{"id":4770,"date":"2010-06-03T17:29:24","date_gmt":"2010-06-03T20:29:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4770"},"modified":"2010-06-03T17:29:24","modified_gmt":"2010-06-03T20:29:24","slug":"cine-variaciones-sobre-la-perdida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4770","title":{"rendered":"Cine: Variaciones sobre la p\u00e9rdida"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El reciente estreno de <em>El padre de mis hijos <\/em>y de <em>Las playas de Agn\u00e8s, <\/em>junto con la llegada de <em>London River <\/em>a las carteleras demuestran la vigencia y la alta calidad del cine franc\u00e9s contempor\u00e1neo. Se trata de historias narrativamente dis\u00edmiles pero unidas por el sentimiento de p\u00e9rdida. <!--more-->Los films de Mia Hansen-L\u00f8ve, Agn\u00e8s Varda y Rachid Bouchareb, reflexionan sobre el lazo roto de las relaciones familiares cuando, en virtud del drama, los v\u00ednculos de padres e hijos y entre c\u00f3nyuges pasa a convertirse solamente en recuerdo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"color: black;\">El padre de mis hijos <\/span><\/em><span style=\"color: black;\">presenta la historia de Gregoire (interpretado por Louis-Do de Lencquesaing) que es un emprendedor productor de cine de arte y ensayo. Si bien no deja de trabajar y su tel\u00e9fono celular suena en forma constante, Gregoire siempre tiene tiempo para el cuidado de su mujer y sus tres hijas. Pero su empresa atraviesa graves problemas financieros y, angustiado, se suicida. \u201cEsa era la apuesta: construir una pel\u00edcula con un protagonista que no permanece en la pantalla todo el relato \u2013nos conf\u00eda su protagonista Louis-Do de Lencquesaing\u2013. Eso provoca una fractura muy violenta en la identificaci\u00f3n del espectador con la historia. Sin embargo, ese rol referencial es retomado por una de las hijas en un complejo proceso porque lo aborda en plena adolescencia, momento fundamental en la reafirmaci\u00f3n de la propia identidad\u201d. La ficci\u00f3n se basa en el caso real del empresario franc\u00e9s Humbert Balsam que, acosado por las deudas, se suicid\u00f3 en 2005. <em>\u201c<\/em>Cuando le\u00ed el gui\u00f3n por primera vez me puse a llorar como un chico. Estaba muy bien escrito, con nada destacado ni subrayado en exceso, y a trav\u00e9s de las mismas palabras uno pod\u00eda sentir que el coraz\u00f3n palpitaba\u201d, cuenta el actor, que tambi\u00e9n trabaj\u00f3 para directores de la talla de Michael Haneke y Jean-Luc Godard. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pel\u00edculas coronadas de premios, <em>Las playas de Agn\u00e8s <\/em>obtuvo el C\u00e9sar al Mejor Documental y <em>El padre de mis hijos <\/em>el galard\u00f3n especial del jurado de la secci\u00f3n \u201cUna cierta mirada\u201d del Festival de Cannes. <em>London River <\/em>tambi\u00e9n tuvo un promisorio paso por la Berlinale 2009, donde conquist\u00f3 el premio ecum\u00e9nico y el Oso de Plata al Mejor Actor para el recientemente fallecido Sotigui Kouyat\u00e9. El relato hace foco en qu\u00e9 ocurre cuando dos civilizaciones se encuentran ante la tragedia y, aun en el espanto, permiten reconocerse. El escenario elegido por el notable director franco-argelino Rachid Bouchareb es el de los atentados en Londres del 7 de julio de 2005. La historia sobre un padre musulm\u00e1n residente en Francia, una madre cristiana que vive en una isla sobre el Canal de la Mancha (una magistral Brenda Blethyn, protagonista de la recordada <em>Secretos y mentiras<\/em>) y dos hijos desaparecidos en la gran ciudad luego de las explosiones lleva a reflexionar sobre el verdadero valor de la vida sin buscar culpabilidades. Brenda Blethyn, en conferencia de prensa en el Festival de San Sebasti\u00e1n, se\u00f1al\u00f3: \u201cLos dos personajes no son solitarios aunque tienen vidas solitarias: \u00e9l por elecci\u00f3n; y ella, no por propia elecci\u00f3n, pero est\u00e1 contenta de que su hija est\u00e9 estudiando en Londres, tiene una vida muy feliz en la granja. Los dos est\u00e1n preocupados en nutrir el crecimiento y el florecer, y es triste que sus vidas se hayan reunido por la destrucci\u00f3n\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Invariablemente, el sentimiento de p\u00e9rdida se encuentra en gran parte de la historia del relato <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>cinematogr\u00e1fico y sirve a\u00fan hoy como uno de los \u201cdorados\u201d principios al que se aferran los guionistas para construir y dar estructura \u00e9pica a sus escritos. Muchas im\u00e1genes de los grandes cl\u00e1sicos del cine nos remiten a climas cargados de ese sentimiento de orfandad. \u00bfQu\u00e9 musitaba Charles Foster Kane en la piel de Orson Welles al morir solo en su impactante palacio? Rosebud, el nombre de un trineo de la infancia<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">de <em>El Ciudadano<\/em>. A este ejemplo pueden a\u00f1adirse centenares, desde la bicicleta robada del gran cl\u00e1sico de Vittorio de Sica, fundamental obra del neorrealismo (<em>Ladrones de bicicletas<\/em>), hasta los bracitos extendidos de un Jackie Coogan que no quiere despegarse de Chaplin en <em>El Pibe<\/em>; o incluso el cochecito de beb\u00e9 que cae por las escalinatas de Odessa en <em>El Acorazado Potemkin <\/em>como s\u00edntesis de la masacre. Pero la p\u00e9rdida es tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n sobre el tiempo, en particular con el pasado desde donde se produce la ruptura del orden ideal y del cual s\u00f3lo permanecen sus esquirlas. Fracciones que pueden reconstruirse imaginariamente por medio de fotograf\u00edas. \u201cVarda se ha dedicado mucho a la relaci\u00f3n ficci\u00f3n-ensayo sumado a la fotograf\u00eda \u2013explica la investigadora alemana Christa Bl\u00fcmlinger\u2013. Sin embargo, uno puede establecer desde esa relaci\u00f3n la preferencia de Varda por la tarjeta postal, un recuerdo que tambi\u00e9n borra la alusi\u00f3n original, dado que el cine de su marido Jacques Demy ha tenido una preferencia por la abundancia, el exceso y los colores, por la irrealidad del paisaje. Agn\u00e8s Varda ha reflejado en sus instalaciones en la Fundaci\u00f3n Cartier de Par\u00eds, con los juegos de colores, las formas visuales y la composici\u00f3n, un paralelo con la obra de Demy interes\u00e1ndose tambi\u00e9n por el <em>kitsch <\/em>que considera una reflexi\u00f3n productiva. De alguna manera ella enmarca el momento fotogr\u00e1fico dentro del cine mismo\u201d. Los testimonios y el balance de una vida en la excelente <em>Las playas de Agn\u00e8s <\/em>se estructuran desde una autobiograf\u00eda como introspecci\u00f3n de la cineasta al cumplir ochenta a\u00f1os, metaforizando un \u201cpuente\u201d fotogr\u00e1fico que restaura permanentemente la presencia del que ya no est\u00e1. Jacques Demy, desde luego; pero tambi\u00e9n la falta de Philippe Noiret, Gerard Philippe y de un universo que s\u00f3lo existe capturado en im\u00e1genes en blanco y negro. Bl\u00fcmlinger, que es profesora del Instituto de Investigaci\u00f3n sobre Cine y Medios Audiovisuales de la Universidad Par\u00eds III, se\u00f1ala<em>: <\/em>\u201cPodemos afirmar que Agn\u00e8s Varda entiende al cine concebido como pensamiento. Tambi\u00e9n la comprensi\u00f3n de que \u00e9ste existe, dada esa definici\u00f3n, entre la imagen est\u00e1tica y la imagen en movimiento\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfQu\u00e9 los convierte en films diferentes y significativos? No s\u00f3lo la delicada construcci\u00f3n del relato sino tambi\u00e9n el arriesgado ejercicio de no evocar ese pasado desde la nostalgia, sino como una forma viva de construir la identidad a partir de la ausencia. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u00a0<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El reciente estreno de El padre de mis hijos y de Las playas de Agn\u00e8s, junto con la llegada de London River a las carteleras&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[32],"class_list":["post-4770","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cine"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1eW","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4770"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4770\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4770"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}