{"id":3478,"date":"1998-06-12T12:08:34","date_gmt":"1998-06-12T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/amor-y-espanto-del-paisaje-urbano\/"},"modified":"1998-06-12T12:08:34","modified_gmt":"1998-06-12T12:08:34","slug":"amor-y-espanto-del-paisaje-urbano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3478","title":{"rendered":"Amor y espanto del paisaje urbano"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Propongo<br \/>\nimaginar que vivimos insertos en un largometraje dentro del cual nos toca actuar<br \/>\nalrededor de diecis\u00e9is horas por d\u00eda. Los actores somos todos y cada uno de<br \/>\nnosotros, ciudadanos: la escena que nos re\u00fane es la ciudad que habitamos y esa<br \/>\nactuaci\u00f3n nos ocupa toda la vida. Y dentro de ese \u00e1mbito debemos desarrollar esa<br \/>\nobra de arte que es \u0096o que al menos debe tender a ser\u0096 la vida. Es verdad que la<br \/>\ntrama cotidiana aparece inextricable, porque se desarrolla en ubicuidad<br \/>\nsimult\u00e1nea con el concurso de los millones de protagonistas que se mueven,<br \/>\ngesticulan y recitan sus parlamentos dentro de un escenario global con infinitos<br \/>\nespacios y recintos, panales de la humanidad, obligadas moradas del cuerpo y del<br \/>\nesp\u00edritu. Muchas veces los actores comprenden y respetan las coordenadas de esos<br \/>\nrecintos que comparten (con lo cual el di\u00e1logo se vuelve legible y gratificante<br \/>\npara ellos y para el p\u00fablico en general), otras veces act\u00faan sin ninguna<br \/>\nrelaci\u00f3n con lo que los rodea (con lo que su actuaci\u00f3n deviene en autismo<br \/>\nurbano), otras veces, en fin, la emprenden contra los bastidores y atentan<br \/>\ncontra la posibilidad de seguir una representaci\u00f3n medianamente entendible y<br \/>\narmoniosa.<\/p>\n<p>Las causas<br \/>\nde esta diversidad de conducta en relaci\u00f3n con la ciudad son, por cierto, de<br \/>\nvariada naturaleza y complejidad. Me interesa ocuparme aqu\u00ed de un factor que<br \/>\ncreo b\u00e1sico, incluso obvio, pero tambi\u00e9n fundamental. Me refiero a la ceguera<br \/>\nurbana, al no saber qu\u00e9 y c\u00f3mo mirar, y, por ende, qu\u00e9 y porqu\u00e9 apreciar. En<br \/>\nespecial pareciera que nuestros \u00e1mbitos p\u00fablicos, aquellos que ambientan las<br \/>\nacciones cotidianas, son apenas los telones rutinarios que enmarcan un<br \/>\n<i>travelling<\/i> individual o colectivo sin mayor sentido, cuando no cotos de<br \/>\ncaza del ocupante m\u00e1s r\u00e1pido o m\u00e1s audaz. Podr\u00edamos tomar infinidad de ejemplos<br \/>\nque nos hablan del maltrato ejercido contra la ciudad, maltrato infligido a<br \/>\nveces con sa\u00f1a o desmedido af\u00e1n de lucro, pero m\u00e1s frecuentemente por la m\u00e1s<br \/>\nsimple y absoluta insensibilidad visual. Porque, ciegos por ignorancia, el<br \/>\nconcepto de \u0091contemplaci\u00f3n\u0092 \u0096como sucede con el de \u0091belleza\u0092\u0096 nos es ajeno,<br \/>\ndesconocido o anacr\u00f3nico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Basta mirar<br \/>\nhacia abajo, hacia los pies de la ciudad, para darse cuenta de ese maltrato<br \/>\nindolente. En las sociedades urbanas mal educadas en general, y en las que no<br \/>\nsaben mirar en particular, el resultado es calamitoso: acumulaci\u00f3n de basura,<br \/>\npavimentos rotos, papeles al viento, naturaleza en extinci\u00f3n. El espacio de<br \/>\ntodos es all\u00ed el espacio de nadie. En \u00e1mbitos de sociedades educadas, en cambio,<br \/>\nel mirar hacia abajo nos descubre aqu\u00ed y all\u00e1 la calidad de un piso dibujado, de<br \/>\nuna alfombra de hojas de oto\u00f1o que se respeta y se goza por unos d\u00edas, bordes<br \/>\nbien perfilados, canteros floridos, reflejos de aguas limpias. El espacio de<br \/>\ntodos es all\u00ed un verdadero espacio urbano, un ejercicio colectivo de urbanidad.<br \/>\n<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es posible<br \/>\nredarg\u00fcir que en las sociedades con muchos siglos de historia a cuestas se<br \/>\naprecian como <i>pintorescas<\/i> formas irregulares, heterog\u00e9neas e incluso<br \/>\nmutiladas por el paso del tiempo y las humedades, tales como las floraciones<br \/>\nmulticolores de los z\u00f3calos de Salvador de Bah\u00eda o Venecia, las fisuras de<br \/>\ntantas esquinas romanas, las derretidas tapias de adobe del altiplano. Pero<br \/>\n\u00e9stos son casos extremos del deterioro secular, que s\u00f3lo el agregado de nuestro<br \/>\npropio discurso tur\u00edstico o cultural puede hacer gratificantes. Es en ese<br \/>\nsentido, por ejemplo, que Leonardo recomendaba a Botticelli inspirarse en las<br \/>\nmanchas de humedad de las paredes de Florencia para imaginar batallas y nubes de<br \/>\ncielos memorables (a prop\u00f3sito recuerdo ahora una de ellas, notable por lo gris<br \/>\ny arrebolada, que se despliega en el muro del primer patio del Museo de Bellas<br \/>\nArtes de Tilcara). Pero en nuestros entornos habituales nos toca promover<br \/>\ntodav\u00eda la correcta alineaci\u00f3n de postes y cables, el buen estado y la calidad<br \/>\nde las se\u00f1alizaciones, la eliminaci\u00f3n de elementos superfluos, la adecuaci\u00f3n de<br \/>\nrevoques y pinturas, el cuidado de las especies vegetales y la conservaci\u00f3n del<br \/>\npatrimonio arquitect\u00f3nico. Estos escalones elementales de la contemplaci\u00f3n<br \/>\nurbana nos ense\u00f1an que tanto la limpieza como el orden \u0096esa limpieza y orden que<br \/>\ntanto nos preocupa mantener <i>dentro<\/i> de nuestras casas\u0096 son coordenadas<br \/>\niniciales del camino a la belleza. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Un estadio<br \/>\nm\u00e1s avanzado en el logro de esa belleza est\u00e1 dado por la necesaria<br \/>\n<i>parquedad<\/i> del paisaje, o sea en \u0091la prudencia y moderaci\u00f3n econ\u00f3mica en<br \/>\nel uso de las cosas\u0092, seg\u00fan describe el diccionario. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La ciudad<br \/>\nposmoderna soporta entre nosotros, por ejemplo, una acumulaci\u00f3n desmesurada de<br \/>\nelementos presuntamente informativos. No hay regulaci\u00f3n que controle eficazmente<br \/>\nla cantidad y calidad de las invasiones particulares sobre el espacio de todos.<br \/>\nY los obst\u00e1culos se van sumando, unos sobre otros: quioscos, veh\u00edculos y<br \/>\ncarteles sobre las veredas, cables, marquesinas y pasacalles sobre el espacio<br \/>\na\u00e9reo&#8230; Baldomero o Alfonsina nostalgiosos que cantaron el anonimato de tantos<br \/>\nbalcones grises y vac\u00edos, hoy deplorar\u00edan las huecas estridencias de \u0093setenta<br \/>\ncarteles y ninguna flor\u0094. Los extremos se tocan: ominoso silencio de entonces,<br \/>\nins\u00edpida vocingler\u00eda actual. En plena \u00e9poca de <i>zapping<\/i> y <i>videoclip<\/i><br \/>\nimaginamos ingenuamente que \u0091m\u00e1s es m\u00e1s\u0092, sin importar el maltrato que la<br \/>\nheterogeneidad tipogr\u00e1fica, la mala calidad del soporte, las geometr\u00edas<br \/>\ncaprichosas y la redundancia de los mensajes imponen a la escena urbana. Ciudad<br \/>\nde vendedores callejeros olvidados de sus pregones, entregados al grito.<br \/>\n<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Tomo un<br \/>\ncaso de espec\u00edfico deterioro del paisaje por causa de la publicidad: la estaci\u00f3n<br \/>\nPunta Chica, del Tren del Bajo. Es apenas uno y no el peor. En abril de 1995, a<br \/>\npoco de ser inaugurado el emprendimiento, anotaba: \u0093\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1 con la<br \/>\nestaci\u00f3n&#8230;? En el momento de escribir estas l\u00edneas el resultado es francamente<br \/>\npositivo: es el principio del oto\u00f1o, la vieja estaci\u00f3n est\u00e1 reci\u00e9n remozada, los<br \/>\nsolados lucen nuevos, el equipamiento sereno, el gran palo borracho florecido<br \/>\ncomo un fuego artificial. La limpieza y el orden (los dos primeros estadios de<br \/>\nla belleza) han puesto en valor el paisaje que exist\u00eda, pero que estaba oculto y<br \/>\ncon deterioros. Un fragmento urbano memorable, digno de ser contemplado&#8230;\u0094 Y<br \/>\ntrac\u00e9 un croquis r\u00e1pido, \u0096el mismo que se reproduce ac\u00e1\u0096 para documentar ese<br \/>\nmomento inicial de \u0091espacio feliz\u0092, como lo caracterizar\u00eda Bachelard. Y<br \/>\nagregaba: \u0093Ser\u00e1 bueno compararlo con lo que suceda dentro de un a\u00f1o. \u00bfGanar\u00e1 la<br \/>\nbuena educaci\u00f3n urbana y se sabr\u00e1 mantener el discreto encanto del lugar? \u00bfO la<br \/>\nintrusi\u00f3n de carteles, luces y elementos heterog\u00e9neos e incontrolados har\u00e1 de<br \/>\neste lugar un no lugar de \u00e9sos que merecen atravesarse con los ojos cerrados,<br \/>\nignor\u00e1ndolos?\u0094 <\/span><b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Hoy, a tres<br \/>\na\u00f1os de aquel registro, entrego a <span\nstyle=\"FONT-VARIANT: small-caps\">CRITERIO<\/span> su penosa actualizaci\u00f3n. La<br \/>\nreproducci\u00f3n en blanco y negro ahorra al menos el aturdimiento de los colores de<br \/>\nla publicidad, siempre m\u00e1s duros y estridentes que los de la naturaleza. Pero la<br \/>\ncruda realidad del edificio \u0091empaquetado\u0092 con tela de mediasombra \u0096y no por<br \/>\ntratarse de una envoltura temporaria del artista pl\u00e1stico Christo sino por su<br \/>\nestado de deterioro\u0096 y la proliferaci\u00f3n an\u00e1rquica de indicadores y carteles<br \/>\n\u0096casi 40 en menos de doscientos metros de paisaje \u0091verde\u0092\u0096, cuando no de<br \/>\npasacalles que promocionan cursos, institutos de ense\u00f1anza y enamoramientos<br \/>\nparticulares, han obliterado, de hecho, la armon\u00eda inicial de ese lugar<br \/>\nespecial. Es cierto, la esfera oficial y la privada han concurrido a proveernos<br \/>\ninformaci\u00f3n y <i>commodities<\/i>. Ahora sabemos all\u00ed la ubicaci\u00f3n del minigolf y<br \/>\nlos clubes de la zona, se nos dice qu\u00e9 hora es (mientras el reloj funcione),<br \/>\nd\u00f3nde se proh\u00edbe girar o estacionar y cu\u00e1les son las mejores empresas<br \/>\ntelef\u00f3nicas y productos de plaza. Incluso se habilit\u00f3 una espera para colectivos<br \/>\n(que no me consta que existan) con m\u00e1s paneles publicitarios que resguardo para<br \/>\nel clima. Creci\u00f3 un nuevo paisaje que est\u00e1 en v\u00edas de convertirse en un corredor<br \/>\nm\u00e1s de la \u0091ciudad inform\u00e1tica\u0092; lo que desapareci\u00f3 es el <i>genius locii<\/i><br \/>\nparticular, el acento que enfatizaba y daba sentido especial a ese recinto<br \/>\nurbano, a esa <i>palabra.<\/i> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><span\nstyle=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span>Palabra urbana, percepci\u00f3n \u0091literaria\u0092<br \/>\ndel paisaje. Viene a mi memoria un p\u00e1rrafo de Paul Val\u00e9ry: \u0093La mayor\u00eda es ciega<br \/>\nen este universo del <i>lenguaje<\/i>; sorda para las <i>palabras<\/i> que recibe.<br \/>\nSus <i>palabras<\/i> no son m\u00e1s que expedientes, y la expresi\u00f3n es para ellos<br \/>\ns\u00f3lo el camino m\u00e1s corto: un m\u00ednimo que define el uso puramente pr\u00e1ctico del<br \/>\n<i>lenguaje<\/i>&#8230; pero la <i>Poes\u00eda<\/i> exige imperiosamente que no haya alma<br \/>\nsin cuerpo, ni sentido ni idea que no sea el acto de alguna <i>figura<\/i><br \/>\nnotable, construida con <i>timbres, duraciones e intensidades<\/i>\u0094<br \/>\n<\/span><b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. Si<br \/>\nreemplazamos \u0091lenguaje\u0092 por \u0091paisaje urbano\u0092, \u0091figura\u0092 por \u0091escena\u0092, \u0091palabras\u0092<br \/>\npor \u0091formas\u0092 y \u0091timbres, duraciones e intensidades\u0092 por \u0091colores, ritmos y<br \/>\nespacios intensos\u0092 tendremos la clave de los estadios superiores de lo que<br \/>\npodr\u00eda ser \u0096de lo que debiera ser\u0096 la escena urbana. Y entonces, casi sin<br \/>\nquerer, toda la ciudad se transformar\u00eda en Poes\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Para llegar<br \/>\na eso queda un largo camino por recorrer, nadie lo duda. Pero en la tarea de<br \/>\nquerer ser verdaderamente <i>ciudadanos<\/i> de nuestro tiempo no se nos excusa<br \/>\nde abrir la senda y empezar a transitarla. Tarea que implica previamente<br \/>\naprender a <i>mirar con ojos nuevos nuestro escenario de todos los d\u00edas. <\/i>Una<br \/>\nactitud de \u00e1nimo m\u00e1s que un recetario. Inquietar el ojo \u0096ese \u0091infinito que vive<br \/>\nen nosotros\u0092, seg\u00fan dijo Tahar Ben Jalloum\u0096 para no caminar ciegos, para<br \/>\nescudri\u00f1ar como hace un buscador de tesoros para descubrir trozos valiosos y<br \/>\nsalvar retazos de tejido sano. Mirar con ganas de retener lo que merece ser<br \/>\nretenido y descartar o modificar lo que no lo merece, de crear lo que falta o<br \/>\neliminar lo que sobra. Actitud imprescindible del ciudadano inquieto por<br \/>\n\u0091determinar el valor humano de los espacios de posesi\u00f3n, de los espacios<br \/>\ndefendidos contra fuerzas adversas, de los espacios amados\u0092 <\/span><b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span\nstyle=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">, eso que<br \/>\nBachelard llama apropiadamente \u0091topofilia\u0092. S\u00f3lo de esa manera, y a trav\u00e9s de<br \/>\nesa actitud de reconocimiento, se podr\u00e1 ir transformando poco a poco la ciudad<br \/>\nestridente e inh\u00f3spita, sentida como <i>ajena, <\/i>en un texto gratificante, en<br \/>\nuna escena urbana inteligible y quiz\u00e1s po\u00e9tica, en todo caso definitivamente<i><br \/>\nnuestra. <\/i><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 15.1pt\"><b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 15.1pt\"><b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 15.1pt\"><b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<br \/>\nA. Bellucci, Rev. <i>Forum <\/i>n.13, UdeSA, mayo 1995.<\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 15.1pt\"><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/span><b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">.<br \/>\nP. Valery, <i>Po\u00e9tica del esp\u00edritu<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">3<\/span><\/b><i><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">.<br \/>\n<\/span><\/i><span\nstyle=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">G.<br \/>\nBachelard, <i>La po\u00e9tique de l\u0092espace<\/i>. Presses Univ. de France, Paris<br \/>\n1957.<\/span><\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Propongo imaginar que vivimos insertos en un largometraje dentro del cual nos toca actuar alrededor de diecis\u00e9is horas por d\u00eda. 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