{"id":3497,"date":"1998-05-26T12:08:34","date_gmt":"1998-05-26T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-itinerario-de-jean-franccedilois-lyotard\/"},"modified":"1998-05-26T12:08:34","modified_gmt":"1998-05-26T12:08:34","slug":"el-itinerario-de-jean-franccedilois-lyotard","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3497","title":{"rendered":"El itinerario de Jean-Fran\u00e7ois Lyotard"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El pensador franc\u00e9s Jean-Fran\u00e7ois Lyotard (1924-1998) recientemente fallecido en Par\u00eds no tuvo quiz\u00e1 un sentido prof\u00e9tico o anticipador, pero supo establecer con su obra una suerte de pensamiento testimonial de nuestra \u00e9poca: poner de relieve algunos aspectos que se\u00f1alan un cambio de perspectivas en los modos de vivir, de pensar y de valorar.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Naci\u00f3 en Versalles en 1924, se licenci\u00f3 en filosof\u00eda en 1950 y se doctor\u00f3 en letras veinte a\u00f1os despu\u00e9s, en 1971. Mientras tanto, desarroll\u00f3 una larga carrera docente. Primero en colegios secundarios y luego en las universidades de Par\u00eds I, Par\u00eds VIII y Nanterre. Tambi\u00e9n fue profesor invitado en las universidades de Berkeley, San Diego, John Hopkins y Wisconsin. Fue nombrado profesor em\u00e9rito en Par\u00eds VIII e Irvine en los EE.UU. Entre 1984 y 1986 fue presidente del Colegio Internacional de Filosof\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sin embargo, estos t\u00edtulos y honores no son los que, finalmente, cimentaron su fama. En realidad \u00e9sta se debe a sus libros, hoy casi todos editados en castellano, que difundieron su pensamiento y lograron convertirlo en uno de los m\u00e1s influyentes en el mundo actual. Esos libros abarcan una vastedad de temas que pasan por la econom\u00eda y la pol\u00edtica, la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica, el derecho y el arte. Es precisamente en este aspecto donde parece manifestarse mejor la definici\u00f3n que hace Hans-Georg Gadamer acerca de la filosof\u00eda contempor\u00e1nea, al hallarla frente a dos alternativas: constituirse en el discurso tautol\u00f3gico de s\u00ed misma, haciendo una permanente historia de la filosof\u00eda o discurriendo por los m\u00e1rgenes de las ciencias sociales y el arte. Lyotard ha seguido, sin duda, por el segundo camino, elaborando a trav\u00e9s de \u00e9l un pensamiento que mantuviera atenta la mirada sobre los signos de la realidad actual y las propias experiencias existenciales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El arte ocupa un lugar importante en su obra, entendiendo que su comprensi\u00f3n representa una tarea fundamental para el pensamiento. En ese sentido, Lyotard segu\u00eda a Kant reconociendo una naturaleza filos\u00f3fica en la experiencia del arte y de lo bello. No en vano est\u00e1 su deuda con el pensamiento kantiano que se puso de manifiesto repetidamente, en particular en su libro de 1993, <i>Anal\u00edtica de lo sublime<\/i> donde sigue al maestro de K\u00f6nigsberg paso a paso por su tercera cr\u00edtica o <i>Cr\u00edtica del juicio <\/i>(1970) y la experiencia de la sublimidad, o sentimiento de lo sublime.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">De joven, cuando promediaban los a\u00f1os 40, Lyotard se sinti\u00f3 atra\u00eddo por el sacerdocio y lleg\u00f3 a entrar, por breve tiempo, en un convento de padres dominicos. En la d\u00e9cada siguiente lo encontramos formando parte de grupos pol\u00edticos identificados con una izquierda cr\u00edtica heterodoxa. Escribe por entonces \u0096y lo har\u00e1 hasta 1966\u0096 en <i>Socialismo y barbarie<\/i> y en el diario <i>Poder Obrero<\/i>. Su primer libro <i>La fenomenolog\u00eda<\/i> (1954) es de esa \u00e9poca y aparece en la colecci\u00f3n <i>Que sais-je?<\/i> que editaba Presses Universitaires de France. Si bien se trata de un trabajo de divulgaci\u00f3n, no deja de establecer algunos criterios valorativos acerca de los aportes de la fenomenolog\u00eda al pensamiento de este siglo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En los a\u00f1os setenta se produce en \u00e9l una gran evoluci\u00f3n que lo lleva a abandonar la militancia socialista y a adoptar posiciones cr\u00edticas frente a Marx y a Freud. Al mismo tiempo, a lo largo de los libros de ese per\u00edodo, aparece como tema dominante el deseo como carga energ\u00e9tica y b\u00fasqueda de lo imposible. Lyotard ve en las obras pict\u00f3ricas un campo determinante para la posici\u00f3n del deseo. Por eso, para \u00e9l, en la situaci\u00f3n est\u00e9tica la l\u00edbido es liberada y restituida bajo la forma de energ\u00eda libre al inconsciente, lo que da lugar a la producci\u00f3n de im\u00e1genes. De tal modo, la obra de arte ser\u00eda el lugar de las operaciones libidinales, pero el deseo ya no se manifiesta dentro de una organizaci\u00f3n simb\u00f3lica. La imagen no se organiza por representaciones ni por significaciones, sino por cantidades de energ\u00eda de origen pulsional. Por eso para Lyotard la obra de arte no representa ni significa; simplemente <i>es<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En ese sentido, la obra de arte ofrecer\u00eda la desrealizaci\u00f3n de la realidad, y se constituir\u00eda en generadora de sentidos nuevos. En 1985 Lyotard organiz\u00f3 en el Centro Pompidou de Par\u00eds una muestra titulada <i>Les inmateriaux<\/i> (Los inmateriales) a trav\u00e9s de la cual buscaba poner en evidencia esos criterios acerca de la obra art\u00edstica. En sus textos, \u00abFreud seg\u00fan C\u00e9zanne\u00bb en <i>Los dispositivos libidinales<\/i> (1973), \u00abLa pintura como dispositivo libidinal\u00bb en <i>Econom\u00eda libidinal<\/i> (1974), o en <i>Les transformateurs, Duchamp<\/i> (1977) pone de manifiesto su concepto del artista como transformador de la materia y productor de energ\u00eda.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sin duda fue un escrito de circunstancias de 1979, encargado por una instituci\u00f3n del Canad\u00e1 y editado como libro bajo el t\u00edtulo de <i>La condici\u00f3n postmoderna<\/i>, el que produjo verdadero revuelo en los medios intelectuales. Trata la situaci\u00f3n del saber en las sociedades m\u00e1s desarrolladas y afirma que el saber ha perdido narratividad y se ha vuelto fragmentario. La verdad ya no tiene que ver con la pretensi\u00f3n ontol\u00f3gica sino con su funci\u00f3n y eficacia. Estar\u00edamos ante una nueva legitimaci\u00f3n por la rentabilidad y el poder.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El saber pasa, entonces, por una relaci\u00f3n que se entabla entre riqueza, eficiencia y poder. En s\u00edntesis, un criterio performativo del saber. Lyotard hace suyo un concepto de Niklas Luhmann, \u0093la normatividad de las leyes ha sido reemplazada por la performatividad de los procedimientos\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En consecuencia, todo sistema queda legitimado por la optimizaci\u00f3n de sus actuaciones. Vale decir, una legitimaci\u00f3n por el hecho y por el poder que hace que no se ocupe de los contenidos, sino de los usos (por ejemplo, la inform\u00e1tica). Esto lleva consigo la p\u00e9rdida de saberes unificantes. En ese sentido, Lyotard establece algunos correlatos. As\u00ed, la hip\u00f3tesis de que \u0093el saber cambia de estatuto al tiempo que las sociedades entran en la edad llamada post-industrial y las culturas en la edad postmoderna\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A su vez, observa que las ciencias ya no est\u00e1n legitimadas por el discurso de los grandes relatos totalizadores. Estos han perdido credibilidad (por ejemplo el marxismo) y se han disgregado fragment\u00e1ndose. En este ocaso de las doctrinas universalistas caen los discursos del progreso, del marxismo, de la abundancia consumista, del saber, del psicoan\u00e1lisis. Estamos ante un pensamiento en dispersi\u00f3n, en donde las ciencias y las t\u00e9cnicas de punta se apoyan en los lenguajes (la comunicaci\u00f3n y la cibern\u00e9tica, las \u00e1lgebras modernas y la inform\u00e1tica, los ordenadores, la telem\u00e1tica y los bancos de datos).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Otro planteo de inter\u00e9s es el que Lyotard efect\u00faa acerca de los distintos juegos de lenguaje como constitutivos de la realidad. Estar\u00edamos ante la existencia de una pluralidad de lenguajes heteromorfos, que no se integran ni se derivan en un juego superior o unificante. Son juegos independientes en los que cada uno tiene sus propias reglas dictadas por los mismos participantes, que act\u00faan en escenarios diferentes. Dentro de una gran multiplicaci\u00f3n y diseminaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">As\u00ed como la crisis de las grandes narraciones totalizadoras lleva consigo la p\u00e9rdida del <i>nosotros (moderno),<\/i> la proliferaci\u00f3n de los distintos juegos de lenguaje que se multiplican pone de manifiesto el <i>en s\u00ed mismo (postmoderno)<\/i>. El lazo social estar\u00eda constituido por \u0093juegos de lenguaje\u0094 con acuerdos convenidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Para Lyotard \u0094el origen de la filosof\u00eda est\u00e1 en la p\u00e9rdida de unidad, en la muerte del sentido\u0094. Coincide as\u00ed con Husserl cuando dec\u00eda que el fil\u00f3sofo es \u0093un eterno principiante\u0094. \u0093Cada vez partimos de cero \u0096afirma Lyotard\u0096 porque cada vez hemos perdido el objeto de nuestro deseo\u0094. Por eso la filosof\u00eda es el campo de precariedad y la revisi\u00f3n permanentes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La alternativa del disenso, la diversidad y las manifestaciones de las diferencias producen un aut\u00e9ntico disfrute de todos los sentidos de la vida. En suma, dice Lyotard, \u0093la moralidad de las moralidades ser\u00eda el placer est\u00e9tico\u0094. La estetizaci\u00f3n generalizada aparece como una alternativa v\u00e1lida ante la ausencia de ideales unificantes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En varios de sus libros, Lyotard desarrolla y ampl\u00eda su visi\u00f3n del arte y el papel que le asigna en un proceso de recuperaci\u00f3n del sentido, teniendo en cuenta que mientras las ciencias y la filosof\u00eda tratan de lo universal, el arte es una creaci\u00f3n particular e individual. As\u00ed en <i>La constitution du temps par la couleur<\/i> (1980), <i>La partie de peinture<\/i> (1980), <i>L\u00b4Assassinat de l\u00b4exp\u00e9rience par la peinture<\/i> (1984), y en cap\u00edtulos de diferentes libros que recopilan art\u00edculos, conferencias y cursos como: \u0093Lo inhumano\u0094 (1988), \u0093Peregrinaciones\u0094 (1990) y \u0093Moralidades post-modernas\u0094 (1993).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La problem\u00e1tica modernidad-postmodernidad ha tenido en Lyotard a uno de sus pensadores m\u00e1s l\u00facidos y abarcativos. No s\u00f3lo registr\u00f3 los aspectos m\u00e1s determinantes de ese proceso hist\u00f3rico desde una perspectiva conceptual, sino que lo hizo asumiendo una posici\u00f3n cr\u00edtica tras la cual se deja ver una nostalgia apesadumbrada por la p\u00e9rdida de un mundo fundado en valores. Sus antiguas creencias religiosas, su vieja militancia ideol\u00f3gica y pol\u00edtica de los a\u00f1os sesenta, sus desencantos que le hicieron abandonar la orilla hasta entonces segura del marxismo y del freudismo nunca dejaron de estar ausentes del todo, formado parte irreemplazable de los pliegues de su pensamiento. No tengo dudas de que Lyotard manten\u00eda una profunda repulsa por este mundo sin dioses ni horizontes enaltecedores. Muchos vieron en esto una suerte de pesimismo. Habr\u00eda que considerar, m\u00e1s bien, una forma de nostalgia por lo no ocurrido y melancol\u00eda por lo que no ocurrir\u00e1.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.4pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notaspie style=\"BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none; mso-padding-alt: 0cm 0cm 0cm 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>Nota: Los libros se han titulado en castellano con la fecha entre par\u00e9ntesis de la primera edici\u00f3n en franc\u00e9s cuando existen traducciones a nuestro idioma y en franc\u00e9s con su fecha de edici\u00f3n original cuando no est\u00e1n traducidos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pensador franc\u00e9s Jean-Fran\u00e7ois Lyotard (1924-1998) recientemente fallecido en Par\u00eds no tuvo quiz\u00e1 un sentido prof\u00e9tico o anticipador, pero supo establecer con su obra una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Up","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}