{"id":3946,"date":"2009-09-08T19:03:48","date_gmt":"2009-09-08T22:03:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3946"},"modified":"2009-09-08T19:03:48","modified_gmt":"2009-09-08T22:03:48","slug":"libro-diarios-1984-1989","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=3946","title":{"rendered":"Libro: Diarios, 1984-1989"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/libro-marai-diarios.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-3947\" title=\"libro-marai-diarios\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/09\/libro-marai-diarios-120x120.jpg\" alt=\"libro-marai-diarios\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Por S\u00e1ndor M\u00e1rai. Salamandra, Barcelona, 2008.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En agosto de 2000, con la firma de Alberto Espezel, CRITERIO comentaba la edici\u00f3n italiana de la novela <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El \u00faltimo encuentro <\/em>del escritor h\u00fangaro S\u00e1ndor M\u00e1rai (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Le braci<\/em>, Adelphi, Milano 1998). <!--more-->Era la primera traducci\u00f3n despu\u00e9s del largo silencio de medio siglo en el que hab\u00eda ca\u00eddo uno de los grandes escritores <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">mitteleuropeos<\/em>. Esos que tan bien conoce Claudio Magris y que van desde Joseph Roth<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>(<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La marcha Radetzky<\/em>, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La leyenda del santo bebedor<\/em>) hasta Franz Werfel (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Una letra femenina azul p\u00e1lido<\/em>) o Gregor von Rezzori (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Memorias de un antisemita<\/em>).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En septiembre de 2001, en ocasi\u00f3n de la traducci\u00f3n espa\u00f1ola en Barcelona, volvimos a esa gran novela y publicamos un anticipo antes de su llegada a la Argentina. Record\u00e1bamos entonces que M\u00e1rai (1900-1989) \u201ccercano a los 90 a\u00f1os, ya viudo y muerto su hijo, se quit\u00f3 la vida en San Diego, California, pocos meses antes de la imprevista ca\u00edda del muro de Berl\u00edn\u201d. En efecto, otro hubiera sido su \u00e1nimo de haber presenciado ese gigantesco cambio pol\u00edtico. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La obra que hoy nos ocupa, de publicaci\u00f3n p\u00f3stuma, son sus \u00faltimos diarios, que van de 1984 a 1989: la conclusi\u00f3n de la trilog\u00eda que abarca <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Confesiones de un burgu\u00e9s<\/em> y <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">\u00a1Tierra, tierra!<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Una oscura nube ensombrece todos esos apuntes, tan bien escritos y tan agudos, que reflejan un escepticismo por momentos agobiante: la idea del suicidio (\u201cSer\u00eda tranquilizador saber que todav\u00eda puedo disponer mi propia muerte y que no estoy obligado a someterme al proceso de la impotencia y la descomposici\u00f3n\u201d). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">S\u00e1ndor M\u00e1rai acompa\u00f1a durante la dolorosa enfermedad a su mujer (amad\u00edsima compa\u00f1era durante m\u00e1s de 60 a\u00f1os), la asiste en la muerte y esparce sus cenizas en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico. La noticia de la desaparici\u00f3n, ese mismo a\u00f1o, de tres hermanos del escritor y de varios intelectuales de su generaci\u00f3n lo hunden en la tristeza y en la desesperanza: \u201cAl oc\u00e9ano. Dos horas en la orilla, entre la niebla. En alg\u00fan lugar est\u00e1 L., en medio de las aguas, donde Caronte esparci\u00f3 sus cenizas. M\u00e1s indiferencia que tristeza. La indiferencia de la existencia desesperada\u201d. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En el largo exilio voluntario (rechaz\u00f3 tanto al nazismo como al comunismo) su \u00fanica patria fue la lengua h\u00fangara, ese extra\u00f1o idioma que no se reconoce en la com\u00fan ra\u00edz indoeuropea: \u201cLa patria horizontal se desmorona, se altera. La patria vertical es s\u00f3lida, m\u00e1s perenne que el bronce. A veces es tan s\u00f3lo un verso\u201d; \u201cMi hermosa patria, la lengua h\u00fangara\u201d. Su terreno, donde se mueve con maestr\u00eda y sabe dictar c\u00e1tedra, es la descripci\u00f3n de la sociedad burguesa. Baste recordar como ejemplo la notable novela <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La mujer justa<\/em>. Escribe en su diario el 29 de febrero de 1984: \u201cUna revista hecha en Gyor publica un largo estudio sobre un escritor h\u00fangaro, un tal S. M., <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">\u00faltimo representante del mundo burgu\u00e9s ya desaparecido<\/em>, pr\u00e1cticamente desconocido para la joven generaci\u00f3n h\u00fangara, etc. El escrito expone los diversos momentos de mi vida, como si el autor \u2013yo- todav\u00eda creyera que la burgues\u00eda representa el progreso e impulsa el desarrollo, etc. Trat\u00e1ndose de una pregunta, la respuesta s\u00f3lo puede ser un s\u00ed: la forma y el estilo de vida burgueses, tanto hoy como en todos los tiempos desde la Edad Media, son el catalizador que impulsa el progreso y el desarrollo de las masas\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">M\u00e1rai, a pesar de las dificultades de la vista, al referir sus lecturas nocturnas presenta un panorama original y valioso de la poes\u00eda y la novela h\u00fangaras. De hecho, el libro concluye con un \u00edndice onom\u00e1stico elaborado por los traductores (Eva Cserhati y A. M. Fuentes Gavi\u00f1o) que da cuenta de esos escritores. Adem\u00e1s, el autor escribe al pasar sus apreciaciones sobre Virgilio, Shakespeare, Cervantes, Voltaire, Goethe, H\u00f6lderlin, Conrad, Balzac, Leopardi, Poe, Keats, Pushkin, Byron, Shelley, Malraux y el mismo Borges (\u201cHa muerto Borges a los ochenta y seis a\u00f1os; \u00e9ramos de la misma quinta. Falleci\u00f3 de c\u00e1ncer de h\u00edgado en Ginebra, donde, seg\u00fan el peri\u00f3dico, hab\u00eda elegido morir. Fue un escritor genial, un talento original de este siglo (\u2026) Borges observ\u00f3 al hombre argentino con la dedicaci\u00f3n de un ont\u00f3logo, y descubri\u00f3 en \u00e9l al animal religioso\u201d).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">A pesar de su incredulidad y de su n\u00e1usea (\u201cla realidad es un burla obscena\u201d) S\u00e1ndor M\u00e1rai no deja de preguntarse por Dios. Recurre a Spinoza y rechaza toda iglesia o instituci\u00f3n, tanto en la fe como en el arte. El \u201csinsentido\u201d de la vida lo atormenta. La misma literatura, finalmente, le parece por momentos in\u00fatil y absurda. Se refugia fugazmente en la historia y en la poes\u00eda. Recuerda a Oscar Wilde, indaga en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El Quijote<\/em>. Abre juicios pol\u00edticos sobre el gobierno comunista de su pa\u00eds. Reflexiona sobre el proletariado chino. Critica la ridiculez texana y el capitalismo de los Estados Unidos, en particular su perverso sistema de salud. Al mismo tiempo reconoce la bondad y honradez de muchas personas de ese pa\u00eds y la libertad que le permiti\u00f3 escribir sin censura. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Para \u00e9l los intelectuales progresistas son par\u00e1sitos y el verdadero escritor es como un santo estilita expuesto en lo alto de una columna.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por S\u00e1ndor M\u00e1rai. 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