{"id":3813,"date":"2009-08-06T17:19:34","date_gmt":"2009-08-06T20:19:34","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3813"},"modified":"2009-08-06T17:19:34","modified_gmt":"2009-08-06T20:19:34","slug":"cine-el-sol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3813","title":{"rendered":"Cine: El sol"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/el-sol.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3822\" title=\"el-sol\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/08\/el-sol-120x120.jpg\" alt=\"el-sol\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>(Solntse<\/span><\/em><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">, Rusia-Italia- Suiza-Francia. Direcci\u00f3n: Aleksandr Sokurov) Estrenada en una sola sala, justo la semana de mayor recesi\u00f3n por la fiebre, pero de pr\u00f3xima difusi\u00f3n en dvd, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El sol<\/em> es una pel\u00edcula realmente notable, que conviene destacar. Su autor es Aleksandr Sokurov, el artista de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Madre e hijo<\/em> y <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El arca rusa<\/em>, por citar los dos \u00fanicos t\u00edtulos que hasta ayer alcanzaron difusi\u00f3n comercial entre nosotros. <!--more-->Aclaremos de entrada que se parece m\u00e1s a la primera que a la segunda. Pocos actores, contados escenarios, climas h\u00e1bilmente enrarecidos mediante la banda sonora y el despojamiento crom\u00e1tico, tiempo en suspensi\u00f3n, di\u00e1logos concisos y a veces hermosos, en suma, una obra de c\u00e1mara. Pero esta vez no se refiere al desamparo de dos personas frente a la muerte, sino al desconcierto de una importante figura frente a hechos hist\u00f3ricos enormes, que debe asumir, enfrentar y, si es posible, superar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">Los hechos aqu\u00ed referidos, corresponden a meses decisivos en la vida del emperador Hirohito: los que van de agosto de 1945 a enero de 1946. Cuando lo conocemos, \u00e9l es el sol del imperio, el dios encarnado, por quien miles de japoneses se sacrifican. Por \u00e9l tambi\u00e9n, muchos cometen atrocidades. Pero \u00e9l est\u00e1 en los s\u00f3tanos de alg\u00fan lugar, sometido a los cotidianos ritos de sus ceremoniosos servidores, dici\u00e9ndole a su gabinete, en forma indirecta, en t\u00e9rminos po\u00e9ticos, que la guerra debe terminar, que ya ha sido perdida. Mascullando antes de hablar, como un viejo, empeque\u00f1ecido ante la pesadilla de Hiroshima o un grabado de Durero, inocente, en ocasiones casi ang\u00e9lico, diligente en sus estudios de biolog\u00eda, respetuoso y sol\u00edcito con un cient\u00edfico hambriento, desarmado y cordial con los vulgares invasores americanos, sabio como un ni\u00f1o frente a su adversario m\u00e1s alto y omnipotente, que al comienzo lo desprecia y tarda en comprenderlo, dispuesto a guardar una estatuilla de Napole\u00f3n, pero dejar bien a la vista otra de Darwin, tierno en la intimidad ante una foto de su madre, y reservado ante la de una actriz, el Hirohito que nos pinta Sokurov no es para nada el criminal de guerra obligado a dejar que surja un pa\u00eds nuevo, como dicen muchos historiadores. M\u00e1s bien es el s\u00edmbolo de continuidad y concordia que el general MacArthur vio e hizo respetar tras las matanzas mutuas, el dios que por decisi\u00f3n propia, y en bien de su naci\u00f3n y de su pueblo, al que apenas conoc\u00eda, cinco meses despu\u00e9s de anunciar el fin de la guerra anunci\u00f3 tambi\u00e9n el fin de su \u201cnaturaleza divina\u201d y volvi\u00f3 al reencuentro feliz de su esposa y sus hijos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">No sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 la verdad, pero esa imagen le sirve a Sokurov para cerrar su excepcional trilog\u00eda de poderosos del siglo XX, con <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Moloch<\/em> (Hitler en su nube, imaginando imposibles), <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Taurus<\/em> (Lenin ya senil, creyendo que a\u00fan gobierna) y este que ahora vemos, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El sol<\/em> (Hirohito, el hombre que ayud\u00f3 a su pa\u00eds a salir de las cenizas que \u00e9l mismo hab\u00eda causado). En nuestro medio, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Moloch<\/em> s\u00f3lo se vio en el festival marplatense, y <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Taurus<\/em> en el festival porte\u00f1o, pero no vamos a rezongar ahora por eso. <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El sol<\/em> vale por s\u00ed misma, puede verse sola, y hasta dir\u00edamos que se recomienda sola. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">A subrayar, la composici\u00f3n de Issey Ogata, hasta entonces un c\u00f3mico, la pesadilla que Hirohito tiene de Hiroshima, con peces volando sobre el fuego, el dise\u00f1o de producci\u00f3n de Yelena Sukova (directora de arte de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El arca rusa<\/em>), la banda sonora de Sergei Moshkov, viejo colaborador, y el m\u00fasico Andrei Sigle, con fragmentos de Wagner (\u201cLa ca\u00edda de los dioses\u201d, por supuesto) y de Bach (dos movimientos de la suite nro. 5 para celo, interpretados por Mstislav Rostropovich), la fotograf\u00eda entre penumbras, nieblas y pasteles del propio Sokurov, el alegato del ministro de Guerra Korechika Anami (que se suicid\u00f3 el 14 de agosto del \u201845), y el final, ese inesperado final que cae como un mazazo y dice tantas cosas en s\u00f3lo cuatro l\u00edneas de di\u00e1logo y dos rostros perplejos. Una obra de arte. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">Postdata I. El personaje del ministro de Guerra, tenso, firme, con las peque\u00f1as gotas de sudor sobre su calva, insistiendo en luchar hasta el final, neg\u00e1ndose a pensar siquiera en una rendici\u00f3n, nos record\u00f3 la imagen de aquel funcionario que informaba radiof\u00f3nicamente a la poblaci\u00f3n japonesa esa rendici\u00f3n, pero antes de terminar la lectura de la noticia se larg\u00f3 a llorar mientras se golpeaba la cabeza delante del micr\u00f3fono. Una imagen impresionante, que cierra con dolorosa iron\u00eda el documental <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Buenos, hermosos tiempos<\/em> (1962) de Lionel Rogosin. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: normal;\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: Arial;\" lang=\"ES-AR\">Postdata II. Dijo Sokurov: \u201cYo no hice films sobre los dictadores, sino sobre tres hombres que mostraron una personalidad excepcional respecto a todos aquellos que los rodeaban. Eso los hac\u00eda aparecer como las personas con el mayor poder de decisi\u00f3n. Pero, m\u00e1s que sus condiciones excepcionales, y las circunstancias que vivieron, sus acciones fueron influidas por la fragilidad humana y la pasi\u00f3n. Las cualidades humanas y el car\u00e1cter son m\u00e1s importantes que cualquier circunstancia hist\u00f3rica\u201d. La observaci\u00f3n enfrenta ciertas bases de psicolog\u00eda marxista, pero tambi\u00e9n corrobora la diferencia de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El sol<\/em> con los otros dos films: en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El sol<\/em>, el l\u00edder supera su propia fragilidad y sale de su encierro porque se cuestiona a s\u00ed mismo, y est\u00e1 dispuesto a escuchar a los otros, dialogar y aprender de ellos (y, por suerte, tiene un interlocutor capaz de apreciarlo y tomar de \u00e9l aquello que resulte positivo para la humanidad). <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(Solntse, Rusia-Italia- Suiza-Francia. 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