{"id":3480,"date":"1998-06-12T12:08:34","date_gmt":"1998-06-12T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/desde-auschwitz\/"},"modified":"1998-06-12T12:08:34","modified_gmt":"1998-06-12T12:08:34","slug":"desde-auschwitz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3480","title":{"rendered":"Desde Auschwitz"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En la lluviosa madrugada de mayo, el tren que nos conduce de Praga a Cracovia se detiene unos instantes. Logro leer el nombre de la estaci\u00f3n: Oswiecim. \u00abEstamos en Auschwitz\u00bb, murmuro. Cincuenta y cuatro a\u00f1os atr\u00e1s, los a\u00f1os de mi vida, en medio de la guerra que asolaba al mundo, muchos trenes surcaban a diario esas mismas v\u00edas. A unos centenares de metros descargaban de los vagones de ganado su carga: hombres, mujeres y ni\u00f1os que conflu\u00edan de todas las regiones ocupadas por el Reich, desde Oslo a Roma, de Par\u00eds a Atenas. Era el Mal desencadenado, la culminaci\u00f3n, la \u00absoluci\u00f3n final\u00bb, met\u00f3dicamente aplicada, pese a que los aliados desembarcaban en Normand\u00eda y la suerte de la guerra ya no sonre\u00eda a Hitler, para exterminar a millones de jud\u00edos de Europa. Que estaban all\u00ed, seguramente en madrugadas lluviosas y grises como la de ese d\u00eda de mayo de 1998, tras las leyes raciales, la <i>kristallnacht<\/i>, los <i>ghettos<\/i>, desde otros campos como Dachau, Terezin o Drancy. La v\u00eda del tren penetraba hasta dentro del campo de Birkenau. Un m\u00e9dico, cuesta escribirlo, separaba a hombres y mujeres, a los padres de sus hijos. Los que pod\u00edan trabajar eran llevados a barracas para un lento exterminio. En diez meses -se calcula- se renovaba por muerte la capacidad del campo. Los otros, ya no importaba siquiera anotar con escrupulosidad burocr\u00e1tica sus nombres, eran conducidos a las c\u00e1maras de gas. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Estamos en Auschwitz, Gloria, mi mujer, los periodistas Nicholas Tozer y Jos\u00e9 Ignacio L\u00f3pez, y el rabino Mario Ablin, argentino, abogado, hoy residente en Israel. Recorremos conmovidos las instalaciones del campo, cuartel del ej\u00e9rcito polaco antes de la invasi\u00f3n alemana, hoy museo para el recuerdo y la memoria. Barraca a barraca seguimos los itinerarios de la muerte y los padecimientos de sus ocupantes: los varios miles de prisioneros polacos, los soldados sovi\u00e9ticos (sobre los que se experiment\u00f3 por primera vez con el Zyklon B), gitanos (se extermin\u00f3 a unos 20.000) y gradualmente, destinados directamente al exterminio, los jud\u00edos. Fotograf\u00edas, planos, fichas, maquetas, dan la dimensi\u00f3n del horror. Sensaci\u00f3n que se agudiza ante las vitrinas con toneladas de cabellos humanos, que se remit\u00edan para su industrializaci\u00f3n, valijas con los nombres de sus due\u00f1os a\u00fan visibles, de toda la geograf\u00eda europea, pilas de anteojos, zapatos, cepillos, alguna mu\u00f1eca&#8230; Frente a una urna cineraria, el rabino Ablin, con su chal ritual sobre los hombros, recita una oraci\u00f3n y un salmo. \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor&#8230; aunque cruce por oscuras quebradas ning\u00fan mal temer\u00e9\u00bb. Por unos instantes se ha interrumpido el flujo de visitantes, y en una providencial intimidad, el peque\u00f1o grupo proveniente \u00abde un pa\u00eds lejano\u00bb, compuesto de jud\u00edos y cat\u00f3licos, se une en oraci\u00f3n a los millones de muertos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Esa misma tarde del 18 de mayo se inicia, en el Centro de Di\u00e1logo y Oraci\u00f3n el encuentro interreligioso al que concurro como representante del Secretario de Culto, organizado por el Center for Christian-Jewish Understanding of Sacred Heart University, de Fairfield, Connecticut, que dirige el rabino Joseph Ehrenkranz, iniciativa a la que est\u00e1 asociada la Casa Argentina en Jerusal\u00e9n. El cardenal Franzizek Macharski pronuncia las palabras de bienvenida. Asc\u00e9tico y distinguido en su porte, es el inmediato sucesor en Cracovia del actual Pont\u00edfice, al que se refiere como uno de los m\u00e1s grandes arzobispos de esa sede ilustre, aunque nunca hubiese llegado a ser Papa. Al grupo argentino se une el embajador en Polonia, D. Norberto Aug\u00e9, cuya presencia es muy apreciada por el cardenal y los organizadores. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A lo largo de las tres jornadas los temas giran en torno de \u00abReligi\u00f3n y Violencia, Religi\u00f3n y Paz\u00bb. Samuel Pisar, un abogado que fue asesor de Kennedy, habla \u00abde la sangre y la esperanza\u00bb. \u00c9l era un adolescente cuando fue separado de sus padres y hermanos, all\u00ed mismo. El rabino Arthur Schneier, de Appeal of Concience, supo de sus abuelos arrancados de su hogar en Hungr\u00eda y exterminados en las c\u00e1maras de Auschwitz-Birkenau. El profesor Martin Marty habla del fundamentalismo, y tres brillantes expositores explican las \u00abra\u00edces de la paz\u00bb en sus respectivos libros sagrados. Al rabino em\u00e9rito de Francia, Ren\u00e9 Samuel Sirat, lo hab\u00eda escuchado ya en las reuniones de San Egidio por lo que aguardaba con gran inter\u00e9s su palabra. En la \u00fanica intervenci\u00f3n en franc\u00e9s (todo el resto del encuentro se desarrolla en ingl\u00e9s), invita a su pueblo a una triple declaraci\u00f3n de paz: paz del pueblo jud\u00edo con Dios, entre s\u00ed y con las dem\u00e1s naciones. El octogenario, pero muy juvenil, cardenal Cahal B. Daly, arzobispo em\u00e9rito de Armagh (Irlanda) trae la voz del Nuevo Testamento. A una mujer, Amira Shamma Abdin, inglesa de origen paquistan\u00ed, le toca presentar al Islam, y lo hace de manera que obliga a desterrar estereotipos y prejuicios. Al mismo tiempo, como se\u00f1ala Elizabeth Maxwell, a quienes como ella y los otros musulmanes presentes, llegados de los Estados Unidos, Croacia e Italia, pueden mostrar un rostro de paz y tolerancia del Islam, les toca la responsabilidad de hacerlo cre\u00edble y vigente all\u00ed donde el fanatismo adopta las consignas del Cor\u00e1n. Es que, se coincide en se\u00f1alar, las religiones son de paz, los hombres las hemos desvirtuado demasiado a menudo identific\u00e1ndolas con violencia y rechazo hacia otros seres humanos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En la \u00faltima jornada, un panel de gran relieve: el arzobispo de Baltimore, cardenal William Keeler, el rabino David Rosen, de Israel (quintaesencialmente brit\u00e1nico), principal negociador israel\u00ed para el establecimiento de relaciones diplom\u00e1ticas con la Santa Sede, que define como un \u00abhito\u00bb en su vida, y el Imam W. Deen Mohammed, de Chicago. Consigno alg\u00fan concepto del cardenal, una relevante figura de la Iglesia norteamericana, sobre Juan Pablo II. Narra su estad\u00eda en La Habana en la \u00faltima Navidad y el comentario del cardenal Ortega ante el fervor religioso que atravesaba el pueblo: \u00abPara nosotros, la visita papal ya ocurri\u00f3\u00bb. Es como cuando el Papa hizo su primer regreso a Polonia, en pleno comunismo, la gente all\u00ed y en toda Europa del Este comenz\u00f3 a perder el miedo. Todos los asistentes coincid\u00edan seguramente con \u00e9l en que el papa Wojtyla es un \u00abPont\u00edfice\u00bb, un constructor de puentes, de puentes entre pueblos y entre religiones, de los hombres con Dios. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Realizamos una visita a los campos, guiados por el padre Manfred Delaers, uno de los responsables del Centro para la Oraci\u00f3n y el Di\u00e1logo. Sabe de lo que habla, tanto que su tesis doctoral vers\u00f3 sobre el director de Auschwitz, Rudolf H\u00f6ss (no confundir con Hess, el \u00faltimo prisionero de Spandau); destinado por su padre al sacerdocio, se enrol\u00f3 en la SS y lleg\u00f3 a organizar la siniestra maquinaria, muriendo en la horca, en el mismo Auschwitz en 1947. Atravesamos el arco con la sard\u00f3nica leyenda \u00abEl trabajo libera\u00bb, descendemos a las celdas de castigo, en una de las cuales pereci\u00f3 san Maximiliano Kolbe, (una fotograf\u00eda muestra el grupo de franciscanos grises llegando a Auschwitz), el patio en cuyo fondo se realizaban fusilamientos, y luego las barracas de madera de Birkenau, que no hab\u00edamos recorrido en la primera visita. All\u00ed, de a cuatro o cinco por camastro, se amontonaban los prisioneros. Viktor Frankl sintetiz\u00f3 as\u00ed algo de lo que \u00e9l mismo padeci\u00f3: \u00abEn los campos de concentraci\u00f3n ve\u00edamos a nuestros camaradas, a unos actuar como bestias, a otros como santos\u00bb. La voz del P. Delaers se estrangula cuando nos dice, en el terrapl\u00e9n junto a las v\u00edas: \u00abEn este preciso lugar se separaba a las familias\u00bb. Y seguimos en recogimiento hasta las ruinas de una de las c\u00e1maras de gas. Es momento de oraci\u00f3n, aunque las palabras son casi inaudibles. El rabino Sirat en su disertaci\u00f3n hab\u00eda citado respecto de Auschwitz el Salmo 65.2: \u00abPara ti, Se\u00f1or, s\u00f3lo el silencio es oraci\u00f3n\u00bb. Alguien musita el nombre de sus familiares muertos, el cardenal Daly recita silenciosamente el <i>De Profundis<\/i>, un obispo anglicano reza un Padre Nuestro en \u00e1rabe&#8230; Ninguno olvidar\u00e1 esa tarde en Auschwitz-Birkenau. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Una palabra sobre el Centro establecido por la Iglesia polaca en las inmediaciones del campo como servicio a los visitantes (hay muchos, especialmente j\u00f3venes)<\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">. Dos sacerdotes (un polaco y el alem\u00e1n ya mencionado) atienden con calidez y eficiencia las c\u00f3modas instalaciones, biblioteca incluida. Quiz\u00e1s en el futuro se ampl\u00ede con habitaciones que permitan eludir el feo, t\u00edpicamente \u00absocialista\u00bb, hotel Globe. Al lado, el moderno edificio del convento carmelita, en cuya capilla participamos de la misa concelebrada por los cardenales Daly y Keeler y el padre Remi Hoeckmann, un cordial\u00edsimo dominico belga, secretario de la Comisi\u00f3n de Relaciones con el Juda\u00edsmo de la Santa Sede, cargo en el que sucedi\u00f3 a Mons. Jorge Mej\u00eda. Las p\u00e1ginas de <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">CRITERIO <\/span>han recogido las dificultades suscitadas por sectores del juda\u00edsmo por la presencia de las religiosas en una casa lindante con el campo, y el acuerdo, en el que intervinieron varios de los asistentes (Macharski, Hoeckmann, Sirat) mediante el cual se traslad\u00f3 el convento a las inmediaciones y se construy\u00f3 el Centro. Cruces y carteles en el antiguo emplazamiento (que alguien obviamente descifra para nosotros) nos muestran que el tema sigue siendo sensible.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El balance del encuentro es excelente. La jerarqu\u00eda de los panelistas e invitados, unos cuarenta, ya ha sido reflejada, aunque para no abrumar con nombres omito a varios, entre ellos al di\u00e1cono ruso lector de Borges y de Cortazar. Las intervenciones y los di\u00e1logos que siguieron a cada una de ellas abrieron perspectivas y debates esclarecedores. La paz en el Medio Oriente fue un tema recurrente, especialmente porque no se ve al gobierno israel\u00ed actual siguiendo la senda de los anteriores. El asesinato de Isaac Rabin y la falta de expresiones suficientes de condena por parte de algunos sectores religiosos de Israel fueron tra\u00eddos a colaci\u00f3n en m\u00e1s de un momento. Sobre todo, y m\u00e1s all\u00e1 de situaciones puntuales, fue evidente la preocupaci\u00f3n de que lo religioso no sea utilizado para la destrucci\u00f3n y el odio, como ha ocurrido y ocurre a\u00fan. El grupo argentino comparti\u00f3 fraternalmente esos d\u00edas. El rabino Ehrenkranz no se cansaba de destacar el hecho sin precedentes de que en Buenos Aires un panel conmemorativo de la Shoah est\u00e1 junto a la tumba del anterior arzobispo. Al saludar al cardenal Keeler, nos dice sonriente: \u00abAh, ustedes representan al cardenal Quarracino\u00bb, y de alguna manera sentimos que es as\u00ed. Las pausas para el caf\u00e9 y la hora de las comidas son espacios para conversaciones enriquecedoras. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Fue una experiencia en que un pasado de muerte (desgraciadamente, tambi\u00e9n un presente, si pensamos en las \u00ablimpiezas \u00e9tnicas\u00bb en Bosnia, las masacres de hutus y tutsis en Ruanda y otros horrores actuales o recientes) encontraba una respuesta de vida en los hijos de Abraham, \u00abnuestro padre en la fe\u00bb. En palabras de Juan Pablo II en Auschwitz en 1979: \u00abCuando estamos parados aqu\u00ed, no importa cu\u00e1n diferentes podamos ser como individuos y como naciones, no podemos evitar el anhelo de reconocernos unos y otros como hermanos\u00bb. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Quisiera decir algo sobre Praga, Cracovia y Varsovia. Pero es mejor que esta cr\u00f3nica comience y concluya en Auschwitz, en polaco Oswiecim, un lugar que marca a fuego la historia de nuestro siglo y la reflexi\u00f3n sobre Dios y sobre el hombre.<span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 11pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notaspie style=\"BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; BORDER-LEFT: medium none; TEXT-INDENT: 0cm; BORDER-BOTTOM: medium none; mso-padding-alt: 0cm 0cm 0cm 0cm\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Puede ser \u00fatil a alguno de nuestros lectores conocer los datos del Centrum Dialogui Modlitwyw Oswiecimiu, que dirige el P. Petr Wrona: ul. M. Kolbega 1, PL 32-602, Oswiecim, Polonia. Fax 48-(33)-43-10-01. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la lluviosa madrugada de mayo, el tren que nos conduce de Praga a Cracovia se detiene unos instantes. 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