{"id":3908,"date":"2009-09-08T17:05:05","date_gmt":"2009-09-08T20:05:05","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3908"},"modified":"2009-09-08T17:05:05","modified_gmt":"2009-09-08T20:05:05","slug":"los-ninos-del-juicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3908","title":{"rendered":"Los ni\u00f1os del juicio"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/ninos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3909\" title=\"ninos\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/ninos-120x120.jpg\" alt=\"ninos\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Un recorrido por la Cappella degli Scrovegni, en Padua, que permite \u00abrespirar\u00bb el conjunto de la pintura de Giotto.<!--more--><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Esto es algo que yo no dir\u00eda en p\u00fablico, ni lo pondr\u00eda por escrito en alguna revista o en alg\u00fan medio. S\u00ed creo que me animar\u00eda a decirlo en privado, en un grupo m\u00e1s o menos conocido o de confianza, reducido y amistoso.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lo que pasa es que el asunto tiene que ver con dos o tres de esas cosas can\u00f3nicas que no se discuten, y que si se discuten tiene que haber gente seria, autorizada.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En lo que a m\u00ed respecta, fueron nada m\u00e1s que sentimientos, impresiones personales. Y adem\u00e1s todo surgi\u00f3 en medio de peque\u00f1os episodios, de an\u00e9cdotas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por ejemplo: tuve la suerte de estar hace unos d\u00edas en Padua y visitar la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Cappella<\/em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"> degli Scrovegni<\/em>, pintada por Giotto, y eso me arm\u00f3 un l\u00edo con la Capilla Sixtina, la de Miguel \u00c1ngel. La Sixtina, en realidad, pude verla hace ya varios a\u00f1os; pero la sensaci\u00f3n que me produjo est\u00e1 en m\u00ed tan viva como entonces, una sensaci\u00f3n extra\u00f1a que la Capilla <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Scrovegni<\/em> vino a actualizar y reforzar.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Espero que no haga falta decir nada acerca de lo que la Sixtina representa como obra de arte. El problema, para m\u00ed, no fue alguna duda sobre su obvia importancia, fue otro: conforme crec\u00eda mi admiraci\u00f3n por la majestuosidad y perfecci\u00f3n formal ante la que me hallaba, simult\u00e1neamente sent\u00eda que todo eso se iba alejando cada vez m\u00e1s del \u201calma\u201d del Evangelio, por decirlo de alguna manera, de las caracter\u00edsticas propias de la belleza de Jes\u00fas y de su Palabra.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ya s\u00e9 que puede sonar raro. Pero mir\u00e9 detenidamente y durante mucho tiempo. Mir\u00e9 cada detalle, mir\u00e9 el conjunto, mir\u00e9 con largavista, mir\u00e9 desde el suelo, acostado, mir\u00e9 de lejos y de cerca: no se le puede agregar o quitar una sola pincelada; la obra es perfecta, y terrible tambi\u00e9n. El Cristo del Juicio Final, por ejemplo, no es Cristo; es un J\u00fapiter Ol\u00edmpico con cuerpo de Apolo. Su brazo derecho levantado y amenazador parece a punto de caer con su palma abierta para borrar la Creaci\u00f3n. No cae porque abajo est\u00e1 la Virgen. Eso es muy lindo y es seguro que Miguel \u00c1ngel lo sinti\u00f3 as\u00ed porque as\u00ed lo pint\u00f3: la presencia misericordiosa de Mar\u00eda puede hacer que lo terrible del Juicio quede suspendido, inmovilizado. De hecho, como pasa con todos estos grandes genios de la pintura, uno no empieza a mirar por donde quiere, sino por donde indica el pintor. As\u00ed, cuando uno levanta la vista frente al Juicio Final de la Sixtina, es inevitable que la vista se dispare hacia la Virgen, porque la intensidad del color azul de su manto es como un alarido en la pared, que llama y obliga a la atenci\u00f3n a comenzar por all\u00ed. Sin embargo, todo ese Juicio, entendido por Miguel \u00c1ngel como un cataclismo, parece amenazador incluso para los que van resucitando a la bienaventuranza eterna, que tienen la angustia pintada en sus rostros.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a1Qu\u00e9 distinto el ingreso en el mundo de Giotto, en esa Capilla en la que el azul no se circunscribe al manto de la Virgen sino que te envuelve por completo porque est\u00e1s entrando en el Cielo! All\u00ed, en el Juicio Final (pintado en la pared de la entrada, y no en la del altar, como en la Sixtina), la vista es atra\u00edda en primer lugar por Cristo, la figura m\u00e1s grande, sentado en la gloria, majestuoso, con un rostro adusto pero sereno, como sereno es todo en ese \u00e1mbito. Mientras tanto, la Virgen est\u00e1 bastante m\u00e1s abajo, bell\u00edsima, al pie de la cruz vac\u00eda, recibiendo la ofrenda de los pecadores.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por suerte la visita no era guiada. Hab\u00eda, eso s\u00ed, que sacar turno con anticipaci\u00f3n. Yo estaba parando en B\u00e9rgamo, en lo de una hermana m\u00eda, Rosario, y hab\u00eda venido tambi\u00e9n de visita por unos d\u00edas un amigo, Carlos Galli, que estaba trabajando por unos meses en Salamanca. As\u00ed que fuimos los tres a contemplar esa maravilla. Digo que por suerte no era guiada la visita porque lo mejor ante obras as\u00ed es exponerse sin mayores soportes externos: que hable la obra. Antes, de todos modos, se puede acceder a mucha y muy buena informaci\u00f3n en distintas salas dispuestas para eso. En una se proyecta una pel\u00edcula que explica el origen de la Capilla. En otra hay varias pantallas en las que uno puede buscar la pintura de Giotto por zonas geogr\u00e1ficas. Hay, incluso, la posibilidad de escuchar una conferencia antes de ingresar.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La visita es por contingentes de veinte personas, m\u00e1s o menos, a las que se permite permanecer durante una media hora, afortunadamente con prohibici\u00f3n de hablar. En la conferencia, cuando explicaron la estructura de la Capilla y la disposici\u00f3n de los frescos de Giotto en las paredes, comentaron el contenido de sus cuatro niveles: arriba de todo, la vida de la Virgen. En el segundo nivel, la vida de Cristo. En el tercer nivel, la pasi\u00f3n de Cristo hasta Pentecost\u00e9s. En el nivel inferior est\u00e1n pintadas, en una pared, siete alegor\u00edas de las virtudes, y en la pared de enfrente siete alegor\u00edas de los vicios. Y se subray\u00f3 que la Capilla estaba pintada completamente, sin espacios en blanco, y que los frescos terminaban, por un lado, en el altar y el presbiterio (que no est\u00e1n pintados por Giotto) y, por otro lado, en la pared del Juicio. En el nivel m\u00e1s bajo -se dijo- los paneles de las virtudes terminan en el Para\u00edso pintado en el Juicio, y los vicios terminan en el Infierno. Son -nos explicaron- los dos caminos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed es donde yo empiezo a sentir que veo otra cosa. No lo puedo explicar ahora porque ser\u00eda interminable; adem\u00e1s tendr\u00edamos que estar ante la pintura. (Ojal\u00e1 que muchos hayan estado all\u00ed; ojal\u00e1 que todos puedan estar alguna vez.)<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No es que esa lectura de los dos caminos y sus respectivos fines sea del todo inexacta; es inapropiada como interpretaci\u00f3n inicial, es una lectura para hacer en cuarto o quinto lugar. Lo primero es el todo percibido de una sola vez: todas las experiencias y sentimientos humanos puestos dentro de la historia de Jes\u00fas y redimidos, esa es la primera lectura, la inmediata, la figura que se ofrece. El hombre amado y perdonado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Lo que se respira en el conjunto de la pintura de Giotto es misericordia, sencillez, inocencia, paz. Ese es el marco. Y, en ese marco, el Juicio adquiere una valencia singular (ausente en la Sixtina): el Infierno y el Para\u00edso no son equiparables, son inconmensurables y no pueden ser medidos de modo equivalente. Es m\u00e1s, no es muy dif\u00edcil observar esa diferencia de valoraci\u00f3n tambi\u00e9n en los detalles de las diversas partes de la pintura. Adem\u00e1s hay que aclarar que, en el 1300, cuando Giotto pinta, es inimaginable realizar un Juicio Final sin su correspondiente Infierno. Pero eso corresponde a la \u00e9poca de Giotto, no al individuo Giotto. Lo que s\u00ed corresponde a la persona, a Giotto di Bondone, es la modalidad, la espiritualidad all\u00ed expresada: el Infierno de Giotto tiene un fuerte elemento c\u00f3mico. Se puede objetar que, vistos desde la sensibilidad actual, no hay Infierno en la pintura de \u00e9poca que no resulte rid\u00edculo. Yo puedo conceder eso; pero hay Infiernos que, por m\u00e1s rid\u00edculos que sean, son atroces, aterradores. El de Giotto, en cambio, es grotesco: dos demonios arrastran a un condenado al que le tironean la ropa hasta dejar a la vista unos genitales inmensos. Hay personas torturadas de manera obscena o con mal gusto. En el centro del Infierno hay un Sat\u00e1n gigante, cornudo y gordinfl\u00f3n, que domina all\u00ed la escena, que est\u00e1 devorando gente y tiene atragantada en su boca una persona a la altura del trasero. Bueno, hay que decir que es un Infierno generoso en la exhibici\u00f3n de traseros. Inversamente, el Para\u00edso es un lugar de rostros. Tambi\u00e9n de manos; de manos que oran, alaban o se toman fraternalmente.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Algo conmovedor, impactante, es, en la base de la pintura, a la izquierda, la escena donde se han abierto las tumbas de los que van resucitando a la bienaventuranza: los hombres y mujeres que emergen \u00a1son ni\u00f1os! La resurrecci\u00f3n devuelve la inocencia. (Curiosamente, en el Infierno no se ven tumbas abiertas o gente resucitando; los condenados, sencillamente, est\u00e1n ah\u00ed.)<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Imposible abundar en detalles: cada panel, cada rinc\u00f3n de cada fresco, tiene alg\u00fan elemento que suma a la composici\u00f3n general un trazo que completa esa gran figura de amor por la condici\u00f3n humana. De todos ellos no quiero dejar de mencionar uno: el panel que representa el beso de Judas. All\u00ed, a diferencia del resto de la pintura que cubre la Capilla, plena de serenas curvas arm\u00f3nicas, hay una cantidad de rectas erizadas que representan lanzas, antorchas y palos. La mayor\u00eda de los rostros son airados o violentos, incluso el de Pedro, que le est\u00e1 cortando la oreja a Malco. En el centro del fresco, Judas envuelve con su manto a Jes\u00fas y se dispone a besarlo. Los rostros de ambos, enfrentados, casi se tocan. La mirada de Cristo no se puede describir: ya lo ha perdonado, hay un beso m\u00e1s profundo que el de la traici\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando estaba por terminarse el tiempo de la visita, me acerqu\u00e9 a Carlos y a mi hermana para que me acompa\u00f1aran y compartir con ellos la mirada sobre esos ni\u00f1os del Juicio y aquel beso. Mi hermana Rosario, en su rostro sereno, suele reflejar de modo apropiado el sentimiento de las cosas que va contemplando. Verla me ayud\u00f3 a caer en la cuenta de c\u00f3mo se hab\u00edan ido modificando los rostros de todos los que estaban all\u00ed, modificaci\u00f3n que no siempre advert\u00ed as\u00ed en otros lugares. Salimos de la Capilla con gozo y en paz. Yo, por mi parte, tambi\u00e9n con una sensaci\u00f3n extra\u00f1a, de cierta ansiedad o tristeza por algo que me faltaba entender.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 27pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pocos d\u00edas despu\u00e9s, me pareci\u00f3 que comprend\u00eda aquella sensaci\u00f3n. Estaba en B\u00e9rgamo, en la Ciudad Alta, en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Santa Maria Maggiore<\/em> contemplando un tapiz. All\u00ed hay varios, enormes (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">arazzi<\/em>, en realidad). Este no era el mejor, pero era la Anunciaci\u00f3n, tema que a m\u00ed siempre me atrae y ante el que me detengo. Estuve largo rato mirando. De repente, adem\u00e1s del primer plano de la Virgen y del \u00e1ngel que trae la noticia, desde el fondo comenzaron como a acercarse y a cobrar presencia motivos que estaban m\u00e1s alejados, escenas que completaban una historia m\u00e1s amplia. Especialmente me impact\u00f3 el \u00e1rbol a cuyo pie Ad\u00e1n y Eva son tentados por la serpiente que, enroscada en el tronco, termina en un bello torso de hombre; claro, es tambi\u00e9n un \u00e1ngel. Y as\u00ed otras escenas, como las que estaban en la guarda que rodeaba todo el tapiz con episodios de la vida de la Virgen. Ah\u00ed se me vino encima, y se me junt\u00f3 con ese tapiz, toda la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Cappella<\/em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"> degli Scrovegni<\/em>. Pens\u00e9 (m\u00e1s bien sent\u00ed, con alg\u00fan dolor): tuvimos y perdimos algo inmenso. Hubo una \u00e9poca en la que un pueblo fue capaz de expresarse en una figura completa, que lo representaba y lo explicaba, en la que cab\u00eda o pod\u00eda estar todo. Entonces, por un lado, me sent\u00ed profundamente feliz y agradecido por haber sido transportado hasta ese tiempo de hermanos mayores que me mostraban su mundo. Pero, por otra parte, me sent\u00ed (c\u00f3mo decirlo: no de un modo personal sino colectivo, como en nombre de todos) triste por la enorme dificultad actual para acceder a una expresi\u00f3n org\u00e1nica de nuestra cultura, de nuestra vida. Me sent\u00ed, adem\u00e1s, desafiado por aquellos hermanos mayores: \u201cno nos repitan\u201d -es como si hubieran dicho- \u201csigan buscando, creen algo ustedes\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed las cosas se invierten porque vino a socorrerme Miguel \u00c1ngel. De sus cuatro <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Piedades<\/em> me faltaba conocer la que siempre me pareci\u00f3 la m\u00e1s interesante e inquietante: la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Rondanini<\/em>, la que est\u00e1 en Mil\u00e1n en el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Castello Sforzesco<\/em>. La primera, la que est\u00e1 en el Vaticano, es quiz\u00e1s una de las piedras mejor labradas de la historia. Pero hay algo en ella de \u201crepetici\u00f3n\u201d del mundo cl\u00e1sico, de algo que ya hab\u00eda sido aportado. En todo caso, lo que importa es otra cosa: Miguel \u00c1ngel la esculpi\u00f3 cuando ten\u00eda poco m\u00e1s de veinte a\u00f1os y despu\u00e9s se pas\u00f3 el resto de su vida tratando de \u201cdeshacerla\u201d en sucesivas <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Piedades<\/em>. \u00bfEs la escena perfecta lo que importa? \u00bfQu\u00e9 hubo \u201cdebajo\u201d de esa escena? \u00bfQu\u00e9 pasaba en el coraz\u00f3n de la Virgen? \u00bfD\u00f3nde estaba en ese momento el Hijo reci\u00e9n descendido?&#8230; La segunda <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Piet\u00e0<\/em>, la que est\u00e1 en Florencia en el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Museo dell\u2019Opera del Duomo<\/em>, aunque mantiene las formas cl\u00e1sicas en los cuerpos, ya manifiesta una clara voluntad de desordenar la escena, de quebrar su anterior reposo y serenidad, de mostrar su fragilidad y dif\u00edcil equilibrio. La tercera (cada tanto se discute si es de Miguel \u00c1ngel o no; en fin&#8230;), la que est\u00e1, tambi\u00e9n en Florencia, en la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Galleria<\/em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"> dell\u2019Accademia<\/em>, ya es otra cosa completamente distinta: la forma y las posiciones de las figuras no \u201crepiten\u201d nada; los personajes, esbozados, est\u00e1n apoyados sobre el propio peso de un volumen \u00fanico y amalgamado. La \u00faltima, la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Rondanini<\/em>, que Miguel \u00c1ngel segu\u00eda cincelando un par de d\u00edas antes de su muerte nonagenaria, es una pura alusi\u00f3n, un bosquejo misterioso, la \u201cesencia\u201d de la escena, una piedra espiritualizada en la que la condici\u00f3n humana doliente est\u00e1 realmente tomada por algo m\u00e1s.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero vuelvo a las an\u00e9cdotas: una ma\u00f1ana me tom\u00e9 el tren en B\u00e9rgamo y me fui a Mil\u00e1n con Carlos Galli para ver la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Piet\u00e0 Rondanini<\/em>. Era un jueves, y entramos a verla despu\u00e9s del almuerzo, de modo que no hab\u00eda nadie. Fue muy emocionante poder estar as\u00ed, durante una media hora, contemplando la escultura, rode\u00e1ndola, acarici\u00e1ndola (ante un guardia imp\u00e1vido sumergido en la lectura de su diario), observando cada detalle, acerc\u00e1ndonos y alej\u00e1ndonos, hasta que nos sentamos en el banco que est\u00e1 dispuesto frente a la imagen. As\u00ed est\u00e1bamos, cuando escuchamos a una mujer que hablaba en voz muy alta, en italiano, casi gritando, y que apareci\u00f3 de repente en el recinto arrastrando de la mano a un chico de unos diez a\u00f1os (quiz\u00e1s su nieto), al que quer\u00eda convencer de que estaba ante cosas muy importantes. El chico parec\u00eda bastante ofuscado. (La <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Piet\u00e0<\/em> es la \u00faltima obra de un museo largamente poblado con trabajos en m\u00e1rmol y piedra que, previsiblemente, ellos hab\u00edan recorrido.) Cuando nos vio, le indic\u00f3 al chico que ten\u00eda que hacer como nosotros, y se sent\u00f3 a nuestro lado y sent\u00f3 a su v\u00edctima. Con Carlos, cada tanto, coment\u00e1bamos algo; y aunque lo hac\u00edamos en voz muy baja, la mujer nos debe haber o\u00eddo porque en un momento determinado nos habl\u00f3 en espa\u00f1ol. Le dijo a Carlos, que era el que estaba a su lado: \u201cEl nene dice que no le gusta la estatua porque est\u00e1 incompleta\u201d. A lo que Carlos le respondi\u00f3: \u201cD\u00edgale al chico que lo que est\u00e1 incompleta es nuestra comprensi\u00f3n; nosotros estamos incompletos, y Miguel \u00c1ngel se dio cuenta\u201d. La mujer manifest\u00f3 un acuerdo entusiasta y comenz\u00f3 a arengar a su joven aprendiz. Yo, por mi parte, m\u00e1s bien le reproch\u00e9 a Carlos ese exceso de metaf\u00edsica para con el pobre ni\u00f1o.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sin embargo, poco a poco, fui aceptando que ese momento me daba algo que completaba todo lo que me hab\u00eda ido pasando durante esos d\u00edas. Y no estaba mal que ello ocurriera, otra vez, a instancias de un ni\u00f1o. Los ni\u00f1os del Juicio de Giotto hab\u00edan encendido las preguntas e iniciado un camino, y la mirada de un ni\u00f1o ven\u00eda a completar el periplo, a suscitar la aceptaci\u00f3n de nuestra propia infancia ante realidades que hemos de seguir descubriendo, aprendiendo y profundizando, incesantemente.<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un recorrido por la Cappella degli Scrovegni, en Padua, que permite \u00abrespirar\u00bb el conjunto de la pintura de Giotto.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[37,38,14],"class_list":["post-3908","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-anadir-etiqueta-nueva","tag-giotto","tag-iglesia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-112","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=3908"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/3908\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=3908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=3908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=3908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}