{"id":4372,"date":"2010-03-04T16:18:21","date_gmt":"2010-03-04T19:18:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4372"},"modified":"2010-03-04T16:18:21","modified_gmt":"2010-03-04T19:18:21","slug":"documento-de-la-congregacion-para-la-doctrina-de-la-fe-sobre-divorciados-vueltos-a-casar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4372","title":{"rendered":"Documento de la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe sobre divorciados vueltos a casar"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 6pt;\"><span lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Carta a los obispos por parte de sobre la recepeci\u00f3n de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica por parte de los fieles divorciados vueltos a casar. <!--more--><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: small;\"><em><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">Excelencia Reverend\u00edsima:<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">1. <strong><em>El A\u00f1o Internacional de la Familia<\/em><\/strong><em> <\/em>constituye una ocasi\u00f3n muy importante para volver a descubrir los testimonios del amor y solicitud de la Iglesia por la familia (1) y, al mismo tiempo, para proponer de nuevo la inestimable riqueza del matrimonio cristiano que constituye el fundamento de la familia. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">2. En este contexto merecen una especial atenci\u00f3n las dificultades y los sufrimientos de aquellos fieles que se encuentran en situaciones matrimoniales irregulares (2). Los pastores est\u00e1n llamados, en efecto, a hacer sentir la caridad de Cristo y la materna cercan\u00eda de la Iglesia; los acogen con amor, exhort\u00e1ndolos a confiar en la misericordia de Dios y, con prudencia y respeto, sugiri\u00e9ndoles caminos concretos de conversi\u00f3n y de participaci\u00f3n en la vida de la comunidad eclesial (3). <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">3. Conscientes sin embargo de que la aut\u00e9ntica comprensi\u00f3n y la genuina misericordia no se encuentran separadas de la verdad (4), los pastores tienen el deber de recordar a estos fieles la doctrina de la Iglesia acerca de la celebraci\u00f3n de los sacramentos y especialmente de la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Sobre este punto, durante los \u00faltimos a\u00f1os, en varias regiones se han propuesto diversas soluciones pastorales seg\u00fan las cuales ciertamente no ser\u00eda posible una admisi\u00f3n general de los divorciados vueltos a casar a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica, pero podr\u00edan acceder a ella en determinados casos, cuando seg\u00fan su conciencia se consideraran autorizados a hacerlo. As\u00ed, por ejemplo, cuando hubieran sido abandonados del todo injustamente, a pesar de haberse esforzado sinceramente por salvar el anterior matrimonio, o bien cuando estuvieran convencidos de la nulidad del anterior matrimonio, sin poder demostrarla en el foro externo, o cuando ya hubieran recorrido un largo camino de reflexi\u00f3n y de penitencia, o incluso cuando por motivos moralmente v\u00e1lidos no pudieran satisfacer la obligaci\u00f3n de separarse. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">En algunas partes se ha propuesto tambi\u00e9n que, para examinar objetivamente su situaci\u00f3n efectiva, los divorciados vueltos a casar deber\u00edan entrevistarse con un sacerdote prudente y experto. Su eventual decisi\u00f3n de conciencia de acceder a la Eucarist\u00eda, sin embargo, deber\u00eda ser respetada por ese sacerdote, sin que ello implicase una autorizaci\u00f3n oficial.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">En estos casos y otros similares se tratar\u00eda de una soluci\u00f3n pastoral, tolerante y ben\u00e9vola, para poder hacer justicia a las diversas situaciones de los divorciados vueltos a casar. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">4. Aunque es sabido que an\u00e1logas soluciones pastorales fueron propuestas por algunos Padres de la Iglesia y entraron en cierta medida incluso en la pr\u00e1ctica, sin embargo nunca obtuvieron el consentimiento de los Padres ni constituyeron en modo alguno la doctrina com\u00fan de la Iglesia, como tampoco determinaron su disciplina. Corresponde al Magisterio universal, en fidelidad a la Sagrada Escritura y a la Tradici\u00f3n, ense\u00f1ar e interpretar aut\u00e9nticamente el <em>dep\u00f3sito de la fe<\/em>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\">Por consiguiente, frente a las nuevas propuestas pastorales arriba mencionadas, esta Congregaci\u00f3n siente la obligaci\u00f3n de volver a recordar la doctrina y la disciplina de la Iglesia al respecto. Fiel a la palabra de Jesucristo (5), la Iglesia afirma que no puede reconocer como v\u00e1lida esta nueva uni\u00f3n, si era v\u00e1lido el anterior matrimonio. Si los divorciados se han vuelto a casar civilmente, se encuentran en una situaci\u00f3n que contradice objetivamente a la ley de Dios y por consiguiente no pueden acceder a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica mientras persista esa situaci\u00f3n (6).<\/span><\/span><\/p>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><\/span><\/div>\n<p><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\"><span style=\"font-size: small;\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">Esta norma de ninguna manera tiene un car\u00e1cter punitivo o en cualquier modo discriminatorio hacia los divorciados vueltos a casar, sino que expresa m\u00e1s bien una situaci\u00f3n objetiva que de por s\u00ed hace imposible el acceso a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica: \u00abSon ellos los que no pueden ser admitidos, dado que su estado y situaci\u00f3n de vida contradicen objetivamente la uni\u00f3n de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucarist\u00eda. Hay adem\u00e1s otro motivo pastoral: si se admitieran estas personas a la Eucarist\u00eda los fieles ser\u00edan inducidos a error y confusi\u00f3n acerca de la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio\u00bb (7).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">Para los fieles que permanecen en esa situaci\u00f3n matrimonial, el acceso a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica s\u00f3lo se abre por medio de la absoluci\u00f3n sacramental, que puede ser concedida \u00ab\u00fanicamente a los que, arrepentidos de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo, est\u00e1n sinceramente dispuestos a una forma de vida que no contradiga la indisolubilidad del matrimonio. Esto lleva consigo concretamente a que, cuando el hombre y la mujer, por motivos serios -como por ejemplo la educaci\u00f3n de los hijos- no pueden cumplir la obligaci\u00f3n de la separaci\u00f3n, \u00abasumen el compromiso de vivir en plena continencia, o sea de abstenerse de los actos propios de los esposos\u00bb\u00bb (8). En este caso ellos pueden acceder a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica, permaneciendo firme sin embargo la obligaci\u00f3n de evitar el esc\u00e1ndalo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">5. La doctrina y la disciplina de la Iglesia sobre esta materia han sido ampliamente expuestas en el per\u00edodo post-conciliar por la Exhortaci\u00f3n Apost\u00f3lica <em>Familiaris<\/em><em> consortio<\/em>. La Exhortaci\u00f3n, entre otras cosas, recuerda a los pastores que, por amor a la verdad, est\u00e1n obligados a discernir bien las diversas situaciones y los exhorta a animar a los divorciados que se han casado otra vez para que participen en diversos momentos de la vida de la Iglesia. Al mismo tiempo, reafirma la praxis constante y universal, \u00abfundada en la Sagrada Escritura, de no admitir a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica a los divorciados vueltos a casar\u00bb (9), indicando los motivos de la misma. La estructura de la Exhortaci\u00f3n y el tenor de sus palabras dejan entender claramente que tal praxis, presentada como vinculante, no puede ser modificada bas\u00e1ndose en las diferentes situaciones. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">6. El fiel que est\u00e1 conviviendo habitualmente \u00abmore uxorio\u00bb con una persona que no es la leg\u00edtima esposa o el leg\u00edtimo marido, no puede acceder a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica. En el caso de que \u00e9l lo juzgara posible, los pastores y los confesores, dada la gravedad de la materia y las exigencias del bien espiritual de la persona (10) y del bien com\u00fan de la Iglesia, tienen el grave deber de advertirle que dicho juicio de conciencia ri\u00f1e abiertamente con la doctrina de la Iglesia (11). Tambi\u00e9n tienen que recordar esta doctrina cuando ense\u00f1an a todos los fieles que les han sido encomendados.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">Esto no significa que la Iglesia no sienta una especial preocupaci\u00f3n por la situaci\u00f3n de estos fieles que, por lo dem\u00e1s, de ning\u00fan modo se encuentran excluidos de la comuni\u00f3n eclesial. Se preocupa por acompa\u00f1arlos pastoralmente y por invitarlos a participar en la vida eclesial en la medida en que sea compatible con las disposiciones del derecho divino, sobre las cuales la Iglesia no posee poder alguno para dispensar (12). Por otra parte, es necesario iluminar a los fieles interesados a fin de que no crean que su participaci\u00f3n en la vida de la Iglesia se reduce exclusivamente a la cuesti\u00f3n de la recepci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Se debe ayudar a los fieles a profundizar su comprensi\u00f3n del valor de la participaci\u00f3n al sacrificio de Cristo en la Misa, de la comuni\u00f3n espiritual (13), de la oraci\u00f3n, de la meditaci\u00f3n de la palabra de Dios, de las obras de caridad y de justicia (14).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 12pt; font-family: Times; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES-AR; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;\" lang=\"ES-AR\">7. La errada convicci\u00f3n de poder acceder a la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica por parte de un divorciado vuelto a casar, presupone normalmente que se atribuya a la conciencia personal el poder de decidir en \u00faltimo t\u00e9rmino, bas\u00e1ndose en la propia convicci\u00f3n (15), sobre la existencia o no del anterior matrimonio y sobre el valor de la nueva uni\u00f3n. Sin embargo, dicha atribuci\u00f3n\u00a0es inadmisible <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">(16). El matrimonio, en efecto, en cuanto imagen de la uni\u00f3n esponsal entre Cristo y su Iglesia as\u00ed como n\u00facleo basilar y factor importante en la vida de la sociedad civil, es esencialmente una realidad p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">8. Es verdad que el juicio sobre las propias disposiciones con miras al acceso a la Eucarist\u00eda debe ser formulado por la conciencia moral adecuadamente formada. Pero es tambi\u00e9n cierto que el consentimiento, sobre el cual se funda el matrimonio, no es una simple decisi\u00f3n privada, ya que crea para cada uno de los c\u00f3nyuges y para la pareja una situaci\u00f3n espec\u00edficamente eclesial y social. Por lo tanto el juicio de la conciencia sobre la propia situaci\u00f3n matrimonial no se refiere \u00fanicamente a una relaci\u00f3n inmediata entre el hombre y Dios, como si se pudiera dejar de lado la mediaci\u00f3n eclesial, que incluye tambi\u00e9n las leyes can\u00f3nicas que obligan en conciencia. No reconocer este aspecto esencial significar\u00eda negar de hecho que el matrimonio exista como realidad de la Iglesia, es decir, como sacramento.\u00a09. Por otra parte la Exhortaci\u00f3n Familiaris consortio, cuando invita a los pastores a saber distinguir las diversas situaciones de los divorciados vueltos a casar, recuerda tambi\u00e9n el caso de aquellos que est\u00e1n subjetivamente convencidos en conciencia de que el anterior matrimonio, irreparablemente destruido, jam\u00e1s hab\u00eda sido v\u00e1lido (17). Ciertamente es necesario discernir a trav\u00e9s de la v\u00eda del fuero externo establecida por la Iglesia si existe objetivamente esa nulidad matrimonial. La disciplina de la Iglesia, al mismo tiempo que confirma la competencia exclusiva de los tribunales eclesi\u00e1sticos para el examen de la validez del matrimonio de los cat\u00f3licos, ofrece actualmente nuevos caminos para demostrar la nulidad de la anterior uni\u00f3n, con el fin de excluir en cuanto sea posible cualquier diferencia entre la verdad verificable en el proceso y la verdad objetiva conocida por la recta conciencia (18).<br \/>\nAtenerse al juicio de la Iglesia y observar la disciplina vigente sobre la obligatoriedad de la forma can\u00f3nica en cuanto necesaria para la validez de los matrimonios de los cat\u00f3licos es lo que verdaderamente ayuda al bien espiritual de los fieles interesados. En efecto, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y vivir en la comuni\u00f3n eclesial es vivir en el Cuerpo de Cristo y nutrirse del Cuerpo de Cristo. Al recibir el sacramento de la Eucarist\u00eda, la comuni\u00f3n con Cristo Cabeza jam\u00e1s puede estar separada de la comuni\u00f3n con sus miembros, es decir con la Iglesia. Por esto el sacramento de nuestra uni\u00f3n con Cristo es tambi\u00e9n el sacramento de la unidad de la Iglesia. Recibir la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica ri\u00f1endo con la comuni\u00f3n eclesial es por lo tanto algo en s\u00ed mismo contradictorio. La comuni\u00f3n sacramental con Cristo incluye y presupone el respeto, muchas veces dif\u00edcil, de las disposiciones de la comuni\u00f3n eclesial y no puede ser recta y fruct\u00edfera si el fiel, aunque quiera acercarse directamente a Cristo, no respeta esas disposiciones.<br \/>\n10. De acuerdo con todo lo que se ha dicho hasta ahora, hay que realizar plenamente el deseo expreso del S\u00ednodo de los Obispos, asumido por el Santo Padre Juan Pablo II y llevado a cabo con empe\u00f1o y con laudables iniciativas por parte de Obispos, sacerdotes, religiosos y fieles laicos: con sol\u00edcita caridad hacer todo aquello que pueda fortalecer en el amor de Cristo y de la Iglesia a los fieles que se encuentran en situaci\u00f3n matrimonial irregular. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00e1 posible para ellos acoger plenamente el mensaje del matrimonio cristiano y soportar en la fe los sufrimientos de su situaci\u00f3n. En la acci\u00f3n pastoral se deber\u00e1 cumplir toda clase de esfuerzos para que se comprenda bien que no se trata de discriminaci\u00f3n alguna, sino \u00fanicamente de fidelidad absoluta a la voluntad de Cristo que restableci\u00f3 y nos confi\u00f3 de nuevo la indisolubilidad del matrimonio como don del Creador. Ser\u00e1 necesario que los pastores y toda la comunidad de fieles sufran y amen junto con las personas interesadas, para que puedan reconocer tambi\u00e9n en su carga el yugo suave y la carga ligera de Jes\u00fas (19). Su carga no es suave y ligera en cuanto peque\u00f1a o insignificante, sino que se vuelve ligera porque el Se\u00f1or -y junto con \u00e9l toda la Iglesia- la comparte. Es tarea de la acci\u00f3n pastoral, que se ha de desarrollar con total dedicaci\u00f3n, ofrecer esta ayuda fundada conjuntamente en la verdad y en el amor.<br \/>\nUnidos en el empe\u00f1o colegial de hacer resplandecer la verdad de Jesucristo en la vida y en la praxis de la Iglesia, me es grato confirmarme de su Excelencia Reverend\u00edsima devot\u00edsimo en Cristo<br \/>\nJoseph Card. Ratzinger<br \/>\nPrefecto<br \/>\n+ Alberto Bovone<br \/>\nArzobispo tit. de Cesarea de Numidia<br \/>\nSecretario<br \/>\nEl Sumo Pont\u00edfice Juan Pablo II, durante la audiencia concedida al Cardenal Prefecto ha aprobado la presente Carta, acordada en la reuni\u00f3n ordinaria de esta Congregaci\u00f3n, y ha ordenado que se publique.<br \/>\nRoma, en la sede la Congregaci\u00f3n para la Doctrina de la Fe, 14 de septiembre de 1994, fiesta de la Exaltaci\u00f3n de la Santa Cruz.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\"><span style=\"font-family: Times; mso-fareast-language: ES;\" lang=\"ES-AR\">(1) Cf. JUAN PABLO II, Carta a las Familias (2 de febrero de 1994), n. 3.<br \/>\n(2) Cf. JUAN PABLO II, Exhort. apost. Familiaris consortio nn. 79-84: AAS 74 (1982) 180-186.<br \/>\n(3) Cf. Ibid., n. 84: AAS 74 (1982) 185; Carta a las Familias, n. 5; Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1651.<br \/>\n(4) Cf. PABLO VI, Encicl. Humanae vitae, n. 29: AAS 60 (1968) 501; JUAN PABLO II, Exhort. apost. Reconciliatio et paenitentia, n. 34: AAS 77 (1985) 272; Encicl. Veritatis splendor, n. 95: AAS 85 (1993) 1208.<br \/>\n(5) Mc 10,11-12: \u00abQuien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aqu\u00e9lla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio\u00bb.<br \/>\n(6) Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1650; cf. tambi\u00e9n n. 1640 y Concilio de Trento, sess. XXIV: DS 1797-1812.<br \/>\n(7) Exhort. Apost. Familiaris consortio, n. 84: AAS 74 (1982) 185-186.<br \/>\n(8) Ibid, n. 84: AAS 74 (1982) 186; cf. JUAN PABLO II, Homil\u00eda para la clausura del VI S\u00ednodo de los Obispos, n. 7: AAS 72 (1980) 1082.<br \/>\n(9) Exhort. Apost. Familiaris consortio, n.84: AAS 74 (1982) 185.<br \/>\n(10) Cf. I Co 11, 27-29.<br \/>\n(11) Cf. C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, can. 978 \u00a7 2.<br \/>\n(12) Cf. Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, n. 1640.<br \/>\n(13) Cf. CONGREGACION PARA LA DOCTRINA DE LA FE, Carta a los Obispos de la Iglesia Cat\u00f3lica sobre algunas cuestiones relativas al Ministro de la Eucarist\u00eda, III\/4: AAS 75 (1983) 1007; STA TERESA DE AVILA, Camino de perfecci\u00f3n, 35,1; S. ALFONSO M. DE LIGORIO, Visitas al Sant\u00edsimo Sacramento y a Mar\u00eda Sant\u00edsima.<br \/>\n(14) Cf. Exhort. apost. Familiaris consortio, n. 84: AAS 74 (1982) 185.<br \/>\n(15) Cf. Encicl. Veritatis splendor, n. 55: AAS 85 (1993) 1178.<br \/>\n(16) Cf. C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, can. 1085 \u00a7 2.<br \/>\n(17) Cf. Exhort. apost. Familiaris Consortio, n. 84: AAS 74 (1982) 185.<br \/>\n(18) Cf. C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico cann. 1536 \u00a7 2 y 1679 y C\u00f3digo de los c\u00e1nones de las Iglesias Orientales cann. 1217 \u00a7 2 y 1365, acerca de la fuerza probatoria de las declaraciones de las partes en dichos procesos.<br \/>\n(19) Cf. Mt 11,30.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: left; mso-layout-grid-align: none;\" align=\"left\">\u00a0<\/p>\n<p><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carta a los obispos por parte de sobre la recepeci\u00f3n de la comuni\u00f3n eucar\u00edstica por parte de los fieles divorciados vueltos a casar.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[],"class_list":["post-4372","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-18w","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4372","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4372"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4372\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4372"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4372"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4372"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}