{"id":4508,"date":"2010-04-06T17:43:20","date_gmt":"2010-04-06T20:43:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4508"},"modified":"2010-04-06T17:43:20","modified_gmt":"2010-04-06T20:43:20","slug":"una-cuestion-de-decision","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4508","title":{"rendered":"Una cuesti\u00f3n de decisi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>\u201c\u00bfVes algo?\u201d. El ciego, que comenzaba a ver, le respondi\u00f3: \u201cVeo hombres, como si fueran \u00e1rboles que caminan\u201d. Jes\u00fas le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuper\u00f3 la vista. (Marcos 8, 24-25)<!--more--><\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Me encontraba leyendo un libro en el bar de la facultad, cuando de pronto la voz fuerte de un joven me distrajo. Estaba hablando por celular con un amigo y muy enojado dec\u00eda: \u201c<em>\u00a1No sab\u00e9s lo que me pas\u00f3! Estaba parado para cruzar la calle y pas\u00f3 de largo sin ayudarme. Le dije: \u2018\u00bfMe puede ayudar?\u2019. Me contest\u00f3: \u2018No tengo monedas, pibe\u2019. Le dije: \u2018No quiero monedas. \u00a1Quiero cruzar! \u00bfNo se da cuenta que soy ciego? \u00bfDesde cu\u00e1ndo alguien que viene a la facultad est\u00e1 pidiendo monedas?\u2019.<\/em><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Esta escena me acompa\u00f1\u00f3 durante todo el d\u00eda. Debo reconocer que me dej\u00f3 inquieta; me gener\u00f3 m\u00faltiples preguntas acerca de la sensibilidad y de c\u00f3mo recuperar la mirada sobre los otros.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Todos sabemos que son necesarias algunas condiciones para ver: tener el sentido de la vista completo, sano y desarrollado. Pero, \u00bfcu\u00e1les son las condiciones b\u00e1sicas para mirar? Obviamente no me refiero a la educaci\u00f3n de la mirada en sentido est\u00e9tico, propia de las artes, sino al desarrollo del sentido social de la mirada, que remite al \u00e1mbito de la conciencia, la convivencia, la solidaridad y me atrever\u00eda a decir de la responsabilidad social: \u00bfqu\u00e9 miramos cuando miramos?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La situaci\u00f3n de Juan (llamaremos as\u00ed a nuestro amigo) no puede dejar de provocarnos una reacci\u00f3n de asombro, de estremecimiento, de cuestionamiento. No podemos acostumbrarnos a ver chicos pidiendo, j\u00f3venes revolviendo la basura, viejos durmiendo en las calles, embarazadas vagabundeando y pidiendo algo que comer, ni\u00f1os durmiendo sobre las rejillas de los tragaluces de los subtes en el centro de Buenos Aires, discapacitados que son maltratados, enfermos que mueren en la mugre, abor\u00edgenes que no tienen identidad ni derechos, ni\u00f1as y ni\u00f1os que son explotados en trabajos denigrantes cuando deber\u00edan ir a la escuela y tener acceso a un mundo m\u00e1s digno. Brechas que se abren a nuestro lado. Nos estamos acostumbrando a un paisaje aterrador. Nos encontramos inmersos en una trama apocal\u00edptica y hasta surrealista. La oscuridad colectiva en la que aparentemente nos encontramos inmersos me recuerda el <em>Ensayo sobre la ceguera<\/em>, de Jos\u00e9 Saramago. La trama de la novela nos conduce por los laberintos de un hombre que de repente pierde la vista; esa ceguera no es normal, en su intento desesperado por acudir a otras personas para que lo ayuden, reconoce su tragedia: todo el que entra en contacto con \u00e9l deja de ver; la ceguera se transforma en una epidemia exponencial. Los protagonistas, sin nombre por cierto, malviven en esa condici\u00f3n. La novela intenta mostrar un modo de entender la condici\u00f3n humana.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Me resisto a que la ceguera en la que vivimos tendr\u00e1 la \u00faltima palabra. Creo que es necesario recuperar la mirada, educar el mirar y reivindicar nuestra condici\u00f3n humana cimentada en la bondad. El sentido que expresamos en la mirada puede ayudarnos a salir de la insensibilidad y la indiferencia. Estamos invitados a descubrir la grandeza que hay en cada Juan, en cada hombre, mujer, ni\u00f1o, adolescente o viejo, independientemente de su condici\u00f3n, porque somos hermanos y tenemos la misma dignidad dado que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u201c\u00bfVes algo?\u201d. El ciego, que comenzaba a ver, le respondi\u00f3: \u201cVeo hombres, como si fueran \u00e1rboles que caminan\u201d. 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