{"id":4398,"date":"2010-03-04T17:23:04","date_gmt":"2010-03-04T20:23:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4398"},"modified":"2010-03-04T17:23:04","modified_gmt":"2010-03-04T20:23:04","slug":"hector-delfor-mandrioni-la-vocacion-la-palabra-y-el-amor-correspondencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4398","title":{"rendered":"H\u00e9ctor Delfor Mandrioni. La vocaci\u00f3n, la palabra y el amor. Correspondencias"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ochenta a\u00f1os es toda una vida y m\u00e1s que una vida com\u00fan, seg\u00fan el salmista: \u201cNuestra vida dura apenas setenta a\u00f1os, y ochenta, si tenemos <em>m\u00e1s vigor<\/em>\u201d (Sal 90,10)<em>. <!--more--><\/em>Este casi septuagenario que rinde homenaje a su querido amigo octogenario sabe que ese <em>plus <\/em>de vigor no acredita de suyo los valores superiores del esp\u00edritu pero lo prefiere a todo bien utilitario, en conformidad con el Sir\u00e1cida: \u201cLa <em>salud y el vigor <\/em>valen m\u00e1s que todo el oro\u201d (Si 30,15). Por esto ruega a Dios para que este amigo no ceda en su <em>salud <\/em>y en cambio siga irradiando todo el <em>vigor <\/em>espiritual de su pensamiento y de su sentimiento.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En este homenaje a monse\u00f1or doctor H\u00e9ctor Mandrioni me corresponde hablar en nombre de aquellos que no dedicaron toda su vida a la filosof\u00eda ni cultivaron su afici\u00f3n por las letras y por la poes\u00eda, pero compartieron con \u00e9l su amor por la sabidur\u00eda, tanto filos\u00f3fica como teol\u00f3gica, y como \u00e9l respondieron al llamado del Se\u00f1or para participar en su ministerio evang\u00e9lico y sacerdotal. En consecuencia, las palabras que me animo a pronunciar no pretenden valer por el rigor y la profundidad del discurso filos\u00f3fico ni por el encanto y la inspiraci\u00f3n de la forma po\u00e9tica, sino por lo franco y espont\u00e1neo del testimonio dado por el amigo creyente, sacerdote y <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>te\u00f3logo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Habiendo superado la tentaci\u00f3n inicial de divagar por las contingencias de un anecdotario que abarca m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os de amistad, me he propuesto conjugar lo breve con lo esencial, asumiendo desde la fe y dando una impostaci\u00f3n teol\u00f3gica a algunos de los temas entra\u00f1ables para H\u00e9ctor Mandrioni. Me permito dos advertencias previas en cuanto al perfil elegido y a la tem\u00e1tica seleccionada. En primer lugar, en cuanto al perfil teol\u00f3gico, recuerdo que tambi\u00e9n hab\u00eda sido elegido por Mandrioni en su \u201copus primum\u201d, la <em>Introducci\u00f3n<\/em><em> teol\u00f3gica a \u201cLa anunciaci\u00f3n <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Mar\u00eda de Paul Claudel<\/em>\u201d. En segundo lugar, en la selecci\u00f3n de textos presento tres t\u00f3picos que pueden evocar resonancias de signo trinitario. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Me refiero a <em>la vocaci\u00f3n, a la palabra y al amor, <\/em>en correspondencia con el llamado gratuito del Padre, con la palabra oblativa del Verbo y con el Exceso del Amor del Padre y del Hijo, es decir, el Esp\u00edritu Santo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De la vocaci\u00f3n del hombre al llamado del Padre.<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ya en las primeras p\u00e1ginas de su libro <em>La vocaci\u00f3n del hombre, <\/em>Mandrioni apuntaba a un fundamento trascendente de la vocaci\u00f3n. Frente a la autoconstrucci\u00f3n de la raz\u00f3n inmanentista, Mandrioni propon\u00eda el modelo reflexivo de la \u201cratio\u201d agustiniana: \u201c<em>Entrar dentro de s\u00ed<\/em>, en el esp\u00edritu, y <em>desde s\u00ed trascenderse hacia Dios <\/em>que habita dentro de nosotros, es el camino inverso al de volcarse en las cosas para descender desde all\u00ed a una falsa profundidad\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Porque la aut\u00e9ntica profundidad no est\u00e1 en las cosas de la naturaleza sino en el esp\u00edritu del hombre que es \u201clo m\u00e1s poderoso\u201d, porque en \u00e9l se juega \u201clo decisivo\u201d, \u201cel salvarse y<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">el perderse\u201d. Pero en esta interioridad el hombre no es un yo solitario sino un \u201cnos-otros\u201d solidario con la suerte de los dem\u00e1s dado que su misma interioridad est\u00e1 habitada por la mediaci\u00f3n y por el ejemplo del otro. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ahora bien, cuando pasamos a <em>Hombre y poes\u00eda <\/em>observamos que Mandrioni traspone el tema de la vocaci\u00f3n en el del llamado y resume sus reflexiones iniciales en esta profunda frase de Heidegger: \u201cSi el coraje del <em>pensar <\/em>brota de la <em>llamada <\/em>apremiante del Ser, entonces prospera la <em>palabra <\/em>que decide de nuestro <em>destino<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed el <em>Ser<\/em>, con su llamada apremiante (<em>Zumutung<\/em>) es la cepa originaria de donde brota el coraje (<em>Mut<\/em>) de <em>pensar <\/em>cuyo fruto es la <em>palabra <\/em>que decide de nuestro <em>destino<\/em>. Una importante inflexi\u00f3n se produce aqu\u00ed cuando comparamos este libro con el anterior. El destino del hombre que antes se jugaba en la libre interioridad del esp\u00edritu concebida en<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">sentido agustiniano ahora pasa por una \u201cpalabra destinal\u201d y est\u00e1 regido, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por un llamado apremiante y exigente de un \u201cotro\u201d denominado Ser, sustantivado por las may\u00fasculas y sacralizado por una trascripci\u00f3n alemana arcaica (<em>Seyn<\/em>). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Pues bien el comentario que Mandrioni propone como hermen\u00e9utica personal, \u2212no como ex\u00e9gesis objetiva de ese pasaje de Heidegger\u2212 suscita una primera resonancia, la existente entre el \u201cllamado del Ser\u201d y el llamado de Dios Padre: \u201cEl Ser aparece como <em>el origen y el padre <\/em>de todo pensar. Estamos lejos de aquel modo de entender el pensamiento humano como si \u00e9l fuese el due\u00f1o del \u201cser\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed el hombre que piensa se concibe a s\u00ed mismo como el ser obediente y dispuesto a recibir y a corresponder a la iniciativa del ser. Seguir su llamado equivaldr\u00eda a estar en <em>la verdad<\/em>; deso\u00edrlo significa entrar en el camino de <em>la errancia<\/em>. El pensamiento humano procede del ser, al modo <em>como un hijo proviene de una determinada estirpe paterna<\/em>. Con esto se destaca <em>la supremac\u00eda de la llamada del <\/em>ser\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A falta de espacio para desarrollar las semejanzas y diferencias que configuran la antedicha correspondencia anal\u00f3gica me limito a presentar el otro t\u00e9rmino de la comparaci\u00f3n: el llamado de Dios Padre. Para San Pablo Dios Padre es, por definici\u00f3n,<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u201cel que llama\u201d (Rm 9,12; Gal 5,8) y esto significa dos cosas: el que llama a ser, para que las cosas que no son, <em>sean<strong>, <\/strong><\/em>tengan ser (Rm 4,17); y el que llama a creer y a renacer en la gracia y en la gloria, para adoptarnos como hijos, para que su Hijo \u00fanico se torne el Primog\u00e9nito de una muchedumbre de hermanos (Rm 8,30). Ahora bien, si en esta verdad salv\u00edfica y vivificante \u2212no as\u00ed en la perdici\u00f3n errante\u2212 el libre querer divino precede, como fuente de ser, al libre querer del hombre, se trata de un querer misericordioso, a tenor del dicho paulino: \u201cno se trata del querer o del correr <em>[del hombre] <\/em>sino del querer misericordioso de Dios\u201d (Rm 9,16). De la fontalidad de la persona divina del Padre, no llamada ni enviada, parte todo llamado y misi\u00f3n tanto de las personas divinas del Hijo y del Esp\u00edritu como de los convocados al apostolado (PDV 4,35). Y en correspondencia con ese llamado la libre respuesta del hombre encuentra su modelo en la oblaci\u00f3n lib\u00e9rrima a la voluntad del Padre hecha por Jesucristo, el primero de los llamados (PDV 4,36). El rostro de Dios revelado por Jesucristo no es el del amo que impone \u201cun destino al que nos debemos resignar en total pasividad\u201d sino el del \u201cPadre que, con amor eterno llama al hombre y lo sit\u00faa en un maravilloso y permanente di\u00e1logo con \u00c9l, invit\u00e1ndolo a compartir su misma vida divina como hijo\u201d (PDV 4,37). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De la palabra destinal a la palabra oblativa del Hijo. <\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ya en <em>La vocaci\u00f3n del hombre <\/em>sosten\u00eda Mandrioni que \u201ctoda vocaci\u00f3n exige atravesar el estadio de la <em>palabra<\/em>\u201d, entendida \u00e9sta \u201ccomo expresi\u00f3n y definici\u00f3n de lo que uno es y <em>debe llegar a ser<\/em>\u201d, una palabra que, en consecuencia, me atrevo a llamar \u201cdestinal\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En <em>Hombre y poes\u00eda <\/em>Mandrioni apunta a la palabra po\u00e9tica pero en el cap\u00edtulo inicial desarrolla su intento a partir del pensar la palabra como tal. En este caso el texto clave<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">es de Rilke: \u201cNada es <em>tan poderoso como el silencio<\/em>. Y si no hubi\u00e9semos <em>nacido en el seno de la palabra<\/em>, aquel jam\u00e1s podr\u00eda ser quebrado\u201d. Pero aunque nacemos en el seno de la palabra \u201cno somos la palabra\u201d, agrega Mandrioni, habiendo concluido previamente que, \u201csi el poderoso silencio ha sido quebrantado es porque desde siempre existe el Verbo\u201d, \u201cgestado en el seno silencioso del Padre\u201d, podr\u00eda acotar como te\u00f3logo, para descartar toda imagen de una teomaquia dualista. En este contexto Mandrioni forja estas notables sentencias: \u201cLa <em>destinaci\u00f3n <\/em>depende de la <em>palabra <\/em>reveladora de ser. El destino est\u00e1 <em>en las manos del hombre <\/em>en la medida en que su <em>pensamiento <\/em>se halla <em>en las manos del ser<\/em>\u2026 La <em>libertad <\/em>humana s\u00f3lo es aut\u00e9ntica y creadora cuando juega en el campo abierto por la <em>verdad<\/em>\u2026 <em>Verdad libre <\/em>es aquella que no coacciona sino que llama, se dona y destina, destin\u00e1ndose hist\u00f3ricamente en el hombre\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ante toda anomia de la libertad Mandrioni asienta la <em>precedencia de la verdad<\/em>, pero una <em>verdad libre <\/em>que no coacciona sino que interpela don\u00e1ndose y destinando. Pero el destino est\u00e1 <em>en manos <\/em>del hombre s\u00f3lo en cuanto que su pensamiento est\u00e1 en las <em>manos del ser <\/em>a trav\u00e9s de la <em>palabra y la verdad destinal<\/em>, reveladora de ser. Queda en las sombras tanto la impensada singularidad y rostro del Ser, como la cuestionada libertad por el llamado imperioso y exigente del Ser. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">De todos modos observo que desde este trasfondo filos\u00f3fico y con la ayuda de la verdad libre y <em>reveladora <\/em>de la <em>palabra revelada <\/em>el te\u00f3logo puede elevarse, por analog\u00eda, a aquella Palabra que, estando en el seno del Padre pudo narrar Lo que nadie vio (Jn 1,18) y que, con su encarnaci\u00f3n, mostr\u00f3 en su rostro humano el rostro invisible del Padre (\u201cFelipe, quien me ve ha visto al Padre\u201d Jn 14,9). Jesucristo es el Camino de la Verdad porque es la palabra reveladora del Padre. Jesucristo muerto y resucitado es el Camino de la Vida porque nos abre un destino de vida eterna. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00c9l mismo comenz\u00f3 a forjar su destino humano de Hijo con la eterna palabra que inaugura su entrada en el tiempo: \u201cHe aqu\u00ed que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad\u201d (Heb 10, 5.7). En esta palabra quedan recogidas las grandes palabras destinales: <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">&#8211; el dicho del Creador en el inicio del tiempo (\u201cQue haya luz\u201d Gn 1,3) y la voz del Padre en la plenitud del tiempo (\u201cEste es mi Hijo amado\u201d Mt 3,17; cf. Mc 1,9); <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">&#8211; la palabra de la Madre en la concepci\u00f3n del Hijo (\u201cH\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan tu palabra\u201d Lc 1,38) y el grito del Hijo en su muerte en la cruz (\u201cPadre, en tus manos pongo mi esp\u00edritu\u201d Lc 23,46); <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">&#8211; el clamor del Esp\u00edritu en nuestros corazones (\u201cAbba! Pap\u00e1!\u201d Gal 4,6) y la invocaci\u00f3n del Esp\u00edritu y de la Esposa en el fin del tiempo (\u201cVen Se\u00f1or Jes\u00fas!\u201d Ap 22,15). Por la palabra del crucificado nuestro esp\u00edritu ha pasado de las manos del Ser a las manos del Padre y \u201cnadie puede arrebatar nada de esas manos\u201d (Jn 10,29) as\u00ed como \u201cnada podr\u00e1 separarnos del amor de Dios que est\u00e1 en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u201d (Rm 8,39).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De la desmesura del amor al Amor superlativo del Padre y del Hijo.<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En su libro <em>Sobre el amor y el poder, <\/em>Mandrioni sostiene la tesis central que, ante la actual \u201cdesmesura\u201d del poder, s\u00f3lo cabe la actitud humana interior que se nutre de la \u201cdesmesura\u201d del amor. Ahora bien hay un gesto que, por su excelencia y su forma superlativa, expresa esa desmesura: dar la vida por el amado. \u201cLo que en la forma m\u00e1s madura del amor personal constituye <em>el acto supremo de entrega<\/em>, a saber, <em>dar la vida por el que se ama, perderse por el otro<\/em>, manifiesta ya en las formas elementales un primer despertar. Con todo lo que en un caso es la expresi\u00f3n del determinismo c\u00f3smico, en el otro es <em>la consumaci\u00f3n de la libertad<\/em>\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Sin embargo cabe acotar que el perderse por el otro en aquellos dos extremos del amor no produce los mismos efectos en el poder desmesurado. Porque justamente los totalitarismos han sabido aprovecharse de aquel perderse por el todo, expresado en el dicho de Plat\u00f3n, de que \u201cla felicidad no existe <em>para ti <\/em>sino que eres t\u00fa quien existes <em>para el todo<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En cambio el amor desmesurado del crucificado que con toda libertad dio su vida por sus amigos fue la protesta m\u00e1s poderosa contra la desmesura del poder que lo conden\u00f3 al pat\u00edbulo m\u00e1s infamante. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En realidad este gesto deja perplejo no s\u00f3lo al poder desmesurado sino a la <em>raz\u00f3n m\u00e1s moderada <\/em>porque, \u201cpara la mente humana\u2026 resulta <em>apenas cre\u00edble <\/em>que el sufrimiento y la muerte puedan expresar <em>el amor que se da sin pedir nada a cambio<\/em>\u201d dice la Enc\u00edclica <em>Fides<\/em><em> et ratio<\/em>. Por cierto, por una parte parece <em>pensable <\/em>que el amor encuentre su plenitud en la entrega absoluta, incluso de la propia vida. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por eso la m\u00e1xima evang\u00e9lica (\u201cNadie tiene mayor amor que el que da la vida por el amigo\u201d Jn 15,13) tiene un precedente en el proverbio plat\u00f3nico: \u201cmorir por otros s\u00f3lo los amantes lo quieren\u201d. Sin embargo este querer morir por otros parece estar en contradicci\u00f3n con el amor <em>a s\u00ed mismo, <\/em>que no s\u00f3lo inclina a conservar la propia vida sino que mide el amor a los otros, a saber, debo amar a los otros <em>como a m\u00ed mismo<\/em>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En este punto recurro a un amigo com\u00fan, Lucio Gera. Meditando sobre el citado pasaje de <em>Fides et Ratio <\/em>\u00e9l ha sugerido que esta perplejidad solo podr\u00eda disiparse si uno supiera que esa entrega del amor llega a fructificar en vida nueva y esto s\u00f3lo puede acontecer si hay un Dios que pueda resucitarnos, un Dios ante el cual y en el cual aconteciera nuestro amor y nuestra muerte. As\u00ed pasamos de la perplejidad a la fe cuando asociamos aquella resurrecci\u00f3n no s\u00f3lo con el <em>poder <\/em>de Dios sino con el <em>amor<\/em>. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La intervenci\u00f3n de Dios que resucita no es una creaci\u00f3n \u201cde la nada\u201d sino una acci\u00f3n con la que <em>Dios recoge el amor de Cristo y tambi\u00e9n recoger\u00e1 el nuestro. <\/em>Y por eso \u201cel amor\u2026es la substancia escatol\u00f3gica de nuestra vida personal y de toda la historia de la humanidad, y este es el motivo por el que <em>el \u201cjuicio\u201d, el \u00faltimo discernimiento sobre nosotros, ser\u00e1 acerca del amor otorgado<\/em>, con el cual nos hayamos configurado con el Crucificado.\u201d<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Ahora bien que el morir por amor de la vida eterna sea el germen de la resurrecci\u00f3n, lo expresa Jes\u00fas en forma de paradoja en el mensaje que, en los d\u00edas previos a su muerte,<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">dirigi\u00f3 a unos griegos que quer\u00edan verle (Jn 12,20): \u201cLes aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero <em>si muere, da mucho fruto<\/em>. El que se apegue a su propia vida la perder\u00e1 y <em>el que se desapegue de su vida en este mundo, la conservar\u00e1 para la Vida eterna.<\/em>\u201d (Jn 12,25). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">De hecho la novedad del mensaje evang\u00e9lico no reside en haber definido la esencia del amor sino en haber revelado <em>su rostro y su medida<\/em>, a saber 1) <em>el colmo del amor del Padre<\/em>, rico en misericordia (Ef 2,4) quien \u201c<em>tanto am\u00f3 <\/em>al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo unig\u00e9nito para que todo aquel que cree en \u00e9l no perezca sino que tenga vida eterna \u201c (Jn 3,16) y, 2) a ejemplo del Padre (\u201c<em>Como <\/em>el Padre me am\u00f3, yo tambi\u00e9n os he amado a vosotros\u201d Jn 15,9) <em>el exceso del amor del Hijo, <\/em>que nos am\u00f3 \u201c<em>hasta el fin<\/em>\u201d (Jn 13,1), es decir, hasta que en la cruz \u201centreg\u00f3 al <em>Esp\u00edritu<\/em>\u201d (Jn 19,30), y \u201cpuso <em>su Esp\u00edritu <\/em>en las manos del Padre\u201d (Lc 23,46). Esa desmesura que nos abri\u00f3 el espacio del Esp\u00edritu de amor es la medida del amor con el que <em>nosotros <\/em>debemos amarnos mutuamente: \u201cQueridos m\u00edos, si Dios nos am\u00f3 <em>tanto<\/em>, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos mutuamente.\u201d (I Jn 4,11s; cf. Jn 15,12-13) <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a1Querido H\u00e9ctor Mandrioni! \u201cA la tarde te examinar\u00e1n en el amor; aprende a amar como Dios quiere ser amado\u201d reza sin recortes el tantas veces citado dicho de San Juan de la Cruz. En tu atardecer el Se\u00f1or te examinar\u00e1 en ese amor y tal vez te advierta, como a Pedro, que \u201cotro te atar\u00e1 y te llevar\u00e1 a donde no quieras\u201d (Jn 21,18). Pero tus amigos confiamos que, como en el caso de Pedro, el Se\u00f1or reconocer\u00e1 tu amor y te confirmar\u00e1 en la fecunda tarea docente y pastoral que todav\u00eda te aguarda y que todos esperamos de ti.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em>Texto de <\/em>Pensamiento, poes\u00eda y celebraci\u00f3n. <em>Homenaje a H\u00e9ctor D. Madrioni con motivo de sus 80 a\u00f1os.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ochenta a\u00f1os es toda una vida y m\u00e1s que una vida com\u00fan, seg\u00fan el salmista: \u201cNuestra vida dura apenas setenta a\u00f1os, y ochenta, si tenemos&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,5],"tags":[64],"class_list":["post-4398","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-sociedad","tag-mandrioni"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-18W","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4398","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4398"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4398\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}