{"id":4115,"date":"2009-11-05T14:03:43","date_gmt":"2009-11-05T17:03:43","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4115"},"modified":"2009-11-05T14:03:43","modified_gmt":"2009-11-05T17:03:43","slug":"henri-alekan-homenaje-en-su-centenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4115","title":{"rendered":"Henri Alekan, homenaje en su centenario"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Hace 100 a\u00f1os, el 10 de febrero de 1909, nac\u00eda el director de fotograf\u00eda Henri Alekan. Su nombre, fundamental para comprender la evoluci\u00f3n de la fotograf\u00eda cinematogr\u00e1fica del siglo XX, ha sido olvidado por las nuevas generaciones. Sin embargo, su labor resulta indispensable al recordar films de Ren\u00e9 Clement, Abel Gance, Jean Cocteau o Wim Wenders, que lo convoc\u00f3 para el universo visual de la recordada <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Las alas del deseo<\/em>. <!--more--><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cM\u00e1s que hacia atr\u00e1s, yo miro hacia delante\u201d, se ufanaba en se\u00f1alar Henri Alekan en los reportajes. Por eso, cuando Michel Dumoulin logr\u00f3 situarlo como centro de un compacto pero interesante documental rodado para la televisi\u00f3n francesa hace varios a\u00f1os, consigui\u00f3 el doble m\u00e9rito de colocar en valor la vida y obra de este fundamental director de fotograf\u00eda. Autodidacta, aventurero y, por sobre todas las cosas, fan\u00e1tico por la modernidad t\u00e9cnica que representaba el cine, Alekan, que estudi\u00f3 en la Academia de Artes y Oficios y en el Instituto de \u00d3ptica, tuvo su formaci\u00f3n como cineasta en las bibliotecas. Las revistas especializadas, al no existir escuelas de cine, brindaban el conocimiento informal de un mundo que se ufanaba en convertir la noche en d\u00eda. Precisamente, esa fue la imagen que lo hizo abrazar la profesi\u00f3n, fascinado por la iluminaci\u00f3n al coincidir con una filmaci\u00f3n en Villefrance Sur Mer, en 1925. Entonces se hab\u00edan suscitado importantes avances que culminar\u00edan con la llegada del cine sonoro pocos a\u00f1os despu\u00e9s, pero el cine era un arte para iniciados y <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>los primeros operadores de c\u00e1mara ocultaban celosamente los trucos de su oficio. As\u00ed, el \u201cmaestro de la luz\u201d aprovechaba los altos de filmaci\u00f3n para conocer c\u00f3mo se cargaba la pel\u00edcula y el mecanismo interior de la c\u00e1mara cinematogr\u00e1fica. Retrospectivamente, se puede considerar risue\u00f1o que el reglamento de la casa Path\u00e9 obligara a filmar a no menos de un metro setenta de altura; o que el sol dictara las primeras horas de la jornada hasta que se hizo presente la luz artificial. T\u00e9cnica que hizo reflexionar a Luigi Pirandello en una obra tan olvidada como Alekan, <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Se filma<\/em>, v\u00e9rtice de las desventuras de cuando el operador de cine dej\u00f3 de girar la manivela ante el avance tecnol\u00f3gico.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Henri Alekan se form\u00f3 en ese universo, que del secreto del cine pas\u00f3 a pugnar por el salario m\u00ednimo cuando a la luz solar se adicion\u00f3 la el\u00e9ctrica y jornadas de veinte horas de rodaje. De esa primera etapa es asistente de c\u00e1mara de la m\u00edtica <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Fantomas<\/em>, seg\u00fan la lente del h\u00fangaro P\u00e1l Fej\u00f6s, y de nombres que hoy figuran en los libros de historia. Pero su gran ense\u00f1anza la recibe como operador de c\u00e1mara de Eugen Sch\u00fcfftan, que culminaba su labor en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Metropolis<\/em>, de Fritz Lang, y tambi\u00e9n fue director de fotograf\u00eda de <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El muelle de las brumas<\/em>, de Marcel Carn\u00e9. Seguramente en aquella atm\u00f3sfera se inspir\u00f3 para concebir uno de sus grandes logros como fot\u00f3grafo en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La bella y la bestia<\/em>, de acuerdo con la versi\u00f3n que rod\u00f3 Jean Cocteau del tradicional cuento europeo. Filmada en los exteriores del Ch\u00e2teau de Raray, se mont\u00f3 un andamio de seis metros de alto por cuarenta metros de largo para elevar el suelo real a nivel del friso de un impactante muro barroco. En la complicada puesta en escena, Cocteau quer\u00eda que todo se asemejara a los grabados de Gustav Dor\u00e9, pero Alekan cometi\u00f3 un error. Luego de trabajar afanosamente durante horas para conseguir un po\u00e9tico efecto nocturno, el guionista le hizo saber que, seg\u00fan la continuidad de la historia, deb\u00eda ser de d\u00eda. Enterado, y con una filmaci\u00f3n donde cada minuto cuenta, Cocteau simplemente expres\u00f3: Le dir\u00e9 a Jean Marais lo que debe decir. Y de aquella equivocaci\u00f3n surgi\u00f3 una l\u00ednea de honda poes\u00eda que tributa aquel amor imposible: \u201cMi noche no es la vuestra. Es de noche en m\u00ed y de d\u00eda en vos\u201d. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Atr\u00e1s hab\u00edan quedado los d\u00edas de la ocupaci\u00f3n, cuando filmar implicaba el riesgo de ser fusilado de inmediato. Al menos, cuando los registros de c\u00e1mara serv\u00edan a los planes de la Resistencia. Tal fue el caso de \u201cLa batalla del riel\u201d, de Ren\u00e9 Clement, cuando ir de Niza a Toulon o Marsella era un privilegio para unos pocos. Alekan cre\u00eda que su labor era \u00fatil para transportar documentaci\u00f3n, bonos de alimentaci\u00f3n o algunas informaciones, pero nunca hab\u00eda sospechado que la filmaci\u00f3n de las fortificaciones a lo largo de la v\u00eda costera ser\u00edan de gran utilidad para los aliados en Londres. Aunque filmar en una locomotora en movimiento tambi\u00e9n era una labor complicada. En una oportunidad, al dar el sol en la lente, Alekan pidi\u00f3 a Clement que tapara el sol con la mano sin advertir que se acercaba un puente. El director, desmayado por el impacto, cay\u00f3 de la formaci\u00f3n en movimiento. Luego de buscarlo durante dos kil\u00f3metros entre la maleza, y cuando todos lo daban por muerto, m\u00e1gicamente se incorpor\u00f3 con el brazo roto y simplemente dijo: \u201c\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 mi reloj?\u201d. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Otras latitudes<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Curiosamente, dos de las m\u00e1s recordadas pel\u00edculas en las que intervino Henri Alekan fueron rodadas fuera de Francia. Una fue el gran cl\u00e1sico <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La princesa que quer\u00eda vivir<\/em>, con Audrey Hepburn y Gregory Peck, que rodada en 1953 por William Wyler, a\u00fan hoy disputa la memoria de la ciudad de Roma con cl\u00e1sicos absolutamente propios como <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Roma, ciudad abierta<\/em>; <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">La dolce vita<\/em> o <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Ladrones de bicicletas<\/em>.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>La direcci\u00f3n de fotograf\u00eda tuvo una arriesgada decisi\u00f3n sobre la pel\u00edcula: rodarla en las calles de Roma, prescindiendo por completo de la labor en estudios, y recurriendo al blanco y negro en pleno auge del cine en color. As\u00ed Roma fue la tercera protagonista de la historia y la fotograf\u00eda, realizada conjuntamente con Franz F. Planer, obtuvo una nominaci\u00f3n al Oscar, menci\u00f3n que Alekan jam\u00e1s repiti\u00f3. La otra fue <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Las alas del deseo<\/em>, realizada por Wim Wenders en su \u00e9poca de oro, y donde se produce lo que podr\u00eda denominarse un viaje por el l\u00edmite. Si en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El estado de las cosas<\/em>, tambi\u00e9n con fotograf\u00eda de Alekan, la b\u00fasqueda escond\u00eda cierto af\u00e1n metatextual (el cine dentro del cine), en <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Las alas del deseo<\/em> el espacio construido es forzado gracias a la inocultable presencia del Muro de Berl\u00edn, como un \u201cadentro y afuera\u201d de la historia del \u00e1ngel que anhela convertirse en humano. La fotograf\u00eda, con el uso alternado del blanco y negro y el color, diferenciaba esa constante relaci\u00f3n. Gran \u00e9xito que impact\u00f3 decididamente a Ant\u00f3n Corbijn, y en otros j\u00f3venes fot\u00f3grafos, que desarrollaron esa est\u00e9tica en varios videoclips de los grupos musicales que fueron furor en los a\u00f1os 80, como Depeche Mode, Joy Division o Echo &amp; The Bunnymen. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Henri Alekan muri\u00f3 nonagenario en Par\u00eds en 2001. Pero en 1996 brind\u00f3 su \u00faltimo regalo a la Ciudad luz. En colaboraci\u00f3n con Patrick Rimoux, Henri Alekan cre\u00f3 un ingenioso concepto de iluminaci\u00f3n que a\u00fan puede apreciarse desde las escaleras de la Rue du Chevalier de la Barre, la calle que rodea a la Bas\u00edlica de Sacre-Coeur. Ambos tuvieron la original idea de empotrar fibras \u00f3pticas y trocitos de vidrio entre los adoquines e ilumin\u00e1ndolas se vislumbran unas lucecitas que representan el mapa del cielo, a ambos lados de la famosa escalera donde Verlaine arroj\u00f3 a Rimbaud. Este ingenioso truco, en el barrio de Montmartre, no distrae la mirada al fot\u00f3grafo apasionado y con un arte equiparable a la labor de Gregg Toland (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El ciudadano<\/em>), Robert Burks (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">Los p\u00e1jaros<\/em>), Eduard Tiss\u00e9 (<em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El acorazado Potemkin<\/em>); o del mexicano Gabriel Figueroa, el italiano Vittorio Storaro y el sueco Sven Nykvist, mano derecha de Bergman. No casualmente el gran cr\u00edtico Georges Sadoul hab\u00eda definido a Alekan como el \u201coperador perfecto en su diversidad\u201d. Elogio contundente para quien traz\u00f3 con su mirada el devenir de un arte fundamental del siglo XX.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span lang=\"ES\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">* <em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\">El autor es Dise\u00f1ador de Imagen y Sonido (UBA) y becario de la Fundaci\u00f3n Ortega y Gasset. Galardonado con el Premio al Mejor Periodista Joven de Cultura y Sociedad por la Embajada de Italia. <\/em><\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 100 a\u00f1os, el 10 de febrero de 1909, nac\u00eda el director de fotograf\u00eda Henri Alekan. 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