{"id":4858,"date":"2010-07-06T17:43:47","date_gmt":"2010-07-06T20:43:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4858"},"modified":"2010-07-06T17:43:47","modified_gmt":"2010-07-06T20:43:47","slug":"viaje-a-la-esperanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=4858","title":{"rendered":"Viaje a la esperanza"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Volver de Bolivia maravillados de luz y de alegr\u00eda al contacto de la m\u00fasica de los ind\u00edgenas chiquitanos: una experiencia inenarrable. Acaso esta sea la \u00fanica en vez en nuestras vidas en la que habremos tenido la fortuna asombrosa de asomarnos a una utop\u00eda realizada, la de esos ni\u00f1os de la Chiquitan\u00eda de seis o siete a\u00f1os empu\u00f1ando sus violines o lanzando al espacio sus voces en el entendimiento m\u00e1s central y gozoso de la m\u00fasica que hayamos visto nunca. <!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Aqu\u00ed perdura a trav\u00e9s de los siglos la herencia tan discutida y discutible de los jesuitas y sus misiones, floreciendo en lo mejor y m\u00e1s admirable que innegablemente tienen y preservan a trav\u00e9s de los siglos. Pero tambi\u00e9n a trav\u00e9s de alemanes y suizos y argentinos que se hundieron en el polvo rojizo de la sabana sudamericana para darles todo el amor y la sabidur\u00eda que un grupo humano puede recibir y transmitir a otro. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Desde Buenos Aires hasta Santa Cruz de la Sierra volamos de la mano experta de Miguel Fr\u00edas hacia un periplo que nos deparar\u00eda enormes sorpresas. Por caminos imposibles, vadeando pantanos y <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>cruzando r\u00edos en balsa, fuimos bordeando la selva seca de esa zona, en buses que regularmente sufr\u00edan desperfectos y eran misteriosamente reparados o remplazados con una diligencia impecable, sin histerias ni alharacas de ninguna especie. Viaj\u00e1bamos impregnando zapatos y valijas de una<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">arenisca rojiza, durmiendo en hoteles a veces suntuosos y otras veces humildes, pero todos poblados de flores y habitados por la indeclinable cortes\u00eda boliviana, que une la amabilidad a un sutil entendimiento del mundo y sabe frenar en particular, con una firme sonrisa, los caprichos e insolencias de los tilingos que nunca faltan.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Nos sent\u00edamos ante un privilegio ins\u00f3lito, inesperado. En verdad, cualquiera sea la calidad de los conciertos a los que se puede asistir, desde nuestro Mozarteum o nuestro Col\u00f3n hasta las sedes m\u00e1s altas de las ciudades del Norte, New Cork o Roma o Par\u00eds o Salzburgo, cualquiera sea el goce que produce la m\u00fasica llevada a la perfecci\u00f3n por un grupo de exquisita exigencia y talento excepcional, nunca existe entre el p\u00fablico, m\u00fasicos y directores esa comuni\u00f3n existencial, esa ola de amor y de luz que nos barr\u00eda de emoci\u00f3n en las iglesias de la Chiquitan\u00eda cuando entraban en bandadas los chicos y muchachos morenos \u2013desde los cinco hasta los dieciocho a\u00f1os\u2013 entremezclados con unos pocos rubios, y empezaba el milagro de sus voces, sus violines, sus flautas confluyendo en un manantial de alegr\u00eda inexplicable que rebotaba en el oro y la mica de los altares estupendos de ingenuidad y belleza barroca y mestiza. Vestidos sobriamente, sin el menor vedetismo, con una <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>espl\u00e9ndida y digna naturalidad, se sumerg\u00edan y nos sumerg\u00edan en la m\u00fasica m\u00e1s acendrada, m\u00e1s vibrante y profunda que hayamos escuchado nunca, porque era manifiesto que ven\u00eda de una pureza de inocencia que s\u00f3lo la soledad y el despojamiento pueden conseguir. La entrega de los directores \u2013dos argentinos de menos de treinta a\u00f1os entre ellos\u2013, la absoluta coincidencia que desplegaban m\u00fasicos y maestros a trav\u00e9s de un aprendizaje que a todas vistas implicaba necesariamente el respeto, el mutuo conocimiento y el amor m\u00e1s aut\u00e9ntico entre ellos mismos y hacia la m\u00fasica, el entusiasmo resultante que vibraba en las naves decoradas de \u00e1ngeles que parec\u00edan corporizarse all\u00ed mismo: todo conflu\u00eda en la conmovedora belleza se desprend\u00eda de este espect\u00e1culo que m\u00e1s que espect\u00e1culo era pura comuni\u00f3n, una terapia colectiva intens\u00edsima, una irradiaci\u00f3n de energ\u00eda inolvidable.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No es un azar, sin duda, el hecho de que en algunas de estas iglesias aparezca en esculturas el tan soslayado Cristo resucitado de la Ascensi\u00f3n, con mayor acento que las im\u00e1genes del crucificado. \u00bfNo dijo acaso San Pablo: \u201cSi Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe y vana nuestra esperanza\u201d? Y en verdad, crucificados hubo millares: s\u00f3lo el cristianismo se atreve escandalosamente a afirmar que hubo Uno que resucit\u00f3 y ascendi\u00f3 al cielo. Y \u00e9se es el mensaje de felicidad que transmiten estas esculturas. En una de ellas, un Cristo blanco va bailando su ascenso desde una columna cercana al altar mayor; en otra, en el sitial central, la cruz est\u00e1 cubierta de im\u00e1genes de hojas y flores de la regi\u00f3n, y el Cristo vuela como un p\u00e1jaro liberado hacia las alturas, a la mayor gloria de Dios.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Uno de los momentos m\u00e1s memorables nos reuni\u00f3 el \u00faltimo d\u00eda en la capilla de San Roque, una preciosa iglesia octogonal de l\u00e1mparas azules, a la que llegamos atravesando una hora de tristes barriadas pantanosas en los alrededores de Santa Cruz de la Sierra. All\u00ed nos esperaba el conjunto noruego de cobres que hab\u00eda transitado una epopeya para reunirse con nosotros: desde Oslo, esquivando las cenizas del volc\u00e1n island\u00e9s, trayecto en bus desde Noruega hasta Madrid, vuelo hasta Bolivia, y tres horas despu\u00e9s de la llegada, ya alzados en concierto estupendo en la bell\u00edsima Iglesia de Concepci\u00f3n. Pero esa noche \u00faltima el \u00e9xtasis aument\u00f3 porque lo que se nos ofreci\u00f3 fue un extraordinario concierto que mezcl\u00f3 los cobres vikingos con las maderas de los violines chiquitanos, los altos y rubios hombres del Norte con los j\u00f3venes bolivianos, dignos y graciosos, despreocupados de toda publicidad, dejando manar, con un instinto y elegancia insuperable, una m\u00fasica que nos alcanzaba y atravesaba hasta las l\u00e1grimas. Orquesta noruego-boliviana, talentoso y carism\u00e1tico director franc\u00e9s: no se trataba de la cacareada y falsa globalidad intercultural, maquillada y subsidiada por intereses imperiales, sino del aut\u00e9ntico y profundo esp\u00edritu de la m\u00fasica universal, trabajado a pulm\u00f3n, a contramano del arrasador proyecto cocalero que amenaza el futuro de Bolivia y ya va minando y sustrayendo las fuentes de sustento de esta aventura maravillosa. Una precisi\u00f3n admirable mancomunaba a la orquesta, que s\u00f3lo hab\u00eda podido ensayar dos veces antes del concierto. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Como lo dec\u00eda Leibniz, \u201cla m\u00fasica es el ejercicio aritm\u00e9tico del esp\u00edritu que no es conciente de los n\u00fameros\u201d. Y una espontaneidad inveros\u00edmil reinaba en verdad entre todos los ejecutantes. Apoteosis <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>de Bach, de Vivaldi, de Zipolli (el exquisito m\u00fasico barroco educado en Venecia y aterrizado en Bolivia que, despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de 1676, terminar\u00eda sus d\u00edas en C\u00f3rdoba): los sent\u00edamos vivientes, aleteando de alegr\u00eda alrededor de nosotros. Y sab\u00edamos sin lugar a dudas que lo que est\u00e1bamos presenciando no era un concierto m\u00e1s, sino un momento verdaderamente hist\u00f3rico.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Una muestra de la historia de los jesuitas que visitamos en Santa Cruz acompa\u00f1aba las fotos y el historial de las iglesias reconstruidas por ind\u00edgenas, jesuitas y europeos de distinta extracci\u00f3n, con facs\u00edmiles de textos impresionantes, como el tremendo decreto de expulsi\u00f3n de Carlos III en 1767, lapidario y letal. Pero a su lado brilla la extraordinaria carta del padre Martin Schmid s.j., suizo, dirigida a su antiguo maestro jesuita en Europa. \u201cSe preguntar\u00e1 Ud. \u2013le dice\u2013 qu\u00e9 le ha ocurrido a este larguirucho disc\u00edpulo suyo, perdido hace a\u00f1os en las estepas bolivianas. Pues bien, puedo decirle que mi vida va serena y contenta, y m\u00e1s que contenta, feliz. M\u00e1s misionero \u2013digo yo\u2013 y precisamente, por eso, misionero: porque canto, ta\u00f1o y danzo\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Schmid hab\u00eda comprendido que la m\u00fasica era el mejor puente de la palabra de Dios entre los hombres, y al entendimiento y transmisi\u00f3n de la m\u00fasica se hab\u00eda consagrado alegremente, en una misi\u00f3n que ten\u00eda garantizada, por su vocaci\u00f3n y visi\u00f3n extraordinaria, y por la excelencia de su estirpe, una sobrevivencia que data ahora de tres siglos y medio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Saber que existen estas islas de belleza y energ\u00eda en un mundo tan perturbado, empobrecido y violento como el nuestro, es algo as\u00ed como regresar a la confianza primitiva de que los milagros \u2013y en particular, los milagros comunitarios\u2013 pueden darse y volver a darse, y aun m\u00e1s, que nosotros todav\u00eda somos dignos de vivirlos, compartirlos y atestiguarlos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Fue realmente una revelaci\u00f3n, algo que ya no esper\u00e1bamos y que sin embargo sobrevive la corrupci\u00f3n multisecular que aflige a los pa\u00edses sudamericanos, con sus rasgos espec\u00edficos en Bolivia: los talleres de coca\u00edna encerrados en gigantescos camiones blindados, las crueldades de la justicia comunitaria que hace quemar vivos a los alcaldes corruptos en las plazas, la depredaci\u00f3n forestal y minera que va avanzando indeteniblemente. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">\u201cSi no has estado nunca en el para\u00edso, jam\u00e1s entrar\u00e1s en \u00e9l\u201d<em>, <\/em>dec\u00eda sabiamente Angelus Silesius. Ah, todav\u00eda existe el Para\u00edso, rodeado de infiernos, y en la Chiquitan\u00eda estuvo y est\u00e1 y permanece entre nosotros \u2013en realidad, no comprendemos c\u00f3mo pudimos dejarlo. Pero se acabar\u00e1 el d\u00eda que les pongan la ruta asfaltada: as\u00ed dijo, tambi\u00e9n sabiamente, Christian Roth, el memorable gu\u00eda local, hijo del suizo Hans Roth, restaurador magn\u00edfico de las iglesias chiquitanas. <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>Ancho y liso es el camino que conduce a la perdici\u00f3n \u2013alguien lo dijo hace tiempo \u00bfno?\u2013 y aun vale para hoy.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volver de Bolivia maravillados de luz y de alegr\u00eda al contacto de la m\u00fasica de los ind\u00edgenas chiquitanos: una experiencia inenarrable. 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