{"id":4087,"date":"2009-11-03T20:02:15","date_gmt":"2009-11-03T23:02:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4087"},"modified":"2009-11-03T20:02:15","modified_gmt":"2009-11-03T23:02:15","slug":"mitos-y-verdades-del-xxxii-congreso-eucaristico-internacional-75-anos-despues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4087","title":{"rendered":"Mitos y verdades del XXXII Congreso Eucar\u00edstico Internacional, 75 a\u00f1os despu\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">A mediados de octubre de 1934, Buenos Aires declar\u00f3 asueto para la administraci\u00f3n <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">p\u00fablica. Incluso la Universidad de Buenos Aires cerr\u00f3 sus puertas. \u00bfLa causa? La <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">celebraci\u00f3n del XXXII Congreso Eucar\u00edstico Internacional, del cual se cumplieron 75 <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">a\u00f1os. El evento tuvo una repercusi\u00f3n que excedi\u00f3 con creces lo meramente religioso. <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed se retrata la fiebre a la que dio lugar en buena parte de la sociedad argentina, a <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">fin de comprender las condiciones que hicieron posible que aquel Congreso alcanzara <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">las dimensiones de un mito.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Manuel G\u00e1lvez, un hombre de cuyas credenciales cat\u00f3licas es imposible dudar, escribi\u00f3 que el Congreso Eucar\u00edstico Internacional \u201cfue una \u00e9pica manifestaci\u00f3n de religiosidad y no hay para qu\u00e9 decir c\u00f3mo esos acontecimientos influyeron en mi vida. Fui dichoso en esos d\u00edas, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">no obstante las molestias nerviosas que me produc\u00eda el verme entre aquellas gigantescas multitudes<\/em>\u201d (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Recuerdos de la vida literaria<\/em>, Buenos Aires, Taurus, 2002, vol. II, p. 221). \u00bfPor qu\u00e9 un cat\u00f3lico tan fervoroso pudo sentir tal incomodidad en la fiesta cat\u00f3lica m\u00e1s grande que tuvo el pa\u00eds en todo el siglo XX? Responder esta pregunta es un modo de comenzar a rasgar el mito del Congreso Eucar\u00edstico Internacional. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Porque, en efecto, hay una poderosa leyenda que refiere a una \u00e9poca dorada en la que la Argentina era plenamente cat\u00f3lica, leyenda alimentada a lo largo de a\u00f1os a trav\u00e9s de sucesivos Congresos en los que se rememor\u00f3 con nostalgia el de 1934. Y no s\u00f3lo los congresos. El himno de 1934 ten\u00eda un estribillo f\u00e1cil de tararear (\u201cDios de los corazones \/ sublime Redentor \/ domina a las naciones \/ y ens\u00e9\u00f1ales tu amor\u201d) y se sigui\u00f3 cantando por d\u00e9cadas, y por generaciones, incluso hasta el d\u00eda de hoy, en actos escolares y en fiestas religiosas de todo tipo. El escudo, a su vez, fue utilizado una y otra vez en cada Congreso. As\u00ed, 1934 permaneci\u00f3 viviente y se fue transformando en un mito. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s est\u00e1n las fotos. Los registros visuales, con sus grandes panor\u00e1micas, dieron una pauta de las dimensiones de un evento que moviliz\u00f3 multitudes inconmensurables. La imagen del cardenal Eugenio Pacelli, junto al general Agust\u00edn P. Justo, fue otra de sus postales m\u00e1s emblem\u00e1ticas. Buenos Aires no tuvo la suerte de recibir la visita del papa P\u00edo XI en 1934, pero no por eso las celebraciones se vieron opacadas. Mares de gente recibieron con aclamaciones al cardenal y luego observaron el detalle de sus vestiduras en las fotos publicadas en los diarios. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Claro que el p\u00fablico tambi\u00e9n tomaba fotos por su cuenta, que luego quedar\u00edan incorporadas al \u00e1lbum familiar. Ayudaban a fijar el evento en la memoria. Est\u00e1n tambi\u00e9n los \u00e1lbumes que se vend\u00edan como recuerdo: los hab\u00eda en edici\u00f3n de lujo con <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>filete dorado y tapa acolchada, pero tambi\u00e9n m\u00e1s econ\u00f3micos. Hab\u00eda uno para cada bolsillo, cada consumidor. Tambi\u00e9n los <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">pins<\/em> de bronce con el logo del Congreso ten\u00edan una funci\u00f3n que cumplir: se usaron masivamente en las solapas de abrigos y camisas y se desempolvaron en cada nuevo Congreso, para luego quedar olvidados en el joyero de la abuela. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Hasta aqu\u00ed, los signos visibles, aquellos capaces de permanecer en la memoria, de un suceso que desbord\u00f3 \u2013el lector puede ya vislumbrar\u2013 lo espec\u00edficamente religioso. El XXXII Congreso Eucar\u00edstico Internacional fue mucho m\u00e1s que la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda; fue un megaevento digno de un pa\u00eds moderno como era la Argentina de los a\u00f1os treinta. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Y sab\u00eda a fiesta, puesto que el pa\u00eds hab\u00eda sido seleccionado para ser la sede de un acontecimiento tal. Los Congresos Eucar\u00edsticos no se celebran en cualquier parte del globo. Las ciudades se eligen con cuidado, m\u00e1s o menos como hoy se organiza un Campeonato Mundial de F\u00fatbol. O los Juegos Ol\u00edmpicos. En 1934, era la primera vez que en Sudam\u00e9rica se hac\u00eda algo as\u00ed. Fue considerado un honor, tanto para Buenos Aires como para el pa\u00eds entero. As\u00ed se desat\u00f3 aquella fiebre eucar\u00edstica que tan inc\u00f3modo lo hiciera sentir a G\u00e1lvez. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los antecedentes<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El arzobispo Mariano Espinosa inici\u00f3 las gestiones ante el Vaticano para convertir a la Argentina en sede de un Congreso cat\u00f3lico internacional mientras el pa\u00eds se preparaba para celebrar el Centenario de la Revoluci\u00f3n de Mayo. \u201cTengo la intenci\u00f3n de celebrar un Congreso Eucar\u00edstico Internacional en mi ciudad\u201d, escribi\u00f3 a Roma en 1905. Pero no tuvo \u00e9xito. Y en 1916, mientras se celebraba el Centenario de la Independencia, la iniciativa se limit\u00f3 a organizar el Primer Congreso Eucar\u00edstico Nacional. Este primer hito sirvi\u00f3 de antecedente para repetir las gestiones. As\u00ed, ya en los a\u00f1os veinte, el arzobispo fray Jos\u00e9 Mar\u00eda Bottaro retom\u00f3 la iniciativa de su predecesor hasta que, finalmente, en 1932 se recibi\u00f3 desde el Vaticano la noticia de que Buenos Aires ser\u00eda la sede del siguiente Congreso Eucar\u00edstico, a celebrarse entre los d\u00edas 10 y 14 de octubre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Las gestiones argentinas se aceleraron, en especial, luego del XXVIII Congreso Eucar\u00edstico Internacional celebrado en la ciudad de Chicago en 1926. Era la primera vez que Estados Unidos era sede de un evento de estas caracter\u00edsticas. Corr\u00edan los a\u00f1os de la posguerra y el papel de ese pa\u00eds en el mundo se afianzaba. El Congreso de Chicago \u2013uno de los m\u00e1s modernos de su tiempo\u2013 tuvo amplia repercusi\u00f3n en la Argentina, tanto fue as\u00ed que el diario <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La Naci\u00f3n<\/em><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"> <\/em>le dedic\u00f3 un suplemento especial. Las im\u00e1genes mostraron una ciudad capaz de albergar a millones de visitantes. Lo mismo deb\u00eda hacer la Argentina. La ense\u00f1anza que dejaba Chicago era que s\u00f3lo una gran ciudad y, por ende, un gran pa\u00eds pod\u00edan organizar un gran Congreso Eucar\u00edstico. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La designaci\u00f3n vaticana confirmaba, as\u00ed, el puesto que el pa\u00eds ocupaba en el mundo. Los estrechos contactos que la Argentina hab\u00eda establecido con Europa desde fines del siglo XIX pesan a la hora de explicar por qu\u00e9 result\u00f3 seleccionada. Esos contactos se traduc\u00edan en frecuentes viajes de un lado al otro del Atl\u00e1ntico \u2013algunos ya antol\u00f3gicos, como el del Plus Ultra\u2013, inmigrantes, inversiones y abundante comercio que iba y ven\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s, el Congreso ayudar\u00eda a mejorar la imagen que el pa\u00eds brindaba al extranjero. Al igual que Chicago, la temible ciudad de la mafia, Buenos Aires ten\u00eda sus barrios de mala fama, y sus malevos, comenzando por Palermo, el propio epicentro del Congreso Eucar\u00edstico en 1934. La promesa de dejar atr\u00e1s el arrabal ya hab\u00eda comenzado a hacerse o\u00edr a partir del entubamiento del Maldonado. Con el apoyo del Gobierno nacional y el de la Ciudad, el Congreso completar\u00eda la obra. Y, as\u00ed, se extender\u00eda por la ciudad entera. Buenos Aires deb\u00eda lucirse de d\u00eda y de noche. Y se organizaron ceremonias nocturnas en la Plaza de Mayo que permitieron exhibir, cuidadosamente iluminados, los edificios m\u00e1s importantes del centro. Por las dudas, sin embargo, las confesiones de medianoche se hicieron s\u00f3lo para los hombres. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Sea como fuere, no hab\u00eda precedentes de un evento as\u00ed. Casi no cuenta, en este sentido, el Congreso Eucar\u00edstico Nacional de 1916, puesto que \u2013a pesar de su nombre\u2013 se redujo al \u00e1mbito porte\u00f1o, la Plaza y la Avenida de Mayo. El de 1934, en cambio, se despleg\u00f3 en toda la ciudad al mismo tiempo, con gente procedente de todo el pa\u00eds, e incluso del extranjero. Sus escenarios m\u00e1s caracter\u00edsticos fueron el puerto \u2013donde se recib\u00eda a los visitantes\u2013, la Plaza de Mayo, la iglesia del Pilar en la Recoleta y el altar montado sobre el Monumento de los Espa\u00f1oles, en la confluencia de las avenidas Libertador y Sarmiento. El lugar ya hab\u00eda demostrado todo su potencial en ocasi\u00f3n de los actos de su inauguraci\u00f3n en 1927. S\u00f3lo se trataba de aprovechar al m\u00e1ximo la perspectiva que ofrec\u00eda el cruce de aquellas avenidas y todo quedar\u00eda dispuesto para que se desatara la \u201cfiebre\u201d eucar\u00edstica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Frenes\u00ed<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Como los campeonatos deportivos, el Congreso Eucar\u00edstico tuvo sus <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">sponsors<\/em>, entre los que se contaban las industrias m\u00e1s modernas de la \u00e9poca. Las cervezas y maltas Bieckert, Palermo y Quilmes; los cigarrillos Chesterfield; las empresas de electricidad y transporte (distintos ramales del ferrocarril, petroleras como YPF, Texaco o Shell, y el Autom\u00f3vil Club); las tiendas comerciales m\u00e1s tradicionales (San Miguel, La Piedad); las casas de fotograf\u00eda que vend\u00edan las c\u00e1maras para registrar el <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">souvenir<\/em>; los bizcochos Canale, los bombones La Gioconda o los dulces marca Noel (de membrillo, batata y leche) que servir\u00edan de regalo para los que no pudieron viajar; las tarjetas postales conmemorativas que se vend\u00edan en los kioscos de diarios; los sellos postales emitidos por la compa\u00f1\u00eda de Correos; las lapiceras que serv\u00edan a su vez de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">souvenir<\/em>, puesto que llevaban impreso el logo del Congreso; los dijes, las cadenitas, los <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">pins<\/em> y los prendedores\u2026 Algunos de estos objetos se vend\u00edan en la elegante <span style=\"mso-bidi-font-weight: bold;\">Joyer\u00eda Escasany<strong> <\/strong><\/span>que supo salir al mercado con ofertas econ\u00f3micas para el bolsillo de la gente com\u00fan. Exist\u00eda un mercado interno en completa ebullici\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La gente sal\u00eda de compras y viajaba: las dos cosas suelen ir juntas en el moderno turismo de masas. Basta con consultar la <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Gu\u00eda Oficial<\/em> distribuida en 1934 entre los visitantes del Congreso para advertir c\u00f3mo los propios organizadores recomendaban los paseos tur\u00edsticos a La Plata, Luj\u00e1n o Tigre, con sus respectivos museos, parques y calles comerciales. Y se adjuntaba el croquis de la red de ferrocarriles. Incluso se suger\u00edan excursiones m\u00e1s largas a las sierras de C\u00f3rdoba, las cataratas de Iguaz\u00fa, San Carlos de Bariloche o Mar del Plata. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El paseo m\u00e1s convocante fue el de Luj\u00e1n; la Bas\u00edlica, el Museo Hist\u00f3rico en el edificio del viejo cabildo, el r\u00edo Luj\u00e1n y el paseo campestre eran sus atracciones. El viaje se hac\u00eda en tren, a tarifas subsidiadas para los peregrinos \u2013para el caso, turistas\u2013. Estos llevaban, para su comodidad, una libreta \u2013similar a la Libreta C\u00edvica, con su tapa de cuero, pero de menor tama\u00f1o\u2013 en la que se registraba el domicilio en el que se albergaba el pasajero y los servicios de trenes contratados. Las empresas de ferrocarril vend\u00edan \u201cpaquetes\u201d para los viajes de media y larga distancia. Lo mismo cabe decir del transporte urbano: se vend\u00edan abonos de tranv\u00eda para 9 y 15 d\u00edas corridos, a 4 y 7,50 pesos respectivamente. En Buenos Aires era la alternativa m\u00e1s recomendada. Los colectivos funcionaban desde los a\u00f1os veinte, pero eran tan estrechos e inc\u00f3modos en sus primeros tiempos que las mujeres no osaban subirse. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Los restaurantes, a su vez, ofrec\u00edan tarifas especiales para quien se identificara como congresista. La Sociedad Rural, en las proximidades del gran altar de Palermo, hab\u00eda dispuesto comedores donde cada men\u00fa costaba 1,50$ pesos. Todo estaba previsto.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero la capacidad hotelera de la ciudad no estaba del todo preparada para recibir semejante n\u00famero de visitantes. Se ofrecieron en alquiler habitaciones en casas particulares, sobre la base de un registro confeccionado con antelaci\u00f3n por los organizadores. Los precios no eran caros, pero las comodidades no siempre resultaban las mejores. Los que viajaban en grupo pod\u00edan negociar mejores precios, pero las habitaciones deb\u00edan compartirse y era raro contar con ba\u00f1o privado. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Las grandes figuras invitadas al evento, comenzando por el cardenal Pacelli, se alojaron en las mansiones particulares de grandes damas de la sociedad porte\u00f1a como Adelia Harilaos de Olmos o Mar\u00eda Unzu\u00e9 de Alvear, donde se los atend\u00eda a cuerpo de rey y se les preparaban agasajos. Si hubieran ido a un hotel, no se habr\u00edan encontrado ni tan confortables ni tan bien atendidos, puesto que no hab\u00eda servicios de hoteler\u00eda <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">premium<\/em> \u2013dir\u00edamos hoy\u2013 en la Buenos Aires de los treinta. Los grandes apellidos terratenientes jugaron un papel decisivo en toda la organizaci\u00f3n del evento. El esplendor del Congreso fue en cierta medida un reflejo del suyo: la custodia monumental que se luci\u00f3 en la procesi\u00f3n de clausura hab\u00eda sido adornada con las joyas donadas por las grandes damas porte\u00f1as. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Con todos estos ingredientes, la repercusi\u00f3n del Congreso fue inmediata. Los m\u00e1s importantes peri\u00f3dicos (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La Naci\u00f3n<\/em>, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La Raz\u00f3n<\/em>, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Caras y Caretas<\/em>), as\u00ed como tambi\u00e9n la radio, dieron cuenta del encuentro. Los diarios y revistas publicaron n\u00fameros especiales con una importante producci\u00f3n fotogr\u00e1fica; la voz de Dionisio Napal \u2013la \u201cvoz del Congreso\u201d\u2013 inund\u00f3 el \u00e9ter con la transmisi\u00f3n radial de las ceremonias. Y la c\u00e1mara de cine, que ya se hab\u00eda utilizado en el Congreso Eucar\u00edstico de Rosario en 1933, registr\u00f3 las voces y los rostros de las multitudes de esas fechas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Llegamos as\u00ed, por fin, a lo m\u00e1s importante: la gente. Imposible dar cifras precisas de aquellas multitudes. Hab\u00eda interminables columnas de mujeres y hombres. Si bien el catolicismo ya le estaba dando un importante lugar a la mujer, era inconcebible en los a\u00f1os treinta que las columnas de ambos sexos se entremezclaran, como ocurre hoy en la peregrinaci\u00f3n juvenil a Luj\u00e1n. Cada cual ten\u00eda su lugar asignado con antelaci\u00f3n (esto tambi\u00e9n se estipulaba en la libreta ya mencionada). Se los pod\u00eda distinguir por sus atuendos: los cardenales con sus capelos; los cocheros que los llevaban, de librea; los militares de rango, con sus uniformes de gala; los sacerdotes, con sus albas y casullas; las ni\u00f1as de comuni\u00f3n, de vestido blanco; los ni\u00f1os de asilo, con sus trajecitos t\u00edpicos; el hombre de la calle, de traje y sombrero; las mujeres, con la cabeza cubierta con mantilla. Y los altoparlantes pautaban todo el tiempo lo que se deb\u00eda cantar y rezar. \u201cViva el cardenal Copello\u201d, \u201cViva Cristo Rey\u201d, gritaba Napal desde el micr\u00f3fono. \u201c\u00a1Viva!\u201d, replicaba de manera casi autom\u00e1tica la muchedumbre. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Se habl\u00f3 de un mill\u00f3n de personas, y quiz\u00e1s m\u00e1s. Hab\u00eda quienes iban por su cuenta, para curiosear, y se colocaban a los costados. No sabemos su n\u00famero con precisi\u00f3n. Sea como fuere, no era para desde\u00f1ar. Hubo gran cantidad de visitantes extranjeros con sus respectivas comitivas oficiales, tanto de pa\u00edses lim\u00edtrofes como de Europa, e incluso peque\u00f1as delegaciones armenias, eslavas, croatas, japonesas, etc.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Pero los m\u00e1s fueron, sin duda, los visitantes del interior del pa\u00eds, que descubrieron Buenos Aires en sus diferentes facetas, incluso como paseo. Buenos Aires atra\u00eda, c\u00f3mo dudarlo: se ingresaba en la \u00e9poca de las grandes migraciones internas. Una serie de Congresos en miniatura, celebrados en parroquias, pueblos y ciudades a lo largo del pa\u00eds, prepar\u00f3 el clima. Los m\u00e1s importantes fueron los de C\u00f3rdoba, Rosario y Tucum\u00e1n en 1933. La atracci\u00f3n que ejerc\u00eda Buenos Aires era demasiado poderosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La ciudad, por su parte, sac\u00f3 a relucir lo mejor de s\u00ed: parques, museos, edificios p\u00fablicos, anchas avenidas, iluminaci\u00f3n el\u00e9ctrica, tranv\u00edas, obra p\u00fablica, medios de comunicaci\u00f3n de masas, radio, modernas tiendas comerciales \u2013todo un atractivo de por s\u00ed\u2013, restaurantes. En pocas palabras: su modernidad. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Por unos d\u00edas, la modernidad urbana de Buenos Aires se hizo Congreso Eucar\u00edstico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A modo de conclusi\u00f3n<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">No debe exagerarse el car\u00e1cter excepcional del XXXII Congreso Eucar\u00edstico Internacional, aunque la nostalgia puede distorsionarlo, perdiendo la perspectiva que ofrece la historia. Se lo recuerda como un momento apote\u00f3sico para el catolicismo argentino, pero lo notable del caso es el modo en que excedi\u00f3 con creces la dimensi\u00f3n de lo religioso. De ah\u00ed su relevancia hist\u00f3rica. Se hizo eco de la presi\u00f3n de las masas por ocupar espacios cada vez m\u00e1s prominentes en la vida p\u00fablica y social. Fue esto \u2013precisamente\u2013 lo que tanto incomod\u00f3 a Manuel G\u00e1lvez. Esta presi\u00f3n se hac\u00eda sentir por doquier. Buena parte de Europa, los Estados Unidos, e incluso la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, verificaban este fen\u00f3meno que no parec\u00eda depender de ning\u00fan tipo de orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica precisa. De lo que se trataba era de la irrupci\u00f3n de las masas en la vida p\u00fablica. La Argentina se dirig\u00eda tambi\u00e9n en esta direcci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El Congreso Eucar\u00edstico Internacional no fue s\u00f3lo un reflejo de la fe de los argentinos, o siquiera producto de la voluntad o del poder de las autoridades eclesi\u00e1sticas o pol\u00edticas de anta\u00f1o. Fue producto de una combinaci\u00f3n \u00fanica de infinitos factores hist\u00f3ricos (pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sociales y culturales) propios del contexto local, nacional e internacional. La fe y la buena voluntad de los hombres no bastan por s\u00ed solas para hacer la historia. Primero que nada est\u00e1n las condiciones que derivan del contexto, condiciones que son relativamente independientes de la voluntad de los hombres, por m\u00e1s grande que esta sea. El Congreso Eucar\u00edstico Internacional de 1934 fue un complejo producto hist\u00f3rico. No podr\u00eda decirse otra cosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 11.35pt;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoFootnoteText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: x-small; font-family: Times New Roman;\">La autora es historiadora, profesora en la Universidad Torcuato Di Tella y en la Universidad Cat\u00f3lica Argentina, investigadora en el Conicet.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoFootnoteText\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: x-small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mediados de octubre de 1934, Buenos Aires declar\u00f3 asueto para la administraci\u00f3n p\u00fablica. 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