{"id":4826,"date":"2010-07-06T16:15:55","date_gmt":"2010-07-06T19:15:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4826"},"modified":"2010-07-06T16:15:55","modified_gmt":"2010-07-06T19:15:55","slug":"teatro-los-talentos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4826","title":{"rendered":"Teatro: Los talentos"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><em style=\"mso-bidi-font-style: normal;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">De Agust\u00edn Mendilaharzu y Walter Jakob. Espacio teatral ELKAFKA<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Si uno escribe el t\u00edtulo de esta obra de teatro en un buscador de Internet, aparecer\u00e1n cientos de miles de direcciones. Las primeras, numeros\u00edsimas, se referir\u00e1n a la famosa \u201cpar\u00e1bola de los talentos\u201d, de Jes\u00fas (Mt. 25, 14-30; Lc. 19, 12-27), en la que se narra c\u00f3mo algunas monedas muy valiosas son distribuidas y confiadas por su due\u00f1o a varias personas.<!--more-->\u00a0Hacia el final de la par\u00e1bola, se entiende que el prop\u00f3sito era incrementarlas y que, secretamente, eso estaba vinculado con algo definitivo y \u00fanico. El mismo Jes\u00fas dir\u00e1, en otro lugar: <em>una sola cosa es necesaria <\/em>(Lc. 10, 42). Esa \u201csola cosa\u201d no tiene por qu\u00e9 ser importante; tiene que ser verdadera, cabal y dram\u00e1ticamente verdadera, como las peque\u00f1as monedas de las que se desprende la viuda, que son, seg\u00fan palabras de Jes\u00fas, <em>todo lo que ten\u00eda para vivir <\/em>(Lc. 21, 4). El camino, pues, es de despojo. \u00bfCu\u00e1ntos talentos ser\u00e1n necesarios para llegar al \u00fanico que hace falta? O \u00bfde cu\u00e1ntos talentos habr\u00e1 que despojarse para llegar al aut\u00e9ntico, al m\u00e1s propio, al que late en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de uno mismo, y despertarlo y hacerlo hablar?<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En la obra de Mendilaharzu y Jakob, dos j\u00f3venes casi adolescentes est\u00e1n parando en el departamento de un tercero. Son muy inteligentes y talentosos. El tercero participa; pero son sobre todo los otros dos los que, en el peque\u00f1o living, despliegan con soberbia, comodidad e iron\u00eda una detallada cultura general. Manejan grandes carpetas con pomposos t\u00edtulos de diversas materias que cultivan. Ambos llevan camisa y pantal\u00f3n de vestir. Ambos fuman pipa. Toman buen vino. Se supone que los tres son amigos. Hay econom\u00eda de recursos pero muy buenas ideas para su aplicaci\u00f3n. Todos los objetos tienen peso y presencia, y se utilizan. No hay nada abstracto. De todos modos, se puede decir que es una obra \u201capta para todo p\u00fablico acad\u00e9mico y cr\u00edtico\u201d, ya que ese \u201crealismo\u201d no es \u201cnaturalista\u201d; es un realismo \u00edntimo, el de <em>ese <\/em>mundo, como en las buenas obras cl\u00e1sicas. Al comienzo, Ignacio y Lucas, los \u201cinquilinos\u201d, juegan a escribir endecas\u00edlabos en una pizarra, por turno y tom\u00e1ndose el tiempo con un antiguo cron\u00f3metro, hasta componer un soneto. Lo hacen con rapidez y facilidad, con alarde de conocimientos de preceptiva. Cometen peque\u00f1os errores y se burlan el uno del otro. Sobre todo Ignacio, autosuficiente y sarc\u00e1stico, se burla de Lucas, que parece algo nervioso y m\u00e1s inclinado a tomar en serio la composici\u00f3n. Pedro, el tercero, ha ido a comprar vino. Es inminente la llegada de su hermana, Denise, que viene desde Par\u00eds y que se presentar\u00e1 en el departamento. El primer conflicto que se ofrece al p\u00fablico es el obvio: el divorcio del mundo de estos amigos con el mundo de la vida real, incluso con el de la vida de los de su generaci\u00f3n. Eso ser\u00e1 quebrado o puesto a prueba por la irrupci\u00f3n de Denise, la hermana de Pedro, que har\u00e1 su aparici\u00f3n en un momento dado. Pero ya aqu\u00ed mismo comienzan a vislumbrarse conflictos m\u00e1s profundos, y a pesar de que en esa parte inicial de la obra predomina el humor, eso no llega a ocultar un clima tenso, que poco a poco se ir\u00e1 haciendo sofocante. Hay buenos pasos de comedia; pero el efecto que producen es, curiosamente, amenazador. Un ejemplo de esto lo constituye la llegada de Denise, desopilante, pero que marca el paso a otro conflicto que sume a los j\u00f3venes en una profunda verg\u00fcenza.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una figura hermosa, una mirada de acuerdo con ella, una palabra simple que la comunique&#8230; \u00bfCu\u00e1nto hay que pasar para llegar a la forma humana? Un recurso principal en esta obra, excelentemente empleado, es el de establecer dos <em>crescendos <\/em>simult\u00e1neos: uno, exterior, que va tornando irrespirable el ambiente, en el que las tensiones llegan a estar al borde de la violencia; otro, interior, que tiene por centro a Lucas, quien ha compuesto un poema que mantiene en secreto. Todo esto confluye en una sola escena, la central, aquella para la que est\u00e1 hecha la obra, escena que no se puede narrar aqu\u00ed. Baste decir que ella emerge, abri\u00e9ndose paso penosamente, desde la acci\u00f3n interior, y surge cargada de una intensa belleza y de un profundo dolor. El talento final es un quebranto, pura disponibilidad. Se establece, por fin, una apertura al mundo, pero no al meramente externo, el supuestamente real, sino a un mundo m\u00e1s adulto, maduro y pacificado, en el cual el talento es la fidelidad a un don necesario a todos.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Dice Von Balthasar en el primer volumen de su <em>Dram\u00e1tica<\/em>, en la p\u00e1gina 115: \u201c<em>No vale la pena ir al teatro para ver representado simplemente un \u2018car\u00e1cter fuerte\u2019 o una situaci\u00f3n social triste que debe ser cambiada, o la falta de sentido y el car\u00e1cter absurdo de la vida, o un insulto al p\u00fablico. Al teatro se va a ver la verdad\u201d<\/em>. <em>Los talentos<\/em>, desde su agudo punto de vista, indudablemente la ofrece. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Agust\u00edn Mendilaharzu y Walter Jakob. Espacio teatral ELKAFKA Si uno escribe el t\u00edtulo de esta obra de teatro en un buscador de Internet, aparecer\u00e1n&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[24],"class_list":["post-4826","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-teatro"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1fQ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4826","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4826"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/4826\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4826"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=4826"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=4826"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}