{"id":4730,"date":"2010-06-03T15:49:18","date_gmt":"2010-06-03T18:49:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4730"},"modified":"2010-06-03T15:49:18","modified_gmt":"2010-06-03T18:49:18","slug":"la-iglesia-catolica-y-la-revolucion-de-mayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4730","title":{"rendered":"La Iglesia cat\u00f3lica y la Revoluci\u00f3n de Mayo"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La discusi\u00f3n en torno de las fuentes \u201cideol\u00f3gicas\u201d de la Revoluci\u00f3n es un esfuerzo est\u00e9ril porque el problema de mayo de 1810 no fue ideol\u00f3gico sino jur\u00eddico, y los fundamentos esgrimidos para legitimarla no reconocen una genealog\u00eda un\u00edvoca.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Una ya larga tradici\u00f3n del catolicismo argentino afirma que la Revoluci\u00f3n de Mayo habr\u00eda sido imposible sin la participaci\u00f3n del clero, al que identifica con \u201cla Iglesia\u201d, y que las \u201cfuentes ideol\u00f3gicas\u201d en que abrevaron los revolucionarios deben buscarse en la neoescol\u00e1stica espa\u00f1ola del siglo XVI. Esa versi\u00f3n de los hechos se ha transformado en can\u00f3nica, y la mayor parte de los miembros del episcopado, del clero y del laicado <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>comprometido por lo general no quieren escuchar otra. Sin embargo, esa tradici\u00f3n no es inmemorial, sino que, muy por el contrario, sus or\u00edgenes son bastante f\u00e1ciles de fechar y comprender a la luz de ciertos procesos pol\u00edtico-religiosos m\u00e1s generales que le dieron vida. Me permitir\u00e9 en este art\u00edculo aportar algunas reflexiones acerca de lo que ocurri\u00f3 en 1810 en relaci\u00f3n con la Iglesia y en torno a los or\u00edgenes de esa lectura de los hechos todav\u00eda hegem\u00f3nica en el catolicismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La revoluci\u00f3n y la Iglesia<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>En primer lugar, pensar en una relaci\u00f3n entre la sociedad en la que se produce la revoluci\u00f3n y la Iglesia cat\u00f3lica implica introducir en la conciencia de los contempor\u00e1neos una distinci\u00f3n que les era ajena: en tiempos coloniales la sociedad toda se consideraba a la vez una comunidad religiosa, esto es, una Iglesia. De hecho, el t\u00e9rmino \u201cIglesia\u201d era utilizado entonces en t\u00e9rminos jurisdiccionales \u2013la jurisdicci\u00f3n o la \u201cdisciplina de la Iglesia\u201d, que afectaba a todos los miembros de la sociedad, fuesen cl\u00e9rigos, religiosos o laicos\u2013 o como <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>sin\u00f3nimo de comunidad religiosa: la Iglesia universal y, en el plano local, el obispado, siempre sin distinciones entre laicos y clero. As\u00ed, la revoluci\u00f3n estalla en una sociedad que es a la vez una Iglesia, una comunidad religiosa. De tal manera, pensar la relaci\u00f3n entre Iglesia y sociedad implica un anacronismo, implica proyectar sobre el pasado una diferenciaci\u00f3n que aport\u00f3 el proceso de secularizaci\u00f3n durante el siglo XIX. Cuando en aquella \u00e9poca se hablaba del \u201cEstado\u201d \u2013que era sin\u00f3nimo de sociedad, no de burocracia estatal\u2013 y de la \u201cIglesia\u201d como de cosas distintas, se hac\u00eda referencia a dos aspectos de un mismo conjunto humano. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Louis-Ambroise de Bonald a fines del siglo XVIII escribe que \u201c\u2026la sociedad civil, reuni\u00f3n de seres a la vez inteligentes y f\u00edsicos, es un todo compuesto por dos partes absolutamente semejantes, puesto que ellas est\u00e1n compuestas por los mismos elementos, y puesto que la \u00fanica diferencia que hay entre ellas consiste en el aspecto diferente bajo el cual cada una de estas partes considera los elementos o los seres&#8230;\u201d<sup>1<\/sup>.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Lo que Bonald llama \u201csociedad religiosa\u201d es la comunidad de fieles, la Iglesia, que se diferencia de la sociedad pol\u00edtica, del reino, de la rep\u00fablica (en el sentido antiguo de la palabra), s\u00f3lo cuando se observa la vida colectiva desde un determinado punto de vista. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Puesto que la revoluci\u00f3n estalla en una sociedad que es a la vez una Iglesia, resulta superfluo interrogarse acerca de la participaci\u00f3n en ella del clero, que as\u00ed planteadas las cosas resulta por dem\u00e1s obvia: habr\u00eda sido imposible que el clero no interviniese de alguna manera y en alguna proporci\u00f3n en acontecimientos tan relevantes. De hecho, particip\u00f3 en todas partes, en otras \u00e1reas del continente y en la pen\u00ednsula, a favor del bando patriota o a favor del bando realista, a favor de Fernando VII o de los franceses. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La revoluci\u00f3n dividi\u00f3 a la sociedad y dividi\u00f3 al clero, como no pod\u00eda ser de otra manera. Los letrados coloniales \u2013que hoy llamar\u00edamos intelectuales\u2013 debieron hacerse cargo de la situaci\u00f3n de vacancia de la soberan\u00eda, y buena parte de ellos eran eclesi\u00e1sticos. En segundo lugar, la historia sesga: desde luego, la revoluci\u00f3n triunfante record\u00f3 a los eclesi\u00e1sticos patriotas, dejando en un cono de sombra a los que prefirieron no participar activamente de la pol\u00edtica \u2013que fueron abrumadora mayor\u00eda\u2013, a los ambivalentes y a los opositores. Si hubiese vencido el bando realista y a\u00fan perteneci\u00e9semos a Espa\u00f1a, estar\u00edamos recordando a otros sacerdotes.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por supuesto, despu\u00e9s de 1810 declararse realista, o no lo bastante \u201cpatriota\u201d, equival\u00eda a un suicidio: al destierro, la confiscaci\u00f3n de bienes, la c\u00e1rcel y tal vez la muerte. Por estos motivos, los sacerdotes patriotas eran visibles, mientras los adversarios deb\u00edan esconderse, por lo que s\u00f3lo nos enteramos de su existencia cuando caen en desgracia.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">As\u00ed las cosas, no sabemos en qu\u00e9 proporci\u00f3n los sacerdotes adhirieron a la revoluci\u00f3n, ni con qu\u00e9 grado de convicci\u00f3n. La adhesi\u00f3n era obligatoria, la \u201ctibieza\u201d era penalizada. Y aun as\u00ed, tenemos testimonios de la \u201ctibieza\u201d de muchos tan elocuentes como los que nos hablan de exaltaci\u00f3n patri\u00f3tica de otros. A fines de 1811 <em>La Gazeta<\/em><em> <\/em>expres\u00f3 la desaz\u00f3n oficial por la conducta de los curas en relaci\u00f3n con las tareas pol\u00edticas que la Junta les hab\u00eda encomendado. El autor del art\u00edculo denunciaba \u201cla inacci\u00f3n, mejor dir\u00e9 la malicia de los curas en general, por no ilustrar a sus feligreses sobre la obligaci\u00f3n en que est\u00e1n de sostener la causa de la patria, dando a conocer en esto que el fanatismo y la superstici\u00f3n se interesan en conservar la tiran\u00eda, as\u00ed como el verdadero culto propende a aniquilarla\u201d.<sup>2<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s, sacerdotes que en 1810 apoyaron la salida revolucionaria, cinco, diez o quince a\u00f1os despu\u00e9s lamentaron profundamente haberlo hecho, tal como ocurri\u00f3 con muchos laicos. La guerra infinita, el empobrecimiento de muchas familias de elite \u2013sobre todo en el interior, m\u00e1s afectado por las acciones b\u00e9licas\u2013, la disoluci\u00f3n pol\u00edtica del virreinato en provincias soberanas tras la ca\u00edda del Directorio en 1820, la ruina de las rutas y pr\u00e1cticas tradicionales del comercio y otros muchos males, llevaron a muchos a maldecir la revoluci\u00f3n en privado. En 1829 el can\u00f3nigo jubilado Jos\u00e9 Manuel de Roo, abrumado por las penurias econ\u00f3micas, evocaba con nostalgia los tiempos en que \u201cmuy de otra suerte, est\u00e1bamos los can\u00f3nigos, brillantes y con todo respeto en los Pueblos\u201d y al fin exclamaba con amargura: \u201c\u00bfQu\u00e9 amor ni adhesi\u00f3n ha de tener nadie a esta Patria o Madrastra de sus hijos?\u201d<sup>3<\/sup><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En s\u00edntesis: es preciso tener en cuenta esos factores a la hora de valorar la adhesi\u00f3n de los eclesi\u00e1sticos a la revoluci\u00f3n. Por supuesto hubo sacerdotes revolucionarios, pero es muy dif\u00edcil ponderar el grado de adhesi\u00f3n, cuantitativa y cualitativamente. Por otro lado, es est\u00e9ril la discusi\u00f3n en torno a si las \u201cfuentes ideol\u00f3gicas\u201d de la revoluci\u00f3n deben buscarse en el ideario de las revoluciones norteamericana y francesa o en los textos de los te\u00f3logos de la neoescol\u00e1stica espa\u00f1ola del siglo XVI. Para decirlo brevemente: si han de buscarse en el <em>philosophe <\/em>Jean-Jacques Rousseau o en el jesuita Francisco Su\u00e1rez. La discusi\u00f3n es est\u00e9ril e irrelevante por varios motivos. En primer lugar, porque el problema de mayo de 1810 no fue ideol\u00f3gico sino jur\u00eddico. Se <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>trataba de encontrar una salida conforme a derecho para un vac\u00edo institucional que se hab\u00eda por razones externas y ajenas a la voluntad de los protagonistas. En la pen\u00ednsula parec\u00eda haber desaparecido cualquier instancia leg\u00edtima de representaci\u00f3n de Fernando VII y por lo tanto el virrey ya no era delegado de nadie.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En ese contexto se apel\u00f3 al lenguaje del derecho natural, que por cierto no es hijo exclusivo del catolicismo; importantes corrientes iusnaturalistas ilustradas y protestantes propon\u00edan soluciones parecidas para el problema que se hab\u00eda generado<sup>4<\/sup>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">La idea de que los pueblos han delegado en sus pr\u00edncipes el ejercicio de la soberan\u00eda y que la recuperan en situaci\u00f3n de vacancia hasta que se renueve el pacto, no es exclusiva del catolicismo, ni del protestantismo ni de la Ilustraci\u00f3n: es patrimonio com\u00fan de diversas corrientes de derecho natural ilustradas, cat\u00f3licas y protestantes. En 1810 lo que dict\u00f3 el ritmo de los acontecimientos fue la lucha pol\u00edtica, no las convicciones ideol\u00f3gicas. En los a\u00f1os siguientes cada uno apel\u00f3 a todas las autoridades que le ven\u00edan bien para defender sus posicionamientos pol\u00edticos, a menudo con desconcertante eclecticismo. La pol\u00edtica y sus necesidades, el contexto hist\u00f3rico in\u00e9dito, fueron redefiniendo conceptos m\u00e1s o menos antiguos, como los de soberan\u00eda, pol\u00edtica, pueblo, opini\u00f3n p\u00fablica y otros. En este sentido, tan poco adecuado es erigir en padre de la revoluci\u00f3n al pobre Su\u00e1rez \u2013que ni se so\u00f1\u00f3 lo que ocurrir\u00eda en 1810\u2013 como endilgarle la paternidad al pobre Rousseau \u2013que tampoco se lo so\u00f1\u00f3\u2013. Adem\u00e1s, decir que los revolucionarios lo fueron porque eran cat\u00f3licos y estaban imbuidos de las ideas escol\u00e1sticas pone otro problema: \u00bflos realistas qu\u00e9 eran y de qu\u00e9 ideas suponen que estaban imbuidos? <em>Todos <\/em>en aquella \u00e9poca, laicos y eclesi\u00e1sticos, estudiaban en las mismas aulas, con los mismos libros y con los mismos profesores. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los or\u00edgenes del mito<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Por lo que hace a los or\u00edgenes de esa lectura de la revoluci\u00f3n, conviene observar que en el siglo XIX la opini\u00f3n cat\u00f3lica no la reivindicaba como obra del clero, de la Iglesia ni del catolicismo. Al contrario, las visiones de la revoluci\u00f3n de independencia que campean en la prensa cat\u00f3lica decimon\u00f3nica suelen vincularla a las \u201cdeplorables\u201d ideas iluministas del siglo XVIII. Un peri\u00f3dico como <em>La Relijion<\/em>, que aparec\u00eda en Buenos Aires en la d\u00e9cada de 1850, se lamentaba por los excesos que hab\u00edan cometido los revolucionarios criollos, a los que ve\u00edan obnubilados por las ideas iluministas. Por no citar m\u00e1s que un ejemplo entre tantos: \u201cnuestros padres, ya cuando se afanaban por organizar la rep\u00fablica, y dar s\u00f3lida base \u00e0 las instituciones libres, como cuando conquistaban su independencia en los campos de batalla, cometieron muchos y muy graves errores. No puede negarse que las doctrinas pol\u00edticas y sociales que prevalecieron entonces, y que fueron acogidas sin criterio por un entusiasmo irreflexivo, han influido no poco en sus estravios, y en las calamidades que han aflijido \u00e0 estos paises. <em>Disc\u00edpulos de la filosofia del siglo XVIII, y sin otro evangelio que el \u2018Contrato Social\u2019<\/em>, sus teorias revolucionarias contribuyeron poderosamente \u00e0 romper todos los lazos de la subordinacion social\u2026\u201d<sup>5<\/sup>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Esas ideas eran moneda corriente en el siglo XIX en el catolicismo argentino y lo fueron hasta comienzos del siglo XX. Entonces, hacia la \u00e9poca del primer Centenario, en un clima marcado por el \u201cnacionalismo ambiente\u201d, por la crisis de las convicciones racionalistas y por el temor del \u201cmaximalismo\u201d principalmente anarquista, las relaciones entre Iglesia y Estado mejoraron y numerosos miembros de la elite cultural y pol\u00edtica empezaron a ver al catolicismo como un posible aliado en la tarea de nacionalizar a las masas de origen inmigratorio y frenar el descontento social. En ese contexto, el clero cat\u00f3lico empez\u00f3 a reclamar para sus ancestros, a trav\u00e9s de la pr\u00e9dica de un Miguel De Andrea o de la pluma de un Agust\u00edn Piaggio (por citar un par de nombres ilustres), un lugar destacado en la \u201cepopeya revolucionaria\u201d. Desde luego, nadie hab\u00eda negado nunca que muchos eclesi\u00e1sticos hab\u00edan sido legisladores, constituyentes, ministros o gobernadores de provincia; la diferencia era que ahora se reivindicaba para un sujeto colectivo, el clero cat\u00f3lico, un protagonismo sumamente extendido: el clero \u2013que a esa altura se asimilaba a \u201cla Iglesia\u201d\u2013 hab\u00eda colaborado con la causa de 1810. Que hab\u00eda <em>colaborado <\/em>quer\u00eda decir que el clero \u2013es decir, \u201cla Iglesia\u201d\u2013 <em>tambi\u00e9n <\/em>hab\u00eda hecho la revoluci\u00f3n, y por tal motivo era acreedor del reconocimiento social. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El siguiente paso se dio en la d\u00e9cada de 1940: diferentes historiadores cat\u00f3licos, especialmente jesuitas como Guillermo Furlong, empezaron a sostener no una mera \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d del clero \u2013o de \u201cla Iglesia\u201d\u2013 en la revoluci\u00f3n, sino el car\u00e1cter eminentemente hispano y cat\u00f3lico del movimiento. Tras las huellas de autores como Juan Salaberry y de Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, Furlong y muchos otros autores \u2013entre los que destaca Cayetano Bruno\u2013 acu\u00f1aron la visi\u00f3n hoy can\u00f3nica que postula una Revoluci\u00f3n de Mayo cat\u00f3lica inspirada en las ideas de Francisco Su\u00e1rez<sup>6<\/sup>. El clima era altamente favorable a ese giro discursivo: basta recordar las buenas relaciones del presidente Agust\u00edn P. Justo con la Iglesia, el impacto del Congreso Eucar\u00edstico Internacional de 1934, la inspiraci\u00f3n expl\u00edcitamente cat\u00f3lica del golpe de estado de 1943, la atm\u00f3sfera, en fin, de \u201crenacimiento cat\u00f3lico\u201d de aquellas d\u00e9cadas. Por entonces el hispanismo, el nacionalismo de raigambre hispan\u00f3fila y cat\u00f3lica, aconsejaba una lectura de la revoluci\u00f3n no como ruptura, sino como continuidad con una tradici\u00f3n que se quer\u00eda rescatar. En ese clima, adem\u00e1s, record\u00e9moslo, florecieron las relaciones entre Fuerzas Armadas e Iglesia, n\u00famenes tutelares de una identidad argentina pensada como eternamente cat\u00f3lica: el bautismo cat\u00f3lico de la revoluci\u00f3n calzaba como anillo \u2013nupcial\u2013 al dedo para bendecir esa armon\u00eda: Iglesia y Ej\u00e9rcito, no se cansar\u00e1n de repetirnos hasta hoy los defensores de ese discurso, fueron los dos pilares de la revoluci\u00f3n. Esas lecturas ven\u00edan a poner en cuesti\u00f3n un hecho central de esa historia: el hecho de que la revoluci\u00f3n se pens\u00f3 a s\u00ed misma como ruptura radical con el pasado hispano, desde que crey\u00f3 estar inaugurando una nueva etapa de la historia no s\u00f3lo en el plano pol\u00edtico<sup>7<\/sup>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En s\u00edntesis: \u00bffue hecha por cat\u00f3licos la Revoluci\u00f3n de Mayo? S\u00ed, en el sentido de que todos los que la hicieron eran cat\u00f3licos y miembros de la Iglesia, que entonces se identificaba sin m\u00e1s con la sociedad misma. No, en cambio, si se pretende, como lo pretend\u00eda Furlong, que para la gran mayor\u00eda de los revolucionarios de Mayo \u201cel dogma religioso era el faro\u201d y que \u2013exceptuando al \u201cneur\u00f3tico\u201d de Mariano Moreno\u2013 \u201cescol\u00e1sticos fueron todos los hombres de Mayo\u201d<sup>8<\/sup>. <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00bfApoy\u00f3 el clero la causa de Mayo? Sin duda muchos eclesi\u00e1sticos participaron con gran convicci\u00f3n \u2013aunque algunos despu\u00e9s se arrepintieran\u2013, mientras otros lo hicieron m\u00e1s bien obligados por su condici\u00f3n y por las medidas represivas de los gobiernos. Otros fueron decididamente adversarios del nuevo orden, pero debieron ocultarlo, y s\u00f3lo nos enteramos de su existencia porque no lo hicieron con suficiente eficacia. La mayor parte, sin embargo, prefiri\u00f3 no intervenir en la esfera pol\u00edtica naciente m\u00e1s all\u00e1 de lo inevitable. La revoluci\u00f3n, adem\u00e1s, tuvo un costado anticlerical e incluso imp\u00edo nada desde\u00f1able que no hay raz\u00f3n para considerar menos aut\u00e9ntico<sup>9<\/sup>. En este sentido, \u00bfpuede hablarse de una tradici\u00f3n cat\u00f3lica espa\u00f1ola y \u201cnacional\u201d contrapuesta a una \u201cfor\u00e1nea\u201d, ilustrada, liberal y francesa? En realidad, los fundamentos que se esgrimieron para legitimar la revoluci\u00f3n no reconocen una genealog\u00eda un\u00edvoca, sino que apelaban al derecho natural, que constitu\u00eda un sustrato com\u00fan a muy diversas corrientes de pensamiento. Adem\u00e1s, la revoluci\u00f3n se propuso cortar con el pasado y en particular con las tradiciones de pensamiento heredadas del dominio hispano. Esas tradiciones sin duda informaban las mentalidades de los protagonistas, que sin embargo se manifestaron dispuestos a poner fin al mundo que las hab\u00eda generado. Por \u00faltimo: buscar genealog\u00edas implica desconocer que el hecho revolucionario por s\u00ed solo transform\u00f3 os significados de las ideas antiguas, y no s\u00f3lo de las m\u00e1s <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>tradicionalmente hispanas, sino las de la misma Ilustraci\u00f3n, abanico de iniciativas reformistas que adquiri\u00f3, en el nuevo contexto, connotaciones revolucionarias. Es f\u00e1cil tachar a las ideas liberales, heterodoxas o anticlericales de \u201cfor\u00e1neas\u201d \u2013como si el catolicismo hubiese nacido en un rancho de Calamuchita\u2013, pero basta hojear los escritos cat\u00f3licos del siglo XIX para advertir que tambi\u00e9n ellos est\u00e1n plagados de citas de autores europeos y no precisamente espa\u00f1oles, sino franceses en una alt\u00edsima proporci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Si el catolicismo argentino de veras cree necesario conocer su pasado para comprender mejor su presente, <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>deber\u00eda comenzar por dejar de lado ciertas lecturas mitol\u00f3gicas de su historia que se labraron en el siglo XX en defensa de los intereses corporativos de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 9.5pt; font-family: Baskerville; mso-bidi-font-family: Baskerville;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: 9.5pt; font-family: Baskerville; mso-bidi-font-family: Baskerville;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Notas<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 9.5pt; font-family: Baskerville; mso-bidi-font-family: Baskerville;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">1. L-A de Bonald, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Teor\u00eda del poder pol\u00edtico y religioso<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Madrid: Tecnos, 1988 [1a ed. de 1796], p\u00e1g. 5.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">2. <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Gazeta de Buenos Ayres<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, 27 de diciembre de 1811.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">3. R. Di Stefano, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">El p\u00falpito y la plaza. Clero, sociedad y pol\u00edtica de la monarqu\u00eda cat\u00f3lica a la rep\u00fablica rosista<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Buenos Aires: Siglo<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">XXI, 2004, p\u00e1g. 140.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">4. J. C. Chiaramonte, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Naci\u00f3n y estado en Iberoam\u00e9rica: el lenguaje pol\u00edtico en tiempos de las independencias<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Buenos Aires:<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sudamericana, 2004.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">5. \u201cEstudios hist\u00f3ricos\u201d, en <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">La Relijion<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, N\u00ba 6, s\u00e1bado 19\/IX\/57, p\u00e1gs. 41-43, las bastardillas son m\u00edas.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">6. J. Salaberry, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">La Iglesia<\/span><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\"> en la independencia del Uruguay<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Montevideo, 1930; M. Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Las doctrinas populistas en<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">la Independencia<\/span><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\"> de Hispano-Am\u00e9rica<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Sevilla, 1947.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">7. T. Halperin Donghi, <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Tradici\u00f3n pol\u00edtica espa\u00f1ola e ideolog\u00eda revolucionaria de Mayo<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Buenos Aires: Centro Editor de Am\u00e9rica<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Latina, 1985 [1\u00aa ed. 1961].<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">8. G<\/span><\/em><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">. Furlong, \u201cLa cultura de los pr\u00f3ceres de Mayo\u201d, Academia del Plata. Tomo I. <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Estudios sobre cultura argentina<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Buenos Aires,<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1961, p\u00e1gs. 70-71.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">9. Me permito invitar al lector a la lectura de mi <\/span><\/em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook;\">Ovejas negras. Historia de los anticlericales argentinos<\/span><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\">, Buenos Aires: Sudamericana,<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">2010, cap. Segundo: \u201cLa revoluci\u00f3n imp\u00eda\u201d.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La discusi\u00f3n en torno de las fuentes \u201cideol\u00f3gicas\u201d de la Revoluci\u00f3n es un esfuerzo est\u00e9ril porque el problema de mayo de 1810 no fue ideol\u00f3gico&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4,6],"tags":[22,13,14,26,23,15],"class_list":["post-4730","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","category-nota-tapa","tag-bicentenario","tag-conflictos","tag-iglesia","tag-independencia","tag-revolucion","tag-sublevaciones"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1ei","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4730","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4730"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4730\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4730"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4730"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4730"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}