{"id":3685,"date":"1997-10-24T12:08:34","date_gmt":"1997-10-24T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/la-apetencia-de-nuevos-horizontes\/"},"modified":"1997-10-24T12:08:34","modified_gmt":"1997-10-24T12:08:34","slug":"la-apetencia-de-nuevos-horizontes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3685","title":{"rendered":"La apetencia de nuevos horizontes"},"content":{"rendered":"<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Las cronolog\u00edas pueden ser tramposas, sobre todo si se atribuye a una mera convenci\u00f3n historiogr\u00e1fica un valor simb\u00f3lico exagerado o se resuelve trazar con ella una frontera divisoria entre dos edades. Conviene entonces recordar lo obvio, algo que f\u00e1cilmente se olvida: la historia se atiene a cronolog\u00edas para entender, en una primera lectura, c\u00f3mo se relacionan los hechos (\u0093lo que realmente ocurri\u00f3\u0094, seg\u00fan Ranke) y sus efectos (lo que los actores hubiesen querido que ocurriera y no necesariamente acontece); pero, en un nivel m\u00e1s profundo de esa secuencia, hay cortes y cambios de rumbo que no coinciden con el comienzo y terminaci\u00f3n de un siglo.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Para sortear los obst\u00e1culos que levantan las cronolog\u00edas en la vida hist\u00f3rica, muchos historiadores (Eric Hobsbawm es el m\u00e1s importante) han introducido el concepto de un \u0093siglo corto\u0094, entendido como un per\u00edodo m\u00e1s breve que se recorta sobre los cien a\u00f1os del siglo XX. Esta idea deriva de la percepci\u00f3n del origen y crep\u00fasculo de una era que inici\u00f3 la est\u00fapida matanza de la Primera Guerra Mundial entre 1914 y 1918 (est\u00fapida porque ning\u00fan hombre de Estado, y tampoco las masas conmovidas por el irracionalismo patri\u00f3tico, fue capaz en aquel entonces de prever sus devastadores efectos) y clausur\u00f3 la ca\u00edda del muro de Berl\u00edn en 1989.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Seg\u00fan esta perspectiva, el siglo XX se revela como un contrapunto entre el horror y el progreso. Jam\u00e1s en la historia de la humanidad la voluntad totalitaria (nacida precisamente de los escombros de la Primera Guerra Mundial) fue capaz de sacrificar a tantos millones de seres humanos en el altar de ideolog\u00edas convertidas en lo que Raymond Aron denomin\u00f3 \u0093religiones seculares\u0094, jam\u00e1s, por otra parte, el genio y la inventiva del hombre lograron avanzar hasta el punto de penetrar en el misterio de la vida humana y del cosmos que la rodea.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Aquella visi\u00f3n f\u00e1ustica del mundo, aquel furor desatado que pretend\u00eda transformar las sociedades a la medida de designios colosales, hoy han quedado relegados a los arrabales de la historia. Nadie, o muy pocos, parecen creer en estas mutaciones guiadas por una voluntad ilimitada al modo, por ejemplo, del stalinismo en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, del nazifascismo en Europa occidental, del mao\u00edsmo en China o del Khmer rojo en Camboya (y la lista podr\u00eda alargarse hasta cubrir el planeta entero). Para quien est\u00e1 acostumbrado a tratar problemas propios de la larga duraci\u00f3n, como dir\u00eda Braudel, lo m\u00e1s destacable del ocaso de las ideas y creencias que sustentaron estas cat\u00e1strofes es la lejan\u00eda que ahora las envuelve; distancia, por cierto, muy poco comparable con el lapso que nos separa de aquellas experiencias.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Se dice que el r\u00e1pido desenvolvimiento de los acontecimientos ha quebrado la continuidad del pasado, con su memoria entrelazada de hechos terribles y benignos, y nos ha instalado frente a una certidumbre y varios interrogantes. La primera observaci\u00f3n se repite con insistencia. El \u00fanico r\u00e9gimen que ha sobrevivido al derrumbe del totalitarismo, en tanto principio de legitimidad valioso, es la democracia constitucional en pugna con los factores que, desde sus or\u00edgenes republicanos en el siglo XVIII, siempre la erosionaron: la violencia, el fanatismo, el autoritarismo enmascarado tras las leyes y la corrupci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Los interrogantes de fines de siglo son, por su lado, naturalmente imprevisibles y pueden servir de ariete para socavar aquella certeza fundamental. Tocqueville dec\u00eda que la libertad pol\u00edtica es un fen\u00f3meno condicionado por tendencias hist\u00f3ricas de peso. El ejercicio de la libertad pol\u00edtica -afirmaba- no puede oponerse, so pena de perecer, al ascenso para \u00e9l inevitable del sentimiento subjetivo de la igualdad en los individuos y en las sociedades. Algo an\u00e1logo acontece en la actualidad: no es la igualdad la deidad en ascenso sino un cambio de escala espectacular en las relaciones econ\u00f3micas, tecnol\u00f3gicas y culturales.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Tanta velocidad adquiere esta mutaci\u00f3n que los discursos, palabras y teor\u00edas dispuestos a dar cuenta de ella revelan una marcada insuficiencia. El concepto de globalizaci\u00f3n, por ejemplo, es acaso \u00fatil para fijar un contorno planetario, pero no alcanza a explicar sus efectos pol\u00edticos ni menos las normas que deber\u00edan regularla (por lo visto, <i>La paz perpetua<\/i> de Kant o <i>Pacem in terris <\/i>de Juan XXIII no evocan por ahora una agenda con resultados probables sino una meta todav\u00eda inalcanzable).<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Por otra parte, la indigencia te\u00f3rica que suele difundirse a trav\u00e9s de comentarios medi\u00e1ticos, notas de actualidad y una manifiesta pereza para seguir pensando es como el calco al rev\u00e9s de lo que pretend\u00edan las religiones seculares del siglo XX. As\u00ed como los marxismos vulgares sosten\u00edan que la historia estaba determinada por la fuerza inexorable que conduc\u00eda a la sociedad sin clases y al comunismo, ahora se proclama, con la misma arrogancia, que el ser humano ya no generar\u00e1 m\u00e1s utop\u00edas y que sobre la idea del progreso las campanas tocan a muerte.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Esta nueva versi\u00f3n de la historia, llamada \u0093pensamiento \u00fanico\u0094, no tiene, creo yo, el m\u00e1s m\u00ednimo asidero: significar\u00eda, a la postre, negar una dimensi\u00f3n del sujeto democr\u00e1tico de las sociedades modernas que, por m\u00faltiples caminos, imagina el perfil de otra sociedad o, mediante acciones donde se mezclan la cooperaci\u00f3n pac\u00edfica y la protesta, explora otras alternativas. As\u00ed como el progresismo del siglo XIX no logr\u00f3 eliminar las ideas reaccionarias, estos esquemas no lograr\u00e1n borrar la apetencia de nuevos horizontes inscripta en el alma humana.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Desde luego, estas teor\u00edas <i>\u00e0 la page<\/i> son tan precarias como el contexto en el cual dicen inspirarse. El vac\u00edo de significados, la levedad de las cosas, lo ef\u00edmero del tiempo: todas estas met\u00e1foras dan cuenta de un cambio hist\u00f3rico que deja atr\u00e1s la densidad ideol\u00f3gica de anta\u00f1o y no la reemplaza con nada. En realidad, estas visiones son extremistas por partida doble. Sufren de una incurable nostalgia por los \u0093grandes relatos de la historia\u0094 que revert\u00edan el sue\u00f1o de la ciudad de Dios en la ciudad de los hombres y no proveen ninguna alternativa capaz de sortear la trampa del vac\u00edo. El mundo de finales de siglo acaso est\u00e9 hu\u00e9rfano de revolucionarios (por ahora), pero m\u00e1s serio a\u00fan es que entre esas ausencias y los administradores de los sistemas globalizados no aparezcan reformadores capaces de corregir serias carencias y asumir lo que siempre ha exigido la legitimidad democr\u00e1tica: reconstruir sin pausa un orden que, por definici\u00f3n, est\u00e1 sujeto a la cr\u00edtica constante.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En el curso de dos siglos se intent\u00f3 construir una \u00e9tica de la revoluci\u00f3n y despu\u00e9s el acento se desplaz\u00f3 hacia la \u00e9tica individual; es hora de colocar nuevamente en el lugar que le corresponde a la \u00e9tica reformista. Este problema se ha instalado en nuestras sociedades y no s\u00f3lo en Am\u00e9rica Latina. Es acuciante en Europa y sin duda en los antiguos pa\u00edses comunistas que han iniciado una dif\u00edcil marcha hacia la democracia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Entre todas las cuestiones que en los pr\u00f3ximos a\u00f1os tendr\u00e1 que enfrentar la reforma pol\u00edtica se destaca la erosi\u00f3n que padece el Estado. Este proceso es asim\u00e9trico y, por ejemplo, no afecta en la misma medida a una superpotencia sin rivales como los Estados Unidos, a una superpotencia en decadencia como Rusia, a una superpotencia ascendente como China, o a un conjunto de pa\u00edses europeos en trance de pactar consensualmente una nueva soberan\u00eda supranacional.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">En este juego de asimetr\u00edas, Am\u00e9rica Latina puede quedar una vez m\u00e1s a remolque del progreso si los factores asociados a la corrupci\u00f3n y a la debilidad institucional adquieren la fuerza suficiente para convertirse en contra poderes del Estado. En los pa\u00edses del Mercosur estas se\u00f1ales nos colocan frente a un doble espejo: por un lado, el camino de la integraci\u00f3n basada en s\u00f3lidas instituciones dom\u00e9sticas; por otro, la r\u00e1pida decadencia de la calidad estatal que es reemplazada por redes de violencia tributarias de la corrupci\u00f3n, las mafias y el narcotr\u00e1fico. Pese a las enormes dificultades en el mundo del trabajo, un espejo lo proveen un pu\u00f1ado de pa\u00edses que defienden un equilibrio razonable entre libertad e igualdad (en las Am\u00e9ricas el \u00fanico ejemplo convincente es el de Canad\u00e1); el otro espejo es el mundo andino. En un caso, las instituciones configuran el marco indispensable para consolidar la democracia y dise\u00f1ar una respuesta regional viable a la globalizaci\u00f3n; en el otro, la caducidad de las instituciones (o su reemplazo por el poder ileg\u00edtimo de organizaciones y bandas capaces de producir coacci\u00f3n, amenaza y protecci\u00f3n distribuyendo ingentes recursos) puede rasgar el velo de una democracia virtual que gira en rueda libre, sin rumbo fijo e inerte frente al desarrollo de la macro y micro violencia.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">La Argentina transita en este fin de siglo por ese paso de cornisa desde donde se puede avizorar una civilizaci\u00f3n m\u00e1s humana o la regresi\u00f3n a la atm\u00f3sfera agobiante de una ilegalidad cada vez m\u00e1s generalizada. Estos no son, va de suyo, escenarios in\u00e9ditos para los argentinos; son problemas que arrastran un legado de frustraciones a resolver por la deliberaci\u00f3n y el consenso (y no por \u0093el azar y el accidente\u0094 como dice <i>El Federalista<\/i>) asuntos comunes, propios de toda sociedad civil. El Estado en la Argentina se ha revestido con mil m\u00e1scaras: seg\u00fan diversos per\u00edodos fue signo de fraude electoral, de irresponsable paternalismo populista, de mecanismos proscriptivos, y de torturas, mutilaci\u00f3n y cr\u00edmenes. Hoy es signo de una democracia que debe recuperar el temple de sus instituciones p\u00fablicas: la dignidad de sus jueces y representantes, la responsabilidad de su poder de polic\u00eda y la honestidad y eficiencia de sus burocracias.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Quiz\u00e1 valga la pena recordar, en este n\u00famero aniversario de CRITERIO, los conceptos de un pensador cristiano (un solitario admirable que en su momento afront\u00f3 las furias del autoritarismo cat\u00f3lico, particularmente en nuestro pa\u00eds) frecuente colaborador en las p\u00e1ginas de esta revista. En <i>El hombre y el Estado<\/i> Jacques Maritain dec\u00eda que el Estado ten\u00eda en la vida de las democracias una funci\u00f3n modesta y al mismo tiempo trascendente, pues esa deidad consagrada por los totalitarismos -Maritain escrib\u00eda estas cosas en los a\u00f1os cincuenta- no era m\u00e1s que el instrumento de que se val\u00eda la sociedad pol\u00edtica para realizar el bien com\u00fan. Estamos de acuerdo. Aun as\u00ed, el valor de una cultura no se prueba solamente por el genio de sus protagonistas sino por la calidad de los instrumentos que es capaz de dise\u00f1ar.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=1y2Texto style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"COLOR: windowtext; FONT-FAMILY: Verdana; LETTER-SPACING: 0pt\">Uno de los factores que m\u00e1s equ\u00edvocos produce en la historia es la man\u00eda inveterada de predecir el futuro. Presiento, sin embargo, que la cuesti\u00f3n del Estado no nos abandonar\u00e1 f\u00e1cilmente en los pr\u00f3ximos a\u00f1os.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las cronolog\u00edas pueden ser tramposas, sobre todo si se atribuye a una mera convenci\u00f3n historiogr\u00e1fica un valor simb\u00f3lico exagerado o se resuelve trazar con ella&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-3685","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-Xr","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3685","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3685"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3685\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3685"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3685"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3685"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}