{"id":4755,"date":"2010-06-03T17:13:56","date_gmt":"2010-06-03T20:13:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4755"},"modified":"2010-06-03T17:13:56","modified_gmt":"2010-06-03T20:13:56","slug":"cine-compas-de-espera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4755","title":{"rendered":"Cine: Comp\u00e1s de espera"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/neifert.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-4756\" title=\"neifert\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/neifert-120x120.jpg\" alt=\"neifert\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>El desierto de los t\u00e1rtaros, la pel\u00edcula que en 1975 realiz\u00f3 Valerio Zurlini, basada en la novela hom\u00f3nima de Dino Buzzati, se ha convertido en un cl\u00e1sico que conserva una extra\u00f1a y significativa actualidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt;\">\u00a0<\/p>\n<p><!--more--><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/neifert-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-4757\" title=\"neifert-2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/neifert-2-120x120.jpg\" alt=\"neifert-2\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Seg\u00fan Valerio Zurlini, el director, Dino Buzzati habr\u00eda hallado el punto de partida de su novela en la redacci\u00f3n del <em>Corriere della Sera<\/em>, en Mil\u00e1n, \u201cdonde todos viv\u00edan y trabajaban a la espera de que algo sucediera finalmente, mientras nada suced\u00eda\u201d<sup>1<\/sup>. Es la espera habitual en las redacciones de cualquier diario, en particular en los d\u00edas de ausencia de noticias relevantes. Pero Buzzati utiliz\u00f3 ese punto de partida para reflexionar sobre la soledad, el ilusionismo que preside la existencia humana y el destino como un deber en clave de tragedia moral.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La novela<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Buzzati narra la historia del dubitativo teniente Giovanni Drogo desde su ingreso a la Fortaleza Bastiani, su primer y \u00fanico destino, hasta su muerte. Seg\u00fan el capit\u00e1n Ortiz, la Fortaleza es de \u201csegunda categor\u00eda\u201d, \u201cun pedazo de frontera muerta\u201d, rodeada por los restos de una ciudad destruida y un m\u00edtico desierto de \u201cpiedra y tierra seca\u201d, denominado \u201cdesierto de los t\u00e1rtaros\u201d. Un espacio presentido m\u00e1s que visto, avizorado subjetivamente, que produce una magn\u00e9tica atracci\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Las fuerzas acantonadas en la Fortaleza pertenecen al Imperio Austro-H\u00fangaro. La vida se desarrolla en medio de guardias, patrullas y discusiones sobre t\u00e1cticas b\u00e9licas, mientras esperan \u2013contra toda esperanza\u2013 el ataque del enemigo que pueda justificar su existencia. El destino de Drogo y sus compa\u00f1eros de armas es esperar el asalto de los t\u00e1rtaros o b\u00e1rbaros de Asia, que alguna vez, hace mucho tiempo, asolaron las lejanas fronteras del Imperio. Buzzati lo describe de esta forma: \u201cDel desierto del Norte deb\u00eda llegarles la fortuna, la ventura, la hora milagrosa que por lo menos una vez toca a cada uno. Por tal eventualidad vaga, que parec\u00eda hacerse siempre m\u00e1s incierta con el transcurso del tiempo, hombres hechos consum\u00edan all\u00ed la mejor parte de su vida\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Luego de treinta a\u00f1os de servicio en la Fortaleza, separado del tiempo y la historia, vencido por la enfermedad, Drogo debe abandonarla por orden superior, en momentos en que el enemigo \u2013tantas veces entrevisto en los espejismos y alucinaciones de la espera\u2013 se lanza al asalto de la guarnici\u00f3n.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cGiovanni Drogo \u2013dice Buzzati\u2013 sinti\u00f3 entonces nacer en \u00e9l una \u00faltima esperanza. \u00c9l, solo en el mundo, enfermo, rechazado de la Fortaleza como un peso inoportuno; \u00e9l, que hab\u00eda quedado detr\u00e1s de todos; \u00e9l, t\u00edmido y d\u00e9bil, osaba imaginar que todo no hab\u00eda acabado: porque quiz\u00e1s hab\u00eda llegado su gran ocasi\u00f3n, la batalla definitiva que pod\u00eda pagar su vida entera\u201d. Y esa batalla era su propia muerte. Drogo muere con la certeza de haber aceptado su \u201cdestino\u201d y la tristeza de no haber alcanzado a vivir sus sue\u00f1os de gloria. \u201cVe al encuentro de tu muerte como soldado \u2013escribe Buzzati en el \u00faltimo cap\u00edtulo\u2013 y que tu errada existencia al menos termine bien.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">V\u00e9ngate finalmente de la suerte, nadie cantar\u00e1 tus alabanzas, nadie te llamar\u00e1 h\u00e9roe o algo semejante; pero por esto mismo vale la pena. Traspasa con pie firme el l\u00edmite de la sombra, derecho como en un desfile, y sonr\u00ede, si puedes. Despu\u00e9s de todo la conciencia no pesa demasiado y Dios sabr\u00e1 perdonar\u201d. Y Zurlini respet\u00f3, en el filme, ese texto y ese desenlace.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La versi\u00f3n de Zurlini<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El gran motor del proyecto fue el actor franc\u00e9s Jacques Perrin, que asumi\u00f3 el personaje de Giovanni Drogo y la producci\u00f3n, con la colaboraci\u00f3n de Michelle de Broca, m\u00e1s el aporte de capitales <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>italianos, franceses y alemanes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En la escritura del gui\u00f3n participaron, sucesivamente, el brit\u00e1nico Charles Wood, el espa\u00f1ol Jorge Sempr\u00fan, los franceses Pierre Schoendorfer y Jean-Louis Bertucelli, y el h\u00fangaro Mikl\u00f3s Jancs\u00f3. Finalmente fue Andr\u00e9 Brunelin quien rescribi\u00f3 todo desde el principio y le proporcion\u00f3 la estructura definitiva, bajo la supervisi\u00f3n del propio Zurlini. A la hora de convocar actores, Zurlini no se fij\u00f3 en los \u201cpasaportes\u201d, seg\u00fan su expresi\u00f3n, sino en los \u201crostros\u201d, tratando que fueran los \u201cjustos\u201d, no tanto en relaci\u00f3n con los personajes de Buzzati, como en funci\u00f3n de los objetivos que se estableci\u00f3 al encarar el proyecto.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Adem\u00e1s de Giovanni Drogo (Jacques Perrin), tambi\u00e9n aparecen: el coronel Filimore (Vittorio Gassman), el comandante consumido por la espera y la responsabilidad; el capit\u00e1n Hortiz (Max von Sydow); el joven teniente Simeon (Helmut Griem); el desp\u00f3tico mayor Mattis (Giuliano Gemma); el m\u00e9dico Rovine (Jean-Louis Trintignant), que oficia de testigo; el rom\u00e1ntico enfermo Von Amerling (Laurent Terzieff); el oficial inmovilizado por una herida de guerra Nathanson (Fernando Rey); el disciplinado sargento Tronk (Francisco Rabal): y el poderoso general que mueve los hilos desde <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>fuera de la fortaleza, interpretado por Philippe Noiret. Pero son los personajes de Hortiz y Drogo, el viejo militar que gast\u00f3 su vida esperando el ataque de los t\u00e1rtaros y el joven teniente que llega a Bastiani sin vocaci\u00f3n para permanecer en ese sitio, los encargados de engendrar las principales acciones de la historia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Mientras la novela concluye con la sugerencia del ataque a la forta fortaleza por parte del \u201cej\u00e9rcito del Norte\u201d, que Buzzati describe como \u201cun denso hormiguear de hombres y de convoyes que bajaban hacia la Fortaleza\u201d, en la pel\u00edcula concluye con \u201cla llegada quiz\u00e1 s\u00f3lo imaginaria de los m\u00edticos t\u00e1rtaros, una masa oscura, no f\u00e1cilmente definible, como si los invasores fueran s\u00f3lo una proyecci\u00f3n de una pesadilla\u201d2. En la novela, tanto la \u00e9poca como los escenarios son deliberadamente imprecisos. En cierta medida, en la pel\u00edcula ocurre algo similar. Sin embargo, la \u00e9poca evocada por Zurlini, seg\u00fan su propia confesi\u00f3n, corresponde a los a\u00f1os que transcurren entre 1908 y 1914. Es decir, antes del asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo y del inicio de la Primera Guerra Mundial. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La fortaleza est\u00e1 situada en Macedonia. Para el rodaje, el director encontr\u00f3 una guarnici\u00f3n decadente, tambi\u00e9n rodeada por un desierto, ubicada cerca de la ciudad medieval de Bam, en el <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>l\u00edmite con Afganist\u00e1n. El filme registra una sobria elaboraci\u00f3n visual y transmite plenamente la atm\u00f3sfera de misterio y soledad que reina en la Fortaleza. Contribuyen a crear ese clima la iluminaci\u00f3n de Luciano Tovoli, la escenograf\u00eda de Giancarlo Bartolini Salimbeni y la m\u00fasica de Ennio Morricone. La pel\u00edcula est\u00e1 impregnada de una singular \u00e9pica, que consiste en sugerir una acci\u00f3n que nunca se concreta, y m\u00e1s bien queda reducida a ceremonias rituales, cenas solemnes. Cambios de guardias, secretos compartidos y una ansiedad que paulatinamente se va transformando en un desequilibrante deseo de entrar en combate para quebrar la insoportable, esquizofr\u00e9nica rutina. Buzzati habla del \u201csopor del h\u00e1bito (&#8230;) el amor dom\u00e9stico por las murallas cotidianas\u201d.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u201cLa fuerza vital permanece atrincherada \u2013afirma Alicia Migdal\u2013, en una met\u00e1fora de espera que se convierte en destino. La disciplina militar, el peso de las jerarqu\u00edas, el orden establecido al margen de la l\u00f3gica, configuran la armaz\u00f3n a trav\u00e9s de la cual circula el s\u00edmbolo de una sociedad amurallada, dispuesta a morir a cambio de un destello que la consume y la justifique\u201d<sup>3<\/sup>.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El m\u00e9rito de Zurlini es haber planteado la perspectiva real y la metaf\u00edsica con un lenguaje impecable, despojado y sugestivo a la vez. Por el enfoque de los temas ya apuntados y su puesta en escena, <em>El desierto de los t\u00e1rtaros <\/em>no ha perdido nada de su enorme valor f\u00edlmico y como narraci\u00f3n de una historia. \u201cEn mayor o menor medida \u2013coment\u00f3 Zurlini\u2013, \u00bfqu\u00e9 he contado hasta hoy en mi cine? La soledad del hombre, su imposibilidad de ser feliz, el car\u00e1cter ef\u00edmero de todos sus encuentros, la caducidad de los sentimientos. Creo mucho en los sentimientos, pero creo todav\u00eda m\u00e1s en su precariedad\u201d<sup>4<\/sup>. Y este enfoque tambi\u00e9n vibra en este filme. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Dino Buzzati<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Naci\u00f3 el 16 de octubre de 1906 en Belluno y falleci\u00f3 el 28 de enero de 1972 en Mil\u00e1n. Su padre, Giulio Buzzati, fue profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Pav\u00eda, y su madre, Alba Mantovani, era hermana del escritor Dino Mantovani. Estudi\u00f3 abogac\u00eda y en 1928 ingres\u00f3 como aprendiz en el diario <em>Corriere della Sera<\/em>, donde permaneci\u00f3 en calidad de periodista hasta su muerte. Nunca se consider\u00f3 escritor, sino simplemente un periodista que tambi\u00e9n escrib\u00eda relatos de ficci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">En 1933 public\u00f3 su primera novela: <em>B\u00e1rnabo de las monta\u00f1as<\/em>. Con posterioridad edit\u00f3 <em>El secreto del <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>bosque viejo <\/em>(1935), llevada al cine en 1993 por Ermanno Olmi; <em>El desierto de los t\u00e1rtaros <\/em>(1940), su obra maestra; <em>Los siete mensajeros y otros rela<\/em>tos (1942); <em>La famosa invasi\u00f3n de Sicilia por los osos <\/em>(1945), <em>Il crollo de la Baliverna <\/em>(1954); <em>El gran retrato <\/em>(1960); <em>Un amor <\/em>(1963); y <em>Las noches dif\u00edciles y otros relatos <\/em>(1971). Los ex\u00e9getas de la obra literaria de Buzzati han encontrado <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>influencias de Franz Kafka, del surrealismo y las corrientes existencialistas. En particular, de <em>La n\u00e1usea <\/em>(1938), de Jean-Paul Sartre, y <em>El extranjero <\/em>(1940), de Albert Camus. En 1967 colabor\u00f3 con Federico Fellini en el gui\u00f3n de <em>El viaje de G. Mastorna<\/em>, que nunca se film\u00f3 y concluy\u00f3 como historieta en manos de Milo Manara. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"text-decoration: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"text-decoration: underline;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Valerio Zurlini<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Naci\u00f3 en Bologna el 19 de marzo de 1926 y falleci\u00f3 en Verona, el 27 de noviembre de 1982. Estudi\u00f3 y se gradu\u00f3 en abogac\u00eda, pero desde 1950 se dedic\u00f3 al cine, primero como documentalista y luego<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">como guionista y director. Paralelamente escribi\u00f3 sobre artes pl\u00e1sticas y desde 1969 hasta 1971 tuvo a su cargo la columna de cr\u00edtica de arte en la revista <em>Dramma<\/em>. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Su primer largometraje fue <em>Las chicas de San Frediano <\/em>(1954), sobre la novela de Vasco Pratolini. Luego film\u00f3: <em>Verano violento <\/em>(1959), premiada en el Festival de Cine de Mar del Plata; <em>La muchacha de la valija <\/em>(1960), galardonada en el Festival de Cannes; <em>Dos hermanos, dos destinos <\/em>(1962), distinguida en la Muestra de Venecia, sobre otra novela de Pratolini; <em>Le soldatesse <\/em>(1965), basada en la novela de Ugo Pirro; <em>Sentado a su derecha <\/em>(1968); <em>Primera noche de quietud <\/em>(1972); y <em>El desierto de los t\u00e1rtaros <\/em>(1975). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 10.5pt; font-family: Baskerville; mso-bidi-font-family: Baskerville;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">1, 2 y 4: Gian Luigi Rondi, El cine de los grandes maestros, Emec\u00e9 Editores, Buenos Aires, 1983. <\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em><span style=\"font-size: 8pt; font-family: CenturySchoolbook-Italic; mso-bidi-font-family: CenturySchoolbook-Italic;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">3. Alicia Migdal, El desierto de los t\u00e1rtaros, revista Cinemateca N\u00ba 17, Montevideo, junio de 1980.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El desierto de los t\u00e1rtaros, la pel\u00edcula que en 1975 realiz\u00f3 Valerio Zurlini, basada en la novela hom\u00f3nima de Dino Buzzati, se ha convertido en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32],"class_list":["post-4755","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cine"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1eH","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4755","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4755"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4755\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}