{"id":3475,"date":"1998-06-12T12:08:34","date_gmt":"1998-06-12T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/en-el-ano-del-espiritu\/"},"modified":"1998-06-12T12:08:34","modified_gmt":"1998-06-12T12:08:34","slug":"en-el-ano-del-espiritu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3475","title":{"rendered":"En el a\u00f1o del Esp\u00edritu"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Aqu\u00ed y all\u00e1 se habla y se escribe sobre el Esp\u00edritu Santo. Este entusiasmo \u0093espiritual\u0094 o \u0093pneum\u00e1tico\u0094 <i>-pn\u00e9uma<\/i> en griego es esp\u00edritu- responde a que Juan Pablo II ha dedicado este a\u00f1o a la tercera persona divina en el camino hacia la celebraci\u00f3n del segundo milenio de la venida de Cristo. En su carta <i>Mientras se aproxima el tercer milenio<\/i> (TMA 44-48) medita acerca del Esp\u00edritu Santo y de su obra en la Iglesia y en la historia contempor\u00e1neas.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La raz\u00f3n de que el Esp\u00edritu sea especialmente considerado en el jubileo y en su trienio preparatorio est\u00e1 dada por su intervenci\u00f3n en el ingreso del Hijo de Dios en el mundo. En la anunciaci\u00f3n, el \u00e1ngel dice a Mar\u00eda: \u0093<i>El Esp\u00edritu Santo descender\u00e1 sobre ti y el poder del Alt\u00edsimo te cubrir\u00e1 con su sombra. Por eso el ni\u00f1o ser\u00e1 Santo y se lo llamar\u00e1 Hijo de Dios<\/i>\u0094 (Lc 1,35). El Credo recoge este misterio y lo expresa en su lenguaje confesional: \u0093<i>creo en Jesucristo, su \u00fanico Hijo, Nuestro Se\u00f1or, que fue concebido por obra y gracia del Esp\u00edritu Santo<\/i>\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sobre esas bases el Papa habla de la \u00edndole <i>pneumatol\u00f3gica<\/i> de la Encarnaci\u00f3n y del Jubileo, pues aquella fue llevada a cabo por el Esp\u00edritu. \u00931998&#8230; se dedicar\u00e1 de modo peculiar al <i>Esp\u00edritu Santo<\/i> y a su presencia santificadora dentro de la comunidad de los disc\u00edpulos de Cristo. El gran Jubileo, que concluir\u00e1 el segundo milenio&#8230; tiene una dimensi\u00f3n pneumatol\u00f3gica, ya que el misterio de la Encarnaci\u00f3n se realiz\u00f3<i> por obra del Esp\u00edritu Santo<\/i>\u0094 (TMA 44).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=center><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">* * *<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Muchos hombres apenas han o\u00eddo hablar del Esp\u00edritu de Dios y por eso podr\u00edan repetir las palabras que escuch\u00f3 san Pablo en Efeso: <i>\u0093pero si nosotros ni siquiera hemos o\u00eddo decir que hay un Esp\u00edritu Santo\u0094<\/i> (Hch 19,2). Incluso para muchos cristianos -al menos de la tradici\u00f3n latina, ya que el \u0093pulm\u00f3n oriental\u0094 de la Iglesia respira vivamente el aire del Esp\u00edritu- que cada domingo profesan creer en el Esp\u00edritu Santo, \u00e9l sigue siendo el gran <i>Desconocido<\/i> de las tres personas del \u00fanico Dios. Algo similar ocurre con la esperanza en las virtudes teologales y con la confirmaci\u00f3n en los sacramentos de iniciaci\u00f3n. Por eso resulta oportuno que Juan Pablo II en su propuesta vincule al Esp\u00edritu con la esperanza y la confirmaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A pesar de que el Concilio Vaticano II ha sido vivido como un \u0093nuevo Pentecost\u00e9s\u0094 y de que en el posconcilio se multiplicaron muchos signos de \u0093renovaci\u00f3n en el Esp\u00edritu\u0094, pareciera que numerosos fieles pensamos y hablamos mucho m\u00e1s de Dios Padre y de Jesucristo que del Esp\u00edritu santificador. Sin embargo, nadie puede decir <i>\u00a1Jes\u00fas es Se\u00f1or! <\/i>si no es por influjo del Esp\u00edritu (1 Cor 12,3) y s\u00f3lo por el Esp\u00edritu del Hijo que Dios nos ha dado podemos decirle <i>\u00a1Abba, Padre! <\/i>(Gal 4,6). El conocimiento de la<i> fe<\/i> cristiana y la expresi\u00f3n de la plegaria filial s\u00f3lo son posibles por el Esp\u00edritu Santo que sondea las profundidades de Dios y del hombre. Por eso ser\u00eda interesante analizar las causas de aquel <i>d\u00e9ficit del Esp\u00edritu<\/i> en la catequesis y la espiritualidad del catolicismo moderno, que lentamente se va superando. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Al conjunto de razones hist\u00f3ricas que existen se puede agregar una que proviene del car\u00e1cter <i>oculto<\/i> de esta Persona divina. El Esp\u00edritu nos hace conocer a Cristo, pero \u00e9l no se revela a s\u00ed mismo. Aquel que \u0093<i>habl\u00f3 por los profetas<\/i>\u0094, sin embargo,<b> <\/b>\u0093<i>no habla de s\u00ed mismo<\/i>\u0094 (Jn 16,13) sino que ayuda a recordar, interpretar y entender a Jes\u00fas. Nos hace o\u00edr la Palabra viva del Padre pero a \u00e9l no lo o\u00edmos. El Esp\u00edritu de Verdad que nos devela a Cristo se mantiene escondido. Su misteriosa libertad, su presencia sutil y su influencia discreta dan cuenta de un ocultamiento original, propiamente divino, que hace dif\u00edcil conocerlo y hablar de \u00e9l. Bucearemos en su misterio subrayando s\u00f3lo dos aspectos m\u00e1s de la multiforme acci\u00f3n con la cual difunde transparencia, bondad y alegr\u00eda en el interior del hombre y en la trama de la historia. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Llama de amor viva<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El Esp\u00edritu act\u00faa en nuestra intimidad infundiendo la <i>caridad<\/i> que nos hace amar a Dios y al pr\u00f3jimo. \u0093<i>El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo que nos ha sido dado<\/i>\u0094 (Rom 5,5). El Esp\u00edritu nos es dado por Dios y nos hace participar del amor de Dios. Ambos temas ser\u00e1n profundizados por la tradici\u00f3n patr\u00edstica y sistematizados por la teolog\u00eda escol\u00e1stica hasta designar a la tercera Persona trinitaria con los nombres de Amor y Don. Abrevando en esas fuentes Juan Pablo II designa habitualmente al Esp\u00edritu Santo con las sugestivas y densas expresiones <i>Persona-Amor<\/i> y <i>Persona-Don<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El Esp\u00edritu se manifiesta en el lenguaje de los<i> s\u00edmbolos<\/i>, sobre todo en el viento, el agua y el fuego. Cada uno significa, a su modo, el dinamismo transformador, la fecundidad vital y la fuerza purificadora. El Soplo del Dios viviente es tambi\u00e9n un r\u00edo de Agua Viva y el Fuego inextinguible del Amor. La tradici\u00f3n espiritual asocia el fuego con otras im\u00e1genes como brasa, l\u00e1mpara, rayo, lumbre, hogar, resplandor, calor y llama. El Esp\u00edritu inflama el coraz\u00f3n con un amor luminoso y ardiente que abrasa pero no se consume. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Una conocida letan\u00eda suplica: \u0093<i>Ven, Esp\u00edritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor<\/i>\u0094. Dos himnos lit\u00fargicos latinos expresan la misma verdad con su fuerza po\u00e9tica. El <i>Veni Creator Spiritus<\/i> (s. IX) canta en sus primeros versos: \u0093<i>Ven, Esp\u00edritu Creador \/ visita las almas de tus fieles \/ y llena de la divina gracia \/ los corazones que T\u00fa mismo creaste. T\u00fa eres nuestro Consolador \/ Don de Dios Alt\u00edsimo \/ fuente viva, fuego, caridad \/ y espiritual unci\u00f3n<\/i>\u0094. Y la secuencia de Pentecost\u00e9s <i>Veni Sancte Spiritus<\/i> (s. XIII), conservada en el Misal actual, pide: \u0093<i>Ven, Esp\u00edritu Santo \/ y env\u00eda desde el cielo \/ un rayo de tu luz&#8230; Consolador lleno de bondad, \/ dulce hu\u00e9sped del alma, \/ suave alivio de los hombres&#8230; Suaviza nuestra dureza \/ elimina con tu calor nuestra frialdad \/ corrige nuestros desv\u00edos&#8230;<\/i>\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">San Juan de la Cruz, al comentar su poes\u00eda <i>Llama de amor viva<\/i>, que simboliza al Esp\u00edritu, combina met\u00e1foras de realidades que se excluyen mutuamente en la naturaleza: el agua y el fuego. Al explicar el primer verso de su tercera estrofa, que comienza: \u0093<i>Oh l\u00e1mparas de fuego<\/i>\u0094, dice que \u0093<i>este esp\u00edritu de Dios, en cuanto est\u00e1 escondido en las venas del alma, est\u00e1 como <\/i>agua <i>suave y deleitable hartando la sed al esp\u00edritu; y en cuanto se ejercita en sacrificio de amar a Dios es llamas vivas de <\/i>fuego\u0094. Luego, al exponer el segundo verso \u0093<i>en cuyos resplandores<\/i>\u0094, aclara que esta llama, que no se apaga con el agua, contiene a su vez al <i>aire<\/i>, \u0093<i>porque la llama no es otra cosa que <\/i>aire inflamado <i>y los movimientos y resplandores que aquella llama hace ni son s\u00f3lo del aire, ni s\u00f3lo del fuego del que est\u00e1 compuesta, sino junto del aire y del fuego, y el fuego los hace hacer al aire que en s\u00ed tiene inflamado<\/i>\u0094. S\u00f3lo la llama del Esp\u00edritu enciende, aviva, alienta, purifica y entibia el alma con amor.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>La fuerza de la esperanza<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Lo dicho acerca de la tercera persona divina, de su influjo en el acto de fe y de su acci\u00f3n afectiva y m\u00edstica por el amor muestran que el Esp\u00edritu anima y recrea la <i>interioridad<\/i> del hombre. Si en la persona del Padre eterno descubrimos a Dios <i>sobre nosotros<\/i> y en el Hijo encarnado a Dios<i> entre nosotros<\/i>, en el Esp\u00edritu Santo percibimos a <i>Dios en nosotros<\/i>. Hay aqu\u00ed un gran misterio a ser contemplado por una humanidad sedienta de Absoluto, pero que suele buscarlo muy lejos de s\u00ed. Porque el Esp\u00edritu, Don personal de Dios, nos es dado: no s\u00f3lo nosotros estamos en Dios sino que tambi\u00e9n Dios est\u00e1 en nosotros. Por eso, como dijera Congar, \u0093Dios es Dios no solamente en s\u00ed mismo sino \u0091en nosotros\u0092\u0094. La maravilla que asombra es que en nuestro mundo creado existe un <i>don increado<\/i>, el Esp\u00edritu de Dios, que \u0093llena la tierra\u0094 y es la fuente de todo don, de toda verdad, de todo bien y de toda belleza.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pero es necesario agregar que, desde aquel centro interior, el Esp\u00edritu act\u00faa con su poder para transformar el curso <i>exterior<\/i> de la creaci\u00f3n y la historia. Su actuaci\u00f3n es realmente universal, aunque habitualmente imperceptible, puesto que lleva su sello personal. \u00c9l construye misteriosamente el Reino de Dios en el tiempo y hace germinar en la sociedad semillas de justicia, amor y paz que se manifestar\u00e1n plenamente cuando Cristo retorne glorioso. As\u00ed, el mismo que hace penetrante la fe y generoso el amor, es quien fortalece la <i>esperanza<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El Esp\u00edritu orienta a la humanidad hacia su meta definitiva mientras la sostiene en su peregrinaci\u00f3n hist\u00f3rica. \u00c9l es \u0093<i>la fuerza que viene de lo alto<\/i>\u0094 (Lc 24,49) a robustecer la esperanza para dirigir el caminar de la Iglesia y del mundo. Esta virtud, por una parte, mantiene fija la mirada en la meta final que da sentido y valor a la vida y, por otra, ofrece motivos s\u00f3lidos y profundos para transformar la realidad conforme al proyecto de Dios.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La fuerza del Esp\u00edritu renueva la esperanza en la venida definitiva del Reino y mueve a prepararlo d\u00eda a d\u00eda en lo \u00edntimo del esp\u00edritu humano, en la vida de la comunidad cristiana y en el dinamismo de la convivencia social. S\u00f3lo el <i>Esp\u00edritu de la esperanza<\/i> ayuda a <i>discernir los signos de los tiempos<\/i> para promover los valores de una civilizaci\u00f3n del amor y una cultura de la vida. As\u00ed lo hace el Papa, al distinguir signos luminosos a\u00fan en momentos en que acechan sombras muy oscuras, como las que percibimos en nuestra sociedad. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Es necesario adem\u00e1s que se estimen y profundicen <i>los signos de esperanza presentes en este \u00faltimo fin de siglo<\/i>, a pesar de las sombras que con frecuencia los esconden a nuestros ojos: <i>en el campo civil<\/i>, los progresos realizados por la ciencia, por la t\u00e9cnica y sobre todo por la medicina al servicio de la vida humana, un sentido m\u00e1s vivo de responsabilidad en relaci\u00f3n al ambiente, los esfuerzos por restablecer la paz y la justicia all\u00ed donde hayan sido violadas, la voluntad de reconciliaci\u00f3n y de solidaridad entre los diversos pueblos, en particular en la compleja relaci\u00f3n entre el Norte y el Sur del mundo&#8230;; <i>en el campo eclesial<\/i>, una m\u00e1s atenta escucha de la voz del Esp\u00edritu a trav\u00e9s de la acogida de los carismas y la promoci\u00f3n del laicado, la intensa dedicaci\u00f3n a la causa de la unidad de todos los cristianos, el espacio abierto al di\u00e1logo con las religiones y con la cultura contempor\u00e1nea\u0094 (TMA 46). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">S\u00f3lo un hombre de esperanza, investido de la fuerza del Esp\u00edritu, puede construir una historia mejor. S\u00f3lo el Esp\u00edritu, que nos sobrepasa y nos penetra, puede fortalecer con su vigor las energ\u00edas que creyentes y hombres de buena voluntad ponemos para convertir a nuestro pa\u00eds y a nuestro mundo en un hogar digno de ser vivido bajo el sol del nuevo milenio. Ese bien, futuro y dif\u00edcil, que tanto anhelamos, se vuelve objeto de esperanza por la conjunci\u00f3n del trabajo del hombre que apuesta a lo posible y del poder de Dios que realiza lo imposible.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfC\u00f3mo pod\u00eda un antiguo y peque\u00f1o barco atravesar un mar tumultuoso y llegar al puerto deseado? \u0093<i>Con los remos y con las velas<\/i>\u0094, respond\u00eda un adagio. Para seguir navegando entre aguas turbulentas y arribar a buen puerto necesitamos, no s\u00f3lo el esfuerzo de nuestros brazos que mueven los <i>remos<\/i>, sino tambi\u00e9n la fuerza del Viento del Esp\u00edritu que empuja las <i>velas<\/i>. En tiempos de descreimiento, incertidumbre y frialdad resulta muy oportuno dedicar un a\u00f1o para conocer e implorar al Esp\u00edritu que sostiene la fe, la esperanza y el amor.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aqu\u00ed y all\u00e1 se habla y se escribe sobre el Esp\u00edritu Santo. Este entusiasmo \u0093espiritual\u0094 o \u0093pneum\u00e1tico\u0094 -pn\u00e9uma en griego es esp\u00edritu- responde a que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-3475","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-U3","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3475"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3475\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}