{"id":3903,"date":"2009-09-08T16:15:30","date_gmt":"2009-09-08T19:15:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3903"},"modified":"2009-09-08T16:15:30","modified_gmt":"2009-09-08T19:15:30","slug":"no-mataras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3903","title":{"rendered":"No matar\u00e1s"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/rucci7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3904\" title=\"rucci7\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/rucci7-120x120.jpg\" alt=\"rucci7\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>El 25 de septiembre de 1973 un grupo de izquierda peronista asesinaba a Jos\u00e9 Ignacio Rucci, secretario general de la CGT; dos d\u00edas m\u00e1s tarde desde la derecha peronista part\u00eda el disparo que mat\u00f3 al estudiante Enrique Grynberg, militante de la JP. Por sugerencia de la lectora Lucila Peluffo de Moreno Hueyo reproducimos el texto que para la secci\u00f3n Cr\u00f3nica de la vida de la Iglesia, <span style=\"font-variant: small-caps;\">Criterio<\/span> 1677, del 11 de octubre de 1973, escribi\u00f3 el entonces Pbro. Jorge M. Mej\u00eda, director de la revista.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/rucci5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3905\" title=\"rucci5\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/rucci5-120x120.jpg\" alt=\"rucci5\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Es instructivo leer los comunicados publicados con motivo del doble asesinato del se\u00f1or Jos\u00e9 Ignacio Rucci y del se\u00f1or Enrique Grynberg, \u00faltimos en una serie interminable de cr\u00edmenes pol\u00edticos ocurridos entre nosotros. Se los repudia, sin duda. Quien los aprueba, porque los hay, no publica comunicados. Pero se los repudia por razones pol\u00edticas: es una reacci\u00f3n, el imperialismo, la derecha o la izquierda, si no con estos nombres con cualesquiera otros. Lo que parece importar ante todo es el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">hecho pol\u00edtico <\/em>de la muerte. Lo dem\u00e1s, la impresionante siega de vidas humanas, queda en la sombra. \u00bfY llamar\u00edamos a esto simplemente \u201clo dem\u00e1s\u201d? Es el caso de examinar brevemente el hecho de estas muertes a la luz simplemente de lo que son: el t\u00e9rmino violento, impuesto por voluntad privada, a una vida humana. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La violencia<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Querr\u00eda comenzar por detenerme en esta palabra: violento. Se ha hablado y se habla tanto de la violencia que \u00e9sta corre peligro de perder su verdadera virulencia, que se manifiesta ante todo en la muerte, y en muerte como \u00e9stas. \u00bfSer\u00edan ellas causadas por la violencia \u201cde arriba\u201d o por la \u201cde abajo\u201d? O m\u00e1s bien, en el entrecruzamiento de violencias que se usaba como explicaci\u00f3n en los d\u00edas del gobierno militar \u00bfla de \u201cabajo\u201d ser\u00eda efecto de la de \u201carriba\u201d?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed se ve bien claro c\u00f3mo estas explicaciones son insuficientes y, en el fondo, bastante hip\u00f3critas. Ni el se\u00f1or Rucci ni el se\u00f1or Grynberg son v\u00edctimas de la violencia institucionalizada o de la violencia de los oprimidos. Son v\u00edctimas de la violencia, nada m\u00e1s. Una facci\u00f3n que se opone a otra, y expresa su disentimiento y su oposici\u00f3n de una manera objetiva, tangible, sangrienta. Matando. La explicaci\u00f3n habitual reciente de la violencia no alcanza para esto. Esta es de otro orden. Significa que en nuestra sociedad se prefiere dejar de lado los canales normales de expresi\u00f3n de las divergencias y se recurre a las armas, como en cualquier sociedad primitiva, sin orden ni ley. El \u201calibi\u201d de la violencia de \u201carriba\u201d no sirve m\u00e1s, porque nadie puede arg\u00fcir que se ejerce. Hasta hace poco ni siquiera la medida normal de represi\u00f3n, propia de una sociedad que se defiende, era ejercida. Pero ya ahora se empieza, y cabe preguntarse d\u00f3nde se ir\u00e1 a acabar, cuando se habla ya de reformas al c\u00f3digo penal. \u00bfSer\u00eda la violencia de \u201cabajo\u201d que trae la de \u201carriba\u201d, a la inversa del esquema interpretativo cl\u00e1sico?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Quede esto dicho para mostrare qu\u00e9 poco valen tales explicaciones, cuando se las erige en absolutos. La verdad es que, nos guste o no, con elecciones o sin ellas (puesto que acaba de haberlas), la violencia se ha instalado en el seno de nuestra sociedad, pertenece a nuestro modo de vida, a nuestro modo de convivencia, o de falta de ella. La protesta, como el disenso, se expresa por la destrucci\u00f3n y la muerte. La culpa no la tienen las estructuras y las leyes, sino las personas. La violencia, como el pecado que ella es, antes de establecerse en las instituciones, reina en el coraz\u00f3n del hombre. Se resuelve all\u00ed que el adversario (el enemigo) no debe ser contradicho, o soportado, sino suprimido. Se lo considera un criminal que se condena, como si hubiera dos o tres justicias, aparte de la que es inherente a la organizaci\u00f3n social. O bien, se lo tiene como la pieza de un juego, que debe desaparecer del tablero cuando la jugada lo pide. Esta es la verdadera violencia, m\u00e1s all\u00e1 de la que se interpreta por consideraciones especiales. Y esta misma, si es que existe, depende de la otra. El general Aramburu, el general S\u00e1nchez, el se\u00f1or Sallustro y el se\u00f1or Zenteno, por citar los primeros nombres que vienen a la memoria, son liquidados porque estorban o porque conviene, igual que el se\u00f1or Rucci y el se\u00f1or Grynberg. La diferencia, si la hay, es m\u00ednima y despreciable. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El hecho de matar<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Cuid\u00e9monos entonces de las \u201cexplicaciones\u201d de la violencia. Es f\u00e1cil deslizarse de la explicaci\u00f3n o la justificaci\u00f3n, para asombrarse luego de los resultados, cuando la violencia contin\u00faa, roto el esquema. Se ha sido complaciente con la muerte y la muerte tardar\u00e1 en abandonarnos. Uno no puede menos de recordar las reticencias y las argucias verbales que han acompa\u00f1ado, en diferentes sectores, los asesinatos de los que hemos sido testigos. No nos asombremos ahora al encontrarnos, un buen d\u00eda, con la violencia convertida en un \u00edtem m\u00e1s de la vida argentina, precisamente bajo el gobierno del pueblo. Los que hacen profesi\u00f3n de catolicismo son en esto tan responsables como los dem\u00e1s. La violencia nos ha sonre\u00eddo y satisfecho, especialmente cuando se ejecuta a ricos y poderosos, hasta el extremo de haber construido, para uso com\u00fan, una \u201cteolog\u00eda de la revoluci\u00f3n\u201d. Muy bien. Recojamos lo que sembramos. Tendr\u00e9 todav\u00eda algo que decir al respecto, m\u00e1s adelante. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Entretanto, reflexionemos sobre la enormidad que significa segar una vida humana porque as\u00ed parece. Merece respeto, promoci\u00f3n de sus derechos, servicio y atenci\u00f3n de la sociedad pol\u00edtica, casa, comida, trabajo, asistencia, educaci\u00f3n, diversiones, libertad para ser y para desarrollarse. Ante todo, merece vivir. Todo lo que enumeramos, y m\u00e1s que se podr\u00eda a\u00f1adir, s\u00f3lo tiene sentido en funci\u00f3n de la simple vida humana, defendida y mantenida. Cuando se mata, quienquiera mate, esto se niega, aunque se siga pronunci\u00e1ndolo con los labios. La vida se declara ser de ning\u00fan valor, un mero instrumento \u00fatil, un valor permutable. No se ve mucho qu\u00e9 sentido tiene la justicia social, la recta distribuci\u00f3n de la riqueza, los planes de vivienda y la atenci\u00f3n a las villas miseria, si no se comienza por respetar la vida. As\u00ed estamos, dig\u00e1moslo de nuevo, en la hipocres\u00eda. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Todas<\/em> las vidas, adem\u00e1s, son iguales. La del chico como la del grande, la del pobre como la del rico, la del empresario como la del obrero, la del fascista como la del izquierdista. Uno se acuerda con pena de cuando aqu\u00ed se justificaba la tortura porque, al fin, afectaba a terroristas, y de qu\u00e9 otra manera se puede luchar contra esa plaga. \u00bfPero cuando antes se la aplicaba a otros? Son estas sutiles defecciones, siempre presentes, que traen poco a poco el reino de la violencia entre nosotros. Los padres justifican la tortura y los hijos salen a matar. Los cristianos \u201cexplican\u201d la matanza de los ricos y de los generales y su auditorio acaba mat\u00e1ndose entre s\u00ed. Es ciertamente una espiral de violencia, pero de especie distinta de la que generalmente se diagnostica. M\u00e1s que a <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Estado de sitio<\/em> recuerda a <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La naranja mec\u00e1nica<\/em>. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Un cristiano no debe dejar de proclamar adem\u00e1s que cada muerte es una ofensa a Dios de las peores. La ley de no matar, escrita en el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Dec\u00e1logo<\/em>, no es, en efecto, ni ocasional ni humana. Es absoluta y divina. Es bueno releer en estos d\u00edas el cap\u00edtulo cuarto del <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">G\u00e9nesis<\/em>: Ca\u00edn y Abel, fij\u00e1ndose sobre todo en que tampoco es l\u00edcito matar a Ca\u00edn porque \u00e9l hubiera asesinado a Abel. Tres cap\u00edtulos antes, en el primero (v. 26), se encuentra la raz\u00f3n profunda de la maldad del asesinato, reasumida con una f\u00f3rmula lapidaria en el cap\u00edtulo 9 (v. 6): \u201cQuien vertiere sangre de hombre, por otro hombre su sangre ser\u00e1 vertida, porque a imagen de Dios hizo \u00c9l al hombre\u201d (traducci\u00f3n de la Biblia de Jerusal\u00e9n). Dos cosas se dicen en este verso de la Biblia: la violencia que se desata por cualquier muerte (la verdadera espiral) y el horror que implica haber violado la imagen de Dios. Esa imagen de Dios que es el hombre es la ra\u00edz de su propia dignidad. Nadie tiene derecho a destruirla ni a ser complaciente con quien la destruye. Importante tema de meditaci\u00f3n y de homil\u00eda para estos d\u00edas, en lugar de epigonar sobre qui\u00e9n es el verdadero culpable y c\u00f3mo ciertas muertes promueven o no \u201cla causa del pueblo\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Honestidad<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Pues es preciso no vivir en la ilusi\u00f3n y en el enga\u00f1o, eligiendo a qu\u00e9 sepelio se va a asistir para dar la correcta impresi\u00f3n y la conveniente imagen. Muertos, m\u00e1s todav\u00eda que vivos, todos los hombres son iguales. Y todas las <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">muertes <\/em>son iguales. Todas nos hieren por igual. La gran v\u00edctima es aqu\u00ed la sociedad de la cual todos formamos parte y de la cual vivimos, para bien o para mal. Lejos de saldar la deuda, otra muerte abre una brecha m\u00e1s. As\u00ed, nos acercamos al abismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En situaciones como \u00e9sta se requiere lucidez y valent\u00eda. Valent\u00eda para decir toda la verdad. Lucidez para ir m\u00e1s all\u00e1 de las apariencias. Nadie me parece haber dado pruebas ahora de estas dos virtudes. Es la hora de los \u201crepudios\u201d y las \u201cexplicaciones\u201d, mientras esperamos al pr\u00f3ximo cad\u00e1ver. Tristemente, no s\u00e9 oy\u00f3 ninguna voz que condene los asesinatos por lo que los asesinatos son, independientemente de su color pol\u00edtico. Hubo algunos, adem\u00e1s, que oportunamente se lavaron las manos, como Pilatos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En este clima, siento profundamente que la \u00fanica voz cristiana y sacerdotal que se eleva, la del Movimiento de sacerdotes para el Tercer Mundo, no haya evitado este escollo. Es verdad, se comienza por decir que \u201clos cr\u00edmenes y manifestaciones de violencia\u2026 son hechos claramente inmorales y condenables que se oponen directamente a la ley de Dios y a la voluntad del pueblo argentino\u201d. Dejemos lo segundo, que pertenece al com\u00fan g\u00e9nero literario de estos comunicados. Lo primero no ha sido dicho por nadie, que yo sepa: los asesinatos son inmorales y condenables, porque se oponen a la ley de Dios. Con esto bastaba para dar a los hechos su tr\u00e1gica entidad. Yo no he hecho otra cosa en lo que precede.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Pero luego se sigue: \u201cNosotros no hemos querido nunca entrar en la variante f\u00e1cil e ineficaz de condenar la violencia en abstracto y sin distinciones, pero cuando un pueblo est\u00e1 gobernado por los representantes que \u00e9l mismo se ha elegido, nadie puede arrogarse la autoridad de quitar a otro la vida\u201d (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La Naci\u00f3n<\/em>, 29 de setiembre de 1973). \u00bfY cuando no gobiernan los representantes del pueblo alguien puede arrogarse semejante autoridad? La violencia, entonces, no se condena por lo que duda, no se la quer\u00eda condenar \u201cen abstracto y sin distinciones\u201d, \u201cvariante f\u00e1cil e ineficaz\u201d. Se podr\u00eda preguntar de qu\u00e9 facilidad y de qu\u00e9 ineficacia se trata. Pero esto es, con todo, secundario. Lo que m\u00e1s importa aqu\u00ed es la teor\u00eda de la violencia que estas frases suponen y c\u00f3mo se la compagina con la primera parte de la cita. \u00bfO debe uno pensar que \u201cla ley de Dios\u201d y la \u201cvoluntad del pueblo argentino\u201d condenan los asesinatos como inmorales s\u00f3lo cuando gobiernan los representantes del pueblo? Lo que no se ve en esto, a causa de la fascinaci\u00f3n de las opciones pol\u00edticas, es que <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">todo <\/em>asesinato es un crimen a los ojos del Dios y (esperemos) para la voluntad del pueblo argentino. Que se lo haya cometido antes o despu\u00e9s, bajo un r\u00e9gimen u otro, no cambia la cosa. A menos naturalmente que entremos, no en la \u201cvariante f\u00e1cil e ineficaz\u201d de las condenaciones abstractas e indistintas, sino en la pendiente de las \u201cexplicaciones\u201d a las que nos refer\u00edamos m\u00e1s arriba. Pero as\u00ed los asesinatos de ante simplemente preparan los de ahora. Es, por consiguiente, \u201cf\u00e1cil e ineficaz\u201d condenar a estos \u00faltimos, cuando no se empez\u00f3 por tomar clara posici\u00f3n respecto de los primeros. En realidad, lo que menos cuenta son las <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">consecuencias <\/em>de los hechos, excepto porque revelan su verdadera envergadura. Pero esta ilaci\u00f3n no es percibida en el an\u00e1lisis que se nos propone, a riesgo de tergiversar el verdadero contenido de la ley de Dios que se proclama. La verdad es que se est\u00e1 preso en los propios compromisos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Conclusi\u00f3n<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Cabe preguntarse c\u00f3mo saldremos del marasmo presente. No ciertamente por v\u00eda de interpretaciones como la citada. El \u201cgobierno del pueblo\u201d es desgraciadamente impotente para cambiar una situaci\u00f3n que se demuestra no tener nada que ver con la existencia del libre sufragio. Se vivi\u00f3 un tiempo de esta ilusi\u00f3n, pero la crueldad de las muertes recientes la ha disipado por completo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Las cosas se plantean y se deciden a otra profundidad. Es en el orden de la conciencia donde se respeta o no la vida del pr\u00f3jimo. Admitamos que las conciencias humanas padecen condicionamientos y tratemos de liberarlas (\u00a1oh la liberaci\u00f3n!) con una clara y eficaz acci\u00f3n externa. Pero sepamos que s\u00f3lo las transformaciones interiores son verdaderamente eficaces. Dejar de matar, cuando se ha empezado de esta manera directa y casi alegre con que se mata entre nosotros, significa cambiar de orientaci\u00f3n interior. Cambiar de mente. Esto se llama tradicionalmente \u201cconvertirse\u201d, por mucho que la palabra suene aqu\u00ed extra\u00f1a. Pero nos queda la esperanza de que una firme condenaci\u00f3n de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">todo asesinato <\/em>como medio de acci\u00f3n pol\u00edtica, y una actitud consiguiente, apele todav\u00eda a la conciencia por lo menos de los candidatos a la violencia y haga ver que as\u00ed no se sirve ni a la patria, ni al hombre, ni mucho menos a Dios. Los que ya est\u00e1n entregados a aqu\u00e9lla son m\u00e1s dif\u00edciles dem cambiar, como los animales cebados. Con todo, nuestro deber colectivo y especialmente cristiano es trabajar por este fin. Hay muchos modos de hacerlo, entre los cuales la penitencia y la expiaci\u00f3n, incluso p\u00fablicas, no ocupan ciertamente el \u00faltimo lugar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Lo que se nos pide (hablo principalmente de los cristianos, pero realidad de todos nosotros), es ser, en este mundo de violencia, \u201cart\u00edfices de la paz\u201d. Es una de las beatitudes evang\u00e9licas (cf. Mt., 5, 9), indistinta de la de los pobres o la de los sedientos de justicia. Y es el \u201cministerio de la reconciliaci\u00f3n\u201d (2 Cor., 5, 18) que nos ha sido confiado y del cual se habla ahora tanto, con motivo del A\u00f1o Santo. Seamos conscientes de lo que esta paz y esta reconciliaci\u00f3n implican en nuestra patria, e interrogu\u00e9monos c\u00f3mo vamos a hacer para ponerlas en pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Es el camino a seguir para que no tengamos que lamentar m\u00e1s muertes y condenarlas despu\u00e9s con \u201cfacilidad e ineficacia\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">2 de octubre de 1973<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de septiembre de 1973 un grupo de izquierda peronista asesinaba a Jos\u00e9 Ignacio Rucci, secretario general de la CGT; dos d\u00edas m\u00e1s tarde&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[13,11,17,14,15],"class_list":["post-3903","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","tag-conflictos","tag-debates","tag-educacion","tag-iglesia","tag-sublevaciones"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-10X","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3903"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3903\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3903"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3903"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}