{"id":3644,"date":"2006-02-15T12:08:34","date_gmt":"2006-02-15T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/juliana-burgos\/"},"modified":"2006-02-15T12:08:34","modified_gmt":"2006-02-15T12:08:34","slug":"juliana-burgos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3644","title":{"rendered":"Juliana Burgos"},"content":{"rendered":"<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Amanec\u00eda un cielo gris, tapado de nubes oscuras, inm\u00f3viles.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Juliana Burgos abri\u00f3 los ojos. Se sent\u00eda mareada y le dol\u00edan las piernas despu\u00e9s de la noche brutal que hab\u00eda pasado. Las cobijas se resbalaron del catre y descubrieron sus muslos morenos. Escuch\u00f3 un ruido en la pieza contigua. Levant\u00f3 la cabeza y vio dos ojos grandes por el claro de la puerta apenas entreabierta, que miraban sus piernas desnudas. Se incorpor\u00f3 de golpe y busc\u00f3 la camisa y la pollera que estaban tiradas en el piso. Despacio se visti\u00f3 y fue a la cocina a poner agua a calentar para preparar unos mates. \u00bfAd\u00f3nde andar\u00eda el Cristi\u00e1n? Mir\u00f3 su brazo y toc\u00f3 las pulseras que le hab\u00eda regalado el d\u00eda anterior antes de ir al baile. Un temblor le recorri\u00f3 el cuerpo. Parecido al miedo que hab\u00eda sentido cuando su padre llegaba borracho a la casa y apaleaba a su madre. Sab\u00eda que lo mejor era quedarse callada y trabajar.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Todo era oscuro. Las paredes negras de humo, el piso de tierra, la cocina de le\u00f1a, el mantel de hule gastado y ra\u00eddo. Abri\u00f3 la ventanuca de la cocina con dificultad y consigui\u00f3 que entrara un poco de luz. Busc\u00f3 un trapo y encontr\u00f3 uno sucio y percudido; junt\u00f3 un poco de ceniza de la cocina y limpi\u00f3 la pava y las ollas con fuerza hasta que logr\u00f3 sacarles brillo. Afuera, debajo del omb\u00fa, un perro dormitaba atado a una cadena. Cuando la vio salir, abri\u00f3 un ojo y comenz\u00f3 a gru\u00f1ir. No le hizo caso. Fue a la bomba con el balde a buscar un poco de agua. Limpi\u00f3 las paredes de la cocina, lav\u00f3 la ropa sucia y luego se dirigi\u00f3 hasta un montecito de higueras que estaba al fondo de la casa y colg\u00f3 la ropa en el cordel. Al volver, sac\u00f3 de la fiambrera que estaba colgada de una rama, un pedazo de carne cruda. Cort\u00f3 una tira y se fue a juntar le\u00f1a chica para prender la cocina. Cuando termin\u00f3 con los quehaceres, la carne ya estaba cocida. Volvi\u00f3 a cebar unos mates y se sent\u00f3 a esperar.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\"><span style=\"mso-spacerun: yes\">&nbsp;<\/span>Ca\u00eda la tarde cuando apareci\u00f3 Cristi\u00e1n. Estaba ansioso, apurado, quer\u00eda las mejores pilchas para el baile. Juliana, sumisa, en silencio, le alcanz\u00f3 la ropa entre mate y mate. Lo acompa\u00f1\u00f3 al palenque y cuando se estaba por subir al overo, apareci\u00f3 su hermano menor, Eduardo. R\u00e1pidamente le dijo que \u00e9l se iba al baile, y que si quer\u00eda a la Juliana, la pod\u00eda usar. Juliana escuch\u00f3 y no dijo nada. Sorbi\u00f3 el \u00faltimo resto de mate, tom\u00f3 la rejilla y se puso a limpiar la mesa de la cocina con fuerza. Eduardo se baj\u00f3 del caballo y lo at\u00f3 al palenque. Hac\u00eda tiempo que ella notaba que la miraba con deseo. Lo ve\u00eda en sus ojos, en sus arranques imprevistos. Eduardo entr\u00f3 despacio a la cocina y se sent\u00f3. Juliana en silencio le ofreci\u00f3 un mate, y otro, y otro. Cuando la pava ya estaba vac\u00eda, sin decir nada entraron a la pieza. Eduardo la acost\u00f3 en el catre y luego le dijo: Hace meses que te sue\u00f1o, Juliana, me hac\u00e9s doler el coraz\u00f3n. Juliana se enterneci\u00f3. Nunca nadie le hab\u00eda dicho algo semejante. Nunca nadie la hab\u00eda querido as\u00ed, ni la hab\u00eda so\u00f1ado. Lo quiso. Con un amor desconocido para ella, y guardado durante a\u00f1os.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Despu\u00e9s, todo fue diferente. Y diferentes las noches y la espera de los dos hermanos. Cuando llegaba Cristi\u00e1n se agitaba, corr\u00eda y lo atend\u00eda como una esclava. Volv\u00eda a sentir miedo. Y cuando \u00e9l se sub\u00eda al caballo y emprend\u00eda el galope, sent\u00eda alivio. Distinto era con Eduardo, cada d\u00eda que pasaba lo quer\u00eda y lo extra\u00f1aba m\u00e1s. Diferentes fueron tambi\u00e9n los d\u00edas. Juliana no comprend\u00eda porqu\u00e9 re\u00f1\u00edan tanto. Por una cosa o por la otra terminaban a los gritos. Ella segu\u00eda con los quehaceres de la casa, y esperaba.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Una tarde los vio a los dos mal. Eduardo hab\u00eda dejado los aperos afuera y la lluvia los hab\u00eda mojado. Juliana se fue a la pieza, estaba cansada de o\u00edrlos pelear. De pronto se silenciaron y se asust\u00f3. Corri\u00f3 afuera y los vio atando la carreta. Cristi\u00e1n le mand\u00f3 juntar la ropa y sin explicarle nada la llevaron al pueblo. La dejaron en el prost\u00edbulo y se fueron. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Juliana se fue acostumbrando, no la pasaba mal. S\u00f3lo ten\u00eda que lavar su ropa, atender algunos clientes y a los dos hermanos que siguieron viniendo cada uno por su lado. No supo qu\u00e9 pas\u00f3, pero un d\u00eda Cristi\u00e1n vino a buscarla y le pidi\u00f3 que volviera a la casa. Y todo comenz\u00f3 a repetirse. Uno la trataba con furia, el otro con dulzura. Uno gritaba, el otro quedaba en silencio. Juliana se acostaba con Cristi\u00e1n por miedo y con Eduardo por amor. Cristi\u00e1n rebenqueaba brutalmente a los caballos. Eduardo pateaba a los perros. Juliana comprendi\u00f3 su culpa, pero no pod\u00eda disimular su amor por Eduardo. Se advert\u00eda en su cara la felicidad, por m\u00e1s que intentara disimularla. Y la camisa mejor planchada, el mate mejor cebado, el pedazo de carne m\u00e1s grande. Por primera vez se sent\u00eda querida y sinti\u00f3 deseos de tener un hijo de \u00e9l. Y a Cristi\u00e1n estas cosas no le pasaron inadvertidas. Cada d\u00eda la trataba peor. La vejaba. Y despu\u00e9s de esa descarga brutal con ella, en presencia de su hermano, se apaciguaba.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Una madrugada se levant\u00f3 a preparar mate y los encontr\u00f3 en silencio sentados en la mesa de la cocina. De vez en cuando se miraban entre ellos y en esas miradas hab\u00eda una complicidad que iba m\u00e1s all\u00e1 de la discordia que ella hab\u00eda causado y que no comprend\u00eda. Sinti\u00f3 miedo. Miedo de los ojos serenos de Cristi\u00e1n y miedo del silencio de Eduardo. De las nubes grises en el cielo y de la tormenta que no tardar\u00eda en desencadenarse. El mate iba de mano en mano. De pronto Eduardo se levant\u00f3, se subi\u00f3 al caballo y parti\u00f3. Cristi\u00e1n se incorpor\u00f3 sin decir nada y se fue a los corrales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">El calor no cejaba. Juliana sinti\u00f3 correr gruesas gotas de sudor por las mejillas. Se solt\u00f3 el pelo debajo de la bomba para moj\u00e1rselo. Luego se puso a trabajar como todos los d\u00edas. Corr\u00edan las horas y ninguno de los dos hermanos aparec\u00eda. El aire estaba quieto, y un miedo atroz la hizo estremecer cuando escuch\u00f3 el taconeo de las botas de Cristi\u00e1n en el patio. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Cdetexto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana\">Ya era tarde, y en la oscuridad de la noche, grit\u00f3 por primera vez cuando vio la luz de la luna reflejada en el pu\u00f1al. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Amanec\u00eda un cielo gris, tapado de nubes oscuras, inm\u00f3viles. &nbsp; Juliana Burgos abri\u00f3 los ojos. Se sent\u00eda mareada y le dol\u00edan las piernas despu\u00e9s de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3644","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-WM","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3644","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3644"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3644\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3644"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3644"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3644"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}