{"id":4523,"date":"2010-04-06T18:49:52","date_gmt":"2010-04-06T21:49:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4523"},"modified":"2010-04-06T18:49:52","modified_gmt":"2010-04-06T21:49:52","slug":"imagenes-berlinesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4523","title":{"rendered":"Im\u00e1genes berlinesas"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4589\" title=\"mec-1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-1-120x120.jpg\" alt=\"mec-1\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>La 60\u00b0 edici\u00f3n de la Berlinale permite rendir tributo a Fritz Lang y su recuperada <\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><em>Metropolis<\/em>, al tiempo que rese\u00f1ar tendencias.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En la Berlinale el tiempo inclemente no enfri\u00f3 los \u00e1nimos del siempre entusiasta p\u00fablico que colm\u00f3 los cines afiliados al festival. Sin embargo, los festejos por los sesenta a\u00f1os del Festival de Cine de Berl\u00edn \u2013acompa\u00f1ados en Buenos Aires por la excelente programaci\u00f3n homenaje de Cinemateca en la sala Lugones del Centro Cultural San Mart\u00edn\u2013 no resultaron espectaculares. Quiz\u00e1s lo impidieron las temperaturas inh\u00f3spitas o, a lo mejor, las expectativas de esta cronista est\u00e1n moldeadas por su lugar habitual de residencia, contiguo a Hollywood. La celebraci\u00f3n p\u00fablica m\u00e1s visible fue la colocaci\u00f3n de una pantalla gigante en la Puerta de Brandenburgo, para trasmitir en directo la \u00faltima restauraci\u00f3n del todav\u00eda espectacular filme de ciencia ficci\u00f3n <em>Metr\u00f3polis <\/em>(1927), dirigido por Fritz Lang \u2013el Steven Spielberg de su \u00e9poca. Fue la noche del 12 de febrero, durante una nevisca fenomenal, frente a peatones corajudos. La proyecci\u00f3n de 147 minutos, en una funci\u00f3n de gala, con orquesta, se desarroll\u00f3 en el renovado teatro Friedrichstadtpalast, en Friedrichstrasse, muy cerca de su intersecci\u00f3n con Unter den Linden, no lejos de la Puerta.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<div id=\"attachment_4590\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-si-quiero-silbar-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4590\" class=\"size-thumbnail wp-image-4590\" title=\"mec-si-quiero-silbar-2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-si-quiero-silbar-2-120x120.jpg\" alt=\"Si quiero silbar, silbo\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-4590\" class=\"wp-caption-text\">Si quiero silbar, silbo<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">Como es sabido, la historia de c\u00f3mo se lleg\u00f3 a esta restauraci\u00f3n conecta a Buenos Aires con Berl\u00edn. Los historiadores de cine \u2013especialmente los alemanes\u2013 se quedaron estupefactos con la noticia de que en el Museo de Cine Pablo Ducr\u00f3s Hicken unas latas viajeras, prolijamente caratuladas \u201cMetr\u00f3polis\u201d, conten\u00edan una copia en 16 mm, m\u00e1s larga que las habituales, incluida la restauraci\u00f3n del filme en 2001. Invitada por el festival, Paula F\u00e9lix-Didier, directora del Museo, cont\u00f3 en una mesa redonda la saga que empez\u00f3 en 2008 y culmin\u00f3 cuando los restauradores de la Deutsche Kinemathek y la Fundaci\u00f3n Murnau incorporaron unos veinte minutos extra de la copia argentina a la versi\u00f3n presentada en el Friedrichstadtpalast.<\/p>\n<p><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La pesquisa detectivesca, la labor de reconstrucci\u00f3n y la historia de la pel\u00edcula desde su concepci\u00f3n visual en 1924 durante un viaje de Lang a Nueva York hasta la flamante restauraci\u00f3n de 2010, son el objeto de una exposici\u00f3n interesant\u00edsima organizada por la Deutsche Kinemathek en su museo, ubicado en Postdamer Platz.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Para \u201cThe Complete <em>Metropolis<\/em>\u201d (t\u00edtulo original en ingl\u00e9s), la cinemateca berlinesa reuni\u00f3 documentaci\u00f3n muy rica (memos, cartas, guiones, partituras, fotos), dise\u00f1os y maquetas, elementos de utiler\u00eda y aparatos cinematogr\u00e1ficos. La muestra resulta amena e informativa, y se completa con dos documentales.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El primero, <em>Die Reise nach Metropolis <\/em>(El viaje a <em>Metropolis<\/em>), financiado por varios canales de televisi\u00f3n, cuenta la trayectoria desde la idea de Lang, secundado por su mujer Thea von Harbou, que escribi\u00f3 la novela sobre la que se bas\u00f3 el film, hasta su ejecuci\u00f3n en los estudios de la UFA \u2013el Hollywood de Berl\u00edn, al suroeste de la ciudad. El segundo documental es argentino, <em>Metropolis Refound <\/em>(<em>Metropolis <\/em>reencontrada), y narra el descubrimiento efectuado por Fernando Mart\u00edn Pe\u00f1a en 2008. El cr\u00edtico e historiador argentino hab\u00eda o\u00eddo decir a un viejo proyectorista en 1988 que <em>Metropolis <\/em>duraba dos horas y media \u2013las versiones circulantes en Europa y en los Estados Unidos eran de dos horas. Esa copia, en 16 mm, proven\u00eda de un original en 35 mm adquirido por el distribuidor Adolfo Z. Wilson, que hab\u00eda visto el estreno en Berl\u00edn en 1927. La copia que trajo a Buenos Aires proven\u00eda de uno de los tres negativos de la pel\u00edcula, el llamado \u2018internacional\u2019, con la duraci\u00f3n original de 153 minutos. Esta copia result\u00f3 ser m\u00e1s larga que la alemana, acortada poco tiempo despu\u00e9s del estreno, y la preparada por Paramount Pictures para los Estados Unidos, que estren\u00f3 una versi\u00f3n ya acortada. Estos datos \u2013perdidos en el remolino del tiempo\u2013 resultaron claves para aquilatar el valor del hallazgo porte\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El coleccionista Manuel Pe\u00f1a Rodr\u00edguez adquiri\u00f3 el film despu\u00e9s de su explotaci\u00f3n comercial, y esa fue la copia usada en cineclubs hasta los a\u00f1os sesenta (la recordada por el memorioso proyectorista). El Fondo Nacional de las Artes recibi\u00f3 la colecci\u00f3n Pe\u00f1a Rodr\u00edguez, que termin\u00f3 en 1992 alojada en el Museo del Cine. Pe\u00f1a pudo finalmente comprobar que su sospecha inicial era un descubrimiento sensacional, como quien desempolva un manuscrito traspapelado en la biblioteca de un palacio provincial europeo\u2026 La verificaci\u00f3n del hallazgo, el viaje a Alemania para consultar con Enno Patalas, el historiador m\u00e1s identificado con <em>Metropolis<\/em>; y el asombro de los expertos alemanes es el tema del documental argentino, bien armado y con momentos francamente c\u00f3micos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El Museo del Cine merecer\u00eda albergar esta exposici\u00f3n, que cuenta no s\u00f3lo la historia de un film clave en el plano est\u00e9tico y t\u00e9cnico, sino el funcionamiento de la industria cinematogr\u00e1fica en la \u00e9poca de oro del cine mudo. Apenas transcurridas tres d\u00e9cadas de la invenci\u00f3n del cinemat\u00f3grafo de los hermanos Lumi\u00e8re, <em>Metropolis <\/em>marc\u00f3 una cima art\u00edstica; todav\u00eda hoy es un \u201cartefacto\u201d que asombra y entretiene. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Retomando la distinci\u00f3n introducida por Jean-Luc Godard acerca de las dos vertientes del cine, espect\u00e1culo \u2013la l\u00ednea representada por Georges M\u00e9li\u00e8s\u2013 e investigaci\u00f3n \u2013los hermanos Lumi\u00e8re\u2013 bien puede arg\u00fcirse que los filmes seleccionados para la competencia oficial se encuadraron sin ambages en uno u otro campo. En el costado espect\u00e1culo se lucieron el estilo barroco de Martin<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Scorsese con un <em>thriller <\/em>desmadrado que se imagina hitchcockiano, <em>Shutter Island <\/em>(lo mejor su banda sonora, un repertorio de compositores serios contempor\u00e1neos como John Adams, John Cage, Gy\u00f6rgy Ligeti), el pintoresquismo preciosista de Zhang Yimou, <em>A Woman, a Gun and a Noodle Shop <\/em>(una adaptaci\u00f3n delirante del primer film de los hermanos Coen, <em>Blood Simple &#8211; Sangre f\u00e1cil<\/em>), y la paranoia visual de Roman Polanski <em>The Ghostwriter <\/em>(Hitchcock pasado por la est\u00e9tica c\u00ednico-existencialista del director polaco). A la hora de otorgar los premios, el jurado internacional, presidido por Werner Herzog, prefiri\u00f3 dejar de lado el \u2018espect\u00e1culo\u2019 y premiar \u2018investigaciones\u2019 sobre aspectos concretos del duro vivir. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El Oso de Oro al mejor film distingui\u00f3 al largometraje turco <em>Bal <\/em>(Miel), de Semih Kaplanoglu: la descripci\u00f3n pausada de la vida de una familia de apicultores en una zona remota, rodada con luz natural, utilizando los sonidos reales del bosque y la cotidianidad dom\u00e9stica. La perspectiva se ajusta a las percepciones imaginativas e imaginarias del hijo de seis a\u00f1os, inmerso en un mundo entre m\u00e1gico y de terror. Pi\u00e9nsese en el cine de Ermanno Olmi, pausado, meticuloso y profundamente humano para calibrar el premio mayor del festival. El jurado ecum\u00e9nico, integrado por cat\u00f3licos y protestantes, tambi\u00e9n le entreg\u00f3 su premio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Otras dos tem\u00e1ticas marcadas se perfilaron en la competencia: por un lado, retratos de personajes masculinos alienados, vulnerables, desnortados o insatisfechos (algunos protagonistas gozan de todas estas envidiables caracter\u00edsticas), aislados por diferentes razones del mundo sanador femenino. En ese sentido result\u00f3 emblem\u00e1tico el poderoso drama carcelario rumano <em>Si quiero silbar, silbo<\/em>, de Florin Serban, que traza una pintura minuciosa de un individuo particular para lograr al final un cuadro generacional. Su joven director recibi\u00f3 el premio Alfred Bauer a una obra de particular innovaci\u00f3n, y tambi\u00e9n el oso de plata del jurado.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<div id=\"attachment_4593\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-miel.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4593\" class=\"size-thumbnail wp-image-4593\" title=\"Microsoft Word - BAL_berlin.doc\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/04\/mec-miel-120x120.jpg\" alt=\"Miel\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-4593\" class=\"wp-caption-text\">Miel<\/p>\n<\/div>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">La segunda tem\u00e1tica \u2013heredera moderna de la tradici\u00f3n pol\u00e9mica y pol\u00edtica del festival\u2013 es la pintura del Islam en Europa. Realizadas por directores que conocen \u00edntimamente la religi\u00f3n y cultura musulmanas, por familia o convivencia, se destacaron dos pel\u00edculas: <em>Shahada <\/em>(Fe), de Burhan Qurbani, un joven director afgano criado en Alemania, y <em>No Patu <\/em>(El camino), de Jasmila Zbanic, oso de oro en 2006 por <em>Grbavica<\/em>. Ambas se preguntan t\u00e1cita o expl\u00edcitamente qu\u00e9 significa ser un buen musulm\u00e1n.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Ni las tres historias entrecruzadas de <em>Shahada<\/em>, ni la radiograf\u00eda de una ruptura matrimonial cuando el marido se fundamentaliza, contestan la pregunta, prefiriendo el final abierto. Los dos largometrajes abordan una tem\u00e1tica puramente sexual; y no s\u00e9 si a sabiendas o inconscientemente, sus directores terminan presentando un cuadro pavoroso de la mujer como instrumento del demonio para la perdici\u00f3n del hombre. El Talib\u00e1n y las burkas no andan lejos cuando se abrazan estas distorsiones, o se las impone por la fuerza. Como un mago, esta participante feliz de la Berlinale puede seguir sacando de la galera mil y un temas\u2026 a cuatro o cinco pel\u00edculas por d\u00eda, durante diez\u2026 hay m\u00fasica para rato. Pero la prudencia pide poner fin a una cr\u00f3nica que puede volverse desgarbada. S\u00f3lo queda decir hasta el a\u00f1o que viene y\u2026 \u00a1viva el cine!<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La 60\u00b0 edici\u00f3n de la Berlinale permite rendir tributo a Fritz Lang y su recuperada Metropolis, al tiempo que rese\u00f1ar tendencias.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32],"class_list":["post-4523","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cine"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1aX","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4523\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}