{"id":3621,"date":"1997-12-09T12:08:34","date_gmt":"1997-12-09T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/entre-egon-schiele-y-robert-rauschenberg\/"},"modified":"1997-12-09T12:08:34","modified_gmt":"1997-12-09T12:08:34","slug":"entre-egon-schiele-y-robert-rauschenberg","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3621","title":{"rendered":"Entre Egon Schiele y Robert Rauschenberg"},"content":{"rendered":"<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Una semana en Nueva York, ya engalanada para recibir la pr\u00f3xima Navidad, me ha puesto en contacto con lo que podr\u00edan ser dos extremos del arte del siglo XX. Por una parte la exposici\u00f3n en el MOMA de Egon Schiele, artista austr\u00edaco nacido en 1890 y muerto en 1918, revelador de un mundo expresionista muy caracter\u00edstico de esos a\u00f1os de la Primera Guerra Mundial; por la otra, en el Museo Guggenheim de la Quinta Avenida, una retrospectiva dedicada a Robert Rauschenberg, una de las grandes figuras del arte norteamericano de los a\u00f1os 50 y 60.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">La exposici\u00f3n de Schiele, constituida por dibujos, tintas y \u00f3leos, proviene de la Leopold Collection de Viena y ofrece un amplio panorama de la obra de este artista, tan tempranamente desaparecido. Pocas veces se podr\u00e1 ver un conjunto tan representativo de sus obras. Esto tiene su lado bueno y sus aspectos negativos. El lado bueno est\u00e1 en que el contemplador puede seguir paso a paso la obra de un artista no muy conocido para el gran p\u00fablico. Sus obras en museos son m\u00e1s bien limitadas. Por eso Egon Schiele, conocido a trav\u00e9s de esa escasa representaci\u00f3n en los museos y algunas reproducciones, se ofrece aqu\u00ed en una extensi\u00f3n inusual. Sin embargo, en esa circunstancia positiva est\u00e1, tambi\u00e9n, su lado negativo. Tanto Schiele junto lo muestra muy reiterado en sus recursos expresivos, poniendo al descubierto sus limitaciones. Esa reiteraci\u00f3n que lo coloca como due\u00f1o de un sistema compositivo descubre que ese aspecto es a costa de su propia expresividad. Al reiterarse se limita.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">A trav\u00e9s de ese dibujo crispado, con una l\u00ednea nerviosa y gestual, cargada de emotividad, este artista trasunta una visi\u00f3n muy compartida en su generaci\u00f3n acerca de esos a\u00f1os de guerra, que son tambi\u00e9n el final de una \u00e9poca dichosa. El hecho de que Schiele haya utilizado el autorretrato de manera insistente -ya que es \u00e9l muchas veces el verdadero protagonista de esos dibujos- agudiza a\u00fan m\u00e1s esa visi\u00f3n tr\u00e1gica de la realidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Esta exposici\u00f3n, m\u00e1s all\u00e1 de sus virtudes museol\u00f3gicas, o tal vez, incluso, formando parte de ellas, transmite una tristeza y un agobio de los cuales es dif\u00edcil sustraerse. Responde as\u00ed a una de las cualidades propias del arte: poner de relieve los sentimientos humanos y situarse en el quicio expresivo de una \u00e9poca. No es poco decir. Muestra a Egon Schiele como un excepcional dibujante, m\u00e1s all\u00e1 de sus manierismos expresivos, que supo encarnar en s\u00ed mismo una manera de ver dram\u00e1ticamente su tiempo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">En la retrospectiva de Robert Rauschenberg (nacido en Texas en 1925) tambi\u00e9n encontramos reflejada una \u00e9poca, o m\u00e1s bien una manera de interpretarla a partir del arte. Desde sus obras primeras en los a\u00f1os 40 este gran artista, sin duda, estableci\u00f3 rupturas expresivas, tanto por los medios que utiliz\u00f3 para manifestarlas, haci\u00e9ndolo de manera muy libre y desinhibida, como por lo que trasunt\u00f3 a trav\u00e9s de ellos. El tiempo desfila a trav\u00e9s de la sociedad consumista -o su cr\u00edtica, m\u00e1s bien-, las im\u00e1genes que constituyen la iconograf\u00eda de la \u00e9poca -como pueden ser el presidente Kennedy o Marilyn Monroe- y, particularmente, las formas de pintar o sus elementos sustitutivos, ampliando el campo de lo art\u00edstico. Rauschenberg acumula objetos e im\u00e1genes, lo hace en forma fragmentaria, sin jerarquizar ni ordenar nada, reflejando esa situaci\u00f3n indiscriminada propia de nuestra \u00e9poca.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">Vimos en esta exposici\u00f3n muchas obras ya conocidas y otras que nos resultaron familiares por lo mucho que se lo imit\u00f3 despu\u00e9s. Rauschenberg se constituye as\u00ed en un cl\u00e1sico de los a\u00f1os 60. Tanto el Guggenheim de la Quinta Avenida como el del Soho y la Ace Gallery de New York han hecho posible esta gran exposici\u00f3n repartida en esos centros. El choque expresivo, la novedad y la sorpresa que estas obras pudieron tener en su momento ha pasado. Poco queda entonces, ya que su materialidad y realizaci\u00f3n formal siempre estuvieron en un segundo plano. Me animo a decir que no han resistido al paso del tiempo. Las vivencias que hemos acumulado en estos a\u00f1os siguientes, desde una multiplicidad de perspectivas, les ha quitado toda actualidad. No han resistido a su condici\u00f3n contempor\u00e1nea devoradas por tanta cantidad de imagen que superpuebla al mundo de hoy.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 11.0pt\">El <i>merchandising <\/i>que suele acompa\u00f1ar a estas exposiciones no es menos cruel. Por 75 d\u00f3lares se puede conseguir un paraguas con reproducciones impresas del artista, por 85 d\u00f3lares seis tazas \u00eddem, y por s\u00f3lo once d\u00f3lares con noventa y cinco un calendario. Algo a lo que ya nos tiene acostumbrados el rostro del Che Guevara mir\u00e1ndonos desde las remeras y camisetas en todo el mundo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una semana en Nueva York, ya engalanada para recibir la pr\u00f3xima Navidad, me ha puesto en contacto con lo que podr\u00edan ser dos extremos del&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3621","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Wp","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3621","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3621"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3621\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3621"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3621"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3621"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}