{"id":5284,"date":"2010-11-02T16:59:09","date_gmt":"2010-11-02T19:59:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5284"},"modified":"2010-11-02T16:59:09","modified_gmt":"2010-11-02T19:59:09","slug":"la-vocacion-de-escritor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5284","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n de escritor"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La primera reacci\u00f3n frente a la noticia del Nobel de Literatura para Vargas Llosa <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">fue la sorpresa. Lo hab\u00edamos esperado cuando nos deslumbr\u00f3 con sus primeras <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">novelas, atravesadas por una t\u00e9cnica implacable, en las que lat\u00eda con hondura la <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Latinoam\u00e9rica profunda, distanciada del \u201crealismo m\u00e1gico\u201d program\u00e1tico. Aun <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">tard\u00edo, alegra el reconocimiento a un autor con el aliento de los grandes cl\u00e1sicos.<!--more--><\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El nombre de Mario Vargas Llosa se identifica con otros, tan significativos como el suyo, que surgieron con el <em>boom <\/em>latinoamericano. Una serie de desacuerdos se tejen alrededor del actual momento de la literatura de nuestro continente; el m\u00e1s significativo es el enfrentamiento entre quienes lo consideran una mera operaci\u00f3n de mercado y otros que lo juzgan una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n en las maneras de narrar. Existe, sin embargo, un acuerdo: el <em>boom <\/em>no produjo solamente un aumento en el n\u00famero de lectores sino que cre\u00f3 un nuevo tipo, al que enfrent\u00f3 con formas m\u00e1s complejas de lectura. En efecto, las t\u00e9cnicas renovadoras con que experimentaron los narradores \u2013que se nutrieron en las vanguardias europeas y en dos autores centrales de la narrativa norteamericana del siglo XX, Faulkner y Hemingway\u2013 exigieron de los lectores una actitud activa diferente de la tradicional. En este contexto de cambios comenz\u00f3 a producir Vargas Llosa; ya <\/span><\/span><\/span><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">en su primer libro de cuentos, <em>Los jefes <\/em>(1958), herv\u00eda una violencia que en las novelas siguientes encontr\u00f3 su perfecto correlato en la violencia formal: cada una de ellas exhib\u00eda la capacidad para experimentar las m\u00e1s variadas t\u00e9cnicas. <em>La ciudad y los perros <\/em>(1962), <em>Los cachorros <\/em>(1967) y <em>Conversaci\u00f3n en la Catedral <\/em>(1969) son ejemplos de su audacia en la superposici\u00f3n y mezcla de tiempos, voces e historias. Pero es <em>La guerra del fin del mundo <\/em>(1981) la evidencia del punto m\u00e1s alto y m\u00e1s propio en su narrativa, en la que manifiesta una s\u00edntesis personal, m\u00e1s libre de apegos formales. Con esta novela, madura en su desarrollo, impregnada de pasi\u00f3n, Vargas Llosa escribe un texto inagotable. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Una nueva escritura de la historia<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La novela pone de manifiesto la decisi\u00f3n de inscribirse en la tradici\u00f3n del continente a partir del episodio hist\u00f3rico que narra, la batalla de Canudos, as\u00ed como la de abordar una historia que ya hab\u00eda sido contada en un texto fundacional de la literatura brasile\u00f1a, <em>Los Sertones <\/em>(1902). Euclides da Cunha, su autor, vivi\u00f3 una experiencia radical cuando, como periodista, cubri\u00f3 la rebeli\u00f3n de Canudos, momento en el que se vincul\u00f3 con el otro Brasil, el del sert\u00f3n reseco del nordeste. Novela de novelas, <em>La guerra del fin del mundo <\/em>no se circunscribe a los l\u00edmites del relato hist\u00f3rico. En ella se perciben, entre otros, los rasgos de distintos tipos de novelas: la social, la de la tierra, la de camino; excede cualquier intento de encasillamiento gen\u00e9rico para convertirse en la gran epopeya latinoamericana de los despose\u00eddos de la tierra. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">En un momento terrible para Brasil, despu\u00e9s de una gran sequ\u00eda que trae hambruna y epidemia, un grupo de <em>yagunzos <\/em>(alzados) se apropia de una hacienda en Canudos y constituyen all\u00ed \u201cun Estado dentro del Estado\u201d. Siguen a Antonio Mendes Maciel, el Consejero, que lee en los acontecimientos los signos del Apocalipsis; creen que el resto del mundo ha ca\u00eddo en poder del Anticristo \u2013al que identifican con la Rep\u00fablica\u2013, culpable de todos los males, y establecen una nueva fraternidad basada en la \u201cpromiscuidad de bienes\u201d; en Canudos, \u201ctodo es de todos\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">No habr\u00e1 manera de que esta comunidad prospere: sucesivas expediciones militares, cada vez m\u00e1s numerosas y con m\u00e1s pertrechos, se lanzan contra ella. Es un riesgo para los militares, que la ven como \u201cuna conjura contra la Rep\u00fablica\u201d; para los hacendados, que suponen un intento de los militares de tomar el poder; para los pol\u00edticos, que sospechan una amenaza contra el orden instaurado. A pesar de su resistencia, Canudos es arrasada. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Era uno de ellos<\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La novela comienza con la aparici\u00f3n del Consejero, \u201ctan flaco que parec\u00eda siempre de perfil\u201d pero cuyos ojos \u201card\u00edan con fuego perpetuo\u201d. Atra\u00edda por sus pr\u00e9dicas, lo va siguiendo una multitud que afirma \u201cque era santo, que hab\u00eda hecho milagros, que hab\u00eda visto la zarza ardiendo en el desierto, igual que Mois\u00e9s, y que una voz le hab\u00eda revelado el nombre impronunciable de Dios.\u201d Figura cr\u00edstica, propone el arrepentimiento de los pecados ante la inminencia del Apocalipsis y tiene la convicci\u00f3n prof\u00e9tica del cumplimiento de su misi\u00f3n: \u201cVan a matarme, pero no traicionar\u00e9 al Se\u00f1or\u201d.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">A lo largo de su \u201cvida p\u00fablica\u201d, se va rodeando de disc\u00edpulos. M\u00faltiples personajes alejados de la sociedad: monstruos, como el le\u00f3n de Natuba; pose\u00eddos por el demonio, como Joao Grande; asesinos de todo tipo y hasta figuras esperp\u00e9nticas, como el periodista de anteojos, que no ha conocido el amor de una mujer, acceden a una vida nueva. La conversi\u00f3n adopta en la novela una figura salv\u00edfica: a trav\u00e9s de la intercesi\u00f3n del Consejero los eternos rechazados vuelven a formar parte de la comunidad; tienen, por fin, un lugar en el mundo.<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><strong style=\"mso-bidi-font-weight: normal;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Canudos, un \u00e1rbol de historias <\/span><\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"color: black;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">El episodio de la guerra constituye el tronco central de la historia, que aunque se va relatando fragmentariamente, no pierde nunca su tensi\u00f3n. Un factor fundamental para lograrlo es la forma en que el narrador \u2013 siempre en tercera\u2013 se va focalizando en distintos personajes. A partir del cap\u00edtulo cuarto la versi\u00f3n dominante es la del periodista miope, al que Canudos transform\u00f3 de ser alguien que se define: \u201cNo s\u00e9 qu\u00e9 soy\u201d en \u201cun periodista \u00edntegro\u201d; su mirada transmite su fervor de converso atravesado por una doble experiencia: la religiosa y la del amor humano. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: 12pt; color: black; font-family: &quot;Times New Roman&quot;; mso-fareast-font-family: 'Times New Roman'; mso-ansi-language: ES; mso-fareast-language: ES; mso-bidi-language: AR-SA;\">Una serie de episodios \u2013que ponen de manifiesto la asombrosa capacidad para imaginar de Vargas Llosa y que admiten ser le\u00eddos como relatos aut\u00f3nomos\u2013 se entretejen con el central: son las historias de los \u201cdisc\u00edpulos\u201d, previas a su encuentro con el Consejero y a su conversi\u00f3n. Historias tan llenas de peripecias como los antiguos relatos trovadorescos que repite el Enano: \u201cla princesa Magalona,\u2026 Roberto el Diablo, el de Oliveros y Fierabr\u00e1s.\u201d A las voces intercaladas \u2013en los di\u00e1logos directos, en el estilo indirecto libre que con tanta soltura maneja\u2013 se suman tambi\u00e9n las noticias del diario, los textos de Galileo Gall, el fren\u00f3logo escoc\u00e9s que sue\u00f1a con la revoluci\u00f3n general. Multiplicidad de voces que, como es habitual en las novelas de Vargas Llosa, generan un efecto coral que nos enfrenta a una multiplicidad de versiones. Queda, sin embargo, una certeza: todos aquellos que han participado en esta experiencia, no salen iguales de ella. Nosotros, los lectores, tampoco.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La primera reacci\u00f3n frente a la noticia del Nobel de Literatura para Vargas Llosa fue la sorpresa. 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