{"id":3633,"date":"2006-02-15T12:08:34","date_gmt":"2006-02-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-sinrazon-del-quijote-en-el-siglo-xxi\/"},"modified":"2006-02-15T12:08:34","modified_gmt":"2006-02-15T12:08:34","slug":"la-sinrazon-del-quijote-en-el-siglo-xxi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3633","title":{"rendered":"La sinraz\u00f3n del Quijote en el siglo XXI"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Fundadora de la novela moderna, El Quijote es hija de la visi\u00f3n de Miguel de Cervantes, el soldado que en Lepanto, mientras don Juan de Austria enfrentaba a la Media Luna, \u0093hac\u00eda ofrenda de su mano izquierda para que fuera mayor la gloria de su mano derecha\u0094. Escritores de diversas \u00e9pocas y culturas han comentado sus aventuras, le han inventado nuevas, lo han visto cabalgar por nuestro tiempo con su sinraz\u00f3n a cuestas dando razones al mundo, lo que puede resultar parad\u00f3jico en un h\u00e9roe que ha perdido la raz\u00f3n <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">\u00bfPor qu\u00e9 la vigencia del Quijote, despu\u00e9s de cuatro siglos, cuando much\u00edsimas obras no han podido vencer el paso del tiempo? La respuesta no se encuentra s\u00f3lo en la conmemoraci\u00f3n del IV\u00ba Centenario de su publicaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Hombre sin m\u00e1s<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El Quijote ofrece una imagen del hombre sin m\u00e1s, no s\u00f3lo del hombre espa\u00f1ol. \u0091Sin m\u00e1s\u0092 porque, como proclam\u00f3 Le\u00f3n Felipe, \u0093se deja la tierra que nos pari\u00f3 como se dejan los pa\u00f1ales. Y un d\u00eda se es hombre antes que espa\u00f1ol\u0094. Ser hombre es lo importante, lo sustantivo, lo que nos hermana. Mensaje imprescindible para un mundo que parece no preocuparse por qui\u00e9n es el hombre, criatura encarnada, \u00fanico ser pensante en medio de los mundos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Cuando Cervantes no \u0093quiere acordarse\u0094 del nombre del lugar donde viv\u00eda Don Quijote, en realidad es porque no quiere localizarlo, sino universalizarlo. Don Quijote es espa\u00f1ol; esto supone humanidad, un modo de ser hombre. El Quijote, adem\u00e1s de lo que es en s\u00ed y por s\u00ed, evoca y descifra una constante humana a trav\u00e9s de los dos personajes: Quijote y Sancho. Se ha interpretado como realismo e idealismo, pero son las dos vertientes de la \u00fanica naturaleza humana, capaz de hero\u00edsmo y ego\u00edsmo, de cumbre y abismo, de conciencia y experiencia. Carlos Fuentes afirma que el di\u00e1logo de Quijote y Sancho semeja el de la \u00e9pica intemporal y la picaresca radicada en el aqu\u00ed y el hoy <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. \u0093Don Quijote sale solo la primera vez y vuelve en busca de Sancho, de lo que en nosotros hay de pr\u00e1ctico, de materialista y con lo que hemos de cargar toda la vida. Por eso dice Am\u00e9rico Castro que Don Quijote se sac\u00f3 a Sancho de la necesidad que ten\u00eda de \u00e9l, como un Ad\u00e1n que, para integrarse, se desposeyera previamente de una costilla, as\u00ed todo queda dentro de casa, dualismo prodigioso nunca antes ni por nadie imaginado\u0094. La relaci\u00f3n Quijote-Sancho es s\u00edmbolo de todo el hombre. Pero esa relaci\u00f3n no es indiferente o neutra: el idealista es el caballero; el materialista, el escudero. Don Quijote es el se\u00f1or, Sancho el servidor. Lo inferior de nuestra naturaleza humana debe someterse a lo superior; las tendencias m\u00e1s bajas deben ordenarse por el esp\u00edritu y el ideal. Primera raz\u00f3n decisiva para un mundo que todo lo pesa en la balanza del \u00e9xito o de los intereses econ\u00f3micos, de la pasi\u00f3n o del poder.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Un sentido de la vida y de la muerte <\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Ofrece un sentido de la vida y de la muerte a un mundo que, atado a lo superficial, se encoge de hombros ante la b\u00fasqueda del sentido del vivir. Viktor Frankl escrib\u00eda que si se descubre un para qu\u00e9 se puede soportar casi cualquier c\u00f3mo en el vivir. Don Quijote le dice a Sancho: \u0093Yo, Sancho, nac\u00ed para vivir muriendo; t\u00fa para morir comiendo\u0094. Sancho es el puro instinto de preservaci\u00f3n. Don Quijote sabe que nace para morir, aunque, como espa\u00f1ol, no le guste. Los espa\u00f1oles son un pueblo de antepasados. Su preocupaci\u00f3n, m\u00e1s que la muerte, es la inmortalidad. Tiene conciencia de su limitaci\u00f3n y su contingencia, pero su esp\u00edritu le hace vencer al tiempo y lo mismo vive en un pasado con gigantes o encantadores, que en un futuro donde la justicia, el bien y la nobleza triunfan. En este sentido es ahist\u00f3rico. Su mismo partir en busca de aventuras es para adquirir honra \u0096sombra de inmortalidad, seg\u00fan Unamuno\u0096, para no morirse del todo. Don Quijote es, pues, una met\u00e1fora de la vida humana. Y por ello la muerte \u0096medida del vivir\u0096 es sin duda el rostro m\u00e1s personal de la circunstancia cervantina. La narraci\u00f3n termina con la muerte perfectamente jerarquizada del protagonista: primero muere el caballero andante, despu\u00e9s el hombre Alonso Quijano. La muerte del protagonista est\u00e1 despojada de terror, con serena naturalidad celebra la magnificencia sublime de la misericordia de Dios que no tiene l\u00edmites. Frente a la muerte ya no hay personajes ideales verdaderos; queda s\u00f3lo Alonso Quijano contemplando su propio ser ideal: el Don Quijote que anhelaba ser y que nunca logr\u00f3 realizar lo suficiente <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Una teor\u00eda de los valores<\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Don Quijote formula una teor\u00eda de los valores para un mundo que renuncia a lo valioso por lo costoso, a lo profundo por lo superficial, a lo permanente por lo transitorio. Ense\u00f1a a vencer al hombre ego\u00edsta. Su vida es quehacer altruista, tarea redentora que convierte cada fracaso en triunfo de la conciencia. Escribe Cervantes: \u0093si no acab\u00f3 grandes cosas, muri\u00f3 por acometerlas\u0094 (I, XXVI). Lo importante es el intento. Para \u00e9l las cosas no son simplemente, sino que valen. Tiene una visi\u00f3n \u00e9tica de la realidad, no l\u00f3gica. Cuando confunde la venta con un castillo, al ventero con el se\u00f1or del castillo, a las prostitutas con doncellas, al abadejo con trucha, al pan negro con pan candeal, al silbato del cuidador de cerdos con una m\u00fasica sublime, est\u00e1 diciendo que en el mundo no debe haber ni albergue s\u00f3rdido, ni comida insuficiente, ni m\u00fasica horrible, ni amor mercenario. Y que todo eso ocurre por los malos encantadores. Hoy los encantadores tienen otros nombres que todos reconocemos, responsables de las necesidades y angustias de tantos hermanos nuestros que viven en albergues s\u00f3rdidos (cuando los consiguen), carecen de alimento suficiente, se aturden con m\u00fasicas estruendosas, prostituyen el amor.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En un mundo opresor, masificador, imp\u00edo e inmisericorde, la sola figura del Quijote es ya una protesta. Sabe que es hombre para algo m\u00e1s que \u0093para ser comido por la tierra\u0094, como dice de los ojos que vieron a Aldonza Lorenzo. En un mundo de tibios es el antitibio por excelencia. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 13pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">\u00c9pocas de crisis <\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Fue escrito en una \u00e9poca de crisis, como la nuestra. Al nacer Cervantes, Espa\u00f1a era \u0091el mundo\u0092. Reinaba el emperador Carlos V, en cuyos dominios no se pon\u00eda el sol; cruzaban los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles todas las tierras de Europa, sus naves surcaban los mares persiguiendo al infiel o se aventuraban hacia el nuevo mundo. Pero al comenzar el siglo XVII, cuando Cervantes escribe el Quijote, la mediocridad cunde, la desilusi\u00f3n hace presa del alma de los espa\u00f1oles \u0093que ya no quieren nada y ni siquiera quieren querer algo\u0094. El sol se pon\u00eda en el imperio espa\u00f1ol, pero Cervantes con su obra sigue alumbr\u00e1ndonos despu\u00e9s de cuatro siglos. No se le nubl\u00f3 el ideal y cre\u00f3 esa figura se\u00f1era que ha respetado el tiempo. Esa luz encendida por Cervantes tiene que proyectarse a nuestro mundo tan necesitado de santidad y de hero\u00edsmo. Eso har\u00e1 posible que crezca el Don Quijote que hay en cada uno de nosotros, porque todo hombre que tiene un ideal en el alma (\u00bfy qui\u00e9n no lo tiene?) es un caballero andante de algo y sabe que la lucha contra la adversidad no es una simple tragedia, sino el privilegio de ser hombre; que no importa el \u00e9xito sino el intento, ya que al final no se nos preguntar\u00e1 por las condecoraciones sino por las cicatrices que testimonien nuestro empe\u00f1o por hacer del mundo un lugar m\u00e1s habitable.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 13pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">La confianza<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Conf\u00eda en los otros y cree en su palabra en un mundo donde la palabra ya no es puente de comunicaci\u00f3n verdadera entre los hombres, sino m\u00e1scara, defraudaci\u00f3n, doble discurso, mentira. Recordemos el episodio de los mercaderes toledanos cuando Don Quijote regresa a su casa, despu\u00e9s de la primera salida, por consejo del ventero, a buscar ropa limpia, dinero y un escudero, como corresponde a un caballero andante. El hidalgo les habla de la belleza de Dulcinea y los mercaderes le piden que les muestre su figura para comprobarlo. El mundo real le pide algo razonable. Y Don Quijote responde: \u0093lo importante es que sin verla lo hab\u00e9is de creer, confesar, afirmar, jurar y defender\u0094. \u00bfCu\u00e1ntas veces hemos visto defraudada nuestra creencia por las promesas incumplidas, la hipocres\u00eda, los intereses bastardos? Y sin embargo no se puede renunciar a la fe en la palabra ajena.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 13pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Vivir en y vivir para el tiempo<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; LINE-HEIGHT: 10pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 10.0pt\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Vive en el tiempo, pero no para el tiempo como morada definitiva. Conoce su \u00e9poca pero no le gusta, como no le gustaba a Cervantes, y quiere transformarla, volvi\u00e9ndose al pret\u00e9rito de la caballer\u00eda andante. Por eso es reformador, pero no renovador. Descubre lo eterno, pero no tiene sensibilidad hist\u00f3rica; quiere reproducir exactamente la \u00e9poca de la caballer\u00eda andante y no encarnarla haciendo las transformaciones necesarias. No advierte que debe persistir el ideal caballeresco aunque ya no sea posible la caballer\u00eda andante con sus caracter\u00edsticas contingentes. Al final, en su lecho de muerte, no renuncia a los ideales caballerescos (idea revestida de valor), sino a los disparates y embelecos de los libros de caballer\u00eda. Don Quijote es tr\u00e1gico porque tiene el fuego de la juventud en un cuerpo decr\u00e9pito y el ideal del \u00e1ngel en envoltura humana. Cervantes escribe el Quijote en una \u00e9poca alterada por el paso de las certezas medievales a las dudas del Renacimiento. Y a una Modernidad embargada entre la eclosi\u00f3n de grandes talentos individuales \u0096que ya no toleraban el anonimato y quer\u00edan no s\u00f3lo el nombre sino el renombre\u0096, al tiempo que coexist\u00edan la primera globalizaci\u00f3n \u0096la de Col\u00f3n y Magallanes\u0096, con las ambiciones din\u00e1sticas, las rivalidades econ\u00f3micas y las pugnas religiosas <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Defendiendo la sinraz\u00f3n quijotesca Le\u00f3n Felipe escribe que es \u0093el amor apasionado y loco de Espa\u00f1a en Don Quijote contra la raz\u00f3n absolutista y fr\u00eda de la Europa del Renacimiento\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">. Es un hombre medieval que vive al comienzo del barroco y vivi\u00f3 el renacimiento. Hombre que naci\u00f3 para la aventura y no vivi\u00f3 la vida sino en los libros. Don Quijote fue un lector por excelencia que se propuso convertir lo le\u00eddo en c\u00f3digo de su conducta (\u0093sali\u00f3 a poner por obra lo so\u00f1ado\u0094). Y como int\u00e9rprete de la penuria de la realidad exterior, es capaz de restablecer, mediante su competencia psicol\u00f3gica \u0096su imaginaci\u00f3n creadora y descubridora\u0096, lo que la realidad niega a sus esperanzas. La recepci\u00f3n de las novelas de caballer\u00eda se convierte en vida. La lectura de novelas lo lleva a escribir la novela de su propia vida. Deja de leer los textos para hacerse texto vital.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">El amor como oblaci\u00f3n<\/span><\/i><\/b><\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><\/span><\/i><\/b><b><i><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/i><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=Subttulo2 style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; mso-line-height-alt: 9.0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\"><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">En un mundo que vive el amor como aventura, \u00e9l lo vive como oblaci\u00f3n. Deteng\u00e1monos a considerar la creaci\u00f3n de Dulcinea, la mujer amada. Se apoya en una realidad: Aldonza Lorenzo, de quien anduvo enamorado. En doce a\u00f1os la vio cuatro veces y hasta \u0093podr\u00eda ser\u0094 que s\u00f3lo una ella advirtiese que la miraba. Es el \u0091pudo ser que no fue\u0092 de Alonso Quijano y Aldonza que se har\u00e1 verdad por otro camino: el de don Quijote y Dulcinea. Dulcinea nace por la necesidad que tiene el caballero andante de contar con una dama para ofrecer sus aventuras y con ello completar su locura. Pero al inventar a Dulcinea lo hace sobre los rescoldos de los amores frustrados de Alonso Quijano. \u00c9l, que durante doce a\u00f1os guard\u00f3 silencio ante Aldonza Lorenzo, al transformarse en Don Quijote querr\u00e1 hacerle conocer su amor mediante la carta que le escribe en Sierra Morena. Por primera y \u00fanica vez en la novela confiesa que Dulcinea es Aldonza Lorenzo, con lo cual reconoce que su dama es equivalente a las idealizaciones literarias. Y es entonces cuando Sancho minimiza la imagen de la labradora, hablando de ella como de una mujer \u0093que tira tan bien la barra como el m\u00e1s forzudo zagal de todo el pueblo\u0094\u0085\u0093mujer de chapa hecha y derecha&#8230; que tiene mucho de cortesana, con todos se burla y de todo hace mueca y donaire\u0094. Don Quijote responde con el cuento de la viuda rica enamorada de un mozo soez, bajo e idiota, para concluir dici\u00e9ndole a su mayordomo que no acierta a comprender sus razones: pues, para lo que yo lo quiero, tanta filosof\u00eda sabe y m\u00e1s que Arist\u00f3teles. Don Quijote exclama: \u0093por lo que yo quiero a Dulcinea vale tanto como la m\u00e1s alta princesa de la tierra. B\u00e1steme a m\u00ed creer y saber que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta\u0094. Por lo que yo quiero, dice Don Quijote, no para lo que yo la quiero. La viuda atiende a una finalidad: el placer. Don Quijote, a una causalidad: un por qu\u00e9 fundante del valor que, ante sus ojos, tiene Dulcinea. Ella es el s\u00edmbolo de lo que todo hombre pone en la mujer amada cuando se trata de un amor de oblaci\u00f3n y entrega, no de posesi\u00f3n. Crea a la amada: hace pie en lo que es un pretexto, una mujer apenas entrevista; le da ser en su pensamiento a\u00f1adi\u00e9ndole atributos; los eleva al m\u00e1ximo y lo proclama por los caminos. Como dice Machado: \u0093Todo amor es fantas\u00eda\/ \u00e9l inventa el a\u00f1o, el d\u00eda\/ la hora y su melod\u00eda\/ inventa al amante y m\u00e1s\/ inventa a la amada\/ no prueba nada\/ contra el amor que la amada\/ no haya existido jam\u00e1s\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Dulcinea ocupa un puesto especial entre las grandes mujeres amadas de la literatura porque es la locura de una sombra, de una ficci\u00f3n. Porque no fue creada directamente por Cervantes para vivir en la ficci\u00f3n junto a su enamorado, sino que nace como fruto de la locura de Don Quijote. Cervantes cre\u00f3 a Alonso Quijano; Alonso Quijano, enloquecido por la lectura de los libros de caballer\u00eda, cre\u00f3 a Don Quijote; Don Quijote cre\u00f3 a Dulcinea que resulta as\u00ed la sombra de una sombra. Existe porque \u00e9l la admira en la frondosidad de su imaginaci\u00f3n y tiene todas las perfecciones porque la dibuja como quiere. Lo que importa, en definitiva, es tener a Dulcinea en el coraz\u00f3n, como fervor y amparo, cualquiera sea la imagen real. Ya lo dice el caballero a la Duquesa: \u0093Dios sabe si hay Dulcinea o no en el mundo, o si es fant\u00e1stica o no es fant\u00e1stica y \u00e9stas no son de las cosas cuya averiguaci\u00f3n se ha de llevar hasta el cabo\u0094 (II\u00aa.XXXII). Ha tenido el coraje de inventar una mujer, de amarla, de proclamarlo, de luchar por ella y, al sentirse derrotado por el Caballero de la Blanca Luna, en la playa de Barcelona todav\u00eda \u0093molido y aturdido, sin alzarse la visera, como si hablara dentro de una tumba, con voz debilitada y enferma dijo: Dulcinea del Toboso es la m\u00e1s hermosa mujer del mundo\u0094 (II\u00aa. LXIV). Y al final, ya en su lecho de muerte, reniega de todo, pero no de Dulcinea; ni siquiera la nombra. La mujer inventada no regresa jam\u00e1s del reino de la sombra. Ese amor de oblaci\u00f3n que no concibe lo mercenario, se proyecta a todo su mundo y lo lleva a llamar do\u00f1as a las prostitutas de la venta (las que le ci\u00f1en espada y espuelas en la farsa de ser armado caballero), Do\u00f1a Tolosa y Do\u00f1a Molinera, convirti\u00e9ndolas en doncellas. Es el primer entuerto enderezado. Esas mujeres humilladas por el ejercicio de la profesi\u00f3n m\u00e1s vieja del mundo fueron elevadas a la dignidad de la doncellez. Por esas mujeres dobladas por el vicio y la brutalidad entr\u00f3 en el camino de la gloria, armado caballero.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Otra lecci\u00f3n para un mundo que convierte al amor en la m\u00e1s provisional de las aventuras, en puro goce de los sentidos y que desconoce la fidelidad. Don Quijote prescinde de todas las mujeres para entregarse solamente a la mujer inventada, que va haciendo cada vez m\u00e1s suya y m\u00e1s inequ\u00edvoca. Bien pudo decir como Pedro Salinas: \u0093S\u00e9 que cuando te llame \/ entre todas las gentes \/ del mundo,\/ s\u00f3lo t\u00fa ser\u00e1s t\u00fa\u0094.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=center><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">***<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Si el Quijote se \u0093ve\u0094 mejor y mayor hoy, no es porque est\u00e9 m\u00e1s claro y m\u00e1s grande que cuando sali\u00f3 de las manos de su creador, sino porque lo vemos mejor enfocado a trav\u00e9s de la historia, las lecturas y el entendimiento de tantos hombres. Don Quijote sigue y seguir\u00e1 viviendo en el coraz\u00f3n sin cambiar su esencia. Quien cambia no es el h\u00e9roe sino, bajo su imperecedera influencia, el coraz\u00f3n de los lectores. Sin embargo, el h\u00e9roe sigue incomprendido por un mundo de barberos, curas, bachilleres, amas y sobrinas. Los sentimientos sociales no eran coherentes con los suyos porque los extrajo de los libros, no de la vida. Nunca fue vencido en su intimidad de h\u00e9roe pero siempre fue humillado por la barbarie o la maldad del hombre. Gald\u00f3s dijo que \u0093la Mancha de Don Quijote es suelo sin direcciones, surcada por las veredas del acaso y de la aventura\u0094. Tambi\u00e9n la vida es como la Mancha, sin caminos preestablecidos, y toda ella es camino posible para nuestra libertad. Don Quijote es el s\u00edmbolo del hombre en su condici\u00f3n de \u0093andante\u0094, hombre de los caminos que, si alguna vez se detiene en la venta, es para seguir su marcha: \u0093Yo nac\u00ed, por querer del cielo, en esta, nuestra edad de hierro, para resucitar en ella la de oro\u0094. Nosotros, en \u00e9sta, nuestra edad de la tecnolog\u00eda, de los extremos del individualismo ego\u00edsta o de la masificaci\u00f3n indiferenciada.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Cuando la tierra est\u00e1 desolada porque los hombres no entran en su ser, hay que volver al hombre esencial que no se siente depender del mundo y del \u00e9xito, sino de s\u00ed mismo y de Dios. Cuando la tierra est\u00e1 desolada hay que embrazar la adarga y embestir con nuestra lanza a los molinos de iniquidades, aunque a los ojos del mundo seamos derrotados. Los quijotes s\u00f3lo son derrotados por los mundanos vividores. Pero a la luz de lo esencial siempre significan un triunfo, en primer lugar sobre s\u00ed mismos. El vencer la comodidad, la indiferencia, el ego\u00edsmo, la rutina, para atreverse a proclamar la justicia, reclamar su vigencia y obrar para restaurarla en la tierra. Aunque al final debamos decirnos como Don Quijote al ser derrotado por el Caballero de la Blanca Luna: \u00abatrev\u00edme, en fin, hice lo que pude\u0094, sin avergonzarnos por no haber triunfado. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Don Quijote ha necesitado de toda su locura para mantener el desaf\u00edo a lo largo de cuatro siglos y para seguir dispuesto a \u0093hacer salidas\u0094 en el alma de los hombres. Para seguir como s\u00edmbolo de Espa\u00f1a, lo que le permiti\u00f3 decir a Ortega: \u0093sobre el fondo anch\u00edsimo de la historia universal, fuimos los espa\u00f1oles un adem\u00e1n de coraje\u0094. Adem\u00e1n de coraje. Esa es la cosa. Porque el Quijote, dijimos al comienzo, no es s\u00f3lo el <i>homo hispanicus<\/i>, sino el hombre sin m\u00e1s, el hombre, nosotros, necesitados quijotescamente de inventar la justicia y salir a darle vida duradera. A quienes, como al Quijote, no nos gusta la vida que vivimos y nuestra obligaci\u00f3n es hacer que la suya les guste a nuestros hijos, a nuestros nietos, a nuestros alumnos, necesitados de una raz\u00f3n vital que d\u00e9 sentido a nuestros actos y una nueva manera de vivir el ideal que d\u00e9 sentido a nuestras vidas. Desde all\u00ed hay que ofrecer el Quijote a las nuevas generaciones, haci\u00e9ndoles o\u00edr la voz de esa Espa\u00f1a que pretendi\u00f3 beberse el mar para unir los mundos, afirmar la cristiandad para que todos los hombres se salvaran, conjurar la muerte a fuerza de dedicarle la vida.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El Quijote es el gran suspiro de la humanidad necesitada de ideales, de vivir y de morir por ellos en un mundo en que muchos hombres prefieren matar por lo que llaman sus ideales, cercenando libertades ajenas. Jordi Llovet escribe: \u0093Por esta raz\u00f3n resulta tan importante invocar la invenci\u00f3n del Quijote en nuestros d\u00edas: porque este invento lo fue no s\u00f3lo de una manera de narrar, sino de la libertad misma, otorgada al individuo por encima de toda resoluci\u00f3n de cariz sobrenatural. Esta es la grandeza que conviene celebrar hoy en Cervantes: la del primer s\u00edntoma de una modernidad que alent\u00f3, entre otros agentes muy diversos, un horizonte de libertad para los individuos y un espacio para la libre invenci\u00f3n de una historia nunca enajenada\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Hay que rescatar los ideales quijotescos, los de ese \u0093entreverado loco lleno de l\u00facidos intervalos\u0094 que se atrevi\u00f3 a gritar la justicia por todos los caminos para que no se cumpla el grito mezcla de rabia y de melancol\u00eda de ese quijotesco espa\u00f1ol que se llam\u00f3 Le\u00f3n Felipe: \u0093&#8230;ya no hay locos, amigos, ya no hay locos, \/ se muri\u00f3 aquel manchego, \/ aquel estrafalario \/ fantasma del desierto \/ y ni en Espa\u00f1a hay locos. \/ Todo el mundo est\u00e1 cuerdo, \/ terrible, \/ monstruosamente cuerdo&#8230;\u0094 <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">7<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><span style=\"mso-tab-count: 1\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Pie style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>Versi\u00f3n abreviada de la exposici\u00f3n realizada en el ciclo del Colegio de Monserrat <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">1<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">.Cfr. \u0093La recepci\u00f3n del Quijote en su IV\u00ba Centenario\u0094. Revista <i>Insula, <\/i>N\u00bas<i> <\/i>700-701. Madrid, abril-mayo 2005-10-14.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=NOTAS style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">2<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Carlos Fuentes, \u0093Elogio de la incertidumbre\u0094 en <i>Babelia, <\/i>Madrid, 23-IV-2005, p\u00e1g.<i> <\/i>10.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">3<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">. Denys Gonthier (1962). <i>El drama sicol\u00f3gico del Quijote<\/i>. Madrid, Studium, p\u00e1g. 150.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=NOTAS style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">4<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Fuentes, ob. cit., p\u00e1g. 11.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=NOTAS style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">5<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Le\u00f3n Felipe (1963) <i>Obras Completas<\/i>. Buenos Aires, Losada, p\u00e1g. 978.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=NOTAS style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">6<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Jordi Llovet,. \u0093Cervantes y las letras europeas\u0094 en <i>Babelia, <\/i>Madrid, 23-IV-2005, p\u00e1g. 18.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=NOTAS style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">7<\/span><\/b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">. Le\u00f3n Felipe, ob. cit., p\u00e1g. 135.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fundadora de la novela moderna, El Quijote es hija de la visi\u00f3n de Miguel de Cervantes, el soldado que en Lepanto, mientras don Juan de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3633","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-WB","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3633","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3633"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3633\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3633"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3633"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3633"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}