{"id":5294,"date":"2010-11-02T17:29:48","date_gmt":"2010-11-02T20:29:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5294"},"modified":"2010-11-02T17:29:48","modified_gmt":"2010-11-02T20:29:48","slug":"editorial-la-escuela-y-la-deconstruccion-simbolica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=5294","title":{"rendered":"Editorial: La escuela y la deconstrucci\u00f3n simb\u00f3lica"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Las recientes tomas de colegios secundarios y las violentas manifestaciones <\/span><\/span><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">universitarias destruyen, adem\u00e1s del patrimonio material de todos, el valor simb\u00f3lico de las instituciones.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Los s\u00edmbolos son importantes, tanto o m\u00e1s que las realidades materiales en las que se asientan. La bandera es m\u00e1s que la tela, la medalla es m\u00e1s que el metal en que se acu\u00f1a, la instituci\u00f3n es m\u00e1s que el edificio de su sede, as\u00ed como la sanci\u00f3n es m\u00e1s que las desventajas materiales que eventualmente comporta. Como dec\u00eda el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Ernst Cassirer (1874-1945), somos \u201canimales simb\u00f3licos\u201d; habitamos un universo de s\u00edmbolos que constituyen las coordenadas de significado de nuestra existencia. Por eso es tan grave su debilitamiento o su disoluci\u00f3n: porque nos expone como ning\u00fan otro fen\u00f3meno a la desorientaci\u00f3n y al desamparo.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">La escuela, en este sentido, es una referencia simb\u00f3lica fundante en nuestra vida. Constituye la primera expansi\u00f3n de nuestro peque\u00f1o universo familiar. No s\u00f3lo es un instrumento para alcanzar ciertos fines, sino que es tambi\u00e9n un fin en s\u00ed misma, como lo son el saber y la formaci\u00f3n en los valores. En la escuela encontramos la primera oportunidad de trascender los lazos de sangre conformando una comunidad de objetivos e ideales, de reconocer la validez de normas que no emanan directamente de nuestros progenitores, pautas de car\u00e1cter m\u00e1s riguroso y objetivo, que nos preparan para dar nuevos pasos en nuestra integraci\u00f3n a la sociedad. En ella desarrollamos un sentido m\u00e1s profundo de responsabilidad por nuestras acciones, y aceptamos la l\u00f3gica exigente<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">del m\u00e9rito, aprendemos a encauzar nuestros deseos, a forjar nuestra voluntad, y a adquirir el dominio de nosotros mismos. En una palabra, la escuela nos provee una experiencia invalorable, la primera, de identificaci\u00f3n y compromiso con una instituci\u00f3n y con sus fines, experiencia que si es medianamente lograda, nos marca en positivo para toda la vida.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">A la luz de estas reflexiones, es posible entender la verdadera gravedad del fen\u00f3meno de las tomas masivas de colegios en la ciudad de Buenos Aires por parte de alumnos secundarios, en reclamo del cumplimiento del cronograma de obras del Gobierno porte\u00f1o. Estos j\u00f3venes se han apoderado de las instalaciones de sus colegios, han alterado irresponsablemente su funcionamiento, han desconocido a sus autoridades leg\u00edtimas as\u00ed como la voluntad de la mayor\u00eda de sus compa\u00f1eros, todo ello en base a las as\u00ed llamadas \u201casambleas estudiantiles\u201d, el origen de cuya representatividad ninguno de sus participantes estar\u00eda en condiciones de justificar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Luego de algunos d\u00edas de paroxismo, las protestas perdieron su fuerza y todo pareci\u00f3 volver a encaminarse por los causes normales. El tema desapareci\u00f3 de los medios y de la conversaci\u00f3n p\u00fablica. Sin embargo, hechos similares se repitieron en otras provincias, en el \u00e1mbito universitario, y nadie puede asegurar que el conflicto haya concluido. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">El da\u00f1o simb\u00f3lico que producen hechos como los referidos es incalculable. Un alumno que se ha apoderado de su colegio, ha dejado de ser para siempre miembro de \u00e9l: ha pasado a ser (imaginariamente) su due\u00f1o. Podr\u00e1 volver a las clases y someterse a las normas institucionales, pero lo har\u00e1 en adelante s\u00f3lo en virtud de un c\u00e1lculo utilitario, movido por la necesidad de obtener su t\u00edtulo; y obedecer\u00e1 a las autoridades, pero no por respeto, sino en atenci\u00f3n al poder de hecho que ellas todav\u00eda conservan para frustrar sus planes. Cuando se reciban, en sentido estricto no \u201cegresar\u00e1n\u201d de su colegio, porque ya antes lo han abandonado, dando por tierra con lo que debi\u00f3 ser una experiencia socializadora de primer orden. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">\u00bfQui\u00e9n puede imaginar de antemano los mil modos en que estos actos de destrucci\u00f3n simb\u00f3lica podr\u00e1n repetirse en el futuro? Se podr\u00e1 objetar a esta interpretaci\u00f3n que es darle exagerada trascendencia a un simple acto de rebeld\u00eda juvenil, el cual, adem\u00e1s, puede sostenerse que estaba <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>motivado en reclamos justos. Ojal\u00e1 sea as\u00ed. Pero, en todo caso, es dif\u00edcil saber si es completamente apropiado aqu\u00ed el concepto de rebeld\u00eda. Estos alumnos actuaron con el apoyo o la anuencia de sus padres, con el aliento de funcionarios nacionales de primer orden, con el t\u00e1cito reconocimiento de las autoridades de la Ciudad, que con su reacci\u00f3n ambigua y vacilante no hicieron m\u00e1s que confirmar<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">sus pretensiones, y desautorizar ulteriormente a los directivos de las escuelas. La rebeld\u00eda es una forma de reconocer por la negativa la vigencia de la autoridad contra la cual se ejercita. Por el contrario, aqu\u00ed las referencias de autoridad, por acci\u00f3n o inacci\u00f3n, han convalidado el obrar de los estudiantes. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">Cuando ya languidec\u00eda la protesta en las escuelas secundarias de la Ciudad de Buenos Aires, grupos de alumnos marcharon hacia el Ministerio de Educaci\u00f3n, y pudo verse en todos los medios c\u00f3mo, ni bien llegados al lugar, atacaron a la polic\u00eda con insultos, escupitajos y piedras, sin perder curiosamente su euforia festiva. No podemos sorprendernos: estos chicos crecieron viendo en la televisi\u00f3n a la polic\u00eda casi como parte del mobiliario urbano (y tan golpeada como \u00e9ste), limit\u00e1ndose mansamente a desviar el tr\u00e1nsito mientras grupos de todo tipo, con los reclamos m\u00e1s dispares, se dedican a cortar las calles, puentes, autopistas, vandalizar edificios p\u00fablicos, o simplemente jugar \u201cpicados\u201d aprovechando la suerte de contar en la ciudad con \u201cla avenida m\u00e1s ancha del mundo\u201d. Una polic\u00eda desmotivada, vaciada de todo prestigio, muchas veces ausente del espacio p\u00fablico, y que recibe instrucciones de sus superiores de no intervenir excepto en casos extremos. Tambi\u00e9n una <span style=\"mso-spacerun: yes;\">\u00a0<\/span>lamentable deconstrucci\u00f3n simb\u00f3lica. El proceso que describimos puede ser una din\u00e1mica cultural espont\u00e1nea, pero cuenta con el aporte indisimulable y deliberado de algunas fuerzas pol\u00edticas, como pudo verse en la violenta toma del Ministerio de Educaci\u00f3n por parte de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. No es s\u00f3lo una destrucci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una reconstrucci\u00f3n de los s\u00edmbolos. Ello puede constatarse en el hecho de que el movimiento de las tomas de los colegios fue demasiado bien organizado, y la ret\u00f3rica de los dirigentes estudiantiles muy homog\u00e9nea para ser espont\u00e1nea. Los j\u00f3venes fueron presa del activismo pol\u00edtico ante la impavidez de sus mayores. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small;\"><span style=\"font-family: Times New Roman;\">Pero quienes provocan o pretenden aprovechar para s\u00ed estas revueltas no deben equivocarse. Estos chicos no son la juventud de los setenta. Son hijos de una cultura individualista y esc\u00e9ptica. Para la mayor\u00eda de ellos, estos hechos violentos son m\u00e1s diversi\u00f3n y adrenalina que verdadero compromiso social. En los d\u00edas posteriores al fin de las tomas, los noticieros mostraban las penosas condiciones en que hab\u00edan quedado algunos de los colegios: paredes pintadas, muebles rotos, material escolar desaparecido, computadoras faltantes, suciedad y abandono por todos lados. Y todo ello, por obra de<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin: 0cm 0cm 0pt; mso-layout-grid-align: none;\"><span style=\"font-size: small; font-family: Times New Roman;\">los mismos estudiantes que reclamaban a las autoridades por sus problemas edilicios. Pero la desintegraci\u00f3n institucional y de la autoridad, y hasta el desmadre, lamentablemente, afectan a muchos \u00e1mbitos y no s\u00f3lo a los estudiantes. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las recientes tomas de colegios secundarios y las violentas manifestaciones universitarias destruyen, adem\u00e1s del patrimonio material de todos, el valor simb\u00f3lico de las instituciones.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,5],"tags":[13,17,86,15],"class_list":["post-5294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-sociedad","tag-conflictos","tag-educacion","tag-pobreza","tag-sublevaciones"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-1no","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}