{"id":3613,"date":"1997-12-09T12:08:34","date_gmt":"1997-12-09T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/de-senectute\/"},"modified":"1997-12-09T12:08:34","modified_gmt":"1997-12-09T12:08:34","slug":"de-senectute","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3613","title":{"rendered":"De Senectute"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Los fundamentos de una vejez apacible y feliz se han de echar muy de antemano en la mocedad. Cicer\u00f3n lo establece como regla \u00e1urea en aquel di\u00e1logo donde Cat\u00f3n el Censor ense\u00f1a a Escipi\u00f3n y a Lelio a sobrellevar con resignaci\u00f3n los achaques que trae consigo el peinar canas. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Con id\u00e9ntico t\u00edtulo de raigambre cl\u00e1sica, Norberto Bobbio ha reunido hacia el final de su vida una admirable colecci\u00f3n de escritos \u00edntimos y l\u00facidas reflexiones sobre la ancianidad. A los 88 a\u00f1os, edad donde tantos tienen la espalda encorvada y los ojos vidriosos, y a otros les escurre un hilillo de baba por las comisuras de los labios, el notable ensayista y pensador italiano se permite abordar el g\u00e9nero autobiogr\u00e1fico enlazando la tem\u00e1tica de la vejez, la memoria y el ep\u00edlogo de una larga vida vinculada estrechamente con la historia<b> <\/b>de las ideas del siglo XX. El autor de<i> Diccionario de la pol\u00edtica<\/i> (1976),<i> El futuro de la democracia<\/i> (1984) y<i> Derecha e izquierda<\/i> (1995), se asume en<i> De senectute<\/i> como hijo dilecto del \u0093siglo corto\u0094 (seg\u00fan terminolog\u00eda acu\u00f1ada por Eric Hobsbawm) y lo cuenta<b> <\/b>desde la \u00e1spera y melanc\u00f3lica atm\u00f3sfera cultural de su ciudad de origen, la austera Tur\u00edn, a la que se mantuvo fiel y donde consum\u00f3 cincuenta a\u00f1os de docencia universitaria tironeado por sus c\u00e1tedras de filosof\u00eda del derecho y de filosof\u00eda pol\u00edtica. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Bobbio se resisti\u00f3 siempre a identificar sin tino a la democracia tanto con las libertades burguesas como con la econom\u00eda de mercado. Adem\u00e1s, no ocult\u00f3 nunca su desconfianza hacia la pol\u00edtica ideologizada en exceso, esa que hasta la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn dividi\u00f3 al mundo en dos mitades de toronja destinadas a su mutuo rechazo porque una de ellas -siempre la otra- era la mitad podrida. La defensa del gobierno de las leyes frente al gobierno de los hombres fue una de sus banderas y \u0093entre la lecci\u00f3n de los c\u00ednicos y el catecismo de los iluminados\u0094, ubica una ciencia de la pol\u00edtica capaz de sostener proyectos viables de reforma de la sociedad. Lo sostuvo con la pluma y lo predic\u00f3 aqu\u00ed, en Buenos Aires, a mitad de los a\u00f1os 80, durante una clase magistral con la que se inauguraba, por entonces, la carrera de Ciencia Pol\u00edtica en la universidad cuyas bases asentara el presb\u00edtero Antonio S\u00e1enz all\u00e1 por 1816, en los albores de la independencia. Utopista empedernido, Bobbio no desde\u00f1a buscar la s\u00edntesis del liberalismo y el marxismo, de Croce y Gramsci; en otros t\u00e9rminos, de la m\u00e1s amplia libertad personal y la mayor justicia social. \u00bfFuera del Para\u00edso, pueden so\u00f1ar algo mejor los justos de este mundo? <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pues bien, el hombre que en estos a\u00f1os del largo adi\u00f3s se muestra como un \u0093nono\u0094 rebelde y vital, asienta de salida en su obra m\u00e1s reciente algo que por otro lado corroboran las estad\u00edsticas: el umbral de la vejez se ha retrasado en estos \u00faltimos a\u00f1os cerca de un ventenario. En el cap\u00edtulo inicial<i> -La vejez ofendida-<\/i> dice: \u0093Quienes escribieron sobre la vejez, empezando por Cicer\u00f3n, rondaban los sesenta. Hoy el sexagenario s\u00f3lo es viejo en sentido burocr\u00e1tico, por haber llegado a la edad en que generalmente tiene derecho a una pensi\u00f3n. Al octogenario, salvo excepciones, se le consideraba un viejo decr\u00e9pito de quien no val\u00eda la pena ocuparse. Hoy, en cambio, la vejez, no burocr\u00e1tica sino fisiol\u00f3gica, comienza cuando uno se aproxima a los ochenta, que es, adem\u00e1s, la esperanza media de vida&#8230; El desplazamiento ha sido tan grande que el curso de la vida humana, tradicionalmente dividido en tres edades -incluso ahora en las obras acerca del envejecimiento y en los documentos oficiales-, se ha prolongado en la llamada &#8216;cuarta edad&#8217;. Nada prueba mejor, sin embargo, la novedad del fen\u00f3meno que comprobar la falta de una palabra para designarlo: tambi\u00e9n en los documentos oficiales a los<i> ag\u00e9s<\/i> les siguen los<i> tr\u00e8s ag\u00e9s.<\/i> Quien os habla es un no mejor definido<i> tr\u00e8s ag\u00e9.\u0094<\/i> Para Bobbio la marginaci\u00f3n de los viejos en una \u00e9poca en la que el curso hist\u00f3rico es cada vez m\u00e1s acelerado, resulta un dato de hecho, imposible de ignorar. A la inversa, en las sociedades tradicionales est\u00e1ticas, el viejo encierra en s\u00ed el patrimonio cultural de la comunidad, de forma eminente con respecto a todos los dem\u00e1s miembros de ella. El viejo sabe por experiencia lo que los otros no saben a\u00fan, sea en la esfera \u00e9tica, sea en la de las costumbres, sea en la de las t\u00e9cnicas de supervivencia&#8230; (Cu\u00e1nta verdad encierra el proverbio africano:<i> <\/i>\u0093<i>Todo anciano que se muere\/es una biblioteca que se va\u0094).<\/i> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En las sociedades evolucionadas el cambio cada vez m\u00e1s r\u00e1pido, tanto de las costumbres como de las artes, ha trastocado la relaci\u00f3n entre quien sabe y quien no sabe. El viejo se convierte crecientemente en quien no sabe con respecto a los j\u00f3venes que saben, y saben, entre otras cosas, porque tienen m\u00e1s facilidades para el aprendizaje. Y tras una bella cita de Campanella, al final de<i> La ciudad del sol,<\/i> recuerda a San Agust\u00edn cuando dice que hay hombres que prefieren detenerse en el camino para reflexionar sobre s\u00ed mismos, donde habita la verdad. Ya lo expres\u00f3 Francisco de Aldana en versos sonoros:<i> \u0094\u00a1M\u00edsero aquel que corre y se dilata\/por cuantos son los climas y los mares,\/perseguidor del oro y de la plata!\u0094. <\/i><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>El envejecimiento cultural <o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Apunta m\u00e1s adelante Bobbio que el envejecimiento cultural contribuye a aumentar la marginaci\u00f3n del viejo, que tiende a permanecer fiel al sistema de principios o valores aprendidos e interiorizados en la edad que est\u00e1 entre la juventud y la madurez, o incluso s\u00f3lo a los h\u00e1bitos que, una vez formados, resulta penoso desarraigar. Y como el mundo que lo rodea cambia, tiende a dar un juicio negativo sobre lo nuevo, \u00fanicamente porque ya no lo entiende ni le apetece esforzarse por comprenderlo. Cuando habla del pasado el viejo suspira: \u0093En mis tiempos\u0094. Cuando juzga el presente, impreca: \u0093\u00a1Qu\u00e9 tiempos \u00e9stos!\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Hogar es el lugar donde empezamos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">a medida que envejecemos, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">el mundo se nos vuelve m\u00e1s extra\u00f1o, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">m\u00e1s complejo el diagrama de muertos y de vivos.\u0094<b> <\/b>(T.S. Eliot, <i>Cuatro Cuartetos<\/i>) <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><i><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es proverbial la figura del viejo<i> laudator temporis acti,<\/i> com\u00fan a la poes\u00eda occidental. \u00bfQui\u00e9n no aprendi\u00f3 el doloroso pesimismo de las coplas inmortales de Jorge Manrique a la muerte de su padre?:<i> \u0093Recuerde el alma dormida,\/avive el seso y despierte \/ contemplando \/ c\u00f3mo se pasa la vida,\/c\u00f3mo se viene la muerte\/tan callando:\/c\u00f3mo presto se va el placer,\/c\u00f3mo despu\u00e9s de acordado\/da dolor,\/c\u00f3mo a nuestro parescer\/cualquier tiempo pasado\/fue mejor.\u0094<\/i> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cuanto m\u00e1s firmes mantiene los puntos de referencia de su universo cultural, m\u00e1s se aparta el viejo de su propia \u00e9poca. Y a continuaci\u00f3n expresa Bobbio: \u0093El sistema con el que hab\u00edas cre\u00eddo superar al anterior es despu\u00e9s superado por el que lo sigue. Pero t\u00fa, al avanzar los a\u00f1os, no te das cuenta de haberte convertido ya en un superador superado. Est\u00e1s inm\u00f3vil entre dos extra\u00f1amientos, el primero respecto al sistema precedente, el segundo respecto al siguiente. Esta sensaci\u00f3n de extra\u00f1amiento es tanto m\u00e1s grave cuanto m\u00e1s r\u00e1pida sea tambi\u00e9n en este campo la sucesi\u00f3n de los sistemas culturales. A\u00fan no te ha dado tiempo a aprender, me limito a decir \u0093aprender\u0094, ni siquiera digo \u0093asimilar\u0094, una corriente de pensamiento cuando ya asoma otra. No es del todo errado hablar de \u0094modas\u0094&#8230; En estos \u00faltimos cincuenta a\u00f1os hemos asistido a un sucederse de orientaciones y personalidades, tan r\u00e1pidamente emergentes como r\u00e1pidamente anegadas por las olas sucesivas. Pi\u00e9nsese en un personaje como Sartre, pero despu\u00e9s de Sartre, por no salir de Francia, L\u00e9vi-Strauss, Foucault, Althusser. Muchos maestros, ning\u00fan maestro. La \u00fanica divisi\u00f3n que hemos propuesto es entre lo moderno y lo posmoderno, pero resulta bastante singular que no se haya encontrado hasta ahora un nombre para esta novedad de nuestro tiempo si no es a\u00f1adiendo un debil\u00edsimo \u0093post\u0094 a la \u00e9poca anterior. \u0093Post\u0094 significa simplemente que viene despu\u00e9s\u0094. (Tan certeros como demoledores, los juicios de este luengo octogenario deber\u00edan avergonzar a nuestra bandada de loros que anida en ciertos nichos de la universidad, desde donde hila una de las trenzas m\u00e1s exclusivas del quehacer literario, privados todos ellos de pensamiento propio). <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>\u00bfHay esperanza en la vejez? <o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093No es que la vejez sea mala. Lo malo es que dura poco\u0094, recuerda Bobbio la queja de un geronte. \u00bfDe veras dura poco?, se pregunta. Y responde: \u0093\u00a1Para muchos viejos enfermos, no autosuficientes, dura, en cambio, demasiado! Quien vive entre viejos sabe que para muchos de ellos la edad tard\u00eda se ha convertido, gracias en parte a los avances de la medicina, que a menudo no tanto te hace vivir cuanto te impide morir, en una larga y casi siempre suspirada espera de la muerte. No tanto un continuar viviendo, sino un no poder morir.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093El fr\u00edo del pie sube a la rodilla, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">la fiebre silba en los hilos mentales: <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">si quiero calentarme debo helarme <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">temblando en fr\u00edos fuegos purgativos <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">cuyas llamas son rosas y el humo flor de zarza.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">(T. S. Eliot, <i>Cuatro Cuartetos<\/i>) <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La provechosa lectura de estas reflexiones de Norberto Bobbio sirvi\u00f3 a <span style=\"FONT-VARIANT: small-caps\">CRITERIO<\/span> de disparador para entrevistar al doctor Luis Mar\u00eda Parral, m\u00e9dico psiquiatra y jefe de servicio en el Hospital Braulio Moyano y de trabajos pr\u00e1cticos de salud mental en la UBA. Una pregunta<i> <\/i>que nos inquietaba: \u00bfQu\u00e9 lugar ocupan los viejos en la Argentina? <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093En nuestro marco sociocultural -nos dice el doctor Parral- los ancianos no tienen hoy un lugar de reconocimiento y valoraci\u00f3n. Hay una variada gama de representaciones sociales que mantienen la creencia de que la ancianidad es una \u00e9poca de la vida en que ya se ha perdido toda capacidad creativa y productiva. La jubilaci\u00f3n es una conquista importante que permiti\u00f3 un manejo del tiempo libre en favor de actividades m\u00e1s vinculadas al placer; pero esta etapa ha devenido en tiempo de angustias, de empuje hacia la marginaci\u00f3n, la pasividad, la soledad&#8230; <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Otra de las representaciones sociales dominantes es la asociaci\u00f3n de ancianidad con enfermedad.<i> \u0093Un lecho de enfermedad es una tumba; y todo lo que el paciente dice all\u00ed no son m\u00e1s que variaciones de su propio epitafio\u0094 <\/i>(John Donne, <i>Devociones<\/i>, Versi\u00f3n de Alberto Girri). Adem\u00e1s, a esta altura de la vida se presenta una crisis narcisista, producto de la comparaci\u00f3n del sujeto con su juventud. Algo est\u00e1 claro: los ancianos constituyen habitualmente una carga para la familia, que vive tambi\u00e9n subsumida en la crisis econ\u00f3mica y de valores reinante en la ciudad actual. Se pretende que el anciano no se note. En s\u00edntesis: la trama social que act\u00faa como red de contenci\u00f3n se va resquebrajando y el anciano va quedando cada vez m\u00e1s solo.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Subttulos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 14.15pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Las p\u00e9rdidas, <o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/p>\n<p class=1y2Subttulos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 14.15pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>c\u00e1lices de amarguras<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&#8230; \u0093No quiero o\u00edr hablar <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">de la sabidur\u00eda de los viejos, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">sino m\u00e1s bien de su locura, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">su miedo del temor y del extrav\u00edo, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">su miedo de la posesi\u00f3n, <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">de pertenecer a otro, o a otros, o a Dios\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">(T.S.Eliot, <i>Cuatro Cuartetos<\/i>) <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Tras una pausa para o\u00edr la lectura de los versos del poeta ingl\u00e9s, contin\u00faa nuestro entrevistado: \u0093La personalidad del hombre se va construyendo y desarrollando a trav\u00e9s del tiempo sobre ciertos pilares (grupo familiar, contexto social, cuerpo, s\u00ed mismo.) Constituyen los basamentos que aseguran la continuidad de la vida y el funcionamiento an\u00edmico. Cuando estos apoyos se quiebran el sujeto entra en crisis, en situaci\u00f3n de<i> soledad,<\/i> la que se vuelve estructural, sobre todo en las regiones urbanas. El anciano debe enfrentarse entonces a una cantidad de p\u00e9rdidas (duelos): de pareja, hermanos, amigos; p\u00e9rdida en su propio cuerpo por el paso del tiempo o por enfermedades; p\u00e9rdidas sexuales; p\u00e9rdida en la capacidad de producci\u00f3n econ\u00f3mica; p\u00e9rdida en la capacidad de sost\u00e9n con relaci\u00f3n a su familia, etc. Todo ello implica, por a\u00f1adidura, la p\u00e9rdida del lugar asignado en el grupo primario y dentro de la sociedad misma. En esta encrucijada el anciano vive una situaci\u00f3n de mucha angustia, de desamparo, de<i> soledad.<\/i> <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Es lamentable, pero la crisis econ\u00f3mica actual y el modelo excluyente, sumado a la quiebra de la solidaridad, ha hecho que disminuyeran notablemente las ofertas de resocializaci\u00f3n del anciano. En las grandes ciudades (como Buenos Aires) viene observ\u00e1ndose un proceso de crecimiento y, parad\u00f3jicamente, de aumento de la marginaci\u00f3n. Hay nuevos o antiguos expulsados del sistema, relajamiento de la \u00e9tica de la solidaridad, aumento de la anomia en comparaci\u00f3n con las sociedades rurales o agrupamientos humanos m\u00e1s peque\u00f1os.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Saber leer el s\u00edntoma <o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El doctor Parral trae a colaci\u00f3n un texto de El\u00edas Canetti:<i> \u0093La vejez es s\u00f3lo restricci\u00f3n para quien no la merece. Uno la merece no retir\u00e1ndose del mundo, o haci\u00e9ndolo en soledad para aspirar a una forma m\u00e1s estricta y exigente de logro. Esto presupone una nueva vida para todos cuantos han fracasado, pero tambi\u00e9n para los que dan la sensaci\u00f3n de que no fracasar\u00e1n. Quiero llamarlo la cara de Jano de la vejez: una se vuelve hacia el vencido, la otra hacia aquellos que a\u00fan no fueron derrotados, o que tal vez nunca lo ser\u00e1n.\u0094 <\/i>(El\u00edas Canetti,<i> Elogio de la vejez<\/i>)<i>. <\/i>Y retoma su l\u00ednea de pensamiento: \u0093Hay cambios que sostienen la llamada crisis de la vejez y que abarcan tres \u00e1reas: f\u00edsica, psicol\u00f3gica y social, sin poder afirmar cu\u00e1l comienza primero, pero s\u00ed que se interrelacionan y se realimentan. Debe saber leerse el s\u00edntoma f\u00edsico, decodificarlo, para averiguar qu\u00e9 mensaje nos est\u00e1 dando el anciano a trav\u00e9s de la queja. Los s\u00edntomas f\u00edsicos m\u00e1s importantes son los psico-sensoriales y psico-motores. En lo social, la merma de v\u00ednculos e interacciones con semejantes y la retracci\u00f3n que supone jubilarse, con la consiguiente modificaci\u00f3n del status econ\u00f3mico. Todo esto provoca un impacto psicol\u00f3gico, creando un estado de fuerte disminuci\u00f3n de la autoestima, con extra\u00f1eza de su identidad. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093Hay un cambio significativo desde adentro, pero tambi\u00e9n desde afuera, desde donde le devuelven una imagen desvalorizada. En este momento las p\u00e9rdidas ocupan el centro de la escena. Adem\u00e1s, comienza a parecer el l\u00edmite de la propia vida como m\u00e1s preciso, y se enfrenta al duelo fundamental que deber\u00e1 procesar: el de su vida entera.\u0094<i> (\u0094Los muertos m\u00e1s muertos son los que no piensan en el \u00faltimo viaje\u0094,<\/i> escribi\u00f3 Montaigne.) <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u0093El tiempo pasado y el tiempo futuro <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">lo que pudo haber sido y lo que fue <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">tienden a un solo fin, siempre presente.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">(T. S. Eliot, <i>Cuatro Cuartetos<\/i>) <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Y concluye nuestro entrevistado: \u0093Estos son los elementos psicol\u00f3gicos que deben elaborarse: las p\u00e9rdidas anteriores y actuales o aun la de la propia vida. Una vez que todo ello pudo ser procesado se recupera la energ\u00eda ps\u00edquica necesaria para insertarse en la vida, que seguir\u00e1 transcurriendo con nuevos proyectos. Sin embargo, una gran ciudad como Buenos Aires multiplica los obst\u00e1culos para una correcta elaboraci\u00f3n de los duelos aludidos, y por el contrario no facilita los elementos indispensables para la reinserci\u00f3n del anciano, que aislado y marginado, tiene un alto riesgo de adquirir distintos cuadros psic\u00f3ticos. Una perversi\u00f3n visible dentro del sistema es la gran oferta de medicamentos para una supuesta \u0093juventud\u0094 eterna, tema af\u00edn a la medicalizaci\u00f3n de la vejez y que merecer\u00eda un an\u00e1lisis en particular. El individualismo a ultranza y la quiebra de la solidaridad humana como valor fundamental son responsables primordiales de estos hechos.\u0094 <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Con su culto al cuerpo, el estilo farandulero impuesto en la Argentina del \u00faltimo decenio nos quiere siempre j\u00f3venes. Poco importa si en pos de esta quimera tantos ilusos se someten una y otra vez al filo del bistur\u00ed o a peores torturas sin poder disimular lo ineluctable. En este rechazo f\u00f3bico por la vejez, va impl\u00edcito que el anciano no seduce ni cuenta. Si hasta el propio Estado lo maltrata y estafa birl\u00e1ndole un justo bienestar por sus a\u00f1os activos&#8230; <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es tiempo de restituirle a la vejez la dignidad debida y asumirla como etapa natural de una vida humana plena. Quiz\u00e1 ning\u00fan peregrinar a la fuente de Juvencia pueda sustituir nunca el manantial de sabidur\u00eda que, a veces, depara el fin del camino. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfAcaso la comprensi\u00f3n de la ancianidad no es un \u00edndice para medir la mayor\u00eda de edad de un sistema social? <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><\/span>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><\/span><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><strong><em>&nbsp;<o:p><\/o:p><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><span><strong><\/p>\n<hr \/>\n<p>1<\/strong>. Norberto Bobbio, <i>De senectute<\/i>, Taurus, Madrid, 1997. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. T. S. Eliot, <i>Cuatro Cuartetos<\/i>, traducci\u00f3n de<b> <\/b>J. R. Wilcock, Ediciones Hu\u00e1scar, Bs. As., 1977. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los fundamentos de una vejez apacible y feliz se han de echar muy de antemano en la mocedad. Cicer\u00f3n lo establece como regla \u00e1urea en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3613","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Wh","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3613","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3613"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3613\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3613"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3613"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3613"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}