{"id":4797,"date":"2010-06-29T17:51:11","date_gmt":"2010-06-29T20:51:11","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4797"},"modified":"2010-06-29T17:51:11","modified_gmt":"2010-06-29T20:51:11","slug":"libro-el-jesuita-conversaciones-con-el-cardenal-jorge-bergoglio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4797","title":{"rendered":"Libro: El jesuita (Conversaciones con el cardenal Jorge Bergoglio)"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/libro-bergoglio.jpg\"><\/a><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/libro-bergoglio1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-4799\" title=\"libro-bergoglio1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/06\/libro-bergoglio1-120x120.jpg\" alt=\"libro-bergoglio1\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, Vergara, Buenos Aires, 2010, 192 p\u00e1ginas.<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Con pr\u00f3logo del rabino Abraham Skorka, este libro-entrevista abunda en expresiones que podr\u00edan recordar al pol\u00e9mico y poco obediente jesuita Leonardo Castellani, y que por momentos evocan la prosa barrial y magn\u00e9tica de Leopoldo Marechal. <!--more--><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Jorge Mario Bergoglio \u2013el primer hijo de Ignacio de Loyola que llega a arzobispo de Buenos Aires\u2013 y, seg\u00fan trascendidos, un cardenal muy votado en el pasado c\u00f3nclave, cuenta de \u00e9l en este texto que bien puede ser definido ins\u00f3lito dada su conocida y obcecada negativa a todo tipo de requerimiento period\u00edstico. Su habitual silencio guarda similitud con el del caudillo radical Hip\u00f3lito Yrigoyen, que ganaba poder dejando la interpretaci\u00f3n de sus intenciones a los hermeneutas de sus parcos gestos. En cambio, aqu\u00ed Bergoglio relata muchos aspectos de su vida, desde los estrictamente personales o familiares hasta los pol\u00edticos. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Sobre el camino que decidi\u00f3 a los 21 a\u00f1os explica: \u201cLo que estaba claro era mi vocaci\u00f3n religiosa. Entr\u00e9 a la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas atra\u00eddo por su condici\u00f3n de fuerza de avanzada de la Iglesia, hablando en lenguaje castrense, desarrollada con obediencia y disciplina. Y por estar orientada a la tarea misionera\u201d. En sus respuestas no falta la iron\u00eda, como cuando cuenta que le hubiera gustado ir a misionar a Jap\u00f3n, y remata: \u201cUnos cu\u00e1ntos se hubieran salvado de m\u00ed ac\u00e1 si me hubieran enviado all\u00e1\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Su inclinaci\u00f3n por la literatura argentina aparece tanto en el texto final sobre el Mart\u00edn Fierro como en frases sueltas: \u201cSiempre me impresion\u00f3 lo que comenta Ricardo G\u00fciraldes en <em>Don Segundo Sombra<\/em>, que su vida estuvo signada por el agua. Cuando era chico semejaba un arroyito saltar\u00edn entre las piedras; cuando era un hombre, un r\u00edo impetuoso; y de viejo, un remanso\u201d. Cuando estaba en Santa Fe, para estimular a los alumnos \u201cles hac\u00eda escribir cuentos y en un viaje a Buenos Aires se los mostr\u00f3 nada menos que a Jorge Luis Borges\u201d, a quien luego llevar\u00eda a dictar una conferencia al colegio de la Inmaculada Concepci\u00f3n.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Este sacerdote de inconfundible olfato pol\u00edtico impresiona a veces por la seguridad de sus afirmaciones y, al mismo tiempo, desconcierta con algunas frases: \u201cNo tengo todas las respuestas. Ni tampoco todas las preguntas. Siempre me planteo m\u00e1s preguntas, siempre surgen preguntas nuevas. Pero las respuestas hay que ir elabor\u00e1ndolas frente a las distintas situaciones y tambi\u00e9n esper\u00e1ndolas. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Confieso que, en general, por mi temperamento, la primera respuesta que me surge es equivocada. Frente a una situaci\u00f3n, lo primero que se me ocurre es lo que no hay que hacer. Es curioso, pero me sucede as\u00ed. A ra\u00edz de ello aprend\u00ed a desconfiar de la primera reacci\u00f3n. Ya m\u00e1s tranquilo, despu\u00e9s de pasar por el crisol de la soledad, voy acerc\u00e1ndome a lo que hay que hacer. Pero de la soledad de las decisiones no se salva nadie\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Acaso el testimonio m\u00e1s esperado por el periodismo es el que se refiere a la \u00faltima dictadura militar y a las calumnias que le toc\u00f3 sufrir. Habla de los sacerdotes Yorio y Jalics, secuestrados y finalmente liberados, explica: \u201cPara responder tengo que contar que ellos estaban perge\u00f1ando una congregaci\u00f3n religiosa, y le entregaron el primer borrador de las Reglas a los monse\u00f1ores Pironio, Zazpe y Serra.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Conservo la copia que me dieron. El superior general de los jesuitas quien, por entonces, era el padre Arrupe, dijo que eligieran entre la comunidad en que viv\u00edan y la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, y orden\u00f3 que cambiaran de comunidad. Como ellos persistieron en su proyecto, y se disolvi\u00f3 el grupo, pidieron la salida de la Compa\u00f1\u00eda. Fue un largo proceso interno que dur\u00f3 un a\u00f1o y pico. No una decisi\u00f3n expeditiva m\u00eda.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando se le acepta la dimisi\u00f3n a Yorio, tambi\u00e9n al padre Luis Dourr\u00f3n, que se desempe\u00f1aba con ellos \u2013con Jalics no era posible hacerlo porque ten\u00eda hecha la profesi\u00f3n solemne y solamente el Sumo Pont\u00edfice puede hacer lugar a la solicitud\u2013 corr\u00eda marzo de 1976, m\u00e1s exactamente era el d\u00eda 19, o sea, faltaban cinco d\u00edas para el derrocamiento del gobierno de Isabel Per\u00f3n. Ante los rumores de la inminencia de un golpe, les dije que tuvieran mucho cuidado. Recuerdo que les ofrec\u00ed, por si llegaba a ser conveniente para su seguridad, que vinieran a vivir a la casa provincial de la Compa\u00f1\u00eda\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Cuando se le pregunta por el encono de Hebe de Bonafini, de las Madres de Plaza de Mayo, dice: \u201cHay que ponerse en el lugar de una madre a la que le secuestraron a sus hijos y nunca m\u00e1s supo de ellos, que eran carne de su carne; ni supo cu\u00e1nto tiempo estuvieron encarcelados, ni cu\u00e1ntas picaneadas, cu\u00e1ntos latigazos con fr\u00edo soportaron hasta que los mataron, ni c\u00f3mo los mataron\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El libro da pistas para conocer a una persona particularmente amada por su clero, temida por el gobierno de los Kirchner (sus silencios molestan m\u00e1s que sus palabras), respetada entre sus pares en el episcopado, muchas veces m\u00e1s admirada por intelectuales ajenos a la Iglesia y miembros de otros credos que en ambientes cat\u00f3licos. Esperanzado con la Iglesia y moderadamente optimista con el futuro de nuestro pa\u00eds, arriesga: \u201cEs lo que siento. Puedo equivocarme. Nosotros no lo veremos, lo ver\u00e1n nuestros hijos. Como aquel cuento de los dos curas que est\u00e1n charlando sobre un futuro concilio y uno pregunta: \u2018\u00bfUn nuevo concilio va a suprimir el celibato obligatorio?\u2019 Y el otro responde: \u2018Parecer\u00eda que s\u00ed\u2019. Pero el primero concluye: \u2018De todas maneras, nosotros no lo vamos a ver; lo ver\u00e1n nuestros hijos\u2019\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Sergio Rubin y Francesca Ambrogetti, Vergara, Buenos Aires, 2010, 192 p\u00e1ginas. 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