{"id":4340,"date":"2010-03-02T17:45:28","date_gmt":"2010-03-02T20:45:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4340"},"modified":"2010-03-02T17:45:28","modified_gmt":"2010-03-02T20:45:28","slug":"editorial-de-las-cronicas-de-estio-al-bicentenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4340","title":{"rendered":"Editorial: De las cr\u00f3nicas de est\u00edo al Bicentenario"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El t\u00f3rrido verano de 2010, umbral de nuestro Bicentenario, nos ha castigado no s\u00f3lo con temperaturas m\u00e1s altas que las habituales \u2013calentamiento global <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>mediante\u2013, sino con avatares pol\u00edticos tanto o m\u00e1s fastidiosos, s\u00edntomas de un cuadro de debilidad institucional y consensual que los argentinos parecemos incapaces de superar.<!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Los episodios judiciales en torno a la remoci\u00f3n y posterior renuncia del presidente del Banco Central, as\u00ed como el decreto de necesidad y urgencia destinado a crear (abusando del nombre) un Fondo del Bicentenario que permitir\u00eda disponer de parte de las reservas para el pago de compromisos de la deuda externa y liberar otros fondos para el creciente nivel de gasto p\u00fablico, han puesto de manifiesto una vez m\u00e1s las dificultades que enfrentamos para encauzar el devenir pol\u00edtico del pa\u00eds a trav\u00e9s de canales de negociaci\u00f3n y acuerdo en el marco de las instituciones, dejando de lado las discordias y la avidez personalista.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Los medios de comunicaci\u00f3n de diferentes coloraciones pol\u00edticas han relatado pormenorizadamente los desatinos del Poder Ejecutivo, de distintos sectores del Congreso y del ex presidente del Banco Central, del oficialismo como de la oposici\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Repas\u00e1ndolos se tiene la impresi\u00f3n de que los argentinos nos hemos propuesto reeditar la desuni\u00f3n, la incertidumbre y el cuadro de deterioro institucional que precedi\u00f3 al estallido de la revoluci\u00f3n de dos siglos atr\u00e1s. El Bicentenario deber\u00eda ser la ocasi\u00f3n, en cambio, de recuperar los muchos esfuerzos que hemos realizado a lo largo de estos doscientos a\u00f1os en sentido contrario, en la b\u00fasqueda de consensos y en el trabajo, tal vez silencioso, por el fortalecimiento de nuestras instituciones, \u00fanico camino para la construcci\u00f3n de un pa\u00eds para todos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">En ese sentido, el Bicentenario nos encuentra en un contexto in\u00e9dito en los \u00faltimos cien a\u00f1os. El 10 de diciembre pasado los argentinos pudimos celebrar 26 a\u00f1os ininterrumpidos de vigencia de las instituciones democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Si miramos los avatares pol\u00edticos desde el Centenario de 1910 en adelante, no encontraremos un per\u00edodo tan extenso de normalidad institucional. Sin embargo, huelga decir que el fervor democr\u00e1tico de 1983 no consigui\u00f3 arraigar lo bastante en las conductas ni se tradujo en un respeto incondicional de los marcos institucionales preestablecidos. Los valores de los argentinos, no s\u00f3lo los pol\u00edticos, sino tambi\u00e9n los m\u00e1s profundos, los valores c\u00edvicos que debieran dar sustento a una cultura democr\u00e1tica y republicana s\u00f3lida, al respeto por los derechos y las razones del otro, se han transformado menos que las instituciones que organizan nuestra vida social. El resultado es la existencia de instituciones m\u00e1s o menos ficticias, de normas que se busca burlar en beneficio propio, desde el decreto gubernativo hasta el sem\u00e1foro en rojo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Las instituciones democr\u00e1ticas surgen de un esquema normativo plasmado en la Constituci\u00f3n y las leyes y el respeto de las normas genera certidumbre al ciudadano. Sobre este principio te\u00f3rico, Ra\u00fal Alfons\u00edn, enarbolando una pr\u00e9dica netamente republicana, finalizaba cada uno de sus actos durante la campa\u00f1a electoral de 1983 recitando el Pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n Nacional. Era, por cierto, una apelaci\u00f3n necesaria en ese instante de la vida argentina. Los argentinos intent\u00e1bamos dejar atr\u00e1s<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">d\u00e9cadas de violencia pol\u00edtica y el Pre\u00e1mbulo constitucional era tan revolucionario como la declaraci\u00f3n de independencia. El triunfo de Alfons\u00edn en octubre de 1983 permit\u00eda suponer que la ciudadan\u00eda hac\u00eda suyos esos valores y los situaba en la cima de la escala. La aspiraci\u00f3n argentina parec\u00eda ser el regreso a la vigencia plena de los derechos individuales y a la fuerza de la ley por sobre la voluntad de unos pocos. Los votos de octubre parec\u00edan expresar un claro \u201cno\u201d a la violencia que nos hab\u00eda dividido y lacerado, esgrim\u00edan el valor de la autoridad frente al autoritarismo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Sin embargo, el tiempo parece haber debilitado aquellas loables aspiraciones, limitando su alcance, por parte de los ciudadanos, al acatamiento ritual y peri\u00f3dico de las convocatorias electorales, y por parte de nuestra clase pol\u00edtica, a un respeto de la letra de las leyes \u2013cuando lo hay\u2013 que no siempre se acompa\u00f1a de la veneraci\u00f3n del esp\u00edritu democr\u00e1tico que en su momento les dio vida. El Pre\u00e1mbulo de la Constituci\u00f3n sigue siendo un programa bello, pero incumplido. Acuciados a menudo por los sobresaltos de la econom\u00eda y por el drama de quienes han quedado fuera de sus m\u00e1rgenes y pugnan por la supervivencia, los argentinos hemos fracasado, hasta ahora, en la tarea de construir acuerdos program\u00e1ticos de largo plazo. Vistos desde esta perspectiva, los pobres acontecimientos de este verano que va finalizando \u2013si no en la temperatura, s\u00ed en el calendario\u2013 son un bot\u00f3n de muestra m\u00e1s del grado en que el anhelo de vivir regidos por la ley y las instituciones ha ido perdiendo terreno frente a la voluntad de hegemon\u00eda a toda costa que anima a nuestra clase pol\u00edtica y al des\u00e1nimo ciudadano, que carece de ejemplos de virtud c\u00edvica a seguir en sus comportamientos cotidianos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Ser\u00eda ilusorio pensar que estas observaciones pueden aplicarse a la mayor\u00eda de quienes hoy encarnan el oficialismo o a quienes representan a la oposici\u00f3n, porque lamentablemente son marcas de una cultura pol\u00edtica \u2013en su sentido m\u00e1s amplio\u2013 que impregna a nuestra sociedad de arriba abajo y sin distinci\u00f3n de colores partidarios. Ciertamente, no puede responsabilizarse de igual manera a gobernantes y a gobernados, a quienes tienen la obligaci\u00f3n de guiar al pa\u00eds porque la mayor\u00eda ciudadana les ha confiado la tarea de gobierno en las elecciones y a quienes tienen, en cambio, el deber de aportar a la construcci\u00f3n del pa\u00eds con su trabajo. Pero no ganamos nada con lecturas maniqueas que inculpan a unos y absuelven a otros, ocultando el hecho de que adolecemos de una cultura pol\u00edtica \u2013o de una madurez pol\u00edtica\u2013 capaz de permitirnos lograr consensos y encarar objetivos de largo plazo. Una sociedad es, por definici\u00f3n, una realidad plural, hecha de intereses pol\u00edticos, econ\u00f3micos y sociales diferentes y tal vez encontrados. La obligaci\u00f3n de quien ejerce el poder, en el oficialismo como en la oposici\u00f3n, y en cualquiera de los tres poderes del Estado, es la b\u00fasqueda honesta de puntos de equilibrio entre esos intereses: soluciones que permitan avanzar a pesar de la contradicci\u00f3n, objetivos convocantes por ser m\u00e1s altos y nobles que los meros intereses sectoriales o incluso personales. Lo que hace posible una alternancia pol\u00edtica civilizada que no trae consigo virajes violentos, aires fundacionales que tiran por la borda todo lo anterior o directamente lo niegan. Este mismo verano que termina nos ha dejado el ejemplo cercano de Chile en esta materia, que suscita una sana envidia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Obviamente, la tarea es imposible cuando no se est\u00e1 dispuesto a ceder y a conceder, cuando quien gobierna \u2013oficialismo u oposici\u00f3n\u2013 se encolumna detr\u00e1s de determinados intereses para combatir a los que se les oponen, cuando la pol\u00edtica se reduce a un torneo de declaraciones altisonantes y agresivas y a una campa\u00f1a electoral permanente. El Bicentenario, entonces, nos encuentra con una gigantesca tarea por acometer: construir consensos aprendiendo a renunciar en parte a nuestros propios intereses en aras de la concordia, en el respeto incondicional de las leyes y las instituciones.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">S\u00f3lo as\u00ed podremos revertir, en el mediano y largo plazo, algunos, al menos, de los graves males que nos aquejan. Un siglo despu\u00e9s de las graves discordias que acompa\u00f1aron el desarrollo de la Revoluci\u00f3n de Mayo, la Argentina del Centenario, con todos sus l\u00edmites, estaba en camino de convertirse en un pa\u00eds progresivamente inclusivo. Centenares de miles de inmigrantes llegaban al pa\u00eds cada a\u00f1o atra\u00eddos por la esperanza del progreso, mientras se desarrollaba el debate en torno a la ampliaci\u00f3n del sufragio que dio por frutos la llamada Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a de 1912 y se elaboraba un proyecto de C\u00f3digo de Trabajo de miras tan avanzadas que naufrag\u00f3 a causa de la incomprensi\u00f3n de sectores de izquierda y de derecha. Hoy la Argentina contempla desanimada la lenta pero constante emigraci\u00f3n de sus hijos, algunos de gran talento y formaci\u00f3n intelectual o art\u00edstica, obtenida por lo general en el sistema de educaci\u00f3n oficial gratuito. Hoy la Argentina contempla la incapacidad de sus dirigentes para proporcionar a la sociedad ejemplos de virtud c\u00edvica y de pasi\u00f3n por los valores republicanos y democr\u00e1ticos que nos permitan salir del pantano de las discordias.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Hoy la Argentina, a pesar de sus inagotables recursos, se ha convertido en un pa\u00eds incapaz de incluir econ\u00f3micamente a la totalidad de sus ciudadanos por medio de fuentes dignas de trabajo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Muchos inmigrantes del primer Centenario anhelaban ser argentinos y sentirse, ellos y sus hijos, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>parte de un pa\u00eds que miraba ilusionado hacia el futuro. Sus nietos buscan hoy recuperar la nacionalidad de los abuelos, como salvoconducto para mejores horizontes. Con todos sus defectos, la generaci\u00f3n gobernante del Centenario hab\u00eda fraguado una imagen de patria, y el \u201camor a la patria\u201d era una virtud transmitida y aceptada con orgullo. Hoy d\u00eda para muchos s\u00f3lo queda de ello una triste caricatura constituida por la selecci\u00f3n nacional de f\u00fatbol, cuyo err\u00e1tico presente parece una imagen fiel de lo que nos ocurre como naci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Nos debatimos entre el entusiasmo por los liderazgos personalistas y la necesidad de garantizar la vigencia de la ley y crear consensos pol\u00edticos y econ\u00f3micos s\u00f3lidos y duraderos. Esta disyuntiva, sin lugar a dudas, marcar\u00e1 la vida institucional de la rep\u00fablica en los pr\u00f3ximos lustros.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">Debemos reconocer que tenemos mucho que aprender todav\u00eda: gobernantes y gobernados debemos comprender que el ejercicio de la autoridad no tiene por qu\u00e9 devenir en autoritarismo, que el otro tiene derecho a defender sus propios intereses y que s\u00f3lo la creaci\u00f3n de consensos nos permitir\u00e1 dejar atr\u00e1s una historia nacional signada por la discordia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">No hay otro camino que el del duro aprendizaje. Sigamos el consejo del electo presidente uruguayo Jos\u00e9 Mujica cuando nos alent\u00f3 a superar las discordias que nos dividen. \u201cNo podemos vivir esclavizados por las cuentas pendientes de la vida. Yo tengo memoria y recuerdos \u2013dijo, \u00e9l que transcurri\u00f3 m\u00e1s de una d\u00e9cada en dur\u00edsimas condiciones de prisi\u00f3n\u2013, pero una cosa est\u00e1 bien clara: es importante mirar el pasado, pero tambi\u00e9n es necesario perderle el respeto. La vida es porvenir\u201d.<\/p>\n<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p><\/font><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El t\u00f3rrido verano de 2010, umbral de nuestro Bicentenario, nos ha castigado no s\u00f3lo con temperaturas m\u00e1s altas que las habituales \u2013calentamiento global \u00a0mediante\u2013, sino&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[22,13,60],"class_list":["post-4340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","tag-bicentenario","tag-conflictos","tag-mayo"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-180","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4340"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4340\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}