{"id":3586,"date":"1998-03-06T12:08:34","date_gmt":"1998-03-06T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-ano-de-spinetta\/"},"modified":"1998-03-06T12:08:34","modified_gmt":"1998-03-06T12:08:34","slug":"el-ano-de-spinetta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3586","title":{"rendered":"El a\u00f1o de Spinetta"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">En noviembre de 1995, Luis Alberto Spinetta present\u00f3 en el teatro \u00d3pera (Buenos Aires) una serie de cinco exitosos recitales acompa\u00f1ado por su nueva banda \u00abLos Socios del Desierto\u00bb. Acaso all\u00ed se vio parte del Spinetta que se ven\u00eda, el que arengar\u00eda a su p\u00fablico dos a\u00f1os despu\u00e9s con una propuesta musical m\u00e1s agresiva que la de <i>Pelus\u00f3n of milk <\/i>(1991) y la banda de sonido del film <i>Fuego gris <\/i>(1993). En esa ocasi\u00f3n, ya estaba terminado un nuevo trabajo: <i>Spinetta y los Socios del Desierto<\/i>. Sin embargo, desde ese noviembre hasta mayo de 1997 hubo algunos inconvenientes.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">En principio, el CD era doble, dato negativo para las compa\u00f1\u00edas discogr\u00e1ficas porque dicen que es caro y no se vende f\u00e1cilmente. Ya corr\u00eda 1996, la obra estaba hecha, pero el disco no aparec\u00eda; Spinetta exig\u00eda que el trabajo saliera a la calle tal como lo hab\u00eda concebido, pero no coincid\u00eda con las propuestas de las distintas grabadoras. Por octubre de ese a\u00f1o, envi\u00f3 un fax a todos los medios para \u00abaclarar las cosas\u00bb, y se despach\u00f3 en forma contundente contra los empresarios de la industria discogr\u00e1fica. Finalmente, el 6 de mayo \u00faltimo, el m\u00fasico organiz\u00f3 una conferencia de prensa para anunciar la salida de su compacto, en formato doble y con estuche elaborado, pero sin desentenderse de lo que hab\u00eda sostenido en aquella carta.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">Los dos compactos sorprenden. Hay temas donde la materia predominante es el rock, por momentos crudo, con guitarras distorsionadas que recuerdan la agresividad de <i>Pescado Rabioso<\/i> y algunos pasajes del virtuoso J. Hendrix. Sobresale una potente bater\u00eda al frente y hay un aporte preciso del bajo. Tambi\u00e9n suenan climas escuchados en ciertos trabajos de <i>Invisible<\/i>. En suma, una obra que aborda diferentes estilos: Spinetta transita por el rock el\u00e9ctrico de \u00abLa luz te fue\u00bb, tanto como por melod\u00edas m\u00e1s distendidas (\u00abPara\u00edso\u00bb o \u00abDiana\u00bb). Nuevamente, la versatilidad es moneda corriente en estos CDs, y el tr\u00edo se mueve de un extremo a otro con comodidad. Las letras, que constituyen todo un tema en la est\u00e9tica <i>spinettiana<\/i>, mantienen el lirismo de siempre, impecables. \u00abBosnia\u00bb, que habla de la tragedia de ese pueblo, es un buen ejemplo: \u00abdonde el \u00e1ngel baja sus brazos y llora&#8230;\u00bb; una imagen tan angustiante como el ambiente que transmite la melod\u00eda. Mucha m\u00fasica para descubrir y disfrutar lentamente, que convoca a los seguidores de a\u00f1os y tambi\u00e9n a aquellos que reci\u00e9n conocen su obra.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">En octubre, el tr\u00edo viaj\u00f3 a Miami donde grab\u00f3 un <i>unplugged <\/i>para la se\u00f1al de cable MTV, que luego llegar\u00eda al CD bajo el nombre de <i>Estrelicia<\/i>. El Flaco invit\u00f3 a Carlos <i>Mono<\/i> Fontana (teclados) y Nico Cota (percusi\u00f3n) para la presentaci\u00f3n. En estos recitales se acostumbra que los invitados interpreten sus cl\u00e1sicos, algo as\u00ed como un <i>revival<\/i> de viejos \u00e9xitos en versiones nuevas, con un sonido ac\u00fastico riguroso y arreglos al tono, especiales para la ocasi\u00f3n. Pero Spinetta desafi\u00f3 nuevamente: si bien cant\u00f3 algunos temas conocidos como \u00abLa sed verdadera\u00bb (<i>Artaud<\/i>) o \u00abDurazno sangrando\u00bb, se despach\u00f3 con varios nuevos. Si el objetivo era impactar, lo logr\u00f3. Es que en ese pu\u00f1ado de canciones no hay aspectos monocordes; se combinan ritmos, se quiebran las melod\u00edas en busca de otras dentro de un mismo tema, y la poes\u00eda de sus letras tiene instantes tan simples como otros de dif\u00edcil aprehensi\u00f3n. Luego present\u00f3 <i>Estrelicia <\/i>en el teatro Gran Rex (Buenos Aires) en tres funciones, donde gan\u00f3 el respaldo del p\u00fablico y de la cr\u00edtica especializada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">As\u00ed, Spinetta termin\u00f3 uno de los a\u00f1os m\u00e1s prol\u00edficos de su carrera, brillante, que mostr\u00f3 una vez m\u00e1s esa peculiar manera de entender el arte y de expresarlo. Es como si hubiera vuelto <i>al palo<\/i>, como si hubiera subido a una de las tantas locomotoras o trenes de los que habla en sus canciones. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.5pt\">Spinetta traspasa las barreras generacionales: sus <i>fans<\/i> de la primera \u00e9poca lo segu\u00edan por \u00abMuchacha ojos de papel\u00bb, \u00abTema de Pototo\u00bb o \u00abCementerio club\u00bb, hoy los hijos de esos fan\u00e1ticos quiz\u00e1 conocieron al hombre de voz finita en \u00abSeguir viviendo sin tu amor\u00bb o \u00abCheques\u00bb. Sea como fuere, unos y otros lo entienden y comparten la m\u00fasica de cada una de las \u00e9pocas: lleva alrededor de tres d\u00e9cadas en este camino, m\u00e1s de 30 discos y una incontable cantidad de canciones.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En noviembre de 1995, Luis Alberto Spinetta present\u00f3 en el teatro \u00d3pera (Buenos Aires) una serie de cinco exitosos recitales acompa\u00f1ado por su nueva banda&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3586","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-VQ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3586","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3586"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3586\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3586"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3586"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3586"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}