{"id":4631,"date":"2010-05-04T16:49:12","date_gmt":"2010-05-04T19:49:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4631"},"modified":"2010-05-04T16:49:12","modified_gmt":"2010-05-04T19:49:12","slug":"editorial-con-vistas-al-tricentenario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4631","title":{"rendered":"Editorial: Con vistas al Tricentenario"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los argentinos llegamos a la celebraci\u00f3n del Bicentenario de la Revoluci\u00f3n de Mayo con la sensaci\u00f3n de que nuestras expectativas de progreso no se han visto satisfechas, embargados por un sentimiento de desasosiego y desaliento.<!--more--><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En los medios de comunicaci\u00f3n, en los discursos de pol\u00edticos y analistas, se ha convertido en un t\u00f3pico frecuentemente visitado la comparaci\u00f3n entre la supuesta bonanza del momento en que festejamos el primer Centenario y nuestra situaci\u00f3n actual. Se ha ido acu\u00f1ando una suerte de lectura decadentista de nuestro presente que abreva en comparaciones a menudo m\u00e1s impresionistas que fundamentadas de las Argentinas de 1910 y 2010. Aunque detr\u00e1s de esas comparaciones hay por cierto verdades, idealizar 1910 y deplorar 2010 puede resultar, sin embargo, algo equ\u00edvoco. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sin dudas la Argentina de 1910 se encontraba en varios sentidos en una situaci\u00f3n m\u00e1s aventajada, lo que explica una primera y obvia diferencia respecto de la actual: el primer Centenario encontr\u00f3 al pa\u00eds convencido de que su futuro ser\u00eda mejor que su presente y de que, a su vez, su presente era mejor que su pasado. Compart\u00edan el diagn\u00f3stico incluso algunos sectores cr\u00edticos o revolucionarios que entonces se\u00f1alaban como contracara de los festejos la realidad de la desocupaci\u00f3n, los bajos salarios, las malas condiciones de vivienda y de trabajo, o la represi\u00f3n que sufr\u00edan muchos argentinos y extranjeros residentes. Los argentinos de hoy, en cambio, hemos visto a lo largo de las \u00faltimas d\u00e9cadas c\u00f3mo se ha ido desdibujando ese horizonte de progreso colectivo. No sin razones: si bien en 1910 hab\u00eda pobres y excluidos, desocupados, d\u00e9ficit de viviendas y servicios sociales, en nuestro presente la pobreza ha devenido un rasgo estructural. La precariedad laboral, las altas tasas de desempleo, el aumento de la brecha entre ricos y pobres, no son problemas coyunturales que una aceleraci\u00f3n del crecimiento pueda revertir por s\u00ed sola, dado que en buena medida constituyen rasgos de un modelo de acumulaci\u00f3n mundial sobre el que el pa\u00eds parece tener escasas posibilidad de influir, aunque se lo propusiera. Desde mediados de la d\u00e9cada de 1970 se han deteriorado muchos de los par\u00e1metros socioecon\u00f3micos que hac\u00edan de la Argentina un caso m\u00e1s bien excepcional en Am\u00e9rica Latina. Sin embargo, otros pa\u00edses que por entonces mostraban niveles inferiores de desarrollo nos han ido alcanzando e incluso superando. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La tendencia a la movilidad social ascendente que caracterizaba a la Argentina del Centenario ha dejado lugar a una tendencia inversa, generadora de una mayor polarizaci\u00f3n social y de fen\u00f3menos como el de los \u201cnuevos pobres\u201d o clases medias empobrecidas. La desigualdad, por otra parte, no afecta s\u00f3lo a los individuos: existe una tendencia a la disparidad regional que responde en parte a las diferencias en relaci\u00f3n a la disponibilidad de recursos naturales y humanos y en parte a las posibilidades de acceso a los mercados. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La educaci\u00f3n p\u00fablica, especialmente la primaria, que en 1910 cumpl\u00eda una funci\u00f3n integradora y niveladora, hoy ha perdido esa capacidad a causa del deterioro del nivel de ense\u00f1anza, de pol\u00edticas desacertadas y de la imposibilidad de reducir los altos \u00edndices de deserci\u00f3n entre los estratos m\u00e1s pobres, que encuentran en la escuela m\u00e1s bien un espacio de contenci\u00f3n y de nutrici\u00f3n que de formaci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El deterioro no deja de tener su correlato pol\u00edtico: desde la recuperaci\u00f3n del estado de derecho en 1983 los argentinos nos interrogamos acerca de qu\u00e9 democracia pol\u00edtica es posible construir sin democracia social, es decir, sin acceso de todos los ciudadanos a un trabajo y a una vivienda dignos y a servicios p\u00fablicos de calidad. Sin embargo, esta breve revisi\u00f3n de nuestros problemas, a la que por cierto podr\u00edan agregarse muchos otros elementos, a veces induce a exageraciones que no nos ayudan. La Argentina sigue siendo un pa\u00eds de inmensas potencialidades, donde existen canales de ascenso social, incluso por v\u00eda de la educaci\u00f3n. Sin dudas existe un desequilibrio entre los inagotables recursos naturales con que contamos y el capital humano necesario para aprovecharlos como debi\u00e9ramos, pero se trata de un d\u00e9ficit subsanable en el mediano y largo plazo. Ciertos datos, adem\u00e1s, nos permiten afirmar que, a pesar del aumento general de la desigualdad, en algunos planos ha habido, en los \u00faltimos a\u00f1os, una cierta nivelaci\u00f3n de oportunidades, por ejemplo en el acceso a la tecnolog\u00eda (celulares, computadoras, internet).<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No deber\u00edamos olvidar tampoco que a pesar de nuestras recurrentes crisis \u20131975, 1989, 2001\u2013 los servicios p\u00fablicos no se han deteriorado todo lo que habr\u00eda sido posible imaginar o prever. Los hospitales siguen atrayendo a pacientes de pa\u00edses lim\u00edtrofes no s\u00f3lo porque los de sus pa\u00edses son peores, sino porque aqu\u00ed las estructuras asistenciales conservan est\u00e1ndares de calidad bastante aceptables en t\u00e9rminos internacionales. En realidad, muchos inmigrantes siguen sinti\u00e9ndose atra\u00eddos por La Argentina en s\u00ed misma, y no s\u00f3lo por su sistema de salud. Los recursos naturales y el capital humano permiten pensar, adem\u00e1s, que nuestro pa\u00eds recuperar\u00e1 un sitio relevante en el mercado global no s\u00f3lo como productores de alimentos y materias primas, sino tambi\u00e9n a trav\u00e9s del desarrollo de producciones m\u00e1s sofisticadas.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los mayores problemas argentinos son de naturaleza pol\u00edtica, no econ\u00f3mica. Nuestras dificultades econ\u00f3micas son incomprensibles sin apelar a ciertas taras de nuestra cultura c\u00edvica. Por ejemplo, la incapacidad para encontrar una feliz v\u00eda de superaci\u00f3n de las oscilaciones entre la ingobernabilidad y el autoritarismo y la que hemos demostrado a la hora de construir consensos. Las Argentinas del Centenario y del Bicentenario tienen en el plano pol\u00edtico un punto en com\u00fan: ambas enfrentan el desaf\u00edo de generar inclusi\u00f3n a trav\u00e9s de ampliar los canales de participaci\u00f3n. La Argentina del Centenario fue la de la Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a que en 1912 estableci\u00f3 el sufragio universal masculino y secreto. La Argentina del Bicentenario est\u00e1 dejando en evidencia que el voto no ha sido ni puede ser suficiente para generar ciudadan\u00eda y cultura ciudadana de alta calidad. A contramano de este diagn\u00f3stico, la presidenta Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner insisti\u00f3 durante la campa\u00f1a electoral en el objetivo del fortalecimiento de las instituciones, pero ha contribuido a debilitarlas toda vez que los c\u00e1lculos de conveniencia pol\u00edtica as\u00ed se lo sugirieron. \u00bfQu\u00e9 formas de participaci\u00f3n ciudadana y de inclusi\u00f3n pol\u00edtica que favorezcan la madurez c\u00edvica puede ensayar la Argentina del Bicentenario? Como en 1910, el desaf\u00edo es reconciliar a la sociedad con la clase pol\u00edtica; s\u00f3lo que hoy m\u00e1s que entonces gran parte del elenco dirigente da muestras d\u00eda a d\u00eda de no estar a la altura de las circunstancias. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La Argentina del Bicentenario revela que un rasgo negativo de nuestra cultura c\u00edvica goza,<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>lamentablemente, de excelente salud: la b\u00fasqueda del unanimismo. Recordemos tan s\u00f3lo, para no ir demasiado lejos en el <em>racconto <\/em>hist\u00f3rico, que la propia Ley S\u00e1enz Pe\u00f1a pretendi\u00f3 dar expresi\u00f3n a los \u201cintereses de la naci\u00f3n\u201d; que Hip\u00f3lito Yrigoyen, que accedi\u00f3 al gobierno gracias a ella en 1916 y en 1928, identificaba a su partido con \u201cla naci\u00f3n misma\u201d; que Juan Domingo Per\u00f3n busc\u00f3 el unanimismo en las urnas y en las plazas y descalific\u00f3 a sus adversarios como enemigos de la patria; y hasta Ra\u00fal Alfons\u00edn crey\u00f3 que s\u00f3lo un \u201ctercer movimiento hist\u00f3rico\u201d podr\u00eda sacar al pa\u00eds de su empantanamiento tras la cat\u00e1strofe de la \u00faltima dictadura militar. Las democracias maduras, en cambio, nos han ense\u00f1ado que uno de los rasgos que las caracterizan es la capacidad de generar consensos, lo que implica aceptar como leg\u00edtima la diversidad de intereses, incluso de algunos que se muestran contrapuestos y contradictorios.<span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0 <\/span>Los han ense\u00f1ado que la democracia pasa por generar actitudes e instituciones que permitan gestionar los conflictos sin que se los perciba como cuestiones de vida o muerte.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los argentinos estamos llamados a construir una cultura c\u00edvica donde convivan la igualdad y el ejercicio de la autoridad, en la que el reclamo de derechos se comprenda como indisociable del cumplimiento responsable de deberes. Son muchos los planos en los que debe introducirse esa mayor conciencia de la responsabilidad ciudadana. Por ejemplo en el fiscal, que requiere, por otra parte, de una largamente esperada reforma que modifique una estructura regresiva e injusta. Por cierto, decir que los argentinos debemos aprender a construir consensos y responsabilidad ciudadana no deber\u00eda hacernos olvidar que existen sectores a los que la sociedad tiene el derecho de exigir que muestre el rumbo: los sectores dirigentes y en particular, la clase pol\u00edtica, que hoy da muestras de su ineptitud o de su maquiavelismo, m\u00e1s que de virtudes c\u00edvicas. Es necesario que la pol\u00edtica, la clase pol\u00edtica, empiece a entender su misi\u00f3n no s\u00f3lo en t\u00e9rminos dirigenciales, sino tambi\u00e9n pedag\u00f3gicos. Se lo deben no s\u00f3lo a la sociedad que los vota peri\u00f3dicamente, sino tambi\u00e9n a las generaciones futuras. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los argentinos de hoy y de ma\u00f1ana necesitamos, y nuestra clase pol\u00edtica tiene el deber de ofrecernos, dirigentes con la madurez necesaria para pensar el largo plazo, para poner en marcha verdaderas pol\u00edticas de Estado que no se modifiquen o eliminen en cada administraci\u00f3n que desembarca en la Casa Rosada.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La erradicaci\u00f3n de la pobreza es cuanto menos un objetivo cuya consecuci\u00f3n requerir\u00e1 no s\u00f3lo d\u00e9cadas de prosperidad, sino adem\u00e1s estrategias p\u00fablicas con incidencia positiva en la redistribuci\u00f3n del ingreso. Lo mismo puede decirse de la necesidad de recuperar una educaci\u00f3n p\u00fablica capaz de igualar situaciones de desequilibrio, en lugar de la tendencia a la segregaci\u00f3n entre escuela p\u00fablica y privada que hoy ofrece est\u00e1ndares diferenciados de calidad a ricos y a pobres. S\u00f3lo la confianza en estrategias de largo plazo y consensos en torno al futuro nos permitir\u00e1n combatir la pobreza y el atraso.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0 <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los argentinos llegamos a la celebraci\u00f3n del Bicentenario de la Revoluci\u00f3n de Mayo con la sensaci\u00f3n de que nuestras expectativas de progreso no se han&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[22,10,26,23,15,12],"class_list":["post-4631","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-bicentenario","tag-candidatos","tag-independencia","tag-revolucion","tag-sublevaciones","tag-votos"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1cH","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4631","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4631"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4631\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4631"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4631"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4631"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}