{"id":3637,"date":"2006-02-15T12:08:34","date_gmt":"2006-02-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-grande\/"},"modified":"2006-02-15T12:08:34","modified_gmt":"2006-02-15T12:08:34","slug":"la-grande","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3637","title":{"rendered":"La grande"},"content":{"rendered":"<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">La \u00faltima novela de Saer comienza un martes; el resto del texto se desarrolla a lo largo de los siguientes d\u00edas de la semana y culmina el lunes, en el que solamente se consigna: \u0093Con la lluvia, lleg\u00f3 el oto\u00f1o, y con el oto\u00f1o, el tiempo del vino\u0094, \u00fanica frase del cap\u00edtulo final que lleg\u00f3 a escribir el autor antes de su muerte. M\u00e1s all\u00e1 de la marca externa que esto supone como referencia, la estructura elegida subraya la importancia del tiempo, uno de los ejes en la producci\u00f3n de Saer (vale recordar, al respecto, dos textos ejemplares: la novela <i>Cicatrices <\/i>y el relato <i>Sombras sobre vidrio esmerilado<\/i>) y elemento constructivo central en esta novela. <?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">En <i>La grande<\/i> confluyen distintos tiempos, mezcla subrayada por el comienzo en un martes y el cierre en lunes \u0096que no son, respectivamente, ni comienzo ni fin de la semana\u0096 y por la presencia de \u0093un verano insistente y desmedido\u0094, a pesar de que ya transcurre el oto\u00f1o. Seg\u00fan piensa Nula, en el paseo que inicia la novela, aunque los personajes compartan el espacio, parecen moverse en \u0093dimensiones temporales diferentes\u0094, como en las series de ciencia ficci\u00f3n. As\u00ed, mientras los sucesivos d\u00edas eslabonan hechos menores que tienen como centro la organizaci\u00f3n de un asado que se realiza en lo de Willy Guti\u00e9rrez el domingo, la impresi\u00f3n de una sucesi\u00f3n temporal est\u00e1 desmentida permanentemente por las reiteraciones del relato, las expansiones de un mismo hecho y el <i>racconto<\/i> de otros ocurridos en diferentes momentos del pasado. Presente, pasado y futuro se amalgaman: Willy Guti\u00e9rrez ha vuelto a la regi\u00f3n despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de vivir en Europa, y evoca sus amores con Leonor Calcagno, patentizados en la hija que tal vez sea fruto de su relaci\u00f3n; es tambi\u00e9n uno de los informantes para la investigaci\u00f3n sobre el precisionismo, supuesto movimiento que intent\u00f3 \u0093una renovaci\u00f3n del lenguaje po\u00e9tico por medio del vocabulario cient\u00edfico\u0094, y que en los a\u00f1os cuarenta renov\u00f3 la vida cultural de la provincia; distintos episodios de la infancia de Nula, en especial la muerte de su padre en los a\u00f1os de plomo, impregnan su presente. En el relato, la reiteraci\u00f3n del \u0093ahora\u0094 y el uso del presente narrativo, marcas caracter\u00edsticas de la escritura de Saer, vuelven a poner de manifiesto la necesidad de se\u00f1alar la desconfianza en la posibilidad de fijar los hechos, por lo que se insiste en el relato moroso de lo que se percibe en el presente, y se dan diferentes versiones de lo que est\u00e1 sucediendo y de lo ya sucedido. \u0093No hay dos astillas del tiempo que sean iguales\u0094, se afirma; y el relato da cuenta de esta afirmaci\u00f3n. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">El presente est\u00e1 tambi\u00e9n marcado por la presencia de personajes j\u00f3venes: Pinocho Soldi, Gabriela Barco y Nula Anoch, los tres menores de treinta a\u00f1os, que se suman a la galer\u00eda de los cl\u00e1sicos saerianos. Ya en el \u00faltimo cuento de <i>Lugar<\/i> (2000), la hija de Barco, Gabriela, manten\u00eda largas charlas sobre literatura con Tomatis; en <i>La grande<\/i>, lleva a cabo, junto con Soldi (otro integrante de la nueva generaci\u00f3n que ya hab\u00eda hecho su entrada en <i>La pesquisa<\/i>), la investigaci\u00f3n sobre el movimiento precisionista. Nula Anoch, el vendedor de vinos que tambi\u00e9n apareci\u00f3 en <i>Lugar<\/i>, mezcla su ocupaci\u00f3n con el inter\u00e9s por la filosof\u00eda; casualmente, su tema es la ontolog\u00eda del devenir. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">Adem\u00e1s de los otros personajes, viejos conocidos, est\u00e1, como siempre, la zona de Saer, los lugares recorridos una y otra vez: Guadalupe, Rinc\u00f3n, Colastin\u00e9, el puente colgante. Y el r\u00edo, la lluvia, la luz y la sombra, recuperados a partir de la percepci\u00f3n minuciosa que desmenuza cada detalle. Y est\u00e1n tambi\u00e9n las cl\u00e1sicas charlas de los amigos, reunidos alrededor del asado y el vino. Pero del mismo modo que irrumpen los j\u00f3venes marcando el cambio y el devenir, irrumpe en la regi\u00f3n el \u0093anacronismo chill\u00f3n del supercenter\u0094 de nombre extranjero, presencia de un mundo que amenaza \u0093el lugar m\u00edtico, mentado en textos y tradiciones orales, que desde su infancia frecuentaban sus padres y los amigos de sus padres\u0094. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=textosecciones style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 9.0pt\">En esta mezcla de lo permanente y lo nuevo, <i>La grande <\/i>se constituye en una novela de cierre y apertura, y se erige en una verdadera <i>summa <\/i>saeriana: un texto para leer morosamente, siguiendo el ritmo de una escritura en la que esplende el lenguaje.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La \u00faltima novela de Saer comienza un martes; el resto del texto se desarrolla a lo largo de los siguientes d\u00edas de la semana y&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3637","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-WF","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3637"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3637\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}