{"id":4249,"date":"2010-01-01T18:05:47","date_gmt":"2010-01-01T21:05:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4249"},"modified":"2010-01-01T18:05:47","modified_gmt":"2010-01-01T21:05:47","slug":"luisa-mercedes-levinson-una-voz-propia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4249","title":{"rendered":"Luisa Mercedes Levinson: una voz propia"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El cuento \u201cLa hermana de Elo\u00edsa\u201d, escrito por Jorge Luis Borges y Luisa Mercedes <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Levinson en 1955, acaba de publicarse en Espa\u00f1a, en una edici\u00f3n para bibli\u00f3filos, con <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">ilustraciones de Antonio Segu\u00ed. A Levinson, la \u00fanica mujer a la que Borges distingui\u00f3 <span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">como para escribir en colaboraci\u00f3n con ella un texto de ficci\u00f3n, se la suele recordar <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">m\u00e1s por su figura y actitudes poco convencionales que por su obra.<\/span><\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/barros.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4252\" title=\"barros\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2009\/12\/barros-120x120.jpg\" alt=\"barros\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>En 2009, tres fechas hubieran sido excusa suficiente para recordar a la escritora argentina Luisa Mercedes Levinson: el probable centenario de su nacimiento; los sesenta a\u00f1os de su nacimiento literario, ubicado con certeza en 1949, momento en que se fund\u00f3 como escritora a partir de una desgracia personal, y los cincuenta de la publicaci\u00f3n de su libro de cuentos <em>La p\u00e1lida rosa de Soho<\/em>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El cuento \u201cLa hermana de Elo\u00edsa\u201d no es el primer texto de Luisa Mercedes Levinson, que ya hab\u00eda empezado a escribir antes de 1951, fecha en que public\u00f3 su primera novela, <em>La casa de los Felipes; <\/em>en distintas revistas de la \u00e9poca, como <em>El Hogar <\/em>y <em>Leopl\u00e1n, <\/em>hab\u00edan aparecido \u201csus primeras obras literarias, publicadas con seud\u00f3nimo,\u2026 sujetas a los c\u00e1nones de la \u201cliteratura femenina\u201d de la \u00e9poca: versos, relatos \u201crosas\u201d y hasta un consultorio sentimental, <em>Secreteando con Lisa Lenson\u2026\u201d<\/em>, anota Leopoldo Brizuela en el pr\u00f3logo a sus <em>Cuentos completos. <\/em>G\u00e9neros caracter\u00edsticos de la literatura escrita por mujeres, apartados de las tendencias y movimientos de la \u00e9poca hasta que en la d\u00e9cada del \u00b440 surge una primera generaci\u00f3n de narradoras \u2013principalmente cuentistas, vinculadas a la revista <em>Sur <\/em>y a la literatura fant\u00e1stica\u2013 cuya producci\u00f3n se muestra atenta a otros intereses. Entre las mujeres que comienzan a publicar alrededor de esta \u00e9poca, Silvina Ocampo y Luisa Mercedes Levinson efectuaron un recorrido similar. Produjeron a lo largo de un extenso per\u00edodo del siglo XX y tuvieron importantes instancias de reconocimiento: en el pa\u00eds, premios significativos; en el exterior, traducciones y reiterados se\u00f1alamientos por la relevancia de su producci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ambas, adem\u00e1s, escriben en colaboraci\u00f3n con los dos narradores argentinos centrales de ese momento: Borges y Bioy Casares. A pesar de esto fueron sufriendo un proceso de invisibilizaci\u00f3n; relegadas por la cr\u00edtica, sus obras resultaron casi imposibles de conseguir hasta una reedici\u00f3n tard\u00eda: los <em>Cuentos Completos <\/em>de Silvina Ocampo fueron publicados en 1999; los de Luisa Mercedes Levinson, en 2004. Si bien en el caso de Silvina Ocampo se ha hecho una relectura desde la perspectiva de la teor\u00eda de g\u00e9nero que ha permitido un abordaje m\u00e1s amplio de su obra, la de <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Levinson espera todav\u00eda una instancia de reconocimiento.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Textos recobrados<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El v\u00ednculo de Levinson con Borges no se limit\u00f3 a la producci\u00f3n conjunta de <em>La hermana de Elo\u00edsa <\/em>\u2013cuento que no es, de ning\u00fan modo, la obra m\u00e1s significativa de ninguno de los dos\u2013; \u00e9l fue quien la orient\u00f3 en el proceso de convertirse en escritora, y le ense\u00f1\u00f3 \u201cel arte de corregir\u201d. Esta otra tarea conjunta dej\u00f3 su marca en la escritura de Levinson que \u2013absolutamente personal y distanciada del modelo de su maestro\u2013 construye un lenguaje propio e impar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Es indudable que la obra cuent\u00edstica de Levinson es despareja; textos enormemente logrados conviven con otros prescindibles. Pero tambi\u00e9n es indudable que, en los cuatro vol\u00famenes que escribi\u00f3, no son pocos los t\u00edtulos que conviene rescatar del olvido. Dos cuentos de <em>La p\u00e1lida rosa de Soho<\/em>, que da t\u00edtulo al volumen, y <em>El abra<\/em>, se anotan en este \u00faltimo grupo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La autora juega con una trama casi id\u00e9ntica: un tri\u00e1ngulo amoroso, una infidelidad, un desenlace violento de la situaci\u00f3n. La puesta en espejo \u2013por la historia, por la situaci\u00f3n de sus protagonistas, dos prostitutas, por la colocaci\u00f3n en el texto\u2013 pone m\u00e1s en evidencia la maestr\u00eda para construir dos textos absolutamente distintos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>El abra <\/em>es el primer cuento del volumen y tambi\u00e9n el primero en la secci\u00f3n <em>Cuentos del Litoral<\/em>, una serie de historias enmarcadas en esa regi\u00f3n argentina, motivo por el que se las vincul\u00f3 con las de Horacio Quiroga, a pesar de la significativa distancia entre ambas producciones. <em>La p\u00e1lida rosa de Soho<\/em>, ubicada en la emblem\u00e1tica zona londinense, encabeza la segunda secci\u00f3n, <em>Cuentos lejanos. <\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En <em>El abra<\/em>, la mujer protagonista se presenta en primer t\u00e9rmino. Es \u201cextra\u00f1a\u201d, no s\u00f3lo por extranjera, sino por su actitud: a diferencia de las protagonistas de los relatos regionalistas entre los cuales se suele alinear al cuento, esta mujer pasa el d\u00eda tendida en la hamaca, abanic\u00e1ndose. Son los dos hombres con los que convive los que la mueven: el patr\u00f3n, Alcib\u00edades, para llevarla a la pieza, subrayando su condici\u00f3n de objeto sexual para su uso privado; el pe\u00f3n, Ciro, la transporta, dentro de la hamaca, de un lado a otro, y, <em>prosternado<\/em>, le ceba mate o le alcanza un cigarro o un alimento.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La partida de Alcib\u00edades cambia la situaci\u00f3n. La mirada atenta de Ciro, el pe\u00f3n, registra la invitaci\u00f3n en el movimiento diferente: \u201cElla se desperez\u00f3, despu\u00e9s se desprendi\u00f3 la blusa, como si la botonadura le lastimara el pecho. Estirada en la hamaca, abanic\u00e1ndose, su rostro permanec\u00eda impasible; s\u00f3lo el cuerpo, en ondulaciones sobre la red, cambiaba, se multiplicaba en su aleteo&#8230; La paz corp\u00f3rea de los amantes\u201d se interrumpe por la llegada de Alcib\u00edades, que mata al pe\u00f3n de un tiro; con el lazo de la hamaca trenza la parte superior para encerrar a la mujer, que no entiende todav\u00eda lo sucedido pero se sabe due\u00f1a de algo nunca experimentado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">A partir de esta experiencia, la mujer se convierte en otra, pose\u00edda por el odio: \u201cun odio p\u00e9treo, gris [\u2026] un odio duro hacia un hombre que ten\u00eda poder: el patr\u00f3n\u2026\u201d Este cambio hace que se remueva \u201calgo que hab\u00eda estado quieto en sus adentros, como una laguna estancada\u201d<em>, <\/em>y la impulsa a convertir los movimientos de su cuerpo en arma contra el hombre que la ha maltratado. Por eso, comienza a retorcerse como un \u201cpuma\u201d mientras \u201cun quejido mon\u00f3tono, un poco ronco, acompa\u00f1aba el contoneo\u2026 si ella sab\u00eda llamarlo, ese hombre se acercar\u00eda, se abalanzar\u00eda sobre ella y desatar\u00eda el nudo[\u2026] y eso significar\u00eda vida, el poder y, despu\u00e9s, la venganza\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed consigue avivar el deseo del hombre, que pese a su resistencia inicial, se va acercando<em>. <\/em>El siguiente movimiento de la mujer es disparar el \u00faltimo tiro que queda en el rev\u00f3lver. No importa que esto implique su propio fin, ya que queda encerrada dentro de la hamaca: ha ultimado al hombre que se despide de ella con un insulto, <em>perra<\/em>, que reemplaza a los habituales vocativos <em>vos, che, <\/em>con los que la llamaba. La mujer, cumplida su tarea, puede volver a la inmovilidad, y rendida al sol, \u201cque la pose\u00eda prolijamente, sinti\u00f3 que Su odio, satisfecho, la abandon\u00f3 como un hombre, nom\u00e1s, y ella se sumergi\u00f3 en una especie de paz opaca, s\u00f3lida, que poco ten\u00eda que ver con aquella que hab\u00eda atrapado luego del amor\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La protagonista de <em>La p\u00e1lida rosa de Soho <\/em>no se presenta al principio del cuento. En primer lugar aparece Miss Edith Fairchild, una joven londinense cuyas preocupaciones son: tener un \u201cvestido vaporoso del exacto color rosado de las flores del \u00e1rbol de mayo, que, como es sabido, es un color muy modisteril y festejar su cumplea\u00f1os con un garden-party\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sus padres est\u00e1n interesados en resolver estos problemas, que se les plantean como inversiones provechosas para lograr el compromiso con Norman Murchison jr. En cambio, son otras las preocupaciones de P\u00e1lida Rosa, que recorre continuamente las calles en busca de clientes.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Es la prostituta m\u00e1s cara del Soho, \u201cla m\u00e1s alta, esbelta y rubia de todas\u201d. Whippety Dick, un violinista callejero, junta unas pocas monedas mientras piensa solamente en ella. Al igual que en <em>El abra<\/em>, una tercera figura genera el conflicto en la pareja: en este caso es Norman Murchison jr., que el \u201cd\u00eda anterior al de su cuarta visita,[a Miss Edith] d\u00eda que \u2026 se fij\u00f3 a s\u00ed mismo para expresar su amor verbalmente, se sinti\u00f3 bastante nervioso\u201d. Por eso va hasta el Soho a tomarse unas cervezas, y a pesar de su \u201csanta intenci\u00f3n\u201d va a dar al cuarto de Rosa, la mujer cuya melena es lo \u00fanico en com\u00fan con su novia. El prometido de la distinguida Miss Edith reitera sus visitas a Rosa, la sume en una serie de sue\u00f1os \u2013en los que se mezclan una granja, cerdos y ni\u00f1os\u2013 y despierta en ella sentimientos encontrados. Por medio de \u00e9l se asoma al \u201cLondres del otro lado de las ventanas, el prohibido e impenetrable Londres de los le\u00f1os ardiendo en las chimeneas de m\u00e1rmol negro, candelabros, y, tal vez, un \u00e1rbol de Navidad\u2026\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Whippety Dick se entera de su condici\u00f3n de hombre enga\u00f1ado por las risas que lo burlan en el bar. Su mundo se ha convertido en un lugar s\u00f3rdido, por el que camina antes de darle a Rosa el final que merecen las mujeres que enga\u00f1an: \u201cLos residuos del mundo enfr\u00edan el pecho, arden en la lengua. Hierro. Suciedad, vigas, guineas, cloacas. El puente se levanta como una trampa: f\u00f3rceps para arrancar al r\u00edo. Pero la entra\u00f1a del mundo deshecho es s\u00f3lo r\u00edo riendo con sus dientes negros, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>enamorados de otros residuos y son s\u00f3lo una gran podredumbre sin l\u00edmites, l\u00edquida por carecer de l\u00edmites, r\u00edo reptil que avanza silencioso en la noche, embellecido por la mentira y la basura y el asco y el miedo. P\u00e1lida Rosa, P\u00e1lida, P\u00e1lida, P\u00e1lida\u2026\u201d. En cambio, Norman Murchison jr., al saber que P\u00e1lida Rosa ha desaparecido, se aleja de ese barrio y de las prostitutas que pueden comprometerlo y finaliza sin m\u00e1s este episodio desgraciado.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La iron\u00eda que campea en el relato se exaspera en el final: el asesino espera en la c\u00e1rcel la decisi\u00f3n del \u201cjurado de doce vecinos \u2013algunos de ellos eventuales clientes de P\u00e1lida Rosa\u2013\u201d , mientras distinguidas damas organizan una colecta para comprarle un nuevo viol\u00edn. En apariencia, todo est\u00e1 en orden: es necesario que se perciba el reclamo de una lectura ir\u00f3nica que restablezca el verdadero orden que postula el texto.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">A pesar de que ambos cuentos manifiestan coincidencias significativas, exhiben con maestr\u00eda dos modos diferentes de abordar una historia similar: la de mujeres que no cumplen con los roles impuestos a su g\u00e9nero, a las que corresponde la muerte por su trasgresi\u00f3n; en un marco infrecuente en la \u00e9poca, ambos cuentos exhiben el erotismo y las pasiones femeninas desembozadas. Enfocadas desde el realismo o la iron\u00eda, las mujeres de Luisa Mercedes Levinson se asumen como due\u00f1as de su destino, hasta las \u00faltimas consecuencias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una confesi\u00f3n para terminar este breve acercamiento a Levinson: me encuentro entre las personas que la conoc\u00edan poco m\u00e1s que de nombre, y en especial por sus rasgos superficiales y exc\u00e9ntricos. Tuve la suerte de que me llegara a las manos un librito con sus cuentos, de la colecci\u00f3n de la Biblioteca Nacional para el Bicentenario (1): la lectura de <em>El abra <\/em>fue una experiencia deslumbrante (2). Revolviendo en librer\u00edas de usados, consegu\u00ed los <em>Cuentos completos <\/em>que me acercaron a su obra y me incitaron a esta recomendaci\u00f3n de lectura.<em><\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Notas<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1. \u201cSe trata de una colecci\u00f3n de libros que en su forma peque\u00f1a, contempor\u00e1nea y \u00e1gil, dirigen su mirada hacia la historia editorial pasada y a las publicaciones olvidadas o que esperan ser redimidas\u201d, se\u00f1ala la presentaci\u00f3n de los vol\u00famenes, <\/span><\/span><\/em><em><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">que se vend\u00edan por $1 en una m\u00e1quina ubicada cerca de la Biblioteca Nacional. Lamentablemente, se agotaron en la Feria del Libro y no han sido reeditados.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>2. Este cuento y otros cuatro pueden leerse en el sitio <\/span><\/span><a href=\"http:\/\/www.luisasamlevinson.com.ar\/\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">www.luisasamlevinson.com.ar<\/span><\/a><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">. Tambi\u00e9n se incluyen la biograf\u00eda de la autora y algunos ensayos sobre su obra;especialmente interesante es el de LeopoldoBrizuela.<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cuento \u201cLa hermana de Elo\u00edsa\u201d, escrito por Jorge Luis Borges y Luisa Mercedes Levinson en 1955, acaba de publicarse en Espa\u00f1a, en una edici\u00f3n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[54,31],"class_list":["post-4249","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-levinson","tag-libros"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-16x","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4249","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4249"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4249\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4249"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4249"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4249"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}