{"id":4815,"date":"2010-07-06T16:06:50","date_gmt":"2010-07-06T19:06:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4815"},"modified":"2010-07-06T16:06:50","modified_gmt":"2010-07-06T19:06:50","slug":"puccini-x-2-la-boheme-y-madama-butterfly","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4815","title":{"rendered":"Puccini x 2: La Boh\u00e8me y Madama Butterfly"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><\/p>\n<div id=\"attachment_4817\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/padilla-la_boheme_act_ii_set-archivo-ricordi-spa1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-4817\" class=\"size-thumbnail wp-image-4817\" title=\"padilla-la_boheme_act_ii_set-archivo-ricordi-spa1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/padilla-la_boheme_act_ii_set-archivo-ricordi-spa1-120x120.jpg\" alt=\"La Boheme\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-4817\" class=\"wp-caption-text\">La Boheme<\/p>\n<\/div>\n<p><span style=\"color: black;\"><font size=\"3\"><font face=\"Times New Roman\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">El domingo 30 de mayo Giacomo Puccini fue protagonista absoluto de la l\u00edrica en Buenos Aires. En el renovado teatro Col\u00f3n <em>La Boh\u00e8me<\/em><em> <\/em>se representaba como primer t\u00edtulo de la temporada. Rodolfo y Mim\u00ed tanteaban en la oscuridad (\u201cayudando al destino\u201d) para encontrar la llave que iniciar\u00eda en \u201cuna noche de luna, que por suerte tenemos de vecina\u201d su historia de amor, que seguir\u00e1 en la euforia del Caf\u00e9 Momus y se derrumbar\u00e1 con el avance de la tisis.<!--more--><\/p>\n<p><\/font><\/font><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><font size=\"3\"><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p><\/font><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\">\u00a0<\/p>\n<p><\/span><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"color: black;\">La Boh\u00e8me<\/span><\/em><em><span style=\"color: black;\"> <\/span><\/em><span style=\"color: black;\">recibi\u00f3 una fr\u00eda acogida la noche de su estreno, en 1896, con Arturo Toscanini al podio. La novela de Murger <em>Escenas de la vida bohemia <\/em>fue llevada a la \u00f3pera un a\u00f1o m\u00e1s tarde por Ruggero Leoncavallo, y hemos tenido la oportunidad de conocerla en el Col\u00f3n. Pero la de Puccini, con libreto de Illica y Giacosa, arras\u00f3 pronto con todo. Sus int\u00e9rpretes han ido desde Caruso a Villaz\u00f3n, de Melba a Netrebko, sin olvidar por cierto a quienes la cantaron en el Col\u00f3n, por ejemplo Beniamino Gigli con nuestra compatriota Helena Arizmendi, y Luciano Pavarotti en el \u00fanico rol cantado entre nosotros. Conocida y amada, quiz\u00e1s la que m\u00e1s entre las producciones puccinianas, su \u00e9xito se explica por la historia de gente sencilla y buena: la costurera, que en realidad se llama Luc\u00eda, que va poco a misa pero reza al Se\u00f1or y el escritor que le explica: \u201csoy un poeta, y un poeta qu\u00e9 hace: escribe, y c\u00f3mo vive: vive\u201d, alegre en su pobreza. Est\u00e1n el m\u00fasico, el pintor, el fil\u00f3sofo, la mujer coqueta pero de coraz\u00f3n grande, con quienes los espectadores (\u00bfquiz\u00e1 en su tiempo el padre del presidente uruguayo?) se siguen sintiendo identificados. Puccini les confi\u00f3 algunas de sus arias m\u00e1s bellas e inspiradas, el arrebatador d\u00fao que cierra el primer acto, los di\u00e1logos entre los enamorados, el breve soliloquio del fil\u00f3sofo que ir\u00e1 a empe\u00f1ar su sobretodo (\u201cvecchia zimarra\u201d) para que Mim\u00ed tenga un manguito para abrigarse en sus momentos de agon\u00eda.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A pocas cuadras de distancia, en el teatro Avenida, <em>Madama Butterfly <\/em>se convert\u00eda en Madama B.F. Pinkerton, al casarse \u201cpor noventa y nueve a\u00f1os\u201d con un oficial de la ca\u00f1onera \u201cAbraham Lincoln\u201d. Escudri\u00f1ando el mar desde su casa en Nagasaki, preguntando cuando anidan en los Estados Unidos, los petirrojos, venerando al \u201cDios americano\u201d, aguarda con su hijo en brazos (\u201csu nombre es Dolor\u201d) el retorno del esposo\u2026 que arribar\u00e1 s\u00ed pero con la \u201cesposa de verdad\u201d, una compatriota. Puccini recurri\u00f3 a melod\u00edas japonesas y al himno nacional norteamericano, y Pinkerton invita al sensato c\u00f3nsul con \u201cponche o whisky\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Su m\u00fasica se eleva en el d\u00fao de amor del primer acto, el aria de Butterfly que imagina el maravilloso d\u00eda del regreso, el d\u00fao entre ella y Sharpless, y luego con la fiel Suzuki, el coro \u201ca boca cerrada\u201d mientras Butterfly aguarda, ni\u00f1o en brazos, la vivienda cubierta de flores, el recuerdo del \u201cflorido refugio\u201d de Pinkerton, que reconoce su vileza, y el desgarrador final cuando Butterfly se clava el pu\u00f1al con el que, por orden del emperador se suicid\u00f3 su padre. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\"><em><span style=\"color: black;\">Madama Butterfly <\/span><\/em><span style=\"color: black;\">fracas\u00f3 en la <em>premi\u00e8re <\/em>en el teatro Alla Scala de Mil\u00e1n en febrero de 1904. El p\u00fablico reaccion\u00f3 contra acordes de <em>La Boh\u00e8me<\/em><em> <\/em>que aparec\u00edan aqu\u00ed y all\u00e1 y por la duraci\u00f3n excesiva de los actos, adem\u00e1s de \u201cinternas\u201d entre casas editoriales. Pero unos meses m\u00e1s tarde, con una versi\u00f3n revisada, se impuso definitivamente. Las m\u00e1s grandes sopranos han encarnado a la japonesa de quince a\u00f1os, aunque con d\u00e9cadas m\u00e1s, a veces varias, y unos cuantos kilos, que una artista de verdad logra que pasen disimulados. La recreaci\u00f3n del ambiente japon\u00e9s y la tragedia que all\u00ed se desarrolla tent\u00f3 a los mejores <em>regisseurs<\/em>. Recuerdo en especial la versi\u00f3n f\u00edlmica con puesta de Jean Pierre Ponnelle en que Pinkerton (un bastante joven Pl\u00e1cido Domingo) es una especie de marinero Popeye, que al final no se limita a clamar de lejos \u201cButterfly, Butterfly\u201d sino que irrumpe, atravesando la pared de papel, para encontrarse con la \u00faltima y terrible mirada de la esposa abandonada. Algo as\u00ed es lo que se hizo este a\u00f1o en el Avenida. Las puestas actuales mandan al ni\u00f1o a jugar fuera de escena, y no como antes, vendados los ojos agitando una banderita norteamericana mientras la madre se arrastraba hacia \u00e9l entre sus \u00faltimos estertores. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En dos domingos sucesivos retomamos contacto con las \u00f3peras de Puccini. De <em>La Boh\u00e8me<\/em><em> <\/em>conoc\u00edamos el segundo acto, representado en la velada de reinauguraci\u00f3n del 24 de mayo, y no agregar\u00e9 nada a lo que sobre ella escribi\u00f3 Alberto Bellucci. Si ya entonces no impresionaron las voces, eso se reafirm\u00f3 con la versi\u00f3n completa. Para colmo, el d\u00eda que me toc\u00f3 en suerte, el tenor (Marius Manea, un rumano precedido de buena cr\u00edtica) estaba afectado en las v\u00edas respiratorias, hizo lo que pudo (para martirio de los espectadores) y fue reemplazado, entre aplausos, por un Rodolfo local, que llev\u00f3 adelante con gallard\u00eda el dif\u00edcil compromiso. Virginia Tola, una excelente soprano argentina de actuaci\u00f3n internacional, no pareci\u00f3 sentirse c\u00f3moda en la piel de Mim\u00ed. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Nicole Cabell, en cambio, conquist\u00f3 con el vals del segundo acto, aunque fue una importaci\u00f3n suntuaria, hay buenas Musettas entre nosotros. De cualquier modo, esperamos a esa cantante en un rol protag\u00f3nico. La puesta en escena de Hugo de Ana fue, a mi juicio, el elemento menos positivo de la reedici\u00f3n. El altillo de los bohemios estuvo reducido con un innecesario y sofocante techo a dos aguas, al que Rodolfo y Marcello tienen que subirse en el \u00faltimo acto. El segundo acto, con su \u201cparafernalia esc\u00e9nica\u201d, en acertada definici\u00f3n de Bellucci, fue abigarrado, confuso, y hasta con un autom\u00f3vil, empujado a mano hacia las bambalinas.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Inconsecuencias de hoy en d\u00eda: la acci\u00f3n transcurre en tiempos de Luis Felipe (1830-1848) que, como su ministro Guizot son mencionados por los personajes, transportados esta vez sin raz\u00f3n a la III Rep\u00fablica. Lo mismo puede decirse de los bohemios (bien encarnados por Marco Caria, Kevin Burdette y Luciano Garay) parados como estacas cuando muere Mim\u00ed, mientras Rodolfo les pregunta \u201c\u00bfqu\u00e9 es ese ir y venir, por qu\u00e9 me miran as\u00ed?\u201d. En el altillo, al que se accede por una puerta trampa, hay apenas un colch\u00f3n que, semidesenrrollado, sirve para que Mim\u00ed cante desde el suelo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Un modesto catre hubiera sido mejor para p\u00fablico e int\u00e9rprete. Stefano Ranzani dirigi\u00f3 la Orquesta Estable, que son\u00f3 como en sus buenos tiempos. La versi\u00f3n de <em>Madama Butterfly<\/em>, de Buenos Aires Lyrica, recurri\u00f3 a la producci\u00f3n esc\u00e9nica del teatro El C\u00edrculo, de Rosario, y en ella se movi\u00f3 la <em>regie <\/em>de la norteamericana Crystal Manich. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Carlos Vieu, extra\u00f1amente ausente de la temporada oficial, mostr\u00f3 su val\u00eda, y lo mismo hicieron Florencia Fabris, Enrique Folger, Vanesa Mautner, Ernesto Bauer. Con un homog\u00e9neo elenco, y el coro, que dirigi\u00f3 Juan Casasbellas, fue un Puccini m\u00e1s conmovedor que el del Col\u00f3n. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Como no hay dos sin tres, al igual que en 2006 que ambas \u00f3peras subieron a escena con poca distancia temporal, a fin de junio Juventus Lyrica trae el primer gran triunfo de Puccini, <em>Manon Lescaut<\/em>, como aquel a\u00f1o, <em>Turandot<\/em>, la \u00faltima e inconclusa, en el Luna Park. Cuando llegaba a mi ubicaci\u00f3n en el Col\u00f3n, tuve la reconfortante sensaci\u00f3n de estar en casa, una casa a la que se ha devuelto el esplendor. Lo que no obstar\u00e1 a la muy agradable de viajar, al Avenida y al Argentino de La Plata, con su aire europeo el uno y norteamericano el otro, que se han impuesto como centros l\u00edricos de gran calidad. La \u00f3pera, la m\u00fasica en general, y sus cultores, de parabienes.<a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2010\/07\/padilla-la_boheme_act_ii_set-archivo-ricordi-spa.jpg\"><\/a><\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El domingo 30 de mayo Giacomo Puccini fue protagonista absoluto de la l\u00edrica en Buenos Aires. En el renovado teatro Col\u00f3n La Boh\u00e8me se representaba&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[24],"class_list":["post-4815","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-teatro"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1fF","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4815"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4815\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4815"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}