{"id":3573,"date":"1998-03-16T12:08:34","date_gmt":"1998-03-16T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/tinta-roja\/"},"modified":"1998-03-16T12:08:34","modified_gmt":"1998-03-16T12:08:34","slug":"tinta-roja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3573","title":{"rendered":"Tinta Roja"},"content":{"rendered":"<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">\u00bfEs posible hablar de un tema sin mencionarlo? Marcelo C\u00e9spedes y Carmen Guarini casi lo logran por completo, en este interesante y bastante risue\u00f1o documental filmado en la secci\u00f3n Policiales del diario <i>Cr\u00f3nica<\/i>. Un poco \u00e1cidos, y abiertamente francos, sean periodistas, vigilantes o v\u00edctimas, los personajes aqu\u00ed registrados muestran la locura cotidiana del pa\u00eds, que es, precisamente, el tema de fondo. Pero antes est\u00e1 el tema cordial, el tributo a esos periodistas an\u00f3nimos.<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En ning\u00fan momento se ve un jefe en su despecho, llamando al periodista estrella. Ni se ve un periodista estrella. Se ve la verdad, tipos que \u0093reman\u0094 todo el d\u00eda buscando y elaborando informaci\u00f3n. Uno negocia, presiona, y vuelve a negociar por tel\u00e9fono para que la polic\u00eda le pase los nombres de cuatro accidentados. Otro escribe los t\u00edtulos para el diagramador, le sopla a un reportero joven, que est\u00e1 en otro tel\u00e9fono, las preguntas adecuadas sobre un robo, y antes de que el muchacho cuelgue ya dimension\u00f3 la noticia y anticipa al diagramador \u0093un peque\u00f1o cambio\u0094. Otros se consultan por una palabra, escriben al toque. Alguien, ya para el cierre, llega del hospital anunciando que un apaleado todav\u00eda no muri\u00f3, y, en oportun\u00edsimo movimiento de c\u00e1mara, vemos el rostro de un veterano en la t\u00edpica expresi\u00f3n \u0093no es noticia, habr\u00e1 que llenar con otra cosa\u0094. M\u00e1s all\u00e1, un coet\u00e1neo se lustra los timbos en plena redacci\u00f3n, los j\u00f3venes usan las computadoras, y un viejo saca su fiel Olivetti.<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Tambi\u00e9n est\u00e1 la mujer que recibe a las que vienen al diario. Una busca un familiar perdido, otro clama contra el asesinato (sic) de sus perros, saca documentaci\u00f3n celosamente guardada en una bolsa de supermercado, extiende su reclamo a los documentalistas (la gente aprovecha cualquier c\u00e1mara), indica en qu\u00e9 fecha le conviene que salga la nota. Y est\u00e1n los que salen a la calle, para cubrir un velatorio, un accidente, lo del delincuente Sopapita, y deben traer la foto o los datos como sea, incluso \u0093teni\u00e9ndole la vela\u0094 al inefable jefe de seguridad de un hospital p\u00fablico, que es todo un hallazgo. Y por encima de todos, continuamente, como un latiguillo, est\u00e1 la voz que viene desde el fondo, reclamando m\u00e1s material&#8230;<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">A esta altura ya no es necesario decir qui\u00e9nes son Marcelo C\u00e9spedes y Carmen Guarini, los autores de <i>Hospital Borda: un llamado a la raz\u00f3n; Buenos Aires, cr\u00f3nicas villeras; Jaime de Nevares, \u00faltimo viaje<\/i>, y tantos otros buenos trabajos, a los que han dedicado todo el tiempo y el metraje posibles. Apreciados internacionalmente, y solicitados desde el exterior, ellos buscan centrarse siempre en el esp\u00edritu de lo nacional. As\u00ed, aunque \u00e9sta sea una coproducci\u00f3n francesa, resulta entra\u00f1ablemente nuestra, en los gui\u00f1os, en los tangos, en la picard\u00eda, en la visi\u00f3n de la sociedad, y particularmente en el sentido del humor, directamente enganchado a la capacidad de indignaci\u00f3n.<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Especif style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Coherente con su estilo, al que s\u00f3lo cabe reprocharle la inclusi\u00f3n de alguien dando explicaciones a c\u00e1mara, esta vez los documentalistas fueron m\u00e1s lejos. No s\u00f3lo evitaron la nota armada, la trampita de \u0093un d\u00eda en la vida de&#8230;\u0094 y el falso cl\u00edmax, convenciones a las que ya nos acostumbr\u00f3 el documental televisivo. Ellos, adem\u00e1s, prefirieron aflojar la estructura, mostrar simplemente una sucesi\u00f3n de vi\u00f1etas dispersas, casi en bruto, para as\u00ed transmitir mejor la naturalidad de sus personajes, y dejar que sean \u00e9stos, a trav\u00e9s de su actividad cotidiana, los que orienten hacia el tema. En suma, un material de inter\u00e9s tanto para quienes estudian sobre medios de comunicaci\u00f3n, o sobre la violencia en Argentina, como para el p\u00fablico en general. Y, dicho sea de paso, aquellos son realmente unos personajes, con rostros, gestos y vocabulario mejores que los que pudieran verse en cualquier pel\u00edcula de ficci\u00f3n. Porque tambi\u00e9n en esto, la realidad supera a la ficci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs posible hablar de un tema sin mencionarlo? 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