{"id":3701,"date":"1997-10-24T12:08:34","date_gmt":"1997-10-24T12:08:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/sin_categoria\/breve-historia-de-la-argentina\/"},"modified":"1997-10-24T12:08:34","modified_gmt":"1997-10-24T12:08:34","slug":"breve-historia-de-la-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3701","title":{"rendered":"Breve historia de la Argentina"},"content":{"rendered":"<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Ante la obra escrita quien ejerza la cr\u00edtica tiene por delante una encrucijada de caminos, pero no todos conducen a buen puerto. Los vicios y las virtudes de un g\u00e9nero period\u00edstico tan temido como denostado saltan a la vista con s\u00f3lo hojear nuestros suplementos especializados, cuyos espacios fagocita d\u00eda a d\u00eda el mercadeo editorial. Las notas de favor y su correspondiente pago en avisos suelen alimentar este comercio en detrimento de lecturas menos pedestres. Lejos del regodeo te\u00f3rico o del palabrer\u00edo universitario que tanto remiten a los falsos oropeles, la funci\u00f3n del cr\u00edtico asume mucho de gu\u00eda: prepara el encuentro entre el lector y el autor; por eso debe ser humilde, ya que es imprescindible.<?xml:namespace prefix = o ns = \"urn:schemas-microsoft-com:office:office\" \/><o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt; TEXT-INDENT: 0cm\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Esta edici\u00f3n actualizada de uno de los \u00faltimos textos redactados por Jos\u00e9 Luis Romero, maestro de historiadores, antes de morir, en 1977, ya desde la sobria tapa ilustrada con un manojo de llaves sobre fondo blanco, expone simb\u00f3licamente el significado esencial de la obra. Pues si de abrir puertas se trata (y tantas se suceden en esta casa com\u00fan llamada Argentina que impiden transitarla sin titubeos), Romero es el cerrajero sol\u00edcito capaz de vencer clausuras y hasta el sello m\u00e1s herm\u00e9tico, para librarla as\u00ed al mejor conocimiento nuestro, sus habitantes de hoy.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">\u0093La historia no se ocupa del pasado. Le pregunta al pasado cosas que le interesan al hombre vivo\u0094. Son sus propias palabras y encierran la mejor definici\u00f3n de una labor acad\u00e9mica donde brilla la coherencia de su pensamiento, tr\u00e1tese de historia antigua o moderna. Es \u00e9ste el significado esencial del vasto corpus de quien, merced a una vocaci\u00f3n plena de universalidad, holl\u00f3 antes que los polvorientos caminos de nuestro faccioso pasado, el abigarrado escenario de la historia romana y la medieval. De \u00e9l cabe decir que fue un historiador social (de hecho, dise\u00f1\u00f3 la materia Historia Social General siendo decano de Filosof\u00eda y Letras en la \u0093edad de oro\u0094 de la UBA), preocupado por dar sentido a los hechos puestos bajo su lupa de investigador, con hincapi\u00e9 en el contexto y las causas que determinaron los sucesivos per\u00edodos de nuestro devenir como naci\u00f3n.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Dotado de una suerte de doble vista, ese don de ver por medio de los ojos del alma hechos que normalmente escapan a la mirada del hombre, Romero supo organizar este trabajo en torno de la idea de un gran relato, sin cortes entre pasado, presente y futuro. Tambi\u00e9n fue, como dijo de \u00e9l Gregorio Weinberg, de aquellos que \u0093saben escrutar por debajo de las corrientes de aguas enturbiadas por la agitaci\u00f3n de los movimientos subterr\u00e1neos y reconocer los cauces y los rumbos\u0094. Es ejemplar, al respecto, la lectura y relectura de estos catorce apretados cap\u00edtulos que integran la obra, a los cuales Luis Alberto Romero, su hijo y albacea, agreg\u00f3 una m\u00e1s -\u0093P\u00e9rdida y Recuperaci\u00f3n de la Rep\u00fablica\u0094- referido a los acontecimientos de los \u00faltimos veinte a\u00f1os. Divididos en cuatro eras (ind\u00edgena, colonial, criolla y aluvial), abismarse en su lectura le deparar\u00e1 al lector un encuentro frontal con las circunstancias de nuestro pasado, sin marginarlos de ese contexto mayor que es la historia occidental. De paso, suscitar\u00e1 en \u00e9l hondas reflexiones sobre el presente y futuro del pa\u00eds -seg\u00fan lo quiso el propio autor- sin olvidar, por cierto, el talante cr\u00edtico y pol\u00e9mico, otro deseo suyo muy acorde con su civismo militante, ajeno a toda hegemon\u00eda pol\u00edtica, ese mal argentino.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">&nbsp;<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n<p class=3Libtextos style=\"MARGIN: 0cm 0cm 0pt\"><span style=\"FONT-FAMILY: Verdana\">Saber que el FCE reeditar\u00e1 la obra completa de Romero en la Biblioteca que lleva su nombre y dirige su hijo Luis Alberto, abre fundadas esperanzas (y la confianza en el porvenir fue otra de las convicciones del autor) en cuanto a una mejor formaci\u00f3n intelectual de las j\u00f3venes generaciones. Son proyectos que honran a un editor. No todo est\u00e1 podrido en Dinamarca.<o:p><\/o:p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ante la obra escrita quien ejerza la cr\u00edtica tiene por delante una encrucijada de caminos, pero no todos conducen a buen puerto. 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