{"id":3666,"date":"1997-11-14T12:08:34","date_gmt":"1997-11-14T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/el-caso-de-bruno-bettelheim\/"},"modified":"1997-11-14T12:08:34","modified_gmt":"1997-11-14T12:08:34","slug":"el-caso-de-bruno-bettelheim","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3666","title":{"rendered":"El caso de Bruno Bettelheim"},"content":{"rendered":"<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cuando Bruno Bettelheim se suicid\u00f3 en 1990, a los ochenta y seis a\u00f1os de edad, gozaba de un notable prestigio en diversos campos: como competente y sensible especialista en psiquiatr\u00eda infantil, en cuya Escuela Ortog\u00e9nica de la Universidad de Chicago cientos de ni\u00f1os con serias perturbaciones emocionales hab\u00edan recuperado la normalidad; como experto en la crianza de ni\u00f1os en los <em>kibbutzim <\/em>israel\u00edes; como sobreviviente de Buchenwald y Dachau, cuyas obras lo encumbraron al rango de autoridad sobre la vida en los campos de concentraci\u00f3n, y como especialista en el tratamiento de ni\u00f1os autistas. Sin embargo, pocas semanas despu\u00e9s de su muerte ese prestigio se vio seriamente amenazado. Antiguos alumnos denunciaron a trav\u00e9s de la prensa que hab\u00eda creado una atm\u00f3sfera de terror en su afamada escuela. Algunos acad\u00e9micos lo acusaron de plagio, y en varias esferas comenz\u00f3 a hablarse de falsificaci\u00f3n de antecedentes y pretendido rigor en sus investigaciones. El nacimiento y la decadencia de ese extraordinario prestigio es hoy objeto de dos importantes obras: <em>The Creation of Dr. B: A Biography of Bruno Bettelheim<\/em>, por Richard Pollak, y <em>Bettelheim: A Life and a Legacy<\/em>, por Nina Sutton. <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En el franco y conmovedor pr\u00f3logo de su espl\u00e9ndida biograf\u00eda, Richard Pollak nos ofrece un relato de su \u00fanico encuentro con Bruno Bettelheim. En 1969, Pollak solicit\u00f3 entrevistarse con \u00e9l para conocer m\u00e1s detalles sobre su hermano Stephen, que hab\u00eda sido alumno del reputado hogar para ni\u00f1os con problemas emocionales. Stephen vivi\u00f3 en la escuela desde 1943 hasta su muerte, ocurrida en 1948 en un accidente.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Durante la reuni\u00f3n con Bettelheim, Pollak tuvo que o\u00edr c\u00f3mo tildaban a su padre de fracasado e incompetente, c\u00f3mo denostaban a su madre \u0093con furia inaudita\u0094, responsabiliz\u00e1ndola de ser la causa de todos los problemas de su hermano y tach\u00e1ndola de \u0093t\u00edpica madre jud\u00eda\u0094. Debi\u00f3 soportar la categ\u00f3rica aseveraci\u00f3n de que Stephen se hab\u00eda suicidado, pese a que Pollak afirmaba haber estado presente y le constaba que la muerte hab\u00eda sido accidental. At\u00f3nito ante la vehemencia de la ira y la hostilidad de su interlocutor, Pollak por primera vez logr\u00f3 comprender por qu\u00e9 su madre sosten\u00eda que Bettelheim odiaba a los padres en general. Siempre hab\u00eda cre\u00eddo hiperb\u00f3lica esa apreciaci\u00f3n, pero ahora comprobaba que estaba lejos de expresar la verdadera magnitud de tal animosidad. Como condici\u00f3n, Bettelheim exigi\u00f3 de Pollak la promesa de no comentar esa reuni\u00f3n con sus padres, una manera de asegurarse de que no pudiera intercambiar opiniones con ellos para confirmar o refutar sus dichos. Fue as\u00ed como, en el curso de esa breve conversaci\u00f3n, Pollak se vio enfrentado a diversas facetas del car\u00e1cter y la personalidad de Bettelheim que m\u00e1s adelante conocer\u00eda con mayor profundidad: sigilo y ocultaci\u00f3n, tendencia a realizar acusaciones airadas y crueles, antisemitismo y mendacidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Tras el encuentro, Pollak regres\u00f3 a su casa y escribi\u00f3 un pormenorizado relato de lo sucedido que, casi treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, constituir\u00eda la introducci\u00f3n de <em>The Creation of Dr. B.<\/em>, la biograf\u00eda en la que comenz\u00f3 a trabajar poco antes de la muerte de Bettelheim, cuando leyendo y releyendo sus obras descubri\u00f3 que el suicidio de Stephen no era lo \u00fanico sobre lo que hab\u00eda mentido. Acababa de emprender la tarea de investigaci\u00f3n cuando Bettelheim se suicid\u00f3. El reguero de acusaciones que desat\u00f3 esa muerte termin\u00f3 de convencerlo de que hab\u00eda una interesante historia oculta, y pronto se embarc\u00f3 en un proyecto para desenterrarla que culmin\u00f3 en este libro que desenmascara en forma incuestionable a Bettelheim, un farsante cuya vida se ciment\u00f3 en el fraude y la exaltaci\u00f3n propia.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pollak manifiesta el anhelo de evitar que su experiencia personal \u0093arroje sombras injustas\u0094 sobre su retrato de Bettelheim. Opino que, en realidad, esa experiencia favoreci\u00f3 la lucidez de su discernimiento y se erige como un crudo recordatorio de que todos debemos responder por nuestros propios actos y exigir lo mismo de los dem\u00e1s. Mi propia experiencia resulta -eso creo- igualmente esclarecedora. Soy madre de una hija autista y considero a Bettelheim un charlat\u00e1n desde que en 1967 se public\u00f3 <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em>, su famoso tratado sobre el autismo. No tengo nada personal contra Bettelheim, si acaso puede considerarse no personal el agravio de ser comparada con una bruja devoradora, un rey infanticida y un guardi\u00e1n de las SS en un campo de concentraci\u00f3n, o bien preguntarse con qu\u00e9 fundamentos sostiene que \u0093el factor desencadenante del autismo infantil es el deseo de uno de los padres de que su hijo no exista\u0094. Como casi todos los padres de autistas, yo me desvivo por mi hija. Ya avanzada su vida, en uno de sus \u00faltimos trabajos sobre el nazismo, Bettelheim pronunciar\u00eda un juicio a\u00fan m\u00e1s radical. All\u00ed cita versos de <em>Fuga de muerte<\/em>, el poema de Paul Celan sobre los campos de exterminio, con la c\u00e9lebre imagen de la \u0093leche negra\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 8.5pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Leche negra del alba la bebemos al atardecer<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 8.5pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">la bebemos al mediod\u00eda y a la ma\u00f1ana la bebemos de noche\u0085<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 8.5pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 8.5pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Leche negra del alba te bebemos de noche<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 8.5pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">te bebemos al mediod\u00eda la muerte es un amo de Alemania\u0085*<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La mayor\u00eda de los cr\u00edticos han interpretado que la \u0093leche negra\u0094 es el humo de los crematorios. Pero Bettelheim declara: \u0093Cuando uno est\u00e1 obligado a beber leche negra desde el alba al ocaso, ya sea en los campos de exterminio de la Alemania nazi o en una cuna tal vez lujosa, pero siendo objeto de los deseos de muerte inconscientes de quien quiz\u00e1 se manifieste como una madre sol\u00edcita, en cualquiera de las dos situaciones el alma tiene a la muerte por amo\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">No me cost\u00f3 percatarme de que los \u00e9xitos en el tratamiento del autismo que Bettelheim se adjudicaba en <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em> eran absurdos. Pr\u00e1cticamente todo aquel que tuviera un hijo autista pod\u00eda advertir que la mayor\u00eda de los ni\u00f1os \u0093autistas\u0094 que dec\u00eda haber tratado no lo eran en realidad. Los ni\u00f1os autistas presentan caracter\u00edsticas f\u00e1cilmente reconocibles, si bien puede que no siempre resulte sencillo describirlas. La primera descripci\u00f3n del s\u00edndrome del autismo infantil fue expuesta en 1943 por Leo Kanner, un psiquiatra especializado en ni\u00f1os del hospital Johns Hopkins que adem\u00e1s dio nombre a la enfermedad. Los principales rasgos que identific\u00f3 son un deterioro del contacto social, caracterizado por el ensimismamiento, la falta de reciprocidad y la ausencia de contacto ocular; una incapacidad de utilizar eficazmente el lenguaje para comunicarse, lo que incluye mutismo, ecolalia, entonaciones extra\u00f1as, inversi\u00f3n de los pronombres y repetici\u00f3n impropia de palabras sin sentido aparente; conductas repetitivas y estereotipadas tales como mecerse, agitar las manos o preocuparse por los horarios de los trenes; insistencia en la monoton\u00eda, con marcada resistencia a los cambios en el entorno y en las rutinas.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Muy pocos de los ni\u00f1os tratados por Bettelheim exhib\u00edan este s\u00edndrome. M\u00e1s a\u00fan, el uso metaf\u00f3rico del lenguaje que les atribuye se origina precisamente en un pensamiento simb\u00f3lico que los chicos autistas son incapaces de desarrollar. Por otra parte, Bettelheim carec\u00eda de un plan de investigaci\u00f3n definido, no contaba con observadores capacitados e imped\u00eda el ingreso de personas ajenas a la escuela. La Fundaci\u00f3n Ford no encontr\u00f3 en ello obst\u00e1culo para concederle un importante subsidio destinado a financiar su trabajo durante cinco a\u00f1os, ni tampoco cuestion\u00f3 ninguno de los falsos logros que Bettelheim consignaba en el informe de avance anual que le exig\u00edan. <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em> fue su \u00faltimo informe. Al momento de su edici\u00f3n, Bernard Rimland ya hab\u00eda comenzado a demostrar en <em>Autismo infantil<\/em>, una obra respaldada con documentaci\u00f3n seria e investigaci\u00f3n rigurosa, algo aceptado desde hac\u00eda tiempo en las comunidades m\u00e9dica y terap\u00e9utica: que el autismo es un trastorno evolutivo causado por alteraciones gen\u00e9ticas o por lesiones o enfermedades cerebrales. No se conoce indicio alguno que abone la teor\u00eda de Bettelheim acerca de que el trato de los padres desempe\u00f1a un papel en dicho trastorno.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cuando sabemos que alguien minti\u00f3, ocult\u00f3 informaci\u00f3n y realiz\u00f3 acusaciones tendenciosas e infundadas en torno de un tema relevante, cuesta abordar con objetividad todo lo relacionado con dicha persona. El conocimiento de esas circunstancias influy\u00f3 en mi lectura de <em>The Creation of Dr. B<\/em>, as\u00ed como en la de <em>Bettelheim<\/em>, una biograf\u00eda escrita por Nina Sutton que se public\u00f3 unos meses antes. Nina Sutton tampoco es imparcial. Se trata de una freudiana ferviente y una consumada cultora de la escuela biogr\u00e1fica que preconiza los conjeturales \u0093tal vez\u0094, \u0093probablemente\u0094, \u0093debe de haber sido\u0094, \u0093todo parece indicar que\u0094. Al igual que muchos apologistas que Bettelheim supo cosechar en el transcurso de los a\u00f1os, ella se muestra tan \u0093comprensiva\u0094 que la verdad pierde pr\u00e1cticamente toda pertinencia en su obra.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Bettelheim manifest\u00f3 en repetidas oportunidades que su singular autoridad en el campo del autismo hab\u00eda tenido origen en el tratamiento de Patsy, una ni\u00f1a estadounidense que residi\u00f3 con los Bettelheim en Viena. Seg\u00fan Pollak, Bettelheim posteriormente \u0093la multiplic\u00f3 por dos y le diagnostic\u00f3 autismo\u0094, puesto que aseguraba haber convivido con dos ni\u00f1os autistas como parte de su tratamiento. M\u00e1s tarde, ya hablaba de \u0093algunos ni\u00f1os autistas\u0094, y as\u00ed fue creando una compleja historia sobre los m\u00e9todos terap\u00e9uticos que hab\u00eda aplicado, cuyo \u00e9xito lo condujo a elaborar sus teor\u00edas sobre el autismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=\"center\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Los dos bi\u00f3grafos exponen sin ambages ciertos hechos irrefutables: Patsy vivi\u00f3 siete a\u00f1os en la casa de los Bettelheim. No era autista. Se hallaba bajo el cuidado exclusivo de la esposa de Bettelheim, Gina. Tales datos fueron corroborados en entrevistas con la misma Patsy y con muchas personas que hab\u00edan tenido trato con ella y los Bettelheim. Pollak analiza rigurosamente todos los dichos de Bettelheim sobre Patsy, permitiendo que al hablar por s\u00ed mismos comprometan cada vez m\u00e1s la veracidad del biografiado. Tras rese\u00f1ar los mismos hechos y reconocer que est\u00e1n respaldados por el testimonio de siete personas, Sutton se vuelca a hacer conjeturas acerca de c\u00f3mo \u0093debe de haber sido\u0094 la relaci\u00f3n entre Bettelheim y Patsy, una ni\u00f1a que \u0093tal vez\u0094 haya despertado su curiosidad y \u0093probablemente le haya hecho recordar las horas que \u00e9l mismo hab\u00eda pasado recostado a oscuras en su habitaci\u00f3n, con la mente en blanco\u0094. \u0093El tapiz que Bettelheim teji\u00f3 en torno de la historia de Patsy fue enriqueci\u00e9ndose con el tiempo\u0085 A Bettelheim le encantaba contar historias; no pod\u00eda resistir la tentaci\u00f3n cada vez que se hallaba frente a un p\u00fablico dispuesto a apreciarlas.\u0094<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Bettelheim supo hallar gente dispuesta a apreciarlo desde que lleg\u00f3 a los Estados Unidos en 1939, y de inmediato aprovech\u00f3 la excepcional oportunidad de dejar atr\u00e1s los fracasos y las frustraciones de los primeros a\u00f1os y fraguar un intrincado bagaje de antecedentes falsos. Invent\u00f3 logros, t\u00edtulos acad\u00e9micos, conexiones con personas influyentes y capacitaci\u00f3n y experiencia profesionales que o bien no ten\u00edan asidero en la realidad, o bien se trataba de flagrantes exageraciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Al respecto, Nina Sutton explica: \u0093El 11 de mayo de 1939\u0085 Bettelheim se vio obligado a crearse una vida totalmente nueva\u0085 Vale la pena reflexionar acerca de cu\u00e1l fue el verdadero motivo que llev\u00f3 a Bruno Bettelheim a modificar su pasado\u0094. Contin\u00faa diciendo que \u0093todo parece indicar que su \u00e9xito se bas\u00f3 no s\u00f3lo en su talento e infatigable trabajo sino tambi\u00e9n en la versi\u00f3n revisada de su pasado <em>que \u00e9l mismo hab\u00eda sembrado<\/em> en la mente de sus empleadores\u0094. (Las bastardillas son m\u00edas.)<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Me pregunto si todos los refugiados tienen derecho a ceder a una \u0093propensi\u00f3n a engalanar la verdad\u0094, \u0093tejer exuberantes tapices\u0094, \u0093forjar bellas fantas\u00edas\u0094, contar \u0093ingeniosas historias\u0094 y realizar \u0093interpretaciones po\u00e9ticas\u0094. Sutton ha escrito un libro muy extenso, a veces tedioso, saturado de \u0093percepciones\u0094 psicoanal\u00edticas destinadas a explicar -o, las m\u00e1s de las veces, a justificar- la conducta de Bettelheim. Cuando no se precipita en su defensa, urde conjeturas sobre lo que habr\u00e1 pasado por su mente o por la de las personas que discrepaban con \u00e9l. Su desinter\u00e9s por la verdad es tan manifiesto que el libro no merece ser considerado seriamente.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=\"center\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pollak presenta las espurias declaraciones de Bettelheim junto a una met\u00f3dica y bien fundada relaci\u00f3n de las circunstancias de su pasado y de su formaci\u00f3n. Bettelheim nunca mencion\u00f3 los doce a\u00f1os que pas\u00f3 trabajando en la maderera familiar. Los catorce a\u00f1os que dec\u00eda haber estudiado en la Universidad de Viena, durante los cuales supuestamente obtuvo tres doctorados con los m\u00e1ximos honores, fueron en realidad seis a\u00f1os y un doctorado sin honores en est\u00e9tica filos\u00f3fica. Asimismo, se arrogaba estudios con Arnold Schoenberg, de los que no hay pruebas; trato con Sigmund Freud, quien personalmente habr\u00eda aprobado su formaci\u00f3n anal\u00edtica, pero no existen indicios de que haya siquiera conocido a Freud; sesiones de psicoan\u00e1lisis y formaci\u00f3n psicoanal\u00edtica, que fueron apenas un an\u00e1lisis trunco y ninguna formaci\u00f3n; dos libros editados, cuando en verdad no hab\u00eda publicado ninguno, y ser miembro de una entidad dedicada al estudio de los problemas emocionales en ni\u00f1os y adolescentes, hecho que no pudo corroborarse.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sus experiencias en Buchenwald y Dachau, horribles sin duda, tambi\u00e9n le brindaron argumento para inventar m\u00e1s falsedades, tergiversar la verdad y exagerar los hechos, y as\u00ed sent\u00f3 las bases de un generalizado reconocimiento como autoridad en el tema del Holocausto y en el papel que desempe\u00f1aron los jud\u00edos en su propia destrucci\u00f3n. Se jactaba de haber sido aprehendido por pertenecer a la resistencia antinazi en Austria, algo que no pudo comprobarse. Pese a que afirmaba estar por encima de lo que \u00e9l denominaba el com\u00fan de los jud\u00edos, que se somet\u00edan mansamente a ser encarcelados por los nazis, existen pruebas de que no ofreci\u00f3 resistencia alguna cuando lo subieron a empellones al vag\u00f3n de ferrocarril. Como seguramente hubiera hecho cualquiera que tuviera tan buenas conexiones, Bettelheim logr\u00f3 conseguir dinero para sobornar a los guardianes y asegurarse que le asignaran tareas relativamente livianas y seguras. Una destacada mujer estadounidense se vali\u00f3 de sus influencias y por fin logr\u00f3 que lo liberaran. (M\u00e1s adelante, dir\u00eda que esa mujer fue nada m\u00e1s y nada menos que Eleanor Roosevelt.)<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En 1943, Bettelheim public\u00f3 \u0093Comportamiento individual y masivo en situaciones extremas\u0094, un ensayo psicol\u00f3gico del comportamiento y las actitudes de los prisioneros en los campos de concentraci\u00f3n que impact\u00f3 a un mundo que poco y nada sab\u00eda sobre los campos y que dif\u00edcilmente pod\u00eda cuestionar los m\u00e9todos, las teor\u00edas o las conclusiones de Bettelheim. Su versi\u00f3n de haber vivido en cinco barracas en un lapso de diez meses y medio y de haber conocido personalmente a mil quinientos prisioneros -si bien ahora puede sonar poco plausible- consigui\u00f3 convencer a un p\u00fablico anonadado de que su evaluaci\u00f3n era concluyente. Ese art\u00edculo se reprodujo en varios de sus libros y constituy\u00f3 los cimientos de la reputaci\u00f3n como especialista sobre los campos de concentraci\u00f3n que lo acompa\u00f1ar\u00eda toda su vida. A juicio de Pollak, el art\u00edculo est\u00e1 \u0093plagado de generalidades discutibles, investigaci\u00f3n espuria, psicolog\u00eda barata y mucho de ficci\u00f3n\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Bettelheim jam\u00e1s reconoci\u00f3 ni mencion\u00f3 el trabajo de otros sobrevivientes cuyas observaciones y conclusiones difer\u00edan de las suyas y, conforme pasaban los a\u00f1os, su antisemitismo fue torn\u00e1ndose cada vez m\u00e1s patente. En un discurso dirigido a estudiantes jud\u00edos, Bettelheim plante\u00f3 el siguiente interrogante: \u0093\u00bfQui\u00e9n es el culpable del antisemitismo?\u0094 Y fue \u00e9l mismo quien dio la respuesta. Se\u00f1alando al p\u00fablico con el dedo, espet\u00f3: \u0093\u00a1Ustedes\u0085! Es culpa de ustedes porque no se asimilan. Si lo hicieran, el antisemitismo no existir\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9 no se integran?\u0094 En un plano m\u00e1s te\u00f3rico, escribi\u00f3 que para comprender el antisemitismo \u0093debemos concentrarnos en el estudio tanto de los jud\u00edos como de los antisemitas. El car\u00e1cter complementario de sus respectivos roles torna evidente que el fen\u00f3meno es una convergencia de pugnas interpersonales patol\u00f3gicas\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Como director de la Escuela Ortog\u00e9nica, no puede cuestionarse que logr\u00f3 crear un entorno muy atractivo para los ni\u00f1os que eran confiados a su cuidado. Se empe\u00f1\u00f3 en colmar el edificio con obras de arte y en amueblar los dormitorios de los chicos con un estilo c\u00f3modo y colorido; los alumnos se sentaban en sillas de buen dise\u00f1o, com\u00edan en excelente vajilla y ten\u00edan absoluta libertad de recorrer y utilizar lo que -a veces por muchos a\u00f1os- era su hogar. Bettelheim gozaba de prestigio mundial como psiquiatra de ni\u00f1os talentoso y competente que hab\u00eda logrado \u00e9xitos sin par en el tratamiento y la \u0093recuperaci\u00f3n plena\u0094 de ni\u00f1os afectados por los trastornos emocionales m\u00e1s graves y dif\u00edciles de curar. Las investigaciones de Pollak revelan que si bien algunos ni\u00f1os ten\u00edan perturbaciones serias, en muchos casos la situaci\u00f3n no era as\u00ed. Un ex docente record\u00f3 que Bettelheim le dijo a uno de sus sucesores que no dejara de admitir ni\u00f1os cuyos trastornos no fueran muy severos. \u0093Es preciso alcanzar cierta credibilidad en la comunidad, y para lograrlo hay que exhibir \u00e9xitos.\u0094 Otro colaborador manifest\u00f3: \u0093Bruno nunca era muy estricto en sus diagn\u00f3sticos; por eso pod\u00eda hablar de logros en sus tratamientos\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En general, los miembros del personal no estaban capacitados para su tarea -al respecto, un ex preceptor record\u00f3: \u0093Yo no ten\u00eda ninguna noci\u00f3n sobre ni\u00f1os perturbados emocionalmente. Supongo que nos contrataba porque no quer\u00eda que el personal tuviera ideas propias, que hubiera sido formado por otro\u0094; eran muy j\u00f3venes y Bettelheim los atemorizaba. Algunos hablaron de \u0093instrucci\u00f3n a trav\u00e9s del terror\u0094 y de \u0093m\u00e9todo nazi\u2011socr\u00e1tico\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Poco despu\u00e9s de que Bettelheim falleciera, surgi\u00f3 una lluvia de acusaciones de ex alumnos que denunciaban brutalidad f\u00edsica y ps\u00edquica y abuso sexual. Pollak presenta abundantes pruebas que respaldan esas acusaciones, en muchos casos testimonios escalofriantes de personas que pasaron su infancia \u0093aterrorizadas de o\u00edr sus pasos en los dormitorios\u0094. Jacquelyn Sanders, colaboradora durante muchos a\u00f1os y una de sus sucesoras a la direcci\u00f3n de la escuela, cont\u00f3 a Pollak que \u0093en efecto, Bettelheim les levantaba la mano a los ni\u00f1os y, en algunas oportunidades, la descargaba con estremecedoras consecuencias\u0094. Respecto de las denuncias de maltrato f\u00edsico que han creado tanto revuelo, Sanders escribi\u00f3 en el <em>Sun \u2011 Times<\/em> de Chicago: \u0093Los que se sorprenden tanto son los medios de comunicaci\u00f3n populares y la gente que cree en los cuentos de hadas. Quienes lo conoc\u00edan sab\u00edan que pod\u00eda comportarse como un desgraciado. A veces era encantador, chispeante, extraordinariamente emp\u00e1tico, pero tambi\u00e9n un cruel desgraciado capaz de decir cosas horribles\u0094. (Cabe mencionar que no existe consenso entre los ex alumnos y miembros del personal, muchos de los cuales manifestaron que sus a\u00f1os en la escuela resultaron muy provechosos y que, si bien Bettelheim era exigente y severo, su influencia sobre ellos fue m\u00e1s favorable que negativa.)<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Sobran los ejemplos de la impostura de Bettelheim. Su \u0093estudio\u0094 sobre la crianza de los ni\u00f1os en los <em>kibbutzim <\/em>israel\u00edes se funda en investigaciones e informes tan poco rigurosos como sus obras sobre el autismo y los campos de concentraci\u00f3n. Importantes fragmentos de <em>Psicoan\u00e1lisis de los cuentos de hadas<\/em> (1976) eran un plagio, aunque aqu\u00ed tambi\u00e9n debemos ser justos y admitir que se trata de un estudio interesante y estimulador que permite vislumbrar c\u00f3mo algunas percepciones del psicoan\u00e1lisis pueden moldear nuestro pensamiento y nuestra imaginaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pollak se impuso la tarea de demostrar en forma fehaciente que la enorme estatura alcanzada por Bettelheim era inmerecida y que los acad\u00e9micos, educadores, cr\u00edticos culturales y una prensa cr\u00e9dula hab\u00edan desatendido sus facultades cr\u00edticas para dejarse embaucar por ese consumado farsante. Reducir la imagen de Bettelheim a las dimensiones que le corresponden requiere un relato minucioso, responsable y bien respaldado de su vida y de su obra. Pollak lo ha conseguido en forma brillante.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=\"center\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Se han tejido muchas conjeturas acerca de c\u00f3mo es posible que tanta gente creyera en la farsa de Bettelheim. Evidentemente, se trataba de un hombre inteligente, persuasivo y cautivante. Corr\u00eda con la ventaja de haber surgido de un pasado atroz, hecho que casi de por s\u00ed lo convert\u00eda en un h\u00e9roe, alguien a quien se deb\u00eda amparar y no cuestionar. Resulta parad\u00f3jico que la intrepidez -caracter\u00edstica que, dado su antisemitismo, Bettelheim seguramente se hubiera resistido a admirar- sea el rasgo que m\u00e1s ayuda a una persona a superarse y lograr ser reconocida como autoridad en alguna disciplina importante.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Desde ya, \u00e9sta no es la primera vez que la audacia encumbra a alguien a un puesto o una profesi\u00f3n para los que no est\u00e1 capacitado. Pero no se me ocurre otro caso en que tantas personalidades destacadas hayan hecho la vista gorda. Nunca nadie cuestion\u00f3 p\u00fablicamente, y menos a\u00fan desautoriz\u00f3, los logros que se arrogaba Bettelheim. Si la autoadjudicaci\u00f3n de falsos logros s\u00f3lo hubiera estado encaminada a alimentar su ego o incluso avanzar m\u00e1s r\u00e1pido en su carrera, no habr\u00eda ocasionado tanto da\u00f1o. Pero Bettelheim se vali\u00f3 de su creciente prestigio y autoridad para embestir contra vastos sectores, a los que ocasion\u00f3 serios perjuicios y mucho dolor. Acus\u00f3 a los jud\u00edos de tener \u0093actitudes de gueto\u0094, las que los hab\u00edan conducido a entregarse sin luchar a su propia destrucci\u00f3n en el Holocausto, mientras que \u00e9l se retrataba como \u0093un jud\u00edo que comprend\u00eda a su adversario; un jud\u00edo que, libre de actitudes de gueto, hab\u00eda logrado enfrentarse y burlar a sus carceleros\u0094. Sus famosas diatribas contra las madres, sobre todo contra las madres de ni\u00f1os emocionalmente perturbados y, en particular, aquellas con hijos autistas, fueron apa\u00f1adas por una cultura invadida por una fe ciega en un freudismo simplista y un anhelo de hallar respuestas f\u00e1ciles.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A\u00fan resta exigir a aquellos que respaldaron y fomentaron el prestigio de Bettelheim que respondan por su negligencia e irresponsabilidad. Pr\u00e1cticamente todos omitieron penetrar la fachada, formular siquiera los interrogantes m\u00e1s elementales y obvios que hubieran arrancado la ignominiosa m\u00e1scara con la que Bettelheim hab\u00eda decidido cubrirse. Resulta posible creer que, a poco de finalizada la guerra, la Universidad de Chicago haya tenido dificultades en verificar con presteza la informaci\u00f3n consignada en su ileg\u00edtimo <em>curriculum vitae<\/em>. Pero es inadmisible que la instituci\u00f3n haya apoyado su trabajo sin conformar jam\u00e1s el comit\u00e9 de fiscalizaci\u00f3n o el consejo de inspectores que normalmente designaba. La Universidad de Chicago nunca solicit\u00f3 a Bettelheim que rindiera cuentas por ninguno de sus actos o declaraciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Algo similar ocurri\u00f3 con la Fundaci\u00f3n Ford, que jam\u00e1s comprob\u00f3 sus antecedentes cuando, en 1955, solicit\u00f3 un subsidio para financiar un proyecto de investigaci\u00f3n sobre autismo infantil. Justo es reconocer que enviaron a la escuela a dos miembros de su comisi\u00f3n asesora sobre salud mental, quienes informaron que Bettelheim era un \u0093individuo agradable y l\u00facido con una gran capacidad de comprensi\u00f3n humana, digna de un terapeuta destacado\u0094. El autor del informe manifestaba confiar en la opini\u00f3n de Bettelheim acerca de que, sin una intervenci\u00f3n como la suya, los ni\u00f1os autistas mor\u00edan o bien terminaban recluidos en instituciones mentales. No obstante, tambi\u00e9n consign\u00f3 un reparo: cre\u00eda conveniente que existiera \u0093mayor rigor y cultura cient\u00edfica\u0094 entre el personal, que sospechaba demasiado subjetivo e influido por Bettelheim como para probar objetivamente sus propias hip\u00f3tesis. De todas maneras, la Fundaci\u00f3n le concedi\u00f3 m\u00e1s de la mitad del subsidio solicitado, que ascend\u00eda a un mill\u00f3n trescientos mil d\u00f3lares -seg\u00fan valores de 1996- para una escuela con cuarenta alumnos. Asimismo, acept\u00f3 los informes de avance presentados por Bettelheim, los cuales, en el curso de los cinco a\u00f1os en que recibi\u00f3 el subsidio, fueron volvi\u00e9ndose cada vez m\u00e1s superficiales y hubieran revelado a cualquier lector atento la escasa seriedad de sus investigaciones.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm; TEXT-ALIGN: center\" align=\"center\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">* * *<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Finalmente, los cr\u00edticos de los diarios, revistas y programas de televisi\u00f3n parecen haber mancomunado esfuerzos para cantar loas cada vez m\u00e1s desmesuradas en su af\u00e1n por convertir a Bettelheim en un h\u00e9roe o una estrella. Robert Coles, quien sin duda era capaz de advertir -y seguramente lo hizo- la realidad de las cosas, escribi\u00f3 para <em>The New Republic<\/em> una rese\u00f1a sobre <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em> en la que elogiaba el \u0093silencioso hero\u00edsmo\u0094 de Bettelheim y describ\u00eda \u0093la inteligencia, la compasi\u00f3n y, sobre todo, el candor\u0094 que iluminaban sus acciones. El art\u00edculo est\u00e1 te\u00f1ido de una suerte de admiraci\u00f3n rom\u00e1ntica, y hasta podr\u00eda decirse de \u0093adoraci\u00f3n\u0094 o, cuanto menos, credulidad. En su condici\u00f3n de especialista en psiquiatr\u00eda infantil orgulloso de su sensibilidad, Coles se deb\u00eda a s\u00ed mismo y a sus lectores un an\u00e1lisis m\u00e1s estricto y desapasionado del rutilante paquete que Bettelheim hab\u00eda colocado frente a \u00e9l. Al no hacerlo, caus\u00f3 un gran perjuicio a los ni\u00f1os autistas, a sus padres y al p\u00fablico en general, que necesitaba ser debidamente informado.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En una cr\u00edtica sobre <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em> publicada por el <em>New Yorker<\/em>, Peter Gay se refiri\u00f3 a los \u0093\u00e9xitos espectaculares\u0094 de Bettelheim y se\u00f1al\u00f3 que \u0093su teor\u00eda sobre el autismo infantil es, desde todo punto de vista, muy superior a la de sus rivales\u0094. \u00bfC\u00f3mo se dio cuenta Peter Gay de eso? Pues porque Bettelheim se lo dijo. No sorprende que Gay a\u00f1adiera que \u0093en mi opini\u00f3n, es un acto de estricta justicia calificar de h\u00e9roes a Bettelheim y sus colaboradores\u0094, as\u00ed como que Bettelheim era \u0093un hombre notablemente despojado de egocentrismo y agresividad\u0094. Peter Gay, destacado disc\u00edpulo de Freud, descoll\u00f3 como especialista en Bettelheim y el autismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Commonweal<\/span><\/em><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> public\u00f3 un art\u00edculo titulado \u0093La santa misi\u00f3n de Bruno Bettelheim\u0094. No satisfecho con alabar los logros que Bettelheim dec\u00eda haber alcanzado, el psic\u00f3logo William Ryan escrib\u00eda sobre <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em>: \u0093Se trata de una obra brillante. Y es mucho m\u00e1s que una monograf\u00eda psiqui\u00e1trica; constituye al mismo tiempo una suerte de enriquecedor texto sobre la condici\u00f3n humana que todos deber\u00edan leer\u0094. Acto seguido, Ryan ampliaba los alcances del mensaje: \u0093Las ense\u00f1anzas de Bettelheim resultan provechosas para todos los que se interesan por la humanidad; son absolutamente esenciales para aquellos a los que les preocupa la actual crisis de pobreza y desigualdad por la que atraviesan los Estados Unidos\u0094.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En una rese\u00f1a de <em>Sobrevivir<\/em> publicada por el <em>New York Review of Books<\/em>, Rosemary Dinnage destac\u00f3 los ensayos sobre los campos de concentraci\u00f3n: \u0093En esta materia, Bettelheim habla con absoluta autoridad\u0094. Christopher Lehmann\u2011Haupt, del <em>New York Times<\/em>, quien hab\u00eda escrito una rese\u00f1a favorable de <em>La fortaleza vac\u00eda<\/em> en oportunidad de su publicaci\u00f3n, calific\u00f3 a <em>The Children of the Dream<\/em> -la obra de Bettelheim sobre la crianza de ni\u00f1os en los <em>kibbutzim<\/em>&#8211; de \u0093estudio concienzudo\u0094. Y en el <em>Chicago Tribune<\/em>, Hugh Nissenson la consider\u00f3 \u0093una brillante contribuci\u00f3n\u0094. Paul Roazan ensalz\u00f3 a Bettelheim en el <em>New York Times Book Review<\/em> como \u0093uno de los genuinos herederos de Freud en nuestro tiempo\u0094, y agreg\u00f3 que quiz\u00e1 nadie estaba m\u00e1s capacitado que \u00e9l para determinar los efectos de la sociedad del <em>kibbutz <\/em>en la formaci\u00f3n de la personalidad. Estas personas reconocieron a Bettelheim como una autoridad. Pese a no ser ninguno de ellos especialista, resulta evidente que se creyeron calificados para juzgar obras que deber\u00edan haber sido analizadas por expertos.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Cada libro de Bettelheim que se editaba despertaba similar adulaci\u00f3n. Si bien alguna que otra comunidad acad\u00e9mica plante\u00f3 serias objeciones a su obra en revistas especializadas, la prensa masiva no cej\u00f3 en elogiarlo en t\u00e9rminos desmedidos. Pollak documenta de manera convincente el h\u00e1bito del culto a los h\u00e9roes que permiti\u00f3 que se perpetuara el mito de Bettelheim.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La vida de Bruno Bettelheim culmin\u00f3 en forma tr\u00e1gica. Con maestr\u00eda y sensibilidad, Pollak describe la soledad y la amargura que lo embargaron en sus \u00faltimos a\u00f1os. Acosado por numerosas dolencias molestas y postradoras, viudo, enemistado con uno de sus hijos y en perpetua mudanza de un lugar desagradable a otro, Bettelheim se refer\u00eda constantemente al suicidio antes de quitarse la vida. Resulta dif\u00edcil sustraerse a imaginar qu\u00e9 le habr\u00e1 cruzado por la mente al repasar su vida. En <em>Psicoan\u00e1lisis de los cuentos de hadas<\/em> escribi\u00f3 a modo de moraleja: \u0093Una voz habituada a mentir s\u00f3lo nos conduce al infierno\u0085 Pero una voz empleada para arrepentirnos, para reconocer nuestros errores y decir la verdad, nos redime\u0094. Roguemos que, en la hora final, Bruno Bettelheim se haya arrepentido.<\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\">\n<p class=\"1y2Texto\" style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\"><\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p>Texto original de <em>First Things<\/em>, junio-julio 1997.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n<\/em>: CETI &#8211; Ana Moreno<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Bruno Bettelheim se suicid\u00f3 en 1990, a los ochenta y seis a\u00f1os de edad, gozaba de un notable prestigio en diversos campos: como competente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[],"class_list":["post-3666","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sociedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-X8","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3666"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3666\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}