00f3n principal es la ciudad. Ahora, en <i>De artes y oficios<\/i>, ocupa un lugar principal el sentido de una tradici\u00f3n que compone un mundo propio, una s\u00edntesis: la ciudad, Espa\u00f1a, Am\u00e9rica latina. \u0093Espa\u00f1a la agorera, \/ con su fiesta de duelo en las tonadas. \/ La tr\u00e1gica, \/ con la sangre impregnando los vestidos. \/ La alegre, \/ con refranes de l\u00f3gica y prudencia \/ por aventar la condenaci\u00f3n ante la muerte.\u0094 Seg\u00fan Pasini hay que estar alerta, porque hasta las ruinas pueden heredarse, seg\u00fan describe en <i>Autorretrato sobre papel en blanco<\/i>. La historia est\u00e1 siempre presente como una paradoja compuesta de hu\u00e9rfanos y madres: \u0093Tantos son los que yacen sin regazo \/ sin una l\u00e1grima que pueda recordarlos&#8230;\u0094 (<i>Stabat Mater<\/i>). \u0093Toca un cantar que hable de un cordero\u0094 (junto con <i>Oneness,<\/i> una de las p\u00e1ginas m\u00e1s bellas del libro) abre una esperanza que va desde la infancia, de disimulada timidez, hasta las lecciones de la vejez y de la muerte: \u0093es redenci\u00f3n eso que imploras sin saberlo\u0094. La <i>ardiente ausencia<\/i> (de la que hablaba Rilke) se hace tensi\u00f3n hacia lo definitivo: \u0093\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 Dios? Est\u00e1 en lontananza\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Delia Pasini est\u00e1 componiendo una obra que rescata muchos elementos de nuestra tradici\u00f3n para forjar un s\u00edmbolo abierto al futuro de nuestras fundaciones. S\u00edmbolo que va desde el m\u00e1s hondo dolor humano, hasta el destino y sentido religioso de este dolor. En cuanto a esto \u00faltimo creo que Delia Pasini est\u00e1, todav\u00eda, cerca de mucho m\u00e1s.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuatro libros de poes\u00eda de Delia Pasini han precedido al que ahora queremos comentar: Un decir se repite entre mujeres (1979), Los peces de ceniza&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-TL","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3457"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3457\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}