{"id":3681,"date":"1997-10-24T12:08:34","date_gmt":"1997-10-24T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/hacia-una-economia-civil\/"},"modified":"1997-10-24T12:08:34","modified_gmt":"1997-10-24T12:08:34","slug":"hacia-una-economia-civil","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3681","title":{"rendered":"Hacia una econom\u00eda civil"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La sociedad civil, sobre la cual tanto se discute hoy, frecuentemente en un tono ret\u00f3rico, no puede ser identificada reduci\u00e9ndola a la existencia de una pluralidad de instituciones aptas para contrabalancear la fuerza del Estado o la invasi\u00f3n de la cultura del contrato, que est\u00e1 en la base de la esfera de las relaciones del mercado privado. Si bien esto es necesario, no es suficiente. La sociedad civil, sobre todo en pa\u00edses como los nuestros, o encuentra la manera de expresarse en el nivel econ\u00f3mico, proponi\u00e9ndose como fuerza aut\u00f3noma e independiente, tanto respecto de la econom\u00eda p\u00fablica como de la privada, o bien arriesga llegar a ser poco m\u00e1s que una vaga expresi\u00f3n. En otras palabras, mi tesis es que la sociedad civil no puede ser solamente un \u00abpresupuesto\u00bb para el correcto operar del Estado y para el funcionamiento eficiente del mercado privado. Semejante sociedad civil estar\u00eda destinada a una lenta eutanasia. Dado que existen recursos materiales y representativos para dotarla de instrumentos de acci\u00f3n significativos, la sociedad civil que necesitamos con urgencia para recoger el desaf\u00edo de la posmodernidad no puede dejar de incluir una vital econom\u00eda civil.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A partir de la concepci\u00f3n del <i>homo oeconomicus<\/i>, el mercado, sobre todo en el nivel de la cultura popular, lleg\u00f3 a ser el lugar ideal-t\u00edpico en el que no hay espacio para la libre expresi\u00f3n de sentimientos morales tales como el altruismo, la reciprocidad, la relaci\u00f3n, etc. La visi\u00f3n caricaturesca de la naturaleza humana termin\u00f3 generando un doble mito: que la esfera del mercado privado coincide con la del ego\u00edsmo y que la esfera del Estado coincide con la de los intereses colectivos (o de la solidaridad). De aqu\u00ed el bien conocido dualismo Estado-mercado y, sobre todo, la identificaci\u00f3n del Estado con la esfera de lo p\u00fablico.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Pues bien, en numerosos ambientes existe el convencimiento de que el crecimiento simult\u00e1neo e hipertr\u00f3fico del Estado y del mercado privado, no es parte secundaria de numerosos problemas que complican y traban a nuestra sociedad en esta \u00e9poca de transici\u00f3n. La soluci\u00f3n entonces, nos parece, no pasa por una radicalizaci\u00f3n de la alternativa Estado-mercado, sino por un nuevo despegue de las formas de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica que configuran una moderna \u00abeconom\u00eda civil\u00bb.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>C\u00f3mo se construye una econom\u00eda civil<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">1. Tratar\u00e9, a continuaci\u00f3n, de detenerme en lo que juzgo son los elementos cardinales de una constituci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad civil. Parto de una de las m\u00e1s serias paradojas de nuestro desarrollo. No obstante la aparente atomizaci\u00f3n de las econom\u00edas, esta \u00e9poca requiere m\u00e1s -y no menos- procesos colectivos de decisiones y m\u00e1s -y no menos- acciones cooperativas. La nueva econom\u00eda pol\u00edtica ha demostrado convincentemente que en la base de toda \u00abquiebra de mercado\u00bb radica la incapacidad del mercado degenerar resultados cooperativos. Por el otro lado, la obtenci\u00f3n de estos \u00faltimos es efecto directo de la presencia, en el sistema econ\u00f3mico, de considerables redes de confianza. Como dice Arrow, en un c\u00e9lebre ensayo: \u00abSe puede sostener que gran parte del atraso del mundo admita ser explicado por la falta de confianza rec\u00edproca\u00bb <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">1<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">. <\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El tema subyacente exige altos niveles de cooperaci\u00f3n y \u00e9sta presupone la existencia de fuertes v\u00ednculos de confianza entre los agentes econ\u00f3micos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Incluso en el nivel emp\u00edrico, hoy se acepta el nexo entre confianza y posibilidad de desarrollo, de un pa\u00eds o de un \u00e1rea geogr\u00e1fica.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es an\u00e1logo el resultado que alcanza S. Knack, que recientemente ha desarrollado una investigaci\u00f3n por cuenta del Banco Mundial; vuelve a fijar el nexo entre el grado de confianza que prevalece en las relaciones interpersonales y los niveles de inversi\u00f3n privada. El autor encuentra que la mayor parte de los pa\u00edses que generan un grado de confianza superior a la media exhiben niveles de inversi\u00f3n mayores de los previstos <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">2<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">.<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"> <\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En definitiva, se puede afirmar con seguridad que el mercado es una instituci\u00f3n regida esencialmente por la confianza.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfQu\u00e9 es lo que hay que hacer en una sociedad para que crezcan las estructuras de confianza? La sociedad civil es el lugar ideal-t\u00edpico destinado a generar la disposici\u00f3n para la confianza; no lo es ciertamente el mercado privado que act\u00faa, en todo caso, como un consumidor de confianza. Ahora bien, \u00bfde qu\u00e9 manera, a partir de las relaciones cercanas (familiares, entre peque\u00f1os grupos, etc.) se resuelve el problema de la extensi\u00f3n de la confianza hacia estructuras econ\u00f3micas m\u00e1s amplias? \u00bfC\u00f3mo deshacer el nudo que impide la conexi\u00f3n entre confianza interpersonal y confianza institucional, y el que ata\u00f1e a la variabilidad de la confianza y de su regulaci\u00f3n institucional? La estrategia de Roniger <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">3<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"> <\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">me parece convincente. Ante todo se trata de \u00abconcentrar la confianza sobre experiencias personales y sobre actores sociales espec\u00edficos\u00bb. Este es el as\u00ed llamado proceso de focalizaci\u00f3n, en el sentido de hacer que las dos connotaciones fundamentales de la confianza -el reconocimiento rec\u00edproco de las identidades y el compromiso de no enga\u00f1ar o de no traicionar- puedan desarrollarse, al comienzo del proceso, como un don gratuito. (Esto aclara bien porqu\u00e9 el mercado privado no puede ser el <i>primum movens<\/i> de la generaci\u00f3n de confianza). Pensemos en una cooperativa o en cualquier organizaci\u00f3n sin fines de lucro. Quien all\u00ed participa, comparte las normas de organizaci\u00f3n operantes y valoriza el <i>status<\/i> de la estructura como productora de confianza o, mejor, como productora de <i>expectativas<\/i> de confianza. La existencia misma de tales empresas se\u00f1ala la presencia en el lugar de un determinado <i>stock<\/i> de confianza ya <i>in essere<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Evolutivamente, la focalizaci\u00f3n debe conducir a la generalizaci\u00f3n de la confianza, la cual \u00abse basa sobre im\u00e1genes de credibilidad m\u00e1s impersonales\u00bb (ibid.) y marca el <i>pasaje<\/i> de la confianza personal a la institucional. Cuando la confianza llega a extenderse de modo generalizado, se convierte en un verdadero y preciso bien p\u00fablico, generador de exteriorizaci\u00f3n positiva.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfC\u00f3mo hacer, entonces, para favorecer el proceso de generalizaci\u00f3n de la confianza? Ante todo no se lo puede esperar en situaciones en las que las desigualdades sociales tienden a aumentar o a asumir un car\u00e1cter end\u00e9mico; donde la exigencia es el pasaje de una sociedad olig\u00e1rquica a una poli\u00e1rquica; es decir, una sociedad, en la cual los centros de decisi\u00f3n del poder econ\u00f3mico y financiero son an\u00f3nimos y difusos. En efecto, si el objetivo a perseguir es la equidad como igualdad de las capacidades fundamentales de los ciudadanos, no es s\u00f3lo un problema de injusta distribuci\u00f3n de los beneficios o de las riquezas; hay tambi\u00e9n un problema de injusta producci\u00f3n del beneficio y de injusta acumulaci\u00f3n de las riquezas. Igualmente, la generalizaci\u00f3n de la confianza presupone, por un lado, que crezca el nivel de la competencia t\u00e9cnica que sirva de base para la certificaci\u00f3n de la confianza -este es el rol clave de las profesiones liberales y de una \u00e1gil burocracia- y, por el otro, que la pr\u00e1ctica de c\u00f3digos \u00e9ticos por parte de las empresas alcance esa zona cr\u00edtica, m\u00e1s all\u00e1 de la cual el mercado puede funcionar por el mecanismo regulador de la reputaci\u00f3n. En una palabra, la estrategia ser\u00e1 la de favorecer la emergencia de un nuevo espacio econ\u00f3mico, el de la econom\u00eda civil.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">2. Dos sectores tradicionales, el del Estado y el del mercado privado prevalecen en el manejo econ\u00f3mico. Mientras podemos identificar la econom\u00eda p\u00fablica con el conjunto de las actividades organizadas y legitimadas por los poderes coercitivos, y la econom\u00eda privada como el conjunto de las actividades destinadas a obtener beneficios, organizadas sobre el principio del intercambio de bienes equivalentes, la <i>econom\u00eda civil<\/i> es el conjunto de todas aquellas actividades en las que, ni la coerci\u00f3n formal ni la finalidad del beneficio, constituyen el principio formal de tales actividades. En otras palabras, mientras en los sectores estatal y del mercado privado, el principio de legitimidad de las decisiones econ\u00f3micas est\u00e1 constituido, en un caso, por el derecho de ciudadan\u00eda y, en el otro, por el poder de adquisici\u00f3n, en la econom\u00eda civil est\u00e1 constituido por el principio de reciprocidad. \u00bfDe qu\u00e9 se trata?<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En un reciente ensayo <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">4<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">, Kolm formaliza la relaci\u00f3n de reciprocidad como un sistema de transferencias bi-direccionales, voluntarias, independientemente una de la otra, pero unidas entre ellas. La caracter\u00edstica de independencia implica que cada transferencia es, considerada en s\u00ed misma, voluntaria, es decir, libre, en cuanto a que ninguna transferencia es una condici\u00f3n para la realizaci\u00f3n de la otra, desde el momento en que no hay obligaci\u00f3n externa alguna, respecto del sujeto transferente. Y, justamente, esta caracter\u00edstica es la que distingue a la reciprocidad frente al intercambio familiar de mercado, que es un conjunto de transferencias bi-direccionales voluntarias, pero cuya voluntariedad es, por as\u00ed decirlo, global, en el sentido de que se aplica a todo el conjunto de transferencias, y no ya a cada transferencia tomada aisladamente. En otras palabras, las transferencias que implican el intercambio de bienes equivalentes son condicionadas la una por la otra, de tal manera que la fuerza de la ley puede siempre intervenir para obligar a la ejecuci\u00f3n de las obligaciones contractuales. Respecto de la categor\u00eda de la libertad, el intercambio de mercado se coloca en una posici\u00f3n intermedia entre la coerci\u00f3n y la reciprocidad. La otra caracter\u00edstica de la reciprocidad -la conexi\u00f3n de las transferencias- la distingue del altruismo puro, que se expresa en transferencias unidireccionales aisladas. Por otro lado, la reciprocidad ocupa una posici\u00f3n intermedia entre el intercambio de mercado y el altruismo puro, al ser voluntario independiente.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La diferencia con el intercambio de bienes equivalentes es doble. Mientras en el intercambio de mercado la determinaci\u00f3n de la relaci\u00f3n precede, l\u00f3gicamente, a la transferencia del objeto de intercambio (s\u00f3lo despu\u00e9s de que el comprador y el vendedor se pusieron de acuerdo sobre el precio de la casa, sobreviene la transferencia del derecho de propiedad), en la relaci\u00f3n de reciprocidad la transferencia precede al objeto intercambiado, no s\u00f3lo l\u00f3gicamente, sino tambi\u00e9n temporalmente. El que inicia la relaci\u00f3n tiene en firme tan s\u00f3lo una expectativa de reciprocidad. En segundo lugar, la forma \u00abaltruista\u00bb de la relaci\u00f3n es, al mismo tiempo, fruto y regulador de una ininterrumpida coordinaci\u00f3n de significados diversos entre actores interdependientes. Estos no son, antes del encuentro, \u00abaltruista\u00bb y \u00abbeneficiario\u00bb, sino que vienen constituy\u00e9ndose interactivamente como tales a lo largo de los procesos sociales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En el lenguaje econ\u00f3mico esto significa que los nexos de reciprocidad pueden modificar el \u00e9xito del juego econ\u00f3mico, ya sea porque tienden a estabilizar el comportamiento cooperativo por parte de los agentes que se encuentran para interactuar, o porque la pr\u00e1ctica de la reciprocidad tiende a modificar, en forma end\u00f3gena, las preferencias de los sujetos. Un ejemplo. Si me encuentro en la necesidad de ser ayudado en una situaci\u00f3n en la que s\u00f3lo despu\u00e9s podr\u00e9 devolver el favor y en la que cre\u00edblemente no puedo auto-obligarme, un agente racional, en el sentido del paradigma de la <i>rational choise<\/i> y en condiciones de ayudarme, no lo har\u00e1 si, conociendo que tambi\u00e9n yo soy un sujeto autointeresado, conjetura que no tendr\u00e9 inter\u00e9s en devolver el favor. No ser\u00e1 as\u00ed, en cambio, si el potencial prestador de ayuda sabe que soy un sujeto que practica la reciprocidad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Qu\u00e9 se puede esperar de una vital econom\u00eda civil<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">1. El sostenimiento social del proceso de desarrollo corre serios riesgos si se intensifican tres paradojas sociales espec\u00edficas del crecimiento: a) el aumento de la desigualdad, tanto territorial como personal, que acompa\u00f1a el aumento de la riqueza; b) el crecimiento de la desocupaci\u00f3n (<i>jobless growth<\/i>) y c) las dificultades crecientes para hacer practicable el principio liberal de la soberan\u00eda del consumidor.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">A pesar de su diversidad estas paradojas tienen dos elementos en com\u00fan. Ninguna de las tres tiene algo que ver con situaciones de escasez de recursos materiales. Se\u00f1alan m\u00e1s bien una escasez social y, como es sabido, se resuelven solamente con un cambio institucional. Las nuevas pobrezas no son debidas a la carencia de recursos. El segundo elemento es que estas tres paradojas constituyen una seria amenaza a la libertad.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Fred Hirsch, en un c\u00e9lebre ensayo de 1976, <i>The social limits to growth<\/i>, introduce las nociones de <i>bienes<\/i> de situaci\u00f3n y <i>competencia<\/i> de situaci\u00f3n. Son bienes de situaci\u00f3n todos aquellos cuya demanda no puede ser satisfecha por el crecimiento econ\u00f3mico, por la sencilla raz\u00f3n de que es el aumento mismo de la riqueza el que determina una demanda de situaci\u00f3n. Como indica Pagano, los bienes de situaci\u00f3n exhiben dos caracter\u00edsticas ciertamente no deseables. La primera es la <i>desigualdad<\/i>: es posible consumir un bien de situaci\u00f3n s\u00f3lo si es distribuido de modo desigual entre una pluralidad de sujetos. Pensamos en los bienes que son requeridos como medios de distinci\u00f3n o de prestigio, precisamente porque son socialmente escasos. La otra caracter\u00edstica es que la tasa global de crecimiento de los bienes de situaci\u00f3n es <i>necesariamente<\/i> <i>cero<\/i>, desde el momento en que es imposible que todos alcancen a aumentar el consumo de tales bienes <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">5<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">.<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">&nbsp;<\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Podemos as\u00ed comprender las razones de la peligrosidad de esta nueva forma de competencia -la competencia de situaci\u00f3n- muy distinta de la forma de competencia familiar de mercado, que tiene por objeto los bienes personales y, al menos en parte, los bienes p\u00fablicos. El aspecto verdaderamente inquietante de todo esto consiste en que es un ejemplo de competencia destructiva: a medida que crece, empeora el bienestar, tanto individual como social, porque, mientras genera un derroche de opulencia, t\u00edpico de nuestra \u00e9poca, da\u00f1a el tejido social. Un caso preocupante de los EE.UU.: m\u00e1s de cuatro millones de norteamericanos viven en los <i>grated communities<\/i> (los barrios cerrados) no por miedo sino para satisfacer una forma especial de demanda de situaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">\u00bfUna salida cre\u00edble? No ciertamente en la econom\u00eda privada (y mucho menos en la p\u00fablica) mediante una aceleraci\u00f3n de los procesos de sustituci\u00f3n en la actividad de consumo. El ant\u00eddoto m\u00e1s eficaz -y el menos dispendioso- es el de trabajar sobre la oferta de bienes de relaci\u00f3n, es decir, aquellos que generan utilidad al sujeto consumidor s\u00f3lo si son compartidos con otros. A diferencia de un bien privado que puede ser gozado a solas, y a diferencia de un bien p\u00fablico que puede ser gozado por varios sujetos, un bien de relaci\u00f3n -pensamos en los as\u00ed llamados servicios a la persona- presenta una doble connotaci\u00f3n. Por lo que respecta a la producci\u00f3n, exige la coparticipaci\u00f3n de todos los miembros de la organizaci\u00f3n, sin que los t\u00e9rminos de esta participaci\u00f3n sean negociables. El incentivo que induce a los sujetos a tomar parte en la producci\u00f3n de un bien de relaci\u00f3n no puede ser externo a la relaci\u00f3n que los liga entre s\u00ed: la identidad del otro cuenta. Y el disfrute de un bien de relaci\u00f3n no puede ser perseguido prescindiendo de la situaci\u00f3n de necesidad de los otros sujetos y de sus preferencias, porque la \u00abrelaci\u00f3n con el otro\u00bb es constitutiva del acto de consumo.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Conseguimos comprender, ahora, en qu\u00e9 sentido los bienes de relaci\u00f3n son exactamente lo contrario de los bienes de situaci\u00f3n y, sobre todo, por qu\u00e9 las empresas y las organizaciones de la econom\u00eda civil son el lugar privilegiado, la \u00abf\u00e1brica\u00bb ideal, para la producci\u00f3n de los bienes de relaci\u00f3n. Si la esfera privada del mercado tiende a excluir a todos los que no tengan poder adquisitivo, la esfera civil del mercado tiende a incluir a todos, porque todos son capaces de relaci\u00f3n. Si pues, como todos ahora reconocen, el verdadero motor del desarrollo es el capital social y si \u00e9ste no es sino el conjunto de bienes de relaci\u00f3n, se deduce de ello que una expansi\u00f3n de la econom\u00eda civil corresponde a la exigencia inaplazable de contrastar la difusi\u00f3n de la lacerante competencia de situaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">2. Consideremos la otra paradoja: el crecimiento sin ocupaci\u00f3n. A partir de los a\u00f1os setenta nuestras sociedades pos-industriales deben afrontar, al mismo tiempo, una doble abundancia: una superproducci\u00f3n relativa de mercader\u00eda (bienes y servicios que transitan por el mercado privado) acompa\u00f1ada, como consecuencia, por una segunda abundancia, la fuerza de trabajo que queda inutilizada. Por otro lado, se est\u00e1 en presencia de necesidades individuales y colectivas no satisfechas, sea porque segmentos de la poblaci\u00f3n no disponen de poder adquisitivo, sea porque los sistemas del <i>welfare<\/i>, todav\u00eda en funcionamiento, no est\u00e1n en condiciones de ofrecer servicios apropiados a sujetos no solventes, y ni siquiera de satisfacer las necesidades colectivas en \u00e1mbitos como el ambiente, renovaci\u00f3n urbana, espacios p\u00fablicos, etc. Contradicci\u00f3n parad\u00f3jica de nuestra \u00e9poca: capacidad de trabajo inutilizada y necesidades no satisfechas.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La desocupaci\u00f3n, hoy, depende mucho m\u00e1s de la organizaci\u00f3n social y del modelo de crecimiento que de la disfunci\u00f3n entre demanda y oferta de trabajo. Pienso que se debe intervenir sobre las reglas de organizaci\u00f3n de los tiempos (de trabajo, de formaci\u00f3n, de tiempo libre, etc.). Estas reglas cambian en relaci\u00f3n con las exigencias que se manifiestan en las diversas fases de desarrollo de la sociedad. Y aqu\u00ed entra en juego la econom\u00eda civil. La idea del acercamiento del ciclo de vida a la tem\u00e1tica ocupacional se basa sobre la posibilidad de organizar la elecci\u00f3n entre tiempos de trabajo, tiempos de formaci\u00f3n y de vida, y tiempo libre, teniendo como referencia todo el arco de vida de los individuos y la subdivisi\u00f3n del tiempo de trabajo, entre trabajo retribuido a precios de mercado y trabajo no retribuido de esta forma, sino provisto en una de las tantas formas de la econom\u00eda civil que, sin embargo, no significa del todo gratuito. Estamos acostumbrados a rebajar el concepto de libertad de elecci\u00f3n a t\u00e9rminos de elecci\u00f3n en el mercado entre varios tipos de bienes. En la era pos-industrial, el ensanche de la frontera de la libertad requiere que la noci\u00f3n de libertad de elecci\u00f3n sea extendida progresivamente a la elecci\u00f3n de proyectos de vida. Este es el deber espec\u00edfico de la econom\u00eda civil, porque ni el Estado ni el mercado privado, solos, podr\u00e1n nunca asegurar la flexibilidad de la organizaci\u00f3n social necesaria para hacer frente, sobre bases verdaderamente nuevas, al drama de la desocupaci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">3.<b> <\/b>El desaf\u00edo de la tercera paradoja: volver a reunir trabajo y consumo. En la sociedad industrial no hab\u00eda otra alternativa que ser productores en las horas de trabajo y consumidores en el tiempo libre. La sociedad pos-industrial hizo nacer una nueva categor\u00eda, la del productor-consumidor que autoproduce una parte de su consumo. Se trata de una tendencia que se manifiesta con una variedad de indicios concordantes: cuando se retira dinero de <i>Banelco<\/i>, uno se convierte en empleado a tiempo parcial del Banco en cuesti\u00f3n; cuando nos servimos solos en un supermercado, somos en parte comerciantes; cuando nos servimos solos en un lugar de comidas, somos parcialmente camareros, etc. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En estas situaciones, el modo tradicional de conceptualizar el principio de la soberan\u00eda del consumidor -verdadero cimiento del pensamiento liberal-, hoy, ya no tiene sentido. Necesitamos una nueva convergencia entre trabajo y consumo. Debemos construir puentes entre un trabajo que busca un sentido definitivo y un consumo que no sea un fin en s\u00ed mismo. Esta es la contribuci\u00f3n verdaderamente notable, tal vez \u00fanica, que puede venir de la econom\u00eda civil: hacer del consumidor un actor social que descubre que puede detentar un importante poder de influencia, no s\u00f3lo frente a lo que se produce, sino tambi\u00e9n al modo como se produce. En definitiva, un consumidor \u00abglobal\u00bb.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em><\/em><\/span><\/b>&nbsp;<\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 15.0pt\"><em>Una anotaci\u00f3n final<o:p><\/o:p><\/em><\/span><\/b><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Se habr\u00e1 notado que siempre utilic\u00e9 la expresi\u00f3n econom\u00eda civil y, m\u00e1s raramente, organizaciones <i>non profit<\/i>; nunca \u00abtercer sector\u00bb. La raz\u00f3n es que \u00abtercer sector\u00bb no es una expresi\u00f3n te\u00f3ricamente s\u00f3lida -Estado y mercado, que deber\u00edan ser los otros dos, no son sectores, sino instituciones econ\u00f3mico-sociales bien definidas- y culturalmente equ\u00edvoca, porque acredita una idea residual y supletoria; donde no puede llegar el Estado y donde no hay utilidades para que opere la empresa privada, all\u00ed se crea el nicho para la organizaci\u00f3n <i>non profit<\/i>&#8230;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Una econom\u00eda de mercado adecuada para interpretar las exigencias del bienestar de una sociedad como es hoy la nuestra, debe, para progresar, poder respirar con dos pulmones: el de la econom\u00eda privada y el de la econom\u00eda civil. Esto significa que es m\u00e1s previsor y tambi\u00e9n menos dispendioso ser competitivos cooperativamente que ser conflictualmente competitivos. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">El sentido \u00faltimo de todo lo que se ha dicho es que, penetrar en la verdad de la democracia, en una sociedad avanzada como la nuestra, lleva en s\u00ed una demanda de relaci\u00f3n que debe ser atentamente interpretada y satisfecha si se quieren conjurar efectos perversos. Los que estiman acr\u00edticamente el mercado como una instituci\u00f3n social, olvidan que es justamente la expansi\u00f3n hegem\u00f3nica de esa esfera de relaciones, que he llamado econom\u00eda privada, la que destruye, lenta pero inexorablemente, ese conjunto de normas y de convenciones sociales que son el fundamento de la econom\u00eda civil, y la que, de esta manera, prepara el camino para la afirmaci\u00f3n de nuevas formas de estatismo. De manera pues que si no se est\u00e1 dispuesto a aceptar un \u00e9xito de esta clase y si, por otro lado, no se quiere tentar vanamente de bloquear la evoluci\u00f3n social, es preciso individualizar, de tanto en tanto, los instrumentos m\u00e1s oportunos para que favorezcan la din\u00e1mica de la interacci\u00f3n social, en la direcci\u00f3n de un ensanche de los espacios de libertad para los ciudadanos.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Es oportuno agregar al respecto, el mensaje que nos viene del importante ensayo de A. Margalit <\/span><b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\">6<\/span><\/b><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 5.5pt\"> <\/span><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">seg\u00fan el cual no es suficiente tratar de realizar una sociedad justa; lo que m\u00e1s se debe querer es una \u00absociedad decente\u00bb, es decir, una sociedad que \u00abno humille\u00bb a sus miembros distribuyendo sus beneficios pero negando, al mismo tiempo, la \u00abhumanidad\u00bb; cosa que sucede, por ejemplo, en la versi\u00f3n paternalista de los sistemas de <i>welfare<\/i>, en los cuales la satisfacci\u00f3n de las necesidades consideradas esenciales, se realiza prescindiendo de las preferencias y de la identidad de los beneficiarios.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">Precisamente, porque las motivaciones que dan cuerpo al principio de reciprocidad son motivaciones cuya gratificaci\u00f3n es, por lo menos, tan leg\u00edtima como la de las motivaciones auto-interesadas, la sociedad aut\u00e9nticamente liberal no debe impedir <i>a priori<\/i> -vale decir en el orden institucional- el crecimiento y la difusi\u00f3n de las primeras, dando exclusiva ventaja a las segundas, como hoy, torpemente, est\u00e1 sucediendo. Si falta la competencia efectiva -y no simplemente virtual- entre las diversas clases de oferta de las distintas categor\u00edas de bienes, es el ciudadano-consumidor el que ve reducida su propia esfera de libertad. Podremos, entonces s\u00ed, estar viviendo en una sociedad cada vez m\u00e1s abundante, cada vez m\u00e1s capaz de inundarnos con mercader\u00edas, pero tambi\u00e9n, cada vez, m\u00e1s \u00abindecente\u00bb.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\"><\/p>\n<hr \/>\n<p>* En <i>Schumpeter Lectures<\/i>, 1997. Fondazione <i>Carivit<\/i>, Universit\u00e0 della Tuscia, Viterbo. T\u00edtulo original: <i>Paradossi Sociali della crescita ed economia civile<\/i>.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notaspie style=\"BORDER-RIGHT: medium none; BORDER-TOP: medium none; MARGIN: 0cm 0cm 0pt; BORDER-LEFT: medium none; BORDER-BOTTOM: medium none; mso-padding-alt: 0cm 0cm 0cm 0cm; mso-line-height-alt: 9.5pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">Selecci\u00f3n y traducci\u00f3n de Alberto Azzolini.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt\">&nbsp;<\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><span><strong>1<\/strong>. K. Arrow, Gifts and Exchanges\u00bb, en <i>Philosophy and Public Affairs<\/i>, 1972, p. 343.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">&nbsp;&nbsp; 2<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. S. Knack, \u00abSenza rispetto non c\u0092\u00e8 mercato\u00bb, <i>Il Sole 24 Ore<\/i>, 31 Agosto 1996. p. 6.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">3<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. L. Roniger, <i>La fiducia nelle societ\u00e0 moderne<\/i>, Rubbettino, Messina, 1992.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">4<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. S. Kolm, \u00abThe theory of reciprocity and the choise of economic systems: an introduction\u00bb, <i>Investigaciones Econ\u00f3micas<\/i>, 18, 1994, pp. 67-95. <\/span><span style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt\">V\u00e9ase, tambi\u00e9n, del mismo autor, el interesante volumen, <i>La bonne \u00e9conomie. La reciprocit\u00e9 g\u00e9nerale<\/i>, PUF, Par\u00eds, 1984. <o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=Notas style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt 8.5pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">5.<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt; mso-bidi-font-size: 8.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\"> Cfr. U. Pagano, \u00abThe economics of positional goods\u00bb, Mimeo, Cambridge, U.K., 1990, y R. Franck, <i>Choosing the right pond: human behaviour and the quest for status<\/i>, Oxford University Press, New York, 1985.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=MsoNormal style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">&nbsp;&nbsp; 6<\/span><\/b><span lang=EN-GB style=\"FONT-SIZE: 10pt; FONT-FAMILY: Verdana; mso-bidi-font-size: 12.0pt; mso-ansi-language: EN-GB\">. A. Margalit, <i>The Decent Society<\/i>, Harvard University Press, Cambridge, MA, 1996.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La sociedad civil, sobre la cual tanto se discute hoy, frecuentemente en un tono ret\u00f3rico, no puede ser identificada reduci\u00e9ndola a la existencia de una&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3681","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Xn","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3681","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3681"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3681\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3681"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3681"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3681"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}