{"id":3549,"date":"1998-04-10T12:08:34","date_gmt":"1998-04-10T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-viernes-santo-del-siglo-xx\/"},"modified":"1998-04-10T12:08:34","modified_gmt":"1998-04-10T12:08:34","slug":"el-viernes-santo-del-siglo-xx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3549","title":{"rendered":"El viernes Santo del Siglo XX"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Las grandes composiciones musicales en torno de la pasi\u00f3n que escribi\u00f3 Johann Sebastian Bach y que cada a\u00f1o escuchamos en la semana santa con renovada emoci\u00f3n, encierran en s\u00ed, rodeado de una belleza admirable, el misterioso acontecimiento del viernes santo. Estas pasiones no hablan de la resurrecci\u00f3n<span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp; <\/span>\u0096todas terminan con la sepultura de Jes\u00fas\u0096 pero su dignidad llena de pureza vive de la certeza de la pascua, de esa certeza de la esperanza, que ni siquiera en la noche de la muerte se apaga. De entonces a ac\u00e1 se nos ha vuelto curiosamente extra\u00f1a esa serenidad de la fe llena de consuelo, a la que no es preciso hablar de la resurrecci\u00f3n porque \u00e9sta alimenta su vida y su pensamiento. En la pasi\u00f3n del compositor polaco Krzysztof Penderecki desaparece esa tranquilidad de una comunidad de creyentes que vive de la pascua; en su lugar se oyen los gritos atormentados de los presos de Auschwitz, el cinismo, las voces brutales de mando de los due\u00f1os de ese infierno, y las de los colaboracionistas, que piensan librarse del terror, los latigazos de la fuerza de las tinieblas, an\u00f3nima y presente en todo lugar, los gemidos desesperados de los que mueren.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Este es el viernes santo del siglo XX: el rostro del hombre infamado, escupido, roto por el hombre mismo. Desde las c\u00e1maras de gas de Auschwitz; desde las aldeas arrasadas con ni\u00f1os torturados en Vietnam; desde los suburbios llenos de miseria de la India, de \u00c1frica, de Latinoam\u00e9rica; desde los campos de concentraci\u00f3n comunistas, que Solschenitzyn nos ha puesto ante los ojos: desde todas partes nos mira ese \u0093rostro lleno de sangre y heridas, cubierto de dolor y de burlas\u0094, con un realismo que se burla de cualquier transformaci\u00f3n est\u00e9tica de ese dolor. Si Kant y Hegel hubiesen tenido raz\u00f3n, la progresiva ilustraci\u00f3n hubiese debido hacer a los hombres cada vez m\u00e1s libres, m\u00e1s razonables, m\u00e1s justos. En lugar de eso, esos demonios, que nos hab\u00edamos apresurado a declarar muertos, ascienden cada vez m\u00e1s desde sus abismos y ense\u00f1an a los hombres a tener miedo de su poder y de su impotencia: de su poder para destruir, y de su impotencia para encontrarse a s\u00ed mismos y dominar la propia humanidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El momento m\u00e1s terrible de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas es ciertamente cuando exclama, en el m\u00e1s extremo sufrimiento de la cruz: \u0093\u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado?\u0094. Es una frase de un salmo, en el que Israel, doliente, torturado, despreciado a causa de su fe, le grita a su Dios a la cara su desgracia. Y este grito de oraci\u00f3n de un pueblo al que su elecci\u00f3n, su comunidad con Dios se le ha convertido en una maldici\u00f3n, alcanza todo su significado en la boca de aquel que es la misma cercan\u00eda salv\u00edfica de Dios entre los hombres. Si <i>\u00e9l<\/i> se sabe abandonado de Dios, \u00bfd\u00f3nde podremos encontrar a Dios? \u00bfNo es esto el eclipse de sol hist\u00f3rico, en el que se apaga la luz de este mundo? Y hoy resuena en nuestros o\u00eddos el eco, redoblado, de este grito. Desde el infierno de los campos de concentraci\u00f3n, desde la guerra de guerrillas, desde los barrios llenos de miseria, donde mueren de hambre seres sin esperanza, se oye decir: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s Dios, t\u00fa que creaste un mundo en el que continuamente puedes observar c\u00f3mo tus inocentes criaturas sufren terriblemente, que son conducidas como corderos al matadero y no pueden abrir la boca?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La vieja pregunta de Job se agudiza hoy m\u00e1s que nunca. A veces adopta un tono petulante y deja reconocer en el fondo una satisfacci\u00f3n maliciosa; as\u00ed, por ejemplo, cuando las publicaciones estudiantiles, escriben con gruesos caracteres aquello que previamente se les ha predicado: que en un mundo en el que se dan casos como Auschwitz y Vietnam, no se puede hablar seriamente de un Dios que nos ama. Pero estos tonos, que se dan con demasiada frecuencia, no disminuyen en nada la autenticidad de la pregunta; en la hora actual parece que todos nos hallamos en aquel momento de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas en que surge la exclamaci\u00f3n: \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfQu\u00e9 diremos a esto? Se trata de una pregunta que no se puede responder con palabras y con argumentos, porque alcanza una profundidad que no pueden medir por s\u00ed solas la raz\u00f3n y las palabras que ella inspira: todos aquellos que creen poder dar una respuesta a esta cuesti\u00f3n con palabras e ideas inteligentes est\u00e1n necesariamente abocados al mismo fracaso que los amigos de Job. La \u00fanica soluci\u00f3n es resistirla y sufrirla con aquel y en aquel que ha sufrido por todos nosotros. Una soluci\u00f3n presuntuosa \u0096al estilo de las revistas estudiantiles, o al estilo de las apolog\u00edas teol\u00f3gicas\u0096 falsea su verdadero sentido. Lo \u00fanico que se puede hacer por ese camino es dar algunas indicaciones. Y lo primero que hay que hacer notar, es que Jes\u00fas no constata la ausencia de Dios, sino que la transforma en oraci\u00f3n. Si queremos integrar en el viernes santo de Jes\u00fas el viernes santo del siglo XX, tenemos que integrar el grito angustiado de \u00e9ste en el de aqu\u00e9l, cambiarlo en una oraci\u00f3n dirigida al Dios que, a pesar de todo, sigue estando cerca. Aqu\u00ed podr\u00edan surgir nuevas preguntas: \u00bfse puede rezar honradamente antes de haber hecho nada para enjugar la sangre de los que sufren y secar sus l\u00e1grimas? \u00bfNo es el gesto de la Ver\u00f3nica lo primero que debe hacerse, para poder hablar de oraci\u00f3n? \u00bfEs que se puede orar solamente con los labios, o no es m\u00e1s bien el hombre entero quien reza?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Content\u00e9monos de momento con estas alusiones, para reflexionar antes en un segundo aspecto: Jes\u00fas particip\u00f3 realmente de la angustia de los condenados, mientras que nosotros \u0096la mayor parte de nosotros\u0096 no participamos de los horrores de este siglo m\u00e1s que como espectadores. Esto lleva consigo una consideraci\u00f3n de cierta importancia; pues lo curioso es que la idea de que Dios no puede existir, la desaparici\u00f3n total de Dios, se produce en aquellos que no son m\u00e1s que espectadores de los horrores que se dan, en aquellos que, acomodados en su sill\u00f3n, contemplan lo terrible del mundo y creen haber cumplido con su obligaci\u00f3n y haberse defendido diciendo: si existen tales horrores es que no hay Dios. Pero la reacci\u00f3n de aquellos que verdaderamente sufren es frecuentemente la contraria: precisamente en su sufrimiento descubren a Dios. En este mundo la adoraci\u00f3n sigue saliendo de los hornos de los que fueron quemados, y no de los espectadores del horror. No es ninguna casualidad que el pueblo de la revelaci\u00f3n, el pueblo que conoci\u00f3 a Dios y lo dio a conocer al mundo, haya sido el pueblo que m\u00e1s ha sufrido a lo largo de la historia, bastante antes de llegar a Auschwitz en los a\u00f1os 1940-1945. Y no es ninguna casualidad que el hombre m\u00e1s torturado, el que m\u00e1s sufri\u00f3 \u0096Jes\u00fas de Nazaret\u0096 haya sido el revelador, mejor dicho, haya sido y sea la revelaci\u00f3n misma. No es ninguna casualidad que la fe en Dios provenga de un rostro lleno de sangre y heridas, de un crucificado, y que el ate\u00edsmo tenga su padre en Epicuro, en el mundo de los espectadores saciados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">De repente brilla en toda su claridad la seriedad misteriosa y para nosotros amenazadora de unas palabras de Jes\u00fas que muchos de nosotros hab\u00edamos apartado a un lado como inadecuadas: \u0093Antes pasa un camello por el ojo de una aguja, que un rico entra en el cielo\u0094; un rico, es decir, alguien a quien le va bien, que est\u00e1 saturado de bienestar y s\u00f3lo conoce el dolor a trav\u00e9s del televisor. Tomemos en serio estas palabras, que nos amonestan precisamente en el viernes santo. Es cierto que ni necesitamos ni debemos buscarnos el sufrimiento y la angustia nosotros mismos. Dios manda el viernes santo donde y cuando \u00e9l quiere. Pero debemos tener siempre presente \u0096no s\u00f3lo te\u00f3ricamente, sino en la pr\u00e1ctica de nuestra vida\u0096 que todo lo bueno es un don de \u00e9l, del que hemos de responder. Y tambi\u00e9n debemos tener siempre presente \u0096y nuevamente no s\u00f3lo en teor\u00eda, sino en la pr\u00e1ctica de nuestro pensamiento y de nuestra actuaci\u00f3n\u0096 que junto a la presencia real de Jes\u00fas en la Iglesia, gracias a los sacramentos, hay otra presencia real de Jes\u00fas en los m\u00e1s peque\u00f1os, en los que sufren en este mundo, en los que \u00e9l quiere que nosotros sepamos encontrarlo. Lo que cada a\u00f1o exige de nosotros la celebraci\u00f3n del viernes santo es que renovemos en nosotros esta actitud.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Toda la pobreza humana, todo el desamparo humano, todo el pecado humano, se hacen visibles en la figura de Jes\u00fas crucificado, que est\u00e1 en el centro de la liturgia del viernes santo. Y sin embargo, a lo largo de toda la historia de la Iglesia, ha despertado sentimientos de consuelo y de esperanza. El retablo del altar de Isenheim, pintado por Matthias Gr\u00fcnewald, y que es el cuadro de la crucifixi\u00f3n m\u00e1s conmovedor de toda la cristiandad, se encontraba en un convento en el que eran atendidos los hombres que hab\u00edan sido atacados por aquellas terribles epidemias que azotaban a la humanidad en occidente en la baja Edad Media. El Crucificado est\u00e1 representado como uno de ellos, torturado por el mayor dolor de aquel tiempo, el cuerpo entero plagado de bubones de la peste. Las palabras del profeta, cuando dijo que en \u00e9l estaban nuestras heridas, encontraron su cumplimiento. Ante esta imagen rezaban los monjes, y con ellos los enfermos, que encontraban consuelo al saber que, en Cristo, Dios hab\u00eda sufrido con ellos. Este cuadro hac\u00eda que a trav\u00e9s de su enfermedad se sintiesen identificados con Cristo, que se hizo una misma cosa con todos los que sufren a lo largo de la historia; experimentaron la presencia del Crucificado en la cruz que ellos llevaban, y su dolor los introdujo en Cristo, en el abismo de la misericordia eterna. Experimentaron la cruz que deb\u00edan soportar como su salvaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Actualmente esta concepci\u00f3n de la salvaci\u00f3n choca en muchos hombres con una profunda desconfianza. Siguiendo a Karl Marx, consideran este consuelo celestial para el valle de l\u00e1grimas terrenal como mera palabrer\u00eda, que no soluciona nada, sino que mantiene la miseria en el mundo, con lo que tan s\u00f3lo ayuda a aquellos que est\u00e1n interesados en mantener la actual situaci\u00f3n. En lugar de consuelo exigen cambio, que quite el dolor, y quit\u00e1ndolo lo redima: no se trata de salvar por medio del dolor, sino de salvar del dolor; la tarea no consiste en esperar la ayuda de Dios, sino en humanizar al hombre a trav\u00e9s del hombre mismo. Naturalmente, lo primero que se puede objetar, es que no se trata de una aut\u00e9ntica alternativa. Pues aquellos monjes de los que habl\u00e1bamos, no ve\u00edan en la cruz ning\u00fan pretexto que los eximiese de su tarea, que los librase de su actividad de ayuda humana bien dirigida y organizada. Con 369 hospitales en toda Europa hab\u00edan construido una red de ayuda, en la que la cruz de Cristo se hab\u00edan convertido pr\u00e1cticamente en una llamada a buscarlo en los que sufren y curar su cuerpo herido, es decir, a cambiar el mundo y poner fin al dolor. Y podemos preguntar si hoy, con tantas palabras sobre el humanismo como estamos oyendo, existe realmente un impulso para el servicio y la ayuda como exist\u00eda entonces. A veces se tiene la impresi\u00f3n de que queremos librarnos de la tarea que tenemos, y que se nos hace demasiado pesada, diciendo grandes palabras sobre ella: en todo caso, la realidad es que actualmente hemos de traer de otros pa\u00edses, m\u00e1s pobres, hombres que sirvan, porque en nuestro propio pueblo el impulso para el servicio se ha debilitado sobremanera. La pregunta es: cu\u00e1nto tiempo puede vivir un organismo social en el que falla un \u00f3rgano decisivo, que no admite trasplantes.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Por tanto, las cuestiones en torno de la actividad necesaria para la conformaci\u00f3n y la transformaci\u00f3n del mundo habr\u00e1 que observarlas de modo distinto de como sucede en esas contraposiciones que hoy est\u00e1n tan de moda. Esto no resuelve toda la cuesti\u00f3n de la que aqu\u00ed se trata; pues los monjes, de acuerdo con el credo cristiano, no s\u00f3lo predicaban la salvaci\u00f3n de la cruz, sino tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n por la cruz, y as\u00ed lo practicaban. Esto hace referencia a una dimensi\u00f3n de la existencia humana, que cada vez se va alejando m\u00e1s de nosotros, pero constituye al n\u00facleo del cristianismo, desde el que se ha de comprender la actividad humana en este mundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfC\u00f3mo podemos llegar a comprender esto? Voy a intentar ejemplificarlo en la evoluci\u00f3n de la imagen de la cruz en la obra de un pintor moderno, no cristiano, pero atra\u00eddo por la figura del Crucificado, a cuya realidad se iba acercando cada vez m\u00e1s: Marc Chagall. La primera vez que aparece el Crucificado en su obra es en un cuadro muy temprano, en 1912. All\u00ed est\u00e1 representado como un ni\u00f1o, y expresa el dolor de los inocentes que es en este mundo un signo de esperanza. Despu\u00e9s no vuelve a aparecer en 25 a\u00f1os, hasta una obra de 1937 en que cobra un significado distinto y m\u00e1s profundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Se trata de un tr\u00edptico, que tiene un curioso predecesor en otro que Chagall destruy\u00f3 despu\u00e9s de haberlo pintado, pero del que queda un esbozo al \u00f3leo. Su t\u00edtulo es \u0093Revoluci\u00f3n\u0094. A la izquierda aparece una multitud agitada, con armas y con banderas rojas: es una imagen de la revoluci\u00f3n; a la derecha hay escenas de paz y alegr\u00eda: sol, amor, m\u00fasica, la obra de la revoluci\u00f3n ser\u00e1 un mundo distinto, salvado; en el centro, uniendo las otras dos partes, se ve un hombre en posici\u00f3n invertida, apoy\u00e1ndose sobre las manos. Inmediatamente se piensa en Lenin, que simboliza la revoluci\u00f3n, en la que lo de arriba cambia abajo, y lo de la izquierda a la derecha, un cambio total que conduce al mundo nuevo. Uno recuerda un texto gn\u00f3stico de los comienzos del cristianismo, en el que se dice que Ad\u00e1n, es decir, el hombre, se mantiene sobre su cabeza y por eso confunde lo de arriba con lo de abajo, lo de la derecha con lo de la izquierda; que por eso es necesario un cambio total de valores \u0096la revoluci\u00f3n\u0096, para corregir hombre y mundo. A este cuadro de Chagall podr\u00eda llam\u00e1rsele tambi\u00e9n retablo de teolog\u00eda pol\u00edtica; del mismo modo que en 1917 hab\u00eda esperado la salvaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n rusa, as\u00ed tambi\u00e9n ahora la esperaba por segunda vez, despu\u00e9s de la primera desilusi\u00f3n, del gobierno del Frente Popular franc\u00e9s, al que se hab\u00eda llegado en 1937.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El hecho de que destruyese el cuadro significa que enterr\u00f3 su esperanza por segunda y definitiva vez. Volvi\u00f3 a pintar el tr\u00edptico, con la misma estructura: a la derecha la salvaci\u00f3n venidera (m\u00e1s clara y m\u00e1s pura que antes), a la izquierda el mundo en agitaci\u00f3n (ahora con m\u00e1s muestras de dolor que de lucha), y en el centro el Crucificado. Esta presencia en el lugar que hab\u00eda ocupado el s\u00edmbolo de la revoluci\u00f3n y su esperanza enga\u00f1osa, es el cambio fundamental del cuadro, que confiere a las otras dos partes un nuevo significado. El rabino que \u0096simbolizando al Antiguo Testamento, a Israel\u0096 estaba sentado antes al lado de Lenin, aparece ahora a los pies del Crucificado. La esperanza de Israel, la esperanza del mundo ya no es Lenin, sino el Crucificado.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Aqu\u00ed no nos importa examinar hasta qu\u00e9 punto Chagall ten\u00eda intenci\u00f3n de acercarse a la interpretaci\u00f3n cristiana del antiguo testamento, de la historia, del hombre. Quien vea los dos cuadros juntos podr\u00e1 deducir de ellos un mensaje cristiano. La salvaci\u00f3n del mundo no viene, en definitiva, del cambio que nosotros produzcamos, con una pol\u00edtica que queremos divinizar. Hay que trabajar continuamente en ese cambio del mundo, humana, realista, pacientemente. Pero el hombre pide y pregunta por algo que sobrepasa en mucho todo cuanto puedan ofrecerle la pol\u00edtica y la econom\u00eda. Y la respuesta est\u00e1 en Jesucristo, en el hombre por el cual nuestro dolor descansa en el coraz\u00f3n de Dios, en el amor eterno. Pues el hombre tiene sed de este amor, sin el cual no es m\u00e1s que un experimento absurdo, por m\u00e1s transformaciones del mundo que lleve a cabo. Hoy, m\u00e1s que nunca precisamos el consuelo, el verdadero consuelo, lejos de toda palabrer\u00eda. Dios quiera que nuestros ojos y nuestro coraz\u00f3n se abran a este consuelo; que seamos capaces de vivir en \u00e9l y sacar fuerzas de \u00e9l para seguir viviendo; que, en medio del viernes santo de la historia, recibamos el misterio pascual del viernes santo de Cristo y en \u00e9l seamos salvados.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las grandes composiciones musicales en torno de la pasi\u00f3n que escribi\u00f3 Johann Sebastian Bach y que cada a\u00f1o escuchamos en la semana santa con renovada&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3549","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Vf","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3549","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3549"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3549\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3549"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3549"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3549"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}