{"id":3571,"date":"1998-03-16T12:08:34","date_gmt":"1998-03-16T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-festival-de-cine-de-berlin-4\/"},"modified":"1998-03-16T12:08:34","modified_gmt":"1998-03-16T12:08:34","slug":"el-festival-de-cine-de-berlin-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3571","title":{"rendered":"El festival de cine de Berl\u00edn"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Entre el 11 y el 22 de febrero se desarroll\u00f3 el festival de Berl\u00edn, el certamen que inaugura la temporada anual de festivales internacionales competitivos de clase \u0093A\u0094. La visita a Berl\u00edn provoca siempre un doble placer, m\u00e1xime si se tiene en cuenta que esta cronista asiste a la Berlinale desde 1985. Por un lado, el festival ofrece la posibilidad de ver durante casi dos semanas una formidable selecci\u00f3n de pel\u00edculas procedentes de todo el globo (recu\u00e9rdese que por la naturaleza del negocio cinematogr\u00e1fico s\u00f3lo una m\u00ednima parte de la producci\u00f3n internacional llega a pantallas locales de cine y televisi\u00f3n). Por otro, la ciudad de Berl\u00edn es en s\u00ed misma una forma de ver c\u00f3mo la pol\u00edtica y la historia confluyen en una urbe que se est\u00e1 reinventando desde 1989, cuando colaps\u00f3 el comunismo.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El festival est\u00e1 a cargo de un organismo municipal que cuenta desde hace unos a\u00f1os con el apoyo visible de patrocinadores del sector privado como Mercedes Benz y canales de televisi\u00f3n. En tanto organizaci\u00f3n cultural p\u00fablica, el futuro de la Berlinale est\u00e1 \u00edntimamente ligado al de la ciudad. Y el consorcio que planea y ejecuta la reunificaci\u00f3n arquitect\u00f3nica de la ciudad partida alba\u00f1il e ideol\u00f3gicamente durante las tres d\u00e9cadas de la guerra fr\u00eda ha dado prominencia a la mudanza f\u00edsica del festival. Instalada a metros de la populosa Kurf\u00fcrstendamm, en el coraz\u00f3n comercial del exBerl\u00edn oeste, la planta f\u00edsica de la Berlinale ocupar\u00e1 un espacio privilegiado en el complejo Daimler Benz de la Postdamer Platz, cuando el festival festeje su cincuentenario en el a\u00f1o 2000. Antes de la Segunda Guerra, Postdamer Platz era uno de los centros comerciales m\u00e1s caracter\u00edsticos de Berl\u00edn. No s\u00f3lo lo destruyeron los bombardeos sino que por all\u00ed se levant\u00f3 el muro, convirtiendo la zona en una tierra de nadie, minada y con guardias armados hasta los dientes. Como si la calle Florida y Plaza de Mayo hubieran sido brutalmente arrasadas y sustra\u00eddas a la ciudad. Wim Wenders rod\u00f3 en 1987 su hondo testimonio sobre Berl\u00edn, <i>Las alas del deseo<\/i>, en las cercan\u00edas de Postdamer Platz. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, el lugar es una inmensa cantera de construcci\u00f3n. Arquitectos de renombre internacional han dise\u00f1ado edificios y espacios p\u00fablicos que la picaresca berlinesa ha r\u00e1pidamente calificado de <i>\u0093international glitz\u0094<\/i>, un estilo que alardea su modernidad, emparent\u00e1ndose con la Bauhaus, que tanto desarrollo tuvo en el Berl\u00edn de los a\u00f1os Veinte. Donde el a\u00f1o pasado hab\u00eda cimientos y terreno fangoso, esta vez vimos estructuras que redefinen la silueta de la ciudad vista, como en el filme de Wenders, desde la columna de la Victoria en el cercano parque de Tiergarten. Hay quienes se alarman por el resurgimiento de la ciudad, que volver\u00e1 a ser la capital de Alemania el a\u00f1o que viene. Hay quienes ven s\u00edntomas preocupantes en la tenacidad con que las autoridades prosiguen la reunificaci\u00f3n de Berl\u00edn, una ciudad con dos administraciones, servicios p\u00fablicos duplicados, y grandes disparidades en el estilo de vida y expectativas en los sectores este y oeste. Hay quienes ven la sombra y el peso del pasado nazi y comunista en cada esquina, y desesperan que la ciudad pueda renacer liberada de culpa para ser una metr\u00f3polis moderna y multi\u00e9tnica como Par\u00eds, Londres o Nueva York. Y esta es, precisamente, la fascinaci\u00f3n que ejerce Berl\u00edn sobre la imaginaci\u00f3n de quienes viven all\u00ed o son viajeros de paso.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El lote de veinticinco pel\u00edculas a concurso por los tradicionales Osos de oro y plata result\u00f3, como siempre, ecl\u00e9ctico e interesante. Junto a producciones norteamericanas de generoso presupuesto, como la oportuna s\u00e1tira pol\u00edtica <i>Wag The Dog<\/i>, sobre un presidente cuya indiscreci\u00f3n sexual se \u0093borra\u0094 con la fabricaci\u00f3n de una guerra ficticia con Albania, <i>Good Will Hunting<\/i>, acerca de un genio matem\u00e1tico ignorado que barre pisos en el MIT y la desopilante comedia negra <i>The Big Lebowski<\/i>, de los hermanos Coen, se vieron otros trabajos europeos y asi\u00e1ticos de relieve. La \u00fanica pel\u00edcula latinoamericana a concurso, favorita de la cr\u00edtica y del p\u00fablico \u0096que la aplaudi\u00f3 durante diez minutos luego de su proyecci\u00f3n\u0096 fue la brasilera <i>Central do Brasil<\/i> (Estaci\u00f3n Central), que se llev\u00f3 el Oso de oro al mejor filme y el de plata a la mejor actriz, Fernanda Montenegro. Las peripecias de su director, Walter Salles, para concretar el rodaje de esta <i>road movie<\/i> que lleva a un chico de nueve a\u00f1os de San Pablo al noreste brasilero en busca de su padre y en compa\u00f1\u00eda de una maestra batida por la vida, ejemplifican las dificultades de tantos otros directores latinoamericanos para realizar su <i>opera prima<\/i>. El libreto, escrito en portugu\u00e9s, gan\u00f3 un concurso internacional de guiones convocado por el Sundance Institute de Estados Unidos, que promueve el cine de autor. La intervenci\u00f3n de un productor franc\u00e9s posibilit\u00f3 el rodaje. <i>Central do Brasil<\/i> prueba una vez m\u00e1s que no hay como hablar de lo local para alcanzar relieve universal. El premio ecum\u00e9nico, otorgado conjuntamente por la OCIC, la oficina cat\u00f3lica del cine, e Interfilm, una organizaci\u00f3n protestante, recay\u00f3 tambi\u00e9n en el filme brasilero. El jurado se\u00f1al\u00f3 que a trav\u00e9s de una historia simple se presentan personajes finamente dise\u00f1ados que muestran el camino de la compasi\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">La presencia argentina se tradujo en tres pel\u00edculas, mostradas en las secciones paralelas: dos coproducciones con Francia, <i>Un crisantemo estalla en cincoesquinas<\/i>, <i>opera prima <\/i>de Daniel Burman, e <i>Invierno mala vida<\/i>, primer largometraje de Gregorio Cramer; y <i>Escrito en el agua<\/i>, segundo trabajo del realizador boliviano residente en Buenos Aires, Marcos Loayza. La pel\u00edcula de Burman, nacido en Buenos Aires en 1973, es una presentaci\u00f3n narrativa y visualmente original de situaciones y personajes arquet\u00edpicos de una historia latinoamericana poblada de caudillos, polvaredas, asesinatos, venganzas y corrupciones. El contraste lo ofrece la racionalidad de un joven jud\u00edo (Mart\u00edn Kalwill, excelente), testigo de una barbarie que lo destruye. Ser\u00eda imposible no ver una conexi\u00f3n con la Argentina de ahora. La pel\u00edcula de Cramer \u0096de 27 a\u00f1os\u0096 es una <i>road movie<\/i> surrealista, que incursiona en lo experimental, desarrollando la misi\u00f3n absurda de un antih\u00e9roe en la Patagonia. A nivel metaf\u00f3rico, tambi\u00e9n puede considerarse una visi\u00f3n de la Argentina en clave negra. <i>Escrito en el agua<\/i>, apoyado en una narrativa tradicional, es la educaci\u00f3n sentimental de un adolescente porte\u00f1o en Chascom\u00fas. Hacia el final aborda la denuncia pol\u00edtica, que queda descolgada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Se acercaron a la Berlinale el director del Instituto de Cine local, acompa\u00f1ado de la plana mayor responsable del festival de Mar del Plata. El certamen alem\u00e1n es un buen modelo para estudiar. Como todos los a\u00f1os, la organizaci\u00f3n march\u00f3 sobre ruedas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entre el 11 y el 22 de febrero se desarroll\u00f3 el festival de Berl\u00edn, el certamen que inaugura la temporada anual de festivales internacionales competitivos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3571","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-VB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3571","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3571"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3571\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3571"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3571"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3571"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}